CAPÍTULO 2

Una llamada a su móvil la había despertado, eran las doce de la noche. Había sido una pesadilla, pensó aliviada. Se había quedado dormida con el ordenador en sus piernas, la vela aún seguía encendida y el globo intacto.

Eso sí que era raro pues normalmente no se quedaba dormida tan fácil.

Respondió a la llamada pero se escuchaba simplemente una respiración, pensando que sería algún imbécil sin nada mejor que hacer, colgó sin darle mayor importancia.

Cerró el ordenador y lo dejó en la mesa de escritorio, dio la luz de la habitación, afortunadamente no pasó como en el sueño. ¿De verdad fue un sueño? Ha sido bastante real, pensaba ella. Se acercó a la mesita, sopló la vela y cogió el globo, el cual lo soltó por la ventana de la habitación hacia la calle y se quedó viendo como el aire lo alejaba del lugar. Reventarlo habría hecho el mismo ruido que en su sueño, y no era el momento adecuado de revivirlo.

A la mañana siguiente se levantó y fue a desayunar a la cocina. Sus padres no estaban y le habían dejado algo de café, se lo tomó con dos tostadas y como no tenía nada mejor que hacer cogió el móvil y marcó a su amiga Cecilia.

-¡Judith!- la saludó su amiga.- tenía pensado llamarte.

- Hola Cici, y eso? Algo interesante?

-¡Pues que al final me han cogido y voy a alquilarme un piso en la ciudad!.- Al parecer la habían aceptado en un nuevo centro de belleza de entre mucha gente. Maquillaba y peinaba genial.

-¡Ah! ¡Qué guay! ¿Cuándo te irás?

-En 3 días, el lunes.

-Qué pronto… -dijo con tristeza, era su mejor amiga y la vería menos, pero estaba feliz por ella.- ¡habrá que celebrarlo!

-¡Sí! Esta noche te llamo y nos vemos.

-Vale! Chao!

Colgó la llamada, pero inmediatamente volvió a sonar otra vez.

-Dime! ¡Si es que cuelgas muy rápido!- esperó unos segundos y su sonrisa desapareció.- ¿Cici?

- Tú también cuelgas muy rápido, Judith.

-¿Quién es?

-Tengo el globo, pero quiero las palomitas.

Judith colgó el teléfono horrorizada, ¿pero esto era una broma o qué? Alguien me escuchó anoche, alguien que pasaría cerca de mi casa, pensaba intentando racionalizar la situación, pero no estaba conforme. El móvil volvió a sonar, no salía ningún número, solo "llamada entrante". Con decisión lo cogió.

-Mira gilipollas, no sé quién seas pero déjame en paz.- rugió enfadada.

-Sabes perfectamente quién soy, tú me invocaste anoche.

-Eso es imposible, eres un personaje ficticio, no eres real.- el interlocutor rió, esa risa nerviosa, infantil y perturbadoramente idéntica al payaso de la película erizó su piel.

-¿Quieres ver qué tan real soy? Date la vuelta.

La llamada se cortó y Judith salió corriendo fuera de la casa, al mirar atrás vio como un globo rojo salía por puerta de entrada. Había gente pasando en aquel momento y cayó en la cuenta de que estaba en pijama en la calle, descalza y con su indomable melena castaña despeinada.

La tomarían por una loca, por lo que avergonzada, fue hacia la casa y pasó por al lado del globo, lo agarró y al entrar con él y cerrar la puerta, lo hizo estallar.

Tenía que ser una puta broma, eso era imposible, esas cosas NO FUNCIONAN.

Cruzó el pasillo mirando con recelo por el rabillo del ojo, consideraba que estaba perdiendo la cabeza, que nada tenía sentido, pero aún tenía en su mano la goma rota que antes conformaba el globo.

Todas las estancias de la casa tenían la puerta abierta, a excepción de su habitación. Caminó despacio mentalizándose de que si era "él", no debía bajo ninguna circunstancia sentir miedo o se acabó. Era una especie de vampiro de emociones, se alimentaba del miedo de la gente y luego se comía su carne y huesos. Quería llamar a la policía pero ¿y si todo fuera una locura de ella?. Al llegar a la puerta de la habitación cogió el pomo y tomando una bocanada de aire abrió la puerta de par en par rápidamente. Soltó todo el aire de golpe al ver que no había nadie. Al girarse el payaso estaba de pie bajo el marco de la puerta mirándola con sus ojos amarillos brillantes, la cogió del cuello y haciéndola caminar hacia atrás entró del todo y cerró la puerta tras él.

Era real, muy real.