Antes que nada, nunca me imaginé que iba a tener tan buena respuesta este fic, ¡y eso que recién empieza! Me pusieron muy contenta sus reacciones n_n. Muchas gracias a todos aquellos que me dejaron una review, en verdad aprecio escuchar sus opiniones, halagos y críticas constructivas (las cuales me ayudan a la hora de mejorar, así que no se sientan mal por decirme si algo no les gusta o si les parece que está mal escrito/narrado, etc. Me sirve, y, lo más importante, me da a entender que el lector quiere que mejore porque de verdad le interesa lo que escribo). De nuevo, gracias, y espero que disfruten de este capítulo :D
-x-
—¿Y Far?—preguntó Isabel con una expresión preocupada—¿Te avisó por qué no iba a venir?
Levi asintió mientras veía cómo su amiga tomaba el asiento de Farlan, sentándose así a su lado—Estaba algo engripado. Eso le pasa por no abrigarse bien.
Isabel sacó su celular y comenzó a tipear furiosamente.
—¿Qué haces?
—Le mando un mensaje diciéndole que después de clases vamos a ir a visitarlo.
Levi no dijo nada; se limitó a mirar la pizarra y esperar a que llegase el profesor.
A los pocos minutos sonó el celular de Isabel.
—¡Qué tipo!—chilló. Levi la miró con un signo de interrogación en su rostro, y ella se vio obligada a explicar—Dice que no quiere que vayamos, que no quiere contagiarnos.
—Estoy de acuerdo con él.
—¡Levi!
—¿Qué?—preguntó encogiéndose de hombros, no sintiendo ni un ápice de culpa. Farlan podía ser su mejor amigo, pero eso no significaba que quería compartir sus gérmenes. No way, José.
El resto del día pasó lento, y cuando por fin tocó la campana que anunciaba la una de la tarde, todos salieron como si sus asientos quemasen.
—Oye, Levi—le llamó Isabel mientras buscaba en su mochila la tarjeta para pagar el autobús—. ¿Prefieres esperar a que vuelva Farlan, o quieres venir a casa a terminar el trabajo? No nos falta mucho para acabarlo. Yo digo que lo terminemos nosotros, así cuando Far se recupere, va a encontrar todo listo.
Levi la miró con sospecha. Isabel había demostrado ser atenta desde el primer día, pero con Farlan… había algo más. No dijo nada, sin embargo, tan sólo asintió y aceptó ir a su casa; no sin antes avisarle a su madre que llegaría tarde por quedarse terminando un trabajo en lo de su amiga.
El viaje en autobús fue algo largo. Acostumbrados a viajar en el auto de Farlan, el tiempo les pareció una pequeña eternidad, y para cuando llegaron a la casa de Isabel, se habían hecho las dos menos cuarto. Levi entró con algo de temor, pues saber que podía aparecer el hermano de su amiga lo ponía muy nervioso de antemano.
—Hola, Levi. Un gusto volver a verte—saludó Carla, viéndose bella e impecable como la primera vez. Levi le devolvió el saludo con una pequeña reverencia que la mujer encontró por demás encantadora—. ¿Y su otro amigo no viene hoy?
—Ah, no, ma. Farlan está en cama. Hoy no fue a la escuela. Está engripado.
—Oh, qué pena. Pero la verdad es que está haciendo mucho más frío del que debería. ¿Van a hacer tarea, chicos?
Ambos adolescentes asintieron a la misma vez.
—Bien, pero les recomiendo que vayan a tu habitación, Izzy. En el living está frío. Ayer se rompió el calefactor—le explicó al chico—, no me gustaría que terminen como su amigo. Vayan arriba que en un rato les llevo algo para que almuercen.
-x-
—Creo que voy a pedirle a tu madre que me adopte—dijo Levi dándole otro mordisco a su omelette, tratando de contener el relleno en su boca, al igual que los gemidos de placer—. Cocina muy bien.
—Es una excelente cocinera, pero parece esmerarse más aún cuando vienen visitas—comentó Isabel haciendo un puchero fingido. Carla se esmeraba siempre.
—Creo que es algo que hacen todas las madres. La mía es igual. Me encanta cómo cocina, pero cuando nos visitan, cocina todavía mejor.
Se la pasaron comiendo y charlando por la siguiente hora, y una vez que en sus platos no quedaron ni las migajas, se dedicaron a trabajar de lleno. Isabel era la que escribía en su computadora, mientras que Levi se encargaba de formular las oraciones adecuadas para poder terminar el trabajo.
