Me vestí de rojo y me dirigí al gran salón donde estaban todos, lo invitados, mis hermanas y padres. Ada como siempre de blanco.
-Wow… se ve muy bien- observe el salón oculta tras una cortina- ¿tú qué dices Louis?- mis acompañantes nunca me dejaban sola, Louis contesto con una especie de maullido- sí, yo también pienso lo mismo- le sonreí- esta fiesta es solo para Ada, así que será mejor que vuelva a mi habitación o al jardín- salí de mi escondite - Emilie, no viene a arruinar la fiesta, es mejor dejar que Ada disfrute- me perdí entre los pasillos alumbrados con luz poco intensa, que dejaba muchos lugares con sombras.
-es verdad- recordé al ver los pasillos casi oscuros- cuando era pequeña podía cambiar la forma de las sombras- les comente a los pequeños zorritos- pero Adele siempre me regañaba cuando lo hacía- refunfuñe- me pregunto si aun puedo…- me detuve a observar mi propia sombra- jueguen conmigo- les hable a las sombras- como lo hacían cuando lloraba o me sentía sola- mi propia sombra se deformo completamente, tomando la forma de un hombre con sombrero. Las sombras de los zorritos se separaron de sus pies y corrieron hacia la pared.
-recuerdo que inventaba historias y las sombras las actuaban- recordé los teatros que hacia cuando tenía solamente cuatro años- eran muy divertidas- sonreí-¿Qué tal si vamos a mi habitación a jugar?- les invite, las sombras se adelantaron en dirección contraria a la que yo me dirigía- esperen, por ahí no es- las intente detener- hacia allá está la fiesta de Ada, no podemos jugar ahí- las seguí intentando detenerlas-esperen- les grite.
Las puertas del salón ya estaban cerradas, les perdí la pista desde debajo de la rejilla de la puerta. ¿Por qué vuelven a este lugar? ¿Por qué ya no me hablan? Logre ver a una pequeña sombra cruzando por encima de la puerta. Les dije que jugaríamos en mi habitación.
-ESPEREN- grite abriendo la puerta– les dije que ESPERARAN- grite desesperada. Abrí los ojos encontrándome con los rostros perplejos de los invitados.
-IDIOTA…- grito papá molesto- ¿Por qué interrumpes de esa forma?- pregunto demandante, da miedo-estábamos a punto de firmar el compromiso de Ada con Anthony- grito realmente molesto- ¿o también quieres arruinar eso?-
-¿arruinar?- susurre-¿compromiso?- apreté los puños- siempre echándome la culpa- apreté los dientes- ¿CREES QUE DESEO INTERFERIR CON TUS PLANES? ¿QUÉ ESTOY PENDIENTE DE LO QUE HACES?- le grite sin poder contenerme- YO NO DESEE SER ASI…NO PEDI VENIR A ESTE MUNDO- te odio, los odios a todos.
-Emilie- susurro mamá. ¿Eh? ¿Qué sucede? Las sombras, se están acumulando detrás de mí, están bastante inquietas.
-¿EMILIE?- grito Adele al ver la oscuridad a mi espalda. ¿Qué sucede? ¿A dónde van? Observe a las sombras desaparecer de mi lado y pasar por los pies de los invitados en dirección a mi padre. ¿Qué hacen?
-Basta, Emilie- me ordeno Sara.
-DETENTE- grito Ada. No soy yo, ellas no me escuchan. Papá retrocedió en el momento en que las sombras llegaron a sus pies. Una sombra se levanto por los aires, obstruyendo mi vista, sin dejar que viera el rostro de horror de mi padre.
-Basta- susurre- NO LES PEDI QUE LO MATARAN- les grite desesperadamente. Las sombras dudaron en un instante, retrocedieron un poco, pero antes de retroceder Ada se coloco frente a papá y con sus manos hacia las sombras las hizo desaparecer en el aire. Ada, destruyo las sombras, aunque ellas ya habían entendido. ¿Por qué? ¿Por qué siempre quedo como la mala?
-Emilie- me llamo mamá-ven aquí- alzo la mano invitándome a acercarme. Le di la mano sin dudar y mamá me goleo en la mejilla- NO VUELVAS A HACER ESO- grito. Acaricie mi mejilla, es la primera vez, que mamá me golpea.
-Emilie, no quería hacerlo, no quería arruinar la fiesta de Ada- baje la vista-ellos ya no escuchan lo que Emilie les dice, solo querían jugar-concluí.
-¿jugar?- pregunto papá secándose el sudor de la frente- llamas a eso ¿juego?- hizo una pausa- Adele- llamo.
-¿si señor?- contesto Adele.
-encierra a Emilie en las habitaciones del fondo, tiene prohibido salir por dos semanas- dicto papá.
Esas dos semanas, las dos semanas más largas de mi vida. Dos semanas ignorando las voces de las sombras que se disculpaban. Pero extrañamente mi sombra no aparecía, desde que Ada la destruyo frente a papá, no ha vuelto.
