Quien jamás tuvo una respuesta.
Pues resulta que si tuve una segunda idea… y en lugar de hacer la tarea, me pongo a hacer esto. Eso no me llevará lejos, ¿cierto? Jajaja. Al menos no en la dirección que espero…
En fin…
South Park no me pertenece, ni sus personajes, ni la historia original… solo los utilizo para hacer este relato… que comienzo a creer, se parece mucho al estereotipo yaoi básico.
La vida de cada persona está formada de cicatrices. Lamentablemente, el paso del tiempo y los clichés recurrentes de la sociedad, han cubierto la palabra con una sabana pesada de estigma. Pero, por fortuna, existen aquellas cicatrices que, mas allá de representar lo malo y doloroso del vivir… son una muestra de amabilidad. Están ahí para recordar que, aunque pequeña y miserable, hubo calidez en otros tiempos.
Craig Tucker nunca fue un estudiante poco sobresaliente. Era inteligente, mucho. Podía faltar durante todo el ciclo antes de presentar los exámenes parciales y aun así obtener la nota más alta de toda su generación. Ni siquiera se mostraba arrogante al respecto. Para su mala suerte, tenía un carácter fuerte y no podía tolerar dos cosas: los abusos y la hipocresía. Ello siempre lo metía en problemas, pasaba más de 2 días a la semana en la dirección.
Eso jamás lo afectó socialmente, tenia a sus amigos Clyde y Token. El primero era bastante infantil, pero con un corazón tan amable que logró captar su amistad con una franqueza simple, bastante característica en él. El segundo era la voz de su consciencia, siempre señalando los aspectos estúpidos en su comportamiento. De esa forma, su sociabilidad se mantuvo en un nivel aceptable… hasta que conoció a Tweek.
Tweek era extraordinario… siempre sumergido en pensamientos que podían ser banales o profundos, según se diera la situación. Tenía manías extrañas, que a muchos incomodaban, pero era feliz viviendo de esa forma. Esa cualidad era la preferida para Tucker.
Cada vez que veía a Tweek, sentía que todo iba a estar bien… porque el rubio era excéntrico, pero de una forma que lo hacia desearlo… desear esa compañía, esa "calidez fría" (una combinación que solo él era capaz de comprender). Gracias a Tweek, su sociabilidad tocó números altos. Odiaba las presiones, los comentarios externos, los problemas absurdos y los sonidos irritantes… pero por Tweek, era capaz de escuchar todo eso y sumarse a ello.
Entonces lo supo. Estaba enamorado.
No tenia problema alguno con la homosexualidad… algo que a la sociedad le resultaba "tabú", una extraordinaria hazaña digna de publicaciones, estudios o investigaciones, para el se resumía en una sola palabra: "Amor". Eso sentía por Tweek, simple y sencillo. Y si podía seguir sintiéndose de esa forma, un carajo le importaría lo que el resto opinara al respecto.
Aquella tarde, recién después de terminar la antepenúltima clase, los salones se vaciaron por el cambio de horario y el patio se llenó en cosa de segundos. Craig había sentido la actitud de Tweek bastante distraída y alejada los últimos días, sin explicarse el porqué. De cualquier forma, sentir que Tweek lo apartaba de cualquier aspecto en su vida, lo hacia sentir miserable.
– ¿Lo escucharon?... Heidi terminó con Jason hace tan solo 4 horas y ya está buscando quien la lleve a casa por toda la escuela… es una zorra… ¿Cuánto que me lo pide a mi? – Kevin se acercó con el nuevo chisme hasta el grupo de Clyde, Token y Craig.
– No te lo creo… – Clyde le siguió la broma, riendo como bobo. Token y Craig se mantuvieron al margen unos segundos, mientras ese par chismeaba.
– Kenny está en "eso" ahora mismo… – Señaló el moreno en dirección de la chica de cabellos grises y el rubio de caballerosidad encantadora y perfil de Casanova nato.
Kenny, a pesar de la distancia, vislumbró al grupo que lo observaba, tomó en un brazo a Heidi, contrayéndola contra su pecho y haciendo que esta diera la espalda a los otros. Sonrió malévolamente y escribió, entre susurros de lo más sospechosos, una pequeña nota que lanzó en dirección del grupo sin llamar la mínima atención de la chica.
El pequeño papel rodó hasta llegar a los pies de Clyde, este lo tomó de inmediato y tanto el como Kevin intentaron abrirlo, en el momento justo en que el prefecto del grado cruzó a su lado. Craig les arrebató el papel en un movimiento rápido y lo metió en su bolsillo. El viejo hombre gruñón los observó consternado, pero siguió unos pasos antes de llegar hasta Clyde y comenzar el sermón de todos los días por su indisciplinada cabellera larga.
En ese momento, Craig lo vió. Del otro lado del patio estaba Tweek.
Sin decir una palabra, dejó al trío que era regañado por el anciano, sin prestarle mayor importancia.
