Parte 2: ¿Eres el sol?
La llegada de Jared Padalecki es solo una pesadilla mas en su vida, el sujeto es amigable, y sonríe como el sol que tanta falta hace para las calles frías de la ciudad vagamente iluminada por falta del maldito reactor.
El hombre tiene el cabello castaño hasta los hombros, siempre detrás de sus orejas, al menos hasta que una brisa fría lo despeina y entonces luce como un Tarzan en la jungla fría del Polo Norte; y Chris, Chris siente toda su humanidad derretirse ante tanta inocencia disfrazada.
El es como el maldito cordero, y Padalecki como el lobo que busca cazarle con su aptitud, es un niño en el cuerpo de un hombre, al que le es fácil sacarle sonrisas con sus comentarios mordaces que hace sin cuidado, y que no toman a chico por sorpresa, ya que este parece mas interesado en saber de que color son sus ojos que cualquier otra cosa.
"¿Los has visto?" Le pregunta cada dos segundos, casi rozando su nariz puntiaguda con la suya. "Me encantan, eres diferente a todos aquí" Chris quiere decirle que si, pero lo único que sale de sus labios es un amargo "Lárgate" y palabras por el estilo mientras toma de su cerveza.
Claro que es diferente, es australiano, un ingeniero que voló millones de kilómetros para alejarse de la población masculina de Australia, que parecía estar construida por un montón de apuestos hombres que solo incitaban a un pecado que Chris Hemsworth se negaba a cometer.
Lo había prometido a sus padres antes de que estos murieran en ese accidente con la manba negra y un cocodrilo australiano.
Aunque sabia que no cometería pecado con Jared Padalecki – eso quería creer con convicción. – ya que este, este hombre de piel bronceada naturalmente y músculos forjados con paciencia, sonrisa larga que le daba tres veces la vuelta a su rostro perfilado de dios romano, y era que Jared, Jared Padalecki era casado.