Les llevó más de lo que pensaron, y cuando se hicieron las ocho, Levi anunció que era hora de volver.
—¿No te quedas a cenar, Levi?—ofreció Carla con ojos de cachorro mojado. Levi entendió de quién había heredado esa mirada su amiga.
—Me encantaría, señora Jaeger, pero el autobús que me deja cerca de casa deja de pasar en una hora, así que prefiero ir saliendo.
—Entiendo. Pero, por favor, llámame "Carla".
—Si el problema es ese, yo me ofrezco a llevarte después.
Levi cambió la dirección de su mirada, chocando sus ojos con los de Eren, quien salía de la cocina masticando un trozo de pan. Era tan lindo.
—N-no, no te molestes.
—No es molestia.
—Aprovecha su oferta, Levi—intervino Isabel guiñándole un ojo a su hermano—. Eren no suele ser así con… mmm… ¡con nadie!
No le tomó mucho tiempo al chico ponerse rojo de la cabeza a los pies. Trató de apartar la mirada del par de hermanos, pero querer ver esos ojos verdes era más fuerte que su vergüenza.
Isabel sabía que Levi era gay. Lo notó el segundo día de clases cuando escuchó al susodicho decir que Tom, uno de sus compañeros, se había puesto "re papito" durante las vacaciones. Y lo confirmó cuando Levi le prestó su IPhone. No muchos chicos heterosexuales de 16 años escuchan Jeffree Star y tienen a Zac Efron sin camisa de fondo de pantalla. Levi tampoco se molestaba en ocultar quién era, y a Isabel esa cualidad le gustó mucho.
Pero, si bien Levi sabía que Isabel sabía, trató de disimular lo mejor posible el hecho de que había caído profundamente por Eren, su jodido hermano de un metro ochenta que partía la tierra de lo bueno que estaba.
—Tiene razón—concluyó Eren encogiéndose de hombros mientras le revoloteó el cabello a su hermana, despeinándola por completo en el proceso.
—¡Oye!
Levi iba a insistir nuevamente con que no hacía falta, pero cuando Eren sonrió, olvidó cómo hablar, y tan sólo siguió al trío de Jaegers al comedor, dando por sentado que se quedaría a cenar y que Eren lo llevaría a su casa.
Cuando se sentó a la mesa se disculpó por sacar su celular, explicando que le avisaría a su madre el motivo de su demora.
—¿Papá llegará tarde hoy también?
—Hablé con él hace un rato y dijo que para las once debería ya estar en casa, si es que no se presentaba nada.
—Oh, bien.
La familia estaba acostumbrada a cenar sin Grisha, el esposo de Carla, pero eso no quería decir que les agradaba. De todos modos no les quedaba más opción que asumirlo. El hombre era médico, y uno de los mejores. Había salvado vidas que prometían estar al borde de la muerte, y cada vez que surgía una emergencia, a quien primero acudían era a él.
Eren ayudó a su madre a terminar de preparar la mesa, mientras que ella se acercaba con dos platos llenos de lo que parecía ser una especie de guiso. El cual por cierto olía muy bien.
—Espero que te guste el gulash, Levi.
El chico miró a Eren, quien le dejó, con una sonrisa, un juego de cubiertos al lado de su plato.
—N-nunca probé. Pero se ve y huele exquisito, Carla.
—Gracias, cielo. Coman antes de que se enfríe. Caliente sabe mejor.
La mujer terminó de servir para todos y se sentó a la mesa. No comieron en silencio, al contrario. Eren hablaba, y bastante. A Levi le pareció un chico extrovertido y simpático, sin mencionar humilde y de familia, a pesar de que se notaba que los Jaeger contaban el dinero con pala.
—Mi hermano enseña MMA. Así como lo ves de buenito, parece una bestia luchando.
—Hey. No sé si eso cuenta como halago, o si me estás hundiendo, hermanita.
—Mmm… un poco de ambas cosas.
—¿Al final Mikasa no te dio horarios fijos?—interrumpió su madre.
—No. Es medio difícil saber a qué hora voy a terminar. Hay clientes que cancelan a último momento, por eso a veces salgo antes. Igual no me molesta quedarme más tiempo, me sirve de entrenamiento.
Levi quería preguntarle cosas. Como qué edad tenía, qué diablos significaba "MMA", cuánto medían sus bíceps… pero se quedó callado. No iba a arriesgarse a meter la pata y quedar como un pervertido.
