Corre.

Un joven de tez pálida corría raudo por el bosque con la agilidad digna de un Anbu. La prisa y el temor de ser descubierto lo llevaba a tener precaución por cada movimiento y sonido que rompía la monotonía del lugar al que se dirigía, protegiendo con verdadera satisfacción un tesoro oculto entre sus manos.

Continúa.

Llevaba cerca de dos horas con la misma velocidad, observando de vez en cuando su espalda por si lo seguían. La semana anterior lo atajaron justo a mitad de camino. La figura de un hombre con túnica blanca pasó fugaz por sus pensamientos rebobinando un viejo recuerdo. "No vuelvas a hacerlo".

No falta mucho.

Sus energías poco a poco lo abandonaban. Volvía a tener esa sensación cada vez que se acercaba a él. Como cuando corría a refugiarse en sus brazos llorando por el duro entrenamiento al que lo sometía su padre y mentor siendo más pequeño (aunque todavía seguía siéndolo). Pero las circunstancias y el tiempo lo obligaron a madurar demasiado rápido, sin ningún remordimiento.

Vuelve… por favor

Otro recuerdo. Uno doloroso. Capaz de atravesar su nueva coraza. Aquella que creó cuando él se marchópara que nadie lo hiriera,para que nadie se le acercara. Para no crear ningún vinculo. Tal y como lo hizo su padre.

Quizás a ese punto aun no llegaba. Encerrarse en sí mismo, mantener las veinticuatro horas del día una pose de "yo-soy-Dios" y una mueca de superioridad eran las acciones que odiaba de forma innata. Conjuntamente, no lograba aislarse de los demás porque su impulsivo carácter (herencia que agradecía internamente) le impedía pensar demasiado sus actos. Le gustaba el cariño de otros. Sobretodo… extrañaba tanto esos abrazos…

Lo logré.

Llego a una parte tupida del bosque. Sus penetrantes ojos color añil visualizaron rápidamente un árbol peculiar. Un viejo Alerce, tan alto que no veías su término. Su tronco firme y ancho te hacía pensar cuantas personas bastarían para rodearlo. Su madera, algo gris por el pasar del tiempo, invitaba a miles de mariposas a posar sobre él. Parecía fuerte, intocable e intacto desde cierto punto de vista pero, si se rodeaba un poco en su eje, era visible una gran grieta de forma circular en su centro debido a ciertos entrenamientos.

Ése era el árbol donde él le enseño el principio básico de su mejor técnica.

Ya te alcancé.

Dentro de todo ese colorido y hermoso follaje, un pequeño ser viviente llamó la atención de nuestro joven. Una mariposa con unas preciosas alas alargadas y finas, y de un color idéntico al azul del cielo lo incitaba a acercarse. Y esa sensación volvía a aparecer.

Alargó su mano hasta poder rozar de forma tenue y suave aquellas alas y como si todo el paisaje fuese un sueño, desaparecía en la nada. Un portal se abría ante sus ojos iluminando su rostro y dificultando su vista. Caminaba a paso lento sintiendo aquellas piedras levemente humedecidas por el rocío matutino, hasta llegar a un pequeño conventillo. Sus ojos se dilataron para facilitar su enfoque hasta poder hallar las escaleras. Dio paso hacia ellas cuando un estallar en las paredes le hizo detenerse. Una a una las antorchas que rodeaban el lugar se encendieron marcando tenues sombras titilantes. Nunca se acostumbraría.

Toma mi mano.

Bajo cada peldaño con el corazón hecho un puño y la garganta reseca. El último paso le pareció infinitamente lento. Al tocar tierra, la grava y hierba hacían resonar cada uno de sus pasos. Llego al final del cuarto donde cristales de hielo emergían desde la base. Un pedestal con un cuerpo recostado encima era lo mas llamativo de la caverna.

-Papá…-

Regresa…

Un hombre de tez canela y cabello dorado permanecía acostado con sus manos sobre su vientre. Su rostro reflejaba una serenidad única y especial. La fina línea de sus ojos, gracias al constante cambio de luz de las antorchas, creaba el efecto visual de que pronto podría despertar. Sus labios rosados y suaves, y ese lindo toque de zorro que sus finas marcas dejaban le hacían ver extremadamente atractivo y tierno. El traje especial que le entregara la Gran Gamabunta antes de desaparecer, junto con la capa de Hokage le lucía como un verdadero guerrero.

Uno muerto en batalla.