– Léelo cuando tengas tiempo… – Fue lo único que le dijo. El rubio extendió su mano, en la que llevaba un recadito. Craig lo observó un pequeño lapso de silencio, pero terminó mintiéndolo en el mismo bolsillo que al anterior. Recordó un asunto que tenia con los otros chicos y volvió hacia ellos.
Todo indicaba que Tweek estaba bien… no tenia nada que temer.
Siguió su camino…
Tweek lo observaba, pero el no podía saberlo.
Llegó hasta los chicos, reanudó la plática y los cuestionó por la guía de los últimos dos días en los que había faltado.
Entonces lo recordó… tenía dos papeles en su bolsillo…
Comenzó a buscar sin prisa… le interesaba mas aquel que Tweek había dedicado a su persona, pero dentro de su bolsillo era imposible saber cual era cual.
Tomó uno…
Estaba doblado por la mitad…
Lo leyó una vez.
Alzó la ceja… era el de Kenneth.
"Zorra asegurada" – Decía dentro de un símbolo de explosión.
Volvió a leerlo… tenia un dibujo rápido de un pequeño chibi con orejas de zorro… se parecía mas a Kenny que a Heidi.
Incluso eso… en aquella vida tan seria, era gracioso.
Sonrió… era gracioso…
No, era estúpido.
Kenny era un pendejo.
Comenzó a reírse más fuertemente.
Clyde y Token se asustaron y fueron a buscar la fuente de toda esa risa. Craig no solía sonreír de aquella forma.
– ¿Se supone que es Heidi?... creo que es un autorretrato…
– ¡Lo ven! – Puntualizó Clyde. – De lo peor, jajaja, tendré que decirle a Kevin, cuando vuelva de dirección, claro.
– ¡No lo creo, deja ver! – Token se acercó a Craig y comenzó a reír también. Y el que había pensado que todos los rumores sobre Heidi eran tonterías. – Que tontería…
Entonces sonó la campana. Clyde y Token caminaron en dirección de Tweek, pasaron a su lado y lo saludaron, pero este no reaccionó normalmente. En su lugar, los miró con indignación.
Craig tomó su mochila y la colocó sobre su hombro, comenzó a caminar en dirección del rubio, sin quitarle la mirada de encima.
¿Por qué lucía Tweek tan extraño?
¿Estaba triste?
No… era dolor.
Era coraje.
No era Tweek.
Sin saber porqué, al llegar hasta el rubio, este lo observó con terror y salió disparado de ahí, dejándolo solo en medio de aquel lugar.
¿Que carajo fue eso?
En ese momento recordó el recadito.
Buscó dentro de sus bolsillos y dio rápidamente con él.
Leyó.
Releyó.
Una tercera vez…
Una cuarta…
Abrió los ojos como platos… cubriéndolos de un brillo extraño y nuevo para él.
"Sé que te quiero porqué no puedo describir lo que siento por ti. Entonces pensé: "¡Hey!, debo estar enamorado" Si mis sentimientos te incomodan, perdona mi sinceridad. Olvídalo y sigamos como hasta ahora… no quiero dejar de ser tu amigo. Quería decírtelo… Me gustas".
…
…
Tweek jamás volvió a dirigirle la palabra después de entregarle aquella confesión.
¿No decía "no quiero dejar de ser tu amigo"?
¿Por qué entonces se alejaba de él?
¿Por qué no lo dejaba darle una respuesta?
¿No esperaba una?
Todo eso tendría sentido de ser una broma… pero Tweek jamás bromeaba, mucho menos con temas como ese.
Craig sufría, mucho…
Jamás había tenido una novia… un novio, mucho menos.
Nunca lo diría en voz alta… pero tenia miedo a enamorarse…
¿Y si lo lastimaban? ¿O le mentían?
¿Y si se hartaban de él?
¿Y si lo engañaban con alguien más?
Quería sufrir todo eso… si, lo valía.
Pero solo si era con Tweek.
El rubio siempre huía de su lado, lo evitaba...
Quería oír el porqué.
Y si al final él decía: "Me he arrepentido".
Craig lo seguiría amando… reprimiéndose, siempre fiel a su lado.
Lleno de dolor…
…de heridas…
…de temor…
Pero a su lado.
…
– ¡Hey, Marsh!
Había esperado toda la tarde. ¡Aquel día no s ele iba a escapar!... quería saber la verdad. Quería dejar de sufrir. Sabía que Tweek había sido escogido, junto a Stanley Marsh, para guardar los accesorios del profesor. Solo tenía que esperar en la entrada hasta que el rubio saliera… y confrontarlo.
…Entonces Stan le confirmó sus peores miedos…
¿Crueldad?
No, eso no podía describirlo.
Si, debía ser crueldad…
¿Que más fuerte?...
¿Que mas podría romperle de aquella forma el alma?