—¿Pudieron terminar el trabajo?—preguntó Eren de pronto. Levi esperó a que su amiga respondiera.
—Sí. Fue bastante denso al final. La próxima que tengamos tarea de biología o química te la dejo a ti para que nos la hagas.
—¿A cambio de qué? Nada es gratis en la vida, hermanita.
—No lo sé, tal vez Levi pueda ofrecerte algo.
El chico se quedó de piedra. No podía creer cómo su "amiga" acababa de tirarlo de esa manera debajo del autobús. Eren lo miró con una ceja encorvada. Interesado, podía decirse.
—Ah… um-, y-yo-
—Levi es excelente pastelero. Hace unos días llevó muffins a la escuela y casi me los comí todos.
—No pongo en duda tu glotonería, Izzy. Así que, ¿eres pastelero? Me gustaría probar alguna de tus creaciones, Levi.
El adolescente trató de contestar algo, pero la repentina falta de oxígeno se lo impidió. Por suerte, Carla se sumó a la charla, haciendo todo más llevadero.
—¡A mí también me gustaría probar algo! ¿Estudiaste o eres autodidacta, Levi?
—Eh… mi madre cocina mucho, y le gusta hacer cosas dulces desde que tengo memoria. Supongo que de tanto mirarla aprendí. Igual, tampoco es para tanto.
—No lo sé, yo creo que estás siendo humilde—dijo Eren con tono burlón. Isabel asintió.
—Sí, está siendo humilde.
Levi buscó la mesa y clavó la mirada en uno de los arabescos del mantel, haciendo fuerza para que los colores no se le subieran a la cara. Los halagos lo ponían por demás incómodo. No era algo a lo que estaba acostumbrado.
—Um, la próxima vez que venga traeré algo para que coman, entonces.
—Avisa cuándo vienes así ese día salgo temprano del trabajo. Conociendo a Isabel, seguro no dejará nada para mí.
—Oye, tú eres más glotón que yo.
Los hermanos continuaron "peleando" por un rato más, hasta que el reloj del comedor marcó las diez de la noche.
—Levi—llamó Eren consiguiendo que el chico lo mirase—, ¿quieres que te lleve ya?
Levi, con algo de pena, asintió. Vio entonces cómo Eren se levantaba, y lo imitó, pero para apurarse y así ayudar a Carla a levantar la mesa.
—Deja, Levi. No te preocupes.
—Por favor, es lo menos que puedo hacer.
—Shh. Tonterías. Hagamos una cosa, yo me encargo de los platos, y tú, la próxima vez que vengas, traes el postre. ¿Te parece?
—Está bien.
Isabel le recordó a Levi que debía ir a buscar sus cosas en la habitación, y una vez con todo en mano, se acercaron al vestíbulo. Eren apareció a los segundos. Con dos cascos. Cascos de motocicleta.
—Ten—le dijo acercándole uno de ellos, y luego una chaqueta varsity* azul con mangas blancas. En el pectoral izquierdo tenía grabadas las iniciales SR*, y detrás, el número 74 en grande, con el apellido "Jaeger" debajo—. Va a hacer mucho frío en la motocicleta. Póntela, por favor.
Levi tragó duro y se la puso sin discutir. ¿Cuándo se había ganado la lotería de esa manera? ¿En verdad estaba por usar la chaqueta de ese Adonis? Trató de no desmayarse tras inhalar el perfume lavado de la prenda, puesto que parecía que Eren la había usado hacía tan sólo horas.
—Nos vamos, ma. Vuelvo al rato.
—Adiós, Izzy.
—¡Nos vemos mañana, Levi! Maneja con cuidado, hermano.
—Que lleguen bien, chicos. Espero volver a verte pronto por aquí, Levi.
—Claro que sí, Carla. Hasta luego.
Los chicos salieron y fueron directo a la cochera, en donde Eren tenía una hermosa Honda Rebel negra mate. Los asientos de cuero lucían impecables, y para Levi fue imposible no balbucear ante tanta belleza.
—Es… wow.
Eren rio, comprendiendo el sentimiento del amigo de su hermana—¿Te gustan las motos?
—Esta sí.
Ambos se pusieron los cascos, aunque Levi tuvo algo de problemas para ponerse el precinto de seguridad.
—Déjame ayudarte. No se ve bien aquí afuera.