-Papi, mira- el jovencito le enseñaba un hermoso lirio azul resaltando en su mano-. La encontré en la montaña de los Hokages ¿no te gusta?- decía mientras se acercaba un poco mas al pedestal.

No te alejes…

El silencio era su única respuesta.

-Yo creo que sí- una pequeña lagrima resbalaba por su mejilla- Tú decías que mis ojos se ven de este color- el tono de su voz se oía anhelante.

Llevó la flor hasta las manos levemente heladas del cuerpo inerte y enredó los dedos en ellas.

-También decías que era un mini-clon tuyo – un sollozo le siguió a esa frase. - A papá le molestaban mucho por eso. ¿Recuerdas? Tío Sai siempre le decía "¿Qué harás Uchiha bastardo?, ¿sobrevivirás con dos "Narutos"? Sólo espero que no quemes la aldea"- hablaba mientras reía solo.

No me dejes...

-Papi, ¿Cuándo vas a despertar?- el sollozo se hizo mas fuerte. - ¿Cuándo… cuándo volverás a decirle "teme" a mi Papa?- sus manos mecían suavemente los hombros del ex Hokage. -.... ¡Quiero oírte otra vez! ¡Quiero que me felicites por hacer rabiar a mi papá! ¡¡¡Quiero oír tu dattebayo!!!- ahora eran sus puños que zamarreaban con fuerza el cuerpo del pedestal y esta vez, sólo por esta vez, su llanto no pudo controlarlo.

solo.

--------------------------------------------------------------------

-Afueras de la Aldea de la Ola - Presente-

Sasuke seguía ensimismado en sus pensamientos. Continuaba en estado de Shock después de lo dicho por la Kunoichi.

-¿Naruto, muerto? Es broma ¿no? Eso es absurdo. ¡Ese baka era inmortal! El no puede…

-Eso es imposible, Sakura ¡cúralo!- gritó Kakashi.

-Kakashi se ve demasiado nervioso. Pero, Sakura, él tiene razón. El dobe no puede…-

- ¡Esta muerto Kakashi, ¿Qué no me escuchas?!- le respondió alterada.

- ¡No sigas! ¡Eres una mentirosa!-

- ¡Y ahora les presento a mi mejor arma!- Kabuto reía eufórico mientras la esfera de arena se expandía mostrando una silueta.

-¿Qué es eso que esta dentro de esa bola de tierra?-…-.

-¡Vamos preséntate!-

-¡Detente por favor!- gritaba Sakura con el cuerpo de Naruto entre sus brazos.

La neblina de tierra dejaba casi nula la visión. Kabuto alzaba sus manos apuntando al objeto que se mecía levitando sobre el.

-Hay algo extraño. De pronto esa esfera desaparece dejando ver a un hombre. No logro verlo bien. La luz del sol le da por la espalda. Sus ropas son algo extrañas y de sus manos comienza a salir energía… esperen ¡¡¡Eso es el Rasengan!!!-

-¡Sasuke, cúbrete!- gritó Kakashi alertando a su alumno. El Rasengan iba directo al árbol donde se encontraba el domador de serpientes quien pudo esquivarlo apenas por unos centímetros.

-¡Demonios! Eso estuvo muy cerca-.

-¡Kakashi, ayúdame a levantar el cuerpo de Naruto!- gritó Sakura.

-Yo pelearé contra ese sujeto- les avisó Sasuke. - Ustedes váyanse-

-De acuerdo, llevemos su cuerpo a un lugar seguro mientras llegan los refuerzos- mientras levantaba a Naruto con suma tristeza. Kakashi se dirigió a Sakura- ¿No hay cura?- preguntó ya camino al refugio.

-No lo sé- Sakura mantenía la velocidad de su sensei. - Tsunade-sama no la encontró, nunca había escuchado hablar sobre esta técnica-

-Solo espero que la haya- Kakashi miró por última vez hacia donde se encontraba su ex discípulo. -Aguanta hasta que volvamos, Sasuke.-

Mientras en la misma zona que abandonaron hace poco, una lucha encarnizada había comenzado.

Nuestro Ninja se veía realmente cansado debido a los esquivos e intentos funestos por acertar un golpe a su contrincante. El sujeto de barro enviaba técnicas similares al Rasengan desde lejos, manteniendo a raya a Sasuke, quien no podía acercarse y ni abrir su defensa.

-Te resultará difícil ganarle si no te acercas Sasuke-kun- le hablo el Ninja Medico.

