Disclaimer: Los personajes del fic son del derecho de su creador, Gosho Aoyama, yo solo hago una versión a mi estilo, sin ánimo de lucro.
A lo referente al fic, solo quiero decir unas pequeñas cosillas:
- La historia está escrita en primera persona y lo que sucede lo piensa Conan Edogawa/Shinichi Kudo.
- Cuando ponga un pensamiento de Conan lo pondré en cursiva.
Y me parece que hasta la fecha no tengo que avisarles de nada más y si tengo que decir algo ya avisaré.
Ah! También voy a contestar a las personas que me han dejado un comentario:
danitax-chan: Bueno aquí te dejo el siguiente capitulo y así sabrás que ocurre, espero que te sorprenda! Y gracias, me animo mucho tu alago. jajaja
Mystery-thief: Bua... Muchas gracias por tu comentario, la verdad que me gustan que me den este tipo de críticas (aunque a veces me da rabia leerlas, pero reconozco que son muy útiles para afrontar los fallo que cometo, jajaja). Estuve pensando sobre tu comentario, y bueno, como he dicho anteriormente pondré los pensamientos de Conan en cursiva. ¡Sin más, espero que disfrutes del capítulo!
2 - ENCONTRAR
No sabía qué pensar sobre el escenario que me rodeaba. Todo se encontraba oscuro, no veía ni oía nada. La habitación estaba tranquila aunque yo no. Después de un segundo de incertidumbre, decidí abrir el interruptor de la luz que se encontraba en la entrada. Mientras hacía el gesto, vi una sombra que desapareció. Mi imaginación me está jugando una mala pasada. Sin mucho más, le di al interruptor. Al cabo de unos instantes, se iluminó la habitación con una amarillenta luz. No observé a ningún individuo.
Perplejo, me dirigí al pupitre de Kogoro para recoger el dichoso móvil y poder regresar arriba. Aunque una vez me encontré enfrente de la mesa, donde tenía que encontrarse el móvil había un sobre. Contemplé que no había nada escrito por delante o en el dorso de este. Tuve un mal presagio y gracias a mi curiosidad me dispuse a abrirlo, a pesar que la situación se me parecía muy entraña. Dentro del sobre, hallé una carta escrita a ordenador donde había una clase de enigma. Empecé a leer, y cuando acabé, me fijé que la firma era procedente del ladrón Kaito Kid, ya que se encontraba su nombre y logotipo al final.
Seguidamente, me puse a reflexionar todos los hechos sucedidos. ¿Eso significa que la sombra vista anteriormente era de Kaito Kid? ¿Qué razón tenía él para dejar la carta en la agencia y no en comisaria como hacía normalmente?... Y lo más incoherente, ¿por qué Kid había robado el móvil del tío? Suspiré, me faltan pistas por saber. Además, lo referente al contenido de la carta...
Mientras pensaba, alguien me llamó.
- Conan, ¿estás bien? -era una voz femenina, dulce aunque algo nerviosa por la preocupación hacia mi demora.
- Sí Ran, estoy bien -contesté-, pero el móvil del tío Kogoro no lo encuentro.
Entretanto hablaba, la adolescente apareció en la agencia un poco confusa por la contestación que le había dado.
- Conan las cosas no se mueven solas, seguro que no has mirado bien –me dedicó una sonrisa.
Se fue acercando, hasta que comprobó por ella misma que el aparato no se encontraba en el lugar correspondiente.
- Ran, el móvil no está y en su lugar he encontrado esta nota –se la mostré.
Ella le dio un rápido vistazo, dando mayor atención al remitente del final de la hoja.
- ¡Es de Kaito Kid! –exclamó-. Se la tenemos que enseñar a mi padre, vamos Conan –concluyó cogiéndome de la mano y cerrando la puerta de la habitación de un fuerte portazo.
No comenté nada, me limité a seguir a la chica. En aquellos momentos, un leve tinte rojizo tiñó mis mejillas aunque, no le di gran importancia ya que ahora lo más preocupante era que tenía un caso que necesitaba de mi ayuda. Subimos las escalas con velocidad e ingresamos en la planta superior.
- ¡Papa hemos encontrado una nota de Kaito Kid! –chilló la inocente de Ran nada más entrar en la casa.