Levi se quedó inmóvil tras sentir las manos de Eren rozar parte de su barbilla. Si bien era tan sólo para ajustarle el precinto, era demasiado.
—Listo. ¿Vamos?
El par se subió a la moto. Levi sintió mucha vergüenza de tener que aferrarse a Eren, pero no quería terminar perdido a medio camino, así que hizo su pudor a un lado y lo agarró de la cintura, tratando de esquivar zonas muy bajas. Le explicó cómo llegar a su casa de la manera más fácil, y partieron.
El viaje fue ameno a pesar de la incómoda pero deliciosa cercanía, y Levi tuvo que agregarle otra virtud a la lista de "Cosas geniales de Eren Jaeger". Era en efecto un buen conductor.
—Llegamos—anunció Eren después de sacarse el casco.
Levi se bajó, sacándose el casco también, y cuando empezó a desabotonarse la chaqueta, Eren volvió a hablar.
—No. Hace frío. Déjatela puesta.
—Um, está bien. La lavaré y mañana se la daré a Izzy para que te la dev-
Pero Eren no lo dejó terminar.
—En el caso de que quieras devolvérmela, no hace falta que la laves. Y, la verdad, preferiría que no me la devuelvas; me gusta cómo te queda puesta mi chaqueta.
Levi trató de no sonreír ante eso, pero fue imposible. Sus labios se curvaron de manera involuntaria, dejando ver lo que prometía ser una gran sonrisa. Claro que su mano fue más rápida, y llegó a cubrirse el rostro antes de mostrarle el resultado a Eren.
Eren frunció el ceño a modo de desaprobación. Estaba por recriminarle a Levi el que le haya ocultado su sonrisa, pero alguien interrumpió sus futuras palabras.
Una mujer, por demás hermosa, salió de la casa de Levi. Tenía puesto un pantalón de chándal y una camiseta demasiado grande para lo esbelto que aparentaba ser su cuerpo. Su cabello, negro como el del adolescente, estaba recogido en una prolija coleta, y aunque había una gran distancia, se veía cómo sus ojos claros resaltaban de una manera espectacular. Eren no tardó en darse cuenta de que esa mujer, claramente, era la madre de Levi. Eran… iguales.
—Um, gracias por traerme, Eren. Pero es mejor que me meta si no quieres que mi madre te empiece a interrogar.
Eren pensaba decirle que no le molestaría que su madre lo interrogase; de hecho, es lo menos que se esperaba. ¿Qué madre se queda tranquila al ver que su hijo llega de noche y en motocicleta con un completo extraño? Pero no dijo nada, tan sólo sonrió mientras que con un ademán saludaba a la mujer.
—Buenas noches, Levi. Nos vemos luego.
Eren se fue después de que el par entrara a la casa, y una vez cerrada la puerta, Levi suspiró.
—Es… el hermano de Isabel.
—Vaya, el hermano de Isabel sí que es todo un caballero.
Levi rodó los ojos; ya sabía la charla que le esperaba. Su madre iba a provocarlo dada la situación. Su sonrisa pícara y burlona la delataba.
—Hice parfait de pera. Ve a lavarte las manos así comes un poco, tesoro.
—Ya estoy grande para que me digas que tengo que lavarme las manos, ma. Ya sé que tengo que lavármelas—refunfuñó el chico mientras se dirigía al baño.
Levi en efecto estaba creciendo, y aunque eso en parte asustaba a su madre, era algo que tenía que aceptar. Sólo esperaba que su hijo encontrase alguien que lo cuidara en reemplazo. Alguien como el chico de la motocicleta, por ejemplo.
-x-
*Las chaquetas varsity son esas que usan los universitarios en EEUU (aunque ahora están de moda). Suelen tener el chaleco de un color oscuro (bordó, azul, negro, verde), y las mangas blancas.
*Las iniciales SR vendrían a significar "Saint Rose", que sería el nombre de la universidad de Eren. Sí, muy original (?).
Iba a actualizar antes, pero hace una semana, aproximadamente, se cortó un cable submarino oceánico (que provee de Internet a Argentina) y estamos con problemas de conexión a nivel nacional. Hubo días en que me anduvo mal, y otros en que ni me pude conectar siquiera. Ahora hay, y gracias a mi insomnio pude actualizar e.e
Si llegaron hasta acá, gracias :D, ojalá no se vengan decepcionando. Prometo que la cosa se va a ir poniendo más interesante a medida que avance.