-Eso ya lo sé- pensó

Trató de aproximarse por su flanco izquierdo mientras realizaba un Chidori con su derecha saltando rápidamente por entre medio de los árboles cercanos mientras tomaba velocidad e impulso para elevarse hasta llegar cerca del sujeto que se quedo estático en el aire cuando Sasuke acometía con fuerza su puño alcanzando por milímetros la túnica del enemigo. Sin embargo un movimiento de este le detuvo sus brazos con técnica en mano.

Alzo la vista enfurecido y frustrado por la habilidad de su enemigo.

Y ahí lo vio.

Unos hermosos ojos azules. Opacos. Sin brillo.

Sin rastro de Vida.

-… ¿Naruto?- murmuró quedamente.

Los ojos color cielo lo observaban parcos y vacíos. Y sin siquiera especularlo un certero puño lo envío directamente al suelo.

Y desde ahí volvió a mirarlo. Su cabello dorado se perdía entre la luz del sol mientras su rostro se observaba mas maduro, frío y calculador. Como si ese fuese un Naruto mas crecido, diferente. No tuvo tiempo de analizarlo más. Otro ataque lo mando a volar hasta una árbol haciéndolo añicos. Era demasiado rápido. Descomunalmente fuerte.

-¿Sorprendido, Sasuke-kun?- Kabuto continuaba con sus manos formando unos sellos.- Esta técnica es aun mas avanzada que la resurrección de los muertos. Con ella puedes llamar a aquellos muertos tanto del pasado… como del futuro- rió por lo bajo.

-¿futuro? ¿Acaso este Naruto es del futuro?- pensó

-Sigo sin entender como es que tuviste cara de matar a Orochimaru siendo su amante- continuó con su parloteo, cabreando al Uchiha.- Todavía me resuenan los gemidos que lanzabas- señaló mordaz y con un dejo de celos.

-¿celoso, Kabuto?- le replicó mientras limpiaba los restos de sangre que escupió por el golpe recibido.

-¿Yo? ¿De ti? ¿Por qué sería?- se preguntaba irónicamente, burlándose de Sasuke.- ¡A sí! Ya se porque te envidiaba. Seguro que a mi me hubiese gustado que el maestro me rompiera el culo como a ti- rió al último.

-¡cállate!...- no pudo continuar con su alegato. El Naruto invocado volvía a atacarlo, esta vez con un kunai en mano.

Sasuke en su intento por defenderse respondía a los ataques del rubio con Kusanagi. Chocando una y otra vez sus armas causando el potente sonido del metal colisionando.

--

En el despacho de La Hokage.-

Nuevamente se paseaba por la sala como león enjaulado esperando la respuesta de su asistente. Había mandado a buscar a su mejor ninja estratega para mandarlo de una patada a buscar al rubio alborotador, olvidando las dos que este recién estaba llegando mañana a la aldea.

Cuando todavía despotricaba en contra del Consejo, de los problemas de ser Hokage y de tener la libertad que antes gozaba un estrépito portazo le llego a los oídos con una alterada Shizune que la miraba con los ojos aguados en lágrimas mientras sostenía un pergamino con fuerza en su pecho.

-¡¡¡Tsu-Tsunade Sama!!!-

-¡¿Que pasa Shizune?! ¡No entres así!- gritó mientras se sentaba.

-Per-perdón Tsunade-sama pero es… es sobre… Naruto-kun- agachaba la mirada en un intento de reprimir sus lágrimas.

-¡¿Qué pasa con el baka ese!?- pregunto tratando de no sonar alterada.

-Kakashi envió un mensaje- miraba a su jefa indecisa si entregar el pergamino o no.

-¡¡¡Pero ¿Por qué te quedas parada?!!! ¡¡¡DAMELO!!!- exigió.

Shizune se acercaba lentamente a su líder mientras que con recelo entregaba el pergamino que le fue arrebatado de manera rápida y brusca. Miraba a la mujer que de un momento para otro, mientras leía lo escrito, se levantaba lentamente con los ojos acuosos y el mentón temblando.

-¿Esto es cierto?- preguntó con un deje de esperanza.

-…- no sabia que responder. El perro que traía el mensaje era sin duda de Kakashi.

-¡¡¡TE PREGUNTE SI ESTO ES CIERTO!!!- gritó ya con las mejillas húmedas.

-Sí, Tsunade-sama- respondió en un murmullo que aún siendo bajito, la Princesa de las Babosas pudo escucharlo.

