Habían encontrado a Miguel no muy lejos de donde estaban ellos, todos estaban cubiertos de lodo, Lucifer cargó a Adam todo el camino hasta que un hombre en una camioneta se detuvo ofreciéndose a llevarlos a donde necesitaran, Adam estaba tan cansado que se había quedado dormido.
—Aun siendo tan jóvenes es peligroso estar bajo la lluvia, pueden enfermar—comento el hombre que conducía
—Lamentamos las molestias—respondió Miguel sonriendo amablemente
—¿Quién es el chico? ¿Está bien?—
—Es…nuestro hermano pequeño, los tres somos hermanos y está bien solo está muy exhausto y hambriento—contesto Lucifer mirando a Adam
—¿Dónde están sus padres?—
—No tenemos, nosotros no hacemos cargo del pequeño—
—Pues puedo llevarlos al motel del pueblo para que consigan un lugar donde quedarse—
—Eso sería de ayuda, el chico necesita descansar—
Al llegar agradecieron la ayuda y el hombre les entrego 100 dólares para que pudieran comprar comida y alojarse en el motel, ellos agradecieron de nuevo retirándose al motel, consiguieron una habitación.
Adam despertó para notar dos cosas, una es que era de noche y otra es que estaba completamente limpió y con un cambio de ropa, se sentó en la cama donde estaba para observar los alrededores, había dos camas y la habitación estaba sola.
Se puso de pie para inspeccionar el lugar, estaba solo, quizás todo había sido tan simple como que lo habían dejado en ese lugar y que se habían ido, eso lo entristeció pero sabía que era inevitable, todos terminaban abandonándolo al final.
—¿Adam? ¿Dormiste bien?—
Adam dio un pequeño salto de sorpresa antes de dirigir la mirada hacia la voz detrás de él, era Miguel sonriéndole, había aparecido de la nada.
—S-Sí—
—Me alegro, Lucifer fue por comida yo revisaba los alrededores, lamentamos haberte dejado solo pero teníamos que revisar la seguridad del lugar y por lo que sabemos estas muy cansado y hambriento—explicaba caminando por la habitación—Al parecer estar tanto tiempo dentro de la jaula perjudico tu cuerpo pero nada malo, se arreglara con descanso y buena comida—
Adam asintió escuchando al arcángel y siguiéndolo con la mirada cada vez que iba de un lado a otro recogiendo papeles, organizando algunos periódicos que llevaba en la mano y finalmente se detuvo frente a Adam sonriéndole.
—Pareces mejor, pronto estará Lucifer aquí con la comida, le sugerí algo nutritivo pero realmente no creo que me haga caso—
Se lo pensó un momento, le daba vergüenza preguntárselo al arcángel pero tenía la duda y no quería seguir con la misma así que decidió interrumpirlo.
—¿C-Cómo fue que…mi ropa? —pregunto vacilando con la mirada.
Miguel le miro unos momentos intentando descifrar lo que preguntaba pero después de unos momentos le miro con confusión.
—El lodo…la lluvia…—
—Tranquilo chico, fue solo un simple chasquido y ya estabas limpio—dijo Lucifer apareciendo—Al igual que nosotros—
Llevaba bolsas, por supuesto de comida rápida, Adam suspiro en alivio.
—¿Trajiste comida nutritiva? —pregunto Miguel acercándose a Lucifer el cual colocaba la comida en una mesa
—Traje lo que el novato necesita—
—¿A qué te refieres?—
—Ya sabes, comida con carbohidratos y proteínas—respondió Lucifer sonriendo—Ven Adam—
Adam se acercó poco a poco, era algo extraño que le trataran con tanta confianza pero no le molestaba, miro que había tres hamburguesas, papas fritas y tres botellas de refrescos.
—No estoy seguro que deba comer eso, no parece muy saludable—
—Vamos Mike, necesita energía y esto tiene verduras—
—¿Dónde?—
—En la cátsup creo que tiene y en la hamburguesa—respondió Lucifer sin prestarle demasiada atención.
Todos se sentaron alrededor de la mesa ya con los platos servidos, Miguel tomo una botella de refresco y comenzó a observarla.
