Los personajes y derechos del libro pertenecen a Stephanie Meyer y a J.K. Rowling
Me estaba bañando cuando tocaron la puerta.
–¿Quién?– grite.
–Yo– reconoci la voz de Harry. Cerré la ducha.
–Pasa– grite mientras me empezaba a vestir, menos mal que me había traído la ropa para el baño.
Cuando salí el estaba sentado en la cama.
–Ya les e avisado a casi todos, Ron, Hermione y Luna fueron a buscar nuestro transporte para mañana.
–¿Transporte?
–Bueno, yo espero que no vayas mañana, debes practicar antes ir a una lucha ¿no?
–Voy a ir– dije completamente decidida.
–Pero Bella, deberías practicar un po…
–Voy a ir, e estado practicando– dije interrumpiéndolo.
–Pero Bella, no es lo mismo practicar tu sola que contra alguien, deberías esperar un poco antes de ir a pelear.
–Voy a ir.
–Hablamos mas tarde sobre esto, mejor vamos para que hables con Ginny, necesito que sepas el plan en caso de que no te dejes convencer para no ir, después seguramente chismearan un rato.
Agarre una almohada y se la lance aunque el la esquivo.
–¡Nosotras no chismeamos!, nos informamos.
–Si, si, lo que digas hermanita– dijo con una sonrisa burlona mientras abría la puerta– ¿vamos?.
Salimos y el abrio la puerta de al frente de mi habitación, esa no tenia número. Adentro estaba Ginny acostada en la cama leyendo un libro sin titulo con portada completamente azul marino, cuando se dio cuenta de nuestra presencia cerro el libro y salio corriendo a abrasarme.
–¡Bella!
–Yo las dejo para que hablen, Ginny infórmale de lo que vamos a hacer mañana.
–Harry, ¿no me habías dicho que la habitación que estaba frente a la mía era la tuya?–pregunte extrañada, y empece a sospechar algo cuando el se puso todo rojo y empezó a tartamudear.
–Si…bueno yo y… bueno es que, yo y… Ginny te lo explica– dijo lo último rápidamente mientras salía deprisa del cuarto, cuando volteé a ver a Ginny para preguntar ella estaba también muy roja. Y fue cuando adivine.
–¿Sales con mi hermano?– pregunte con una sonrisa, ¡ya seria hora!, Ginny estaba enamorada de Harry desde que lo habia visto por primera vez cuando entro al colegio, en ese momento mi hermano y yo teníamos 12 y ella 11.
–si, desde hace como un año, aunque en realidad en ese tiempo solo nos besamos y teniamos algo, pero no formalmente, me lo pidió hace unos tres meses después de nuestra primer…– ay paro y se uso mas roja.
–¡Te as acostado con mi hermano!– dije un poco tal vez muy alto.
–¡Shhh! No lo grites.
–No me lo dijiste.
–Me daba pena, solo tu lo sabes.
–¿Duermes aquí con el?
–Si
–Vamos a hacer algo, cuéntame que vamos a hacer mañana y después me vas a contar TODO, TODO de lo tu mi hermano. Además, yo también tengo que contarte algo sobre mi vida amorosa.
–¿Tu tienes vida amorosa?– pregunto Ginny, creo que exagerando un poco, esta bien no hablo mucho pero tengo oportunidades de conseguir un novio ¿no?
–Si, pero primero vamos con el plan después contigo y Harry y de último es que me toca a mi.
–Esta bien, pero tu también me tienes que contar TODO.
Ginny empezó explicándome que el objetivo era atrapar alrededor de 40 mortifagos, que estaban en el bosque cerca de donde pasaba el tren que llebaba a Hogwarts, teníamos que ser rápidos ya que no sabían donde mas había mas pero estaban casi seguros de cerca habia unos cuantos mas.
Me explico hasta el último detalle el plan que tenían. En eso duramos alrededor de una hora o mas, me sorprendía un poco esta nueva faceta de Ginny, todo el plan me lo había contado sin titubear incluida la parte en la que teñíamos muchas probabilidades de morir si a los que atacabamos les daba tiempo de le avisaran a los que seguramente estaban por ahí rondando y que teníamos que matar a todos los mortifagos a los que ibamos a atacar ya que el ministerio no nos podía ayudar y Azkaban tampoco era opción.
Cuando termino nos quedamos viéndonos a los ojos unos minutos y después nos abrasamos.
–Todo va a salir bien– me susurro.
–Si todo bien, todos vamos a estar bien– era algo poco probable, pero la esperanza es lo último que se pierde.
–Vamos de hablar de algo mas alegre ¿si?– ella asintió– como por ejemplo tu y mi hermano.
La relación de Ginny y Harry no era la típica historia de amor ya que había empezado solo unas pocas semanas antes de que la guerra empeorara, pero demostraba cuanto se querían. Tenían mas tiempo de lo que ella había dicho al principio, tal vez año y medio, y había avanzado mas lentamente que una relación normal, pero es que en la guerra no había tiempo para el romanticismo y el amor, seguía sin haberlo, pero ellos se las arreglaban.
–Bien eso es todo. Ahora te toca a ti, quien es tu enamorado.
–Lo conocí en el instituto, me salvo dos veces, primero cuando casi me atropellan y después unos tipos en la calle que estaban a punto de empesar a violarme.
–En la segunda no te salvo, podrías haber usado magia.
–No tenía mi varita en ese momento conmigo y tenia meses sin practicar magia sin varita, lo mas probable es que me saliera mal. Después de eso…
Le conté mi historia con Edward, pero esquive a su familia, me di cuenta de que cuando le dije que era vampiro abrió mucho los ojos pero no comento nada, no pude evitar que me salieran algunas lagrimas cuando le conté que no lo había visto desde hace un año, cuando termine la historia ella me veía fijamente.
–¿El sabe que eres bruja?
–No, nunca se lo conté, tenia tanto miedo de que por bocona me mataran a mi y a mi hermano que ni en sueños decía ni digo una palabra sobre la magia.
–Bella hay posibilidad de que tu Ed…– en eso abrieron la puerta y entro Harry.
–Ginny, Bella vengan bajen ya es hora de la cena, además ya llegaron Luna, Hermione y Ron.
–Después seguimos hablando– dijo Ginny mientras se acercaba a la puerta y agarraba la mano de Harry.
Me baje de la cama y salí con ellos hacia al pasillo, caminamos y bajamos por las escaleras, en el piso de abajo una sala de estar grande, cabían alrededor de 30 personas aunque algunas se tendrían que quedar de pie pues solo había como quince sillas, aquí también todo era de madera, al lado de la sala de estar estaba la cocina, Harry y Ginny me guiaron hacia una puerta en la cocina y llegamos a un comedor en el que había unas 20 personas sentados alrededor de una gran mesa de madera.
Al poco tiempo sentí uno brazos que me abrazaban.
–¡Bella!