Estuvo un buen tiempo meditándolo. Mirando el pergamino una y otra vez. Hasta que tomo una resolución. Tomo su capa de Hokage y el sombrero.

-¿Qué piensa hacer Tsunade-sama?- inquirió asombrada

-Lo que tengo que hacer, voy para allá y espero que por el bien de Naruto, Uchiha no me falle-

-¿A que se refiere?- Preguntó confundida

Sin embargo la Hokage no respondió.

Mientras salía del despacho ya con la capa puesta no pudo evitar un susurro amenazante salir de sus labios.

-Más te vale cumplir con tu parte Uchiha-

--

La pelea se mantuvo muy reñida. Sasuke buscaba evitar por todos los medios dañar al rubio quien enviaba certeros golpes a Kusanagi logrando desestabilizar a su portador. Mientras Kabuto enviaba mensajes y ordenes en voz baja consiguiendo que Naruto atacara por los puntos débiles del moreno que, si no fuera por su velocidad, ya lo hubieran matado.

-¡Es bueno haberte observado mientras entrenabas!-

-¡Eres un tramposo!-

-¡No mas que tu! ¡Tu fuiste quien abandono todo por poder y que no le importo en los mas mínimo los sentimientos de los demás!- rió por lo bajo- ¿Crees que no se que te dejaste capturar solo para estar mas cerca del jinchuriki?-

-¡¿Y tu que mierda puedes saber?!- le espetó molesto.

-Lo hiciste porque tu hermano busca al Kyubi ¿no es así?- discutió relajado.- Volviste porque sabes que, mientras estés cerca del biju, Itachi aparecerá- aseveró mientras Sasuke evitaba mirar a Naruto.

-…-

-¡Déjate eliminar Sasuke, al menos tendrás el consuelo de que tu mejor amigo lo hizo!-

-¡No!-

Los ataques se hicieron constantes y fuertes. Las piernas de Sasuke no soportaron los embates quedando de cuclillas frente a Naruto, mientras este enviaba golpes cada vez más potentes. Sasuke se dio cuenta que ya no podría ganar, Naruto lo había encerrado. No tenía mas que una alternativa, despertarlo.

-¡Por favor, Naruto! ¡Detente!-

-¡No pierdas el tiempo, Uchiha, el no va a escucharte! ¡Solo sigue órdenes! ¡Es una simple marioneta vacía!-

-¡vamos Naruto, reacciona!-

-(¿Qué me esta pasando? ¿Por qué no veo nada?)

-¿Te dejaras manejar, mocoso?...

-(Kyubi…)-

-¿Quieres terminar así, mocoso?...

-(Mi cuerpo no responde…)-

-¿dejaras que lo mate? ¿Qué tú lo mates?...

-(Basta…)-

-¡Atácalo, jinchuriki! Demuestra el monstruo que eres, utiliza el Rasengan-

-¡¡¡Naruto!!!-

-¿dejaras que suceda? ¿Tan débil eres, mocoso?...

-(No logro reaccionar…Kyubi…Esa…esa… no es la voz de ¿Sasuke?)-

-¡¡¡Naruto!!!- gritaba mientras lo veía a los ojos- Recuérdame… ¡inténtalo!

-Sólo han cambiado tu cuerpo…Tus recuerdos siguen intactos... ¿le has olvidado?...

-Sa…su…- murmuraba

-¡Demonios! ¡Te ordene que lo atacaras!- increpó mientras que una de sus manos se conectaba con la de Uzumaki elevándola para que efectuara el Shuriken Rasengan.

Sasuke veía como se formaban las puntas cuando escucho un grito que le causo rabia e ira.

-¡¡¡No Naruto, detente!!!- gritó Hinata que venía acompaña de Kiba y Shino.

-¡Vete de aquí, Hyuga!- vociferó Sasuke mientras detenía las manos de Naruto- ¡No tienes nada que hacer aquí!-

-¡Por supuesto que tiene que ver, es su novia!- le respondió Kiba.

-¡Maldición! Perdí demasiado tiempo con ustedes. ¡Jinchuriki! ¡Termínalos, dales el golpe de gracia!- diciendo esto se esfumó en una nube de humo.

Al termino de esa orden, Naruto saltó hacia atrás volviendo al mismo lugar donde se encontraba Kabuto alzando sus manos mientras su chakra cambiaba de color.

-¿Kyubi?- preguntó Shino mientras los demás admiraban expectantes y en posición de defensa.