-bien, Emilie, hoy se acaba tu sentencia- me aviso Adele- no vuelvas a cometer ese tipo de tonterías- me sugirió, a lo que no conteste.
¿Por qué debo ser la oscuridad? ¿Por qué el simple pensamiento de algo oscuro debe ser malo? ¿Por qué debo permanecer en esta mansión? A claro, es por mamá.
-hey tú- me llamo una voz de un niño de unos ocho años.
-¿Quién eres tú?- le pregunte sin expresión, las ansias de sonreír se habían ido hace mucho.
-soy Francisco Russell, primo cercano de Anthony- se presento.
-¿y que con eso?- pregunte extrañada. ¿Por qué esta persona se presenta ante mí?
-solo venia a pedirte que no sigas interfiriendo entre las relaciones de nuestras familias- dijo algo molesto, frunciendo el ceño.
-como si me importaran los negocios de papá- conteste distrayéndome con la vista del jardín.
-pues, la cosa es que, por tu culpa Anthony perdió su oportunidad de arreglar su matrimonio con la señorita Ada…-
-¿y que con eso?- pregunte haciendo un puchero.
-ESCUCHAME- grito enfadado- lo que digo es que ese acuerdo no se llevara a cabo y es todo tú culpa- hablo aceleradamente.
-no me malinterpretes, pero…- fingí sonreír-no entiendo porque debería sentirme culpable- intente permanecer serena.
-¿Eh? … es un total desperdicio hablar contigo- comento arto- con razón mi tío quiere a Anthony junto a Ada- comento despreocupado.
-los intereses de tu tío no son de mi incumbencia- le di la espalda. Me pregunto ¿Dónde estarán mis acompañantes? Camine por todos los pasillos, mirando cada habitación. No están. En la casa no están.
-me pregunto ¿Qué hará cuando se entere que uno de los sirvientes lo fue a vender al pueblo?- comento Adele en la cocina.
-no debe, es un secreto del señor- la izo callar otra de la servidumbre. Así que eso era, debo darme prisa. Joseph, Louis, Edgar, Christopher, voy por ustedes.
Al salir corriendo de la mansión choque inesperadamente con Anthony. Caí al suelo, le observe a los ojos sorprendida, me levante rápidamente y seguí con mi camino. Lo siento, joven Anthony, pero no se me permite hablarle.
Wow… el pueblo es demasiado grande, hay muchas personas, cubrí mi cabello con la capa. La gente huye al ver el color de mi cabello.
Camine entre la gente, caí de rodillas al piso empujada por un hombre.
-hey niña ten más cuidado- refunfuño molesto el hombre.
-¿de qué habla?- pregunte molesta- usted debería tener cuidado con la gente que transita por esta calle- le observe irritada.
-no puede ser- dijo el hombre sorprendido- eres esa niña- ¿esa niña?- la hija de los Walker que trae desgracia a este reino, eres EMILIE WALKER- grito mi nombre horrorizado.
-¿sabe mi nombre?- pregunte curiosa.
-¿EH? EMILIE ESTA AQUÍ- gritaron horrorizados los peatones, corriendo de mi- ¿Por qué la familia Walker la deja salir? A una criatura como ella deberían tenerla en un calabozo, no es como la señorita Ada- se lleno de rumores a mi alrededor- ¿no piensan en el mal que atrae esta niña a la ciudad?-¿mal?- deberían de haberla matado en cuanto nació- ¿muerte? Corrí evitando a la gente, intentando dejar esas palabras atrás. Lo sabía, lo sabía, no importa donde valla todos me tendrán miedo.
-jueguen, golpeen la manzana en la cabeza de este hombre y ganaran un acompañante- gritaba un hombre promocionando un juego de puntería.
-¿acompañante? ¿Podrá ser?- me escabullí entre la gente- ¿Louis?- llame al verlos a los cuatro en una jaula.
-eso no está bien señorita- se dirigió a mí el hombre- debe atravesar la manzana de la cabeza de ese hombre y ganara a un acompañante- me explico.
-pero esos acompañantes son míos- le intente explicar- son de mi propiedad- le asegure.
-lo siento, sin manzana atravesada no hay acompañante- afirmo decidido.
-pero no traigo dinero- le avise inocentemente.
-entonces no hay acompañantes, el siguiente- me ignoro completamente. Apreté los puños molesta.
-OI… ¿acaso no sabes quién soy?- le observe con desdén.
-solo una niñita engreída que no quiere pagar- me insulto malhumorado.
-¿engreída?- le observe maliciosamente- ¿eso es lo que piensas de Emilie Walker?- pregunte entrecerrando los ojos-¿le teme a la oscuridad, señor apostador?- pregunte con voz profunda.
-WAAAAAAAAAAAAAAAA…- grito enseguida- Emilie Walker, Emilie Walker ME VA A MATAR…- grito despavorido el hombre chocando contra la gente mientras intentaba escapar.
-hombres, le temen a una niña de seis años- murmure irritada. Tome a mis cuatro zorritos y los lleve devuelta a casa.