—¿Y este líquido qué es?—
—Refresco, lo traje porque pensé que harías un escándalo con una cerveza así que tómalo y ya deja de quejarte—
Miguel con algo de desconfianza tomo del refresco, no sabía tan mal como pensaba pero igual sabía extraño además de que el gas le quemaba un poco.
—Si te sabe raro es por ser un ángel—resoplo Lucifer al ver la reacción de Miguel.
—Sí no necesitamos comer entonces ¿Por qué trajiste comida para los tres?—pregunto Miguel de vuelta.
—Vamos Mike, la comida de los humanos no es tan mala como ellos y si logras quitar la gracia por unos momentos lograras saborearla bien, no la necesitamos pero eso no quiere decir que no podamos disfrutarla—
Adam ya había comenzado a comer ignorándolos un poco, le parecía graciosa las reacciones de Miguel cada vez que comía algo pero igual no sabía que decir por lo que se dedicó a comer.
—¿Te gusta?—pregunto Lucifer mirando a Adam
—Sí, es bueno probar algo después de tanto tiempo—se detuvo unos momentos pensando—¿Qué harán ahora?—
—¿A qué te refieres?—pregunto Miguel
—Volverán al cielo o irán a hacer el apocalipsis…—
Ambos arcángeles se miraron entre ellos, lo habían pensado mucho y sabían que era algo justo.
—Repararemos nuestros errores, en todos lados y comenzando contigo—comento Miguel
—¿Conmigo?—
—Adam ¿Quieres ser nuestro hermano? —
Adam levantó la mirada sorprendido, por alguna razón se sentía feliz.
—¿Yo? ¿Por qué?—
—Tienes algo de gracia de cuando Miguel te uso como su barco y el estar tanto tiempo en la jaula también aumento esa gracia, por eso lograste sobrevivir por lo cual puedes volverte uno de nosotros—
—Además, necesitas una familia y nosotros queremos recompensarte, gracias a ti vimos nuestros errores y decidimos dejar de lado nuestras diferencias y el pasado—agregó Miguel
Adam lo pensó unos momentos, era verdad que se sentía algo solo y no quería ver a los Winchester que le habían abandonado, asintió con la cabeza jugando con sus manos.
—Genial, bienvenido a la familia—
Lucifer había conseguido un automóvil para transportarse, nadie quería saber cómo lo consiguió por lo cual no hicieron preguntas, la idea era moverse todo lo posible para no ser encontrados y al mismo tiempo buscar la manera de arreglar las cosas.
—¿Qué haremos primero? —pregunto Adam desde el asiento trasero
—Buscaremos Gabriel, él cree que todos piensan que está muerto—dijo Lucifer
—Pero los arcángeles podemos sentir cuando otro de verdad muere, sabemos en qué lugar buscarle pero será difícil encontrarlo entre sus realidades—
Lucifer conducía y Miguel observaba un mapa, por lo que sabían irían a Chicago.
—¿Por qué no se teletransportan o vuelan?—pregunto al ver lo confundidos que estaban ambos arcángeles
—De ninguna manera, no queremos atraer la atención y creemos que puede ser mejor para ti movernos de esta manera—comento Miguel moviendo el mapa en sus manos—¿Cómo es que este papel se usa para ubicarse? Ni siquiera sé dónde estamos—
—Mira bien, es sencillo solo tienes que ver algún anuncio en el camino y buscar el pueblo donde estamos en el mapa—
—¿Pueblo? Aquí no mencionan los pueblos o ciudades, solo hay nombres—
—Busca con atención—dijo Lucifer algo frustrado
Adam se inclinó hacia delante mirando por el mapa.
—Estamos a 46 kilómetros al este de Chicago, ve directo por la autopista y te desvías en el siguiente pueblo para tomar un atajo—comento Adam indicándoles—¿Ustedes siempre discuten por todo? —
—Somos hermanos, siempre estamos en desacuerdo con algo—dijo Miguel guardando el mapa
—Lo lamento, nunca tuve hermanos y mi madre trabajaba casi todo el tiempo—
—Pero ahora nos tienes a nosotros—comento Miguel sonriendo