Una a una las colas comenzaban a salir mientras las marcas de las mejillas se acentuaban y salían sus colmillos, transformándose en un mini-Kyubi. La tierra que se encontraba alrededor fue despedida hacia los lados mientras las corrientes de aire se mezclaban con el chakra rojizo.

-¿Qué hacemos?, nosotros no podemos controlar al biju-

-Kiba, ve a buscar a Kakashi mientras yo trato de sellar al Kyubi- le explico Sasuke

-¿Qué? ¿Y por que debo ir yo a buscar a Kakashi?- rebatió.

-Porque eres rastreador y Kakashi escondió su chakra para que no persiguieran el cuerpo de Naruto ni a Sakura.

-¿A que te refieres? Naruto esta aquí-le espetó Kiba

-¿Quieres decir que este no es nuestro Naruto?- pregunto confundido Shino.

-Este que esta aquí es del futuro.

-¿Es broma no?- pregunto Kiba

-¿Me ves cara de payaso?- le espetó Sasuke cabreado.

-Ya basta, no… no hay tiempo… Kiba, busca a Kakashi sensei, por favor- le rogó Hinata.

-De acuerdo, iré de inmediato. Vamos Shino- y partieron rumbo al norte.

-Sasuke-kun…

-Basta, no tengo nada que hablar contigo- y diciendo esto saltó para acercarse a Naruto.

El rubio al ver a su oponente tan cerca comenzó a atacarlo con sus colas las cuales ágilmente logro esquivar el moreno. Aun así no conseguía mirarle directamente a los ojos para utilizar el Sharingan y entrar en su mente. Hinata al ver esto decidió ayudarle, desviando la atención del Kyubi hacia ella. Sin embargo esto solo enfureció mas al zorro que de improviso envió parte de su chakra al viento que comenzó a formar remolinos gigantes mandando a volar a los dos shinobis.

-¡TE DIJE QUE NO TE METIERAS!- vociferó iracundo

-Sasuke-kun, por favor deja que te ayude, el también es importante para mi- pidió conciliadoramente.

-¡YA CALLATE!-

Hinata calló mirando sorprendida a un Sasuke con los ojos vidriosos.

-¿Qué puedes saber tú?- susurraba mientras se levanta polvoriento de la tierra.- ¿Que puedes saber si apenas lo conoces?- caminaba lentamente hacia Naruto que aguardaba el próximo movimiento con sus ondas de chakra aumentando a cada segundo- No sabes lo que los dos sufrimos-

-Yo…-

-No sabes nada, nunca entenderás nuestro lazo… ahora ya no esta conmigo… ni antes ni ahora… tú me lo quitaste-

-FB POV Sasuke-

Luego de que me encontraras y destruyeras el escondite de Akatsuki decidí volver cuando me lo pediste. Después de todo el ofrecimiento de la Godaime me caía como anillo al dedo.

"Tu venganza por la vida de Naruto"

Así es. Tsunade-sama sabía que tu cabeza era la más buscada por akatsuki. Ya habían conseguido a los demás jinchurikis y eras el único que faltaba. Hubieras visto la cara de culpabilidad en su rostro después de hablarme de su ofrecimiento. Era mas que obvio que te sobreprotegía. No eras un niño tonto ni revoltoso como hace años, cambiaste, pero aun así no eras lo suficientemente fuerte para enfrentarte a ellos.

Seria tu guardaespaldas a escondidas tuyas. Seria tu sombra sin que tú sospecharas. Seria tu orgullo de promesa cumplida cuando en realidad solo había un acuerdo vació. Dar por dar. No había sentimientos de por medio. Fuiste mi amigo. Ahora eras mi obligación.

Cuando regresábamos a la aldea me observabas y comentabas muchas cosas a las que no tomaba peso en un vano intento por reprimir esa horrible voz llamada conciencia. La que lloraba porque te dijera la verdad de mi huida. Esa que te llamaba constantemente en esas noches de sueño. Que repetía incesantemente la ultima imagen que tuve de ti en el valle del fin.

Tu ni cuenta de dabas. Hablabas de forma ininterrumpida mientras mis monosílabos eran mi mejor respuesta.

Debí escucharte.

Porque cuando llegamos a la aldea las personas que nos esperaban en la entrada nos recibieron calurosamente. O más bien: te recibieron calurosamente. Y entre ellas había una que te miraba con la misma intensidad que yo cuando te espiaba. Y te acercaste a ella. La abrazaste.

Y la besaste.

Y allí fue cuando me di cuenta de lo que estaba por perder.

Continuara…