Tweek fue cruel.
Huyó a su casa y lloró toda la noche, mordiéndose la muñeca con fuerza. No quería sentirse de esa forma… su corazón decía: ¿Por qué?
Y su cabeza: Te lo dije…
…
…
…
12 años después, lo tenía todo. Dinero, casas en casi cualquier costa del país, helicópteros, barcos, y un doctorado en administración de empresas.
Pero jamás volvió a sonreír.
Tweek había huido sin dejar rastro… ni manera de llevar a cabo una confrontación.
Con el tiempo, supo que Stan le había mentido, mas nunca el porqué Tweek había escapado de Colorado.
Sin importar cuanto dinero invirtiera en su búsqueda, no podía dar con el.
Se lo tragó la tierra.
Entonces su tío murió, dejándole una pequeña calle repleta de condominios. Eran viejos y todos sus asesores le recomendaban venderlos antes que se volvieran un problema… pero él había apreciado demasiado a su tío. Y el había tenido fe en aquel lugar, 40 años atrás, cuando los había construido.
Pero no conocía la situación de aquellos edificios, habían sufrido una mala administración y no tenia a nadie de confianza trabajando en ellos.
Sus padres se habían empeñado en comprometerlo con una chica… el se oponía por todos los medios, pero ellos seguían insistiendo en aquella fastidiosa idea.
Para escapar, fusionó sus problemas… iría a vivir un tiempo en aquellos departamentos, escaparía de sus padres y resolvería la decisión de vender o no los departamentos.
Tweek…
Tweek…
¿Dónde estaba?
¿Lo volvería a ver?
No, probablemente cumpliría su miedo realidad.
Iba a morir solo.
Toco la puerta del edificio que contenía las oficinas de administración. Tan solo al ver la fachada, ya sabia el pésimo cuidado que recibió en los últimos años.
Escuchó ruido proviniendo del interior, pero nadie abría.
El había dejado las llaves en su oficina y despachado la limusina… si no cargaba su celular, no podría hacer mucho. Solo esperar.
– Ya voy, ¡ya voy! – Le gritó una voz madura desde le interior. Se acomodó el saco y la corbata. Dentro de pronto podría vivir una tranquilidad relativa de semanas alejado de sus problemas familiares.
Y frente a él… aquel rubio… ese hombre de ojos verde, como las esmeraldas, pero opacos hasta hacerlos lucir negruzcos. El cabello que le llegaba hasta los hombros, revuelto tal y como lo recordaba. Por supuesto, estaba temblando.
Se miraron en silencio unos segundos… unos minutos…
– ¿Tweek? – Su sueño, su sueño echo realidad… finalmente, ahí estaba. El dueño de sus sueños, el causante de sus suspiros… el dolor mas grande de su vida.
– ¿Cr–cr–Craig? … que, que… ¿que haces aquí?
– Soy el dueño del edificio… voy a mudarme aquí…
No pudo ocultar aquella sonrisa tan grande… tan llena de vida.
Si, después de 12 años… aun recordaba como sonreír.
La vida era maravillosa… era justa y siempre premiaba a los que sufrían tanto como él lo hizo.
La vida era un encanto.
– ¿El… el dueño, dices? – Tweek estaba temblando de nuevo, había dejado de hacerlo desde la escuela de oficios. Ni siquiera recordaba aquel sentimiento de temor e inseguridad.
– Si, Tweek… yo… te he…
– Bien, pasa… yo estaba…
Y sin poder impedirlo o siquiera completar la excusa, Tweek corrió como alma que lleva el diablo en dirección de su apartamento.
¡Eso no podía estar sucediendo!
Craig se quedó ahí, de pie… esperando a comprender lo que acababa de vivir.
12 años sin Tweek… y seguía tan apuesto como lo recordaba… quizá más…
Pero el ya no era un adolescente buscapleitos sin mayor beneficio y buenas calificaciones… era un hombre rico y poderoso. Haría hasta lo imposible hasta poder darle su respuesta a Tweek.
Hasta que el rubio supiera que lo amaba
…y quien sabe…
Quizá Tweek llegaría a amarlo en el proceso.
Si, la vida era un encanto… un verdadero encanto.
Aun así… tenia una duda en la cabeza…
Después de mas de 10 agonizantes años, el moría aun por saber…
¿Por qué se fue sin decir nada?
…
¿Porque después de enamorarlo con aquella nota…
…lo dejó?
…
Esto es todo para este capitulo! Y espero que les haya gustado.
Saqué las ideas y contesté las dudas… como dije anteriormente, no se me ocurre absolutamente nada más. Creo que solo la estoy escribiendo para desquitar el estrés, porque no tengo la menor idea de hacia donde va esta historia… ni si voy a continuarla o cuando.
Pero bueno, seguiré viendo que tal.
Cuídense mucho, los leo después o en cualquier otro Fic.
Gracias por leer!
By: Roglia15