El detective que se encontraba viendo la televisión y tomando una cerveza –para variar-, tuvo que hacer casi juegos malabares para que la bebida no se le derramase por encima ante aquella sorpresa. Idiota.
- ¿Ese ladronzuelo me ha enviado un reto? –preguntó, una vez que hubo recapacitado y dejado la lata encima de la mesa ya limpia, probablemente, por su hija.
- Sí, la he encontrado en el lugar donde debía estar tú móvil, tío Kogoro –contesté, entrometiéndome en el diálogo.
- ¡Qué! –sus ojos se abrieron, estupefacto y enrabiado-. ¿Me estás diciendo que no está mi móvil?
- Te lo ha robado –comenté lo obvio.
- Pues que ese ladronzuelo se prepare –dio un golpe seco a la mesa, y con ello casi tira la lata al suelo por el tambaleo, pero, Ran la cogió al vuelo. A pesar de ello, su padre no le dedicó ni la menor atención, por lo que la adolescente suspiró agotada-, porqué ahora es personal –seguidamente, como tantas veces solía hacer, soltó una carcajada al finalizar la oración.
Por favor Mouri, no me hagas reír. Si tú lo pudieras atrapar, los inspectores y detectives no se volverían locos con él. Entretanto que esos pensamientos me llenaban la mente, puse un rostro de lo más estúpido.
- Tío, ¿aunque primeramente necesitarás saber que pone en la carta? –pregunté desafiante para quitarle esa sonrisa de la cara, pero conservando la esencia infantil.
- A ver -comentó mientras nos acomodábamos-, enséñamela –extendió su mano-. Seguro que será facilísimo para el gran detective Mouri.
Se la entregué y el detective empezó a leerla en voz alta:
"Tengo seis hermanos, mi padre fue Kan'eiji,
conservo recuerdos marcados en mi corazón.
Habrá que ir pisando huevos,
ya que hay juegos que son mejores dejarlos a los niños.
Kaito Kid, el mago de la luna plateada".
- ¡De qué va este ladrón! –bramó, perplejo-. ¿Me pone una adivinanza? -dijo Kogoro sarcástico, aunque por su reacción supe que no había entendido la finalidad de la nota.
- ¿Ya sabes qué nos quiere decir?
- Más o menos –contestó él a su única hija.
Mentira. Seguro que no sabía ni por dónde empezar, aunque, por esta vez, al menos no ha dado una de sus estúpidas soluciones.
- Lo que no acabo de entender es eso de Kan'eiji… -murmuró-. ¡¿Cómo voy a saber todos los nombres de los hombres?! -hizo un descanso, mientras se tocaba la barbilla en modo de reflexión. Suspiré. Como se nota que el tío Kogoro no sabe mucho de historia...- ¡Esto no tiene ningún sentido!
- Aaahh... –di un suave bostezo-. Tengo mucho sueño, me parece que me voy a ir a dormir... –les miré, a continuación, concluí- Buenas noches.
Me levanté, y me dirigí a la habitación que compartía con el detective, para que poco después, la joven me siguiera. Me ayudó a colocarme en la cama y también me arrapó con cariño, cuando ya estuve, me dio un cálido beso en la mejilla.
- Descansa, que mañana hay colegio -dijo la chica dulcemente, despidiéndose-. Buenas noches, Conan, y que sueñes con los angelitos.
- Y tu también que duermas bien, Ran.
Con una sonrisa tranquila en su rostro, se marchó de la habitación.
Aún estaba acurrucado en mi cama, mientras oía a la hija del famoso detective durmiente diciéndole a su padre que era tarde y que debía acostarse. Pero este no le hacía ni caso; probablemente, conociéndolo, estaría obsesionado en averiguar el enigma de Kid.
Aunque me intrigaba mucho el mensaje oculto, ahora lo que debía hacer era dormir. Además, tenía una idea aproximada acerca del significado de la carta, a pesar de ello, aún tenía que cuadrar algunos detalles. Mientras tanto pensaba en las últimas palabras, me quedé dormido acompañado de la lluvia que empezaba a deslizarse por el tejado y bajaba por las paredes exteriores de la casa.
Continuará...
