¡Hola!
Aquí está el segundo capítulo. Es más corto que el primero porque es la visión de los que quedan en el barco. Pensé que debía hacer este capítulo para explicar el por qué Sanji cayó al mar (es una chorrada, pero bueno, me apetecía hacerlo), por lo tanto aquí no tienen un papel protagonista Zoro y Sanji, nos centramos en el resto de la banda. A lo mejor es un poco aburrido (espero que no, ¬¬) pero tranquilos que el resto de capítulos están dedicados sólo a los otros dos :D, esto ha sido una excepción, así que no dejéis de leer la historia por eso!! jeje.
Muchas gracias por leer y gracias a caritademanga (me encanta tu nick :p) por su review y a holic-san por su doble review, jeje, pobre que le han acortado el espacio para escribir.
Espero que os guste
II
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–¡ZORO!
El grito de Luffy se confundió con el rugido que produjo en ese mismo instante un trueno. Los dientes apretados con fuerza marcaban su mandíbula y las manos cerradas en sendos puños demostraban la desesperación que se había hecho presa del capitán del barco. Sus ojos siguieron la figura de Zoro volar hasta aterrizar en aquella pelea que tenía consigo mismo el mar, y perderse en él. Al poco tiempo su cabeza verde surgió de entre las aguas y se alejó unos metros. La tormenta seguía, los rayos surcaban el cielo como culebras nerviosas y el ensordecedor ruido de los truenos los hacía sentirse pequeños e indefensos ante aquella demostración de poder.
–¡ZORO, VUELVE! –Nami usaba sus manos de megáfono, pero aún así sus gritos se perdían en el aire. Su nerviosismo aumentaba al ver cómo las olas tapaban al peliverde, provocando que su corazón diera un vuelco. Las lágrimas rodaban por sus mejillas y sus piernas temblaban de miedo. –¡ZORO!...Sanji… –sin poder aguantarlo más, sus manos taparon su rostro y ahogaron el llanto que no había sido capaz de retener.
–¡SANJI! –Chopper y Ussop gritaban con todas sus fuerzas, sin poder contener tampoco un par de lágrimas rebeldes.
Robin era la única que se mantenía callada. Su cabeza agachada y su mirada fija en el suelo. Sus puños apretados con demasiada fuerza. Pequeñas gotas de sangre resbalaban hasta el suelo y se mezclaban con el agua. El zozobrar del barco hacía invisibles las convulsiones de su cuerpo, y los sollozos inaudibles ya que los retenían aquellos labios mordidos con rabia.
–¡ZORO!. ¡SANJI! – Luffy andaba por toda la cubierta, mirando cada centímetro del mar y gritando a sus compañeros. Con un puñetazo rompió la maltrecha baranda y miró furioso al mar. –¡TE ODIO!. ¡DEVUÉLVELOS! –con la mano apoyada en la frente se mantuvo apoyado unos segundos en la madera, hasta que lentamente se volvió hacia la arqueóloga. –Robin.
La morena se tensó y cerró los ojos con fuerza. "Lo siento. Lo siento tanto."
–Robin. –repitió el capitán. –Fuiste tú quien me sujetó. –ante esta declaración, los ojos de Nami se abrieron con sorpresa. –Sentí muchos brazos que me agarraban. Sabiendo que venía una ola gigante y que yo podía sujetarme a la escalera… –el tono frío usado por el moreno, tan distinto al distraído y jovial usado normalmente, erizó el vello de la muchacha, que esperó el final de la frase con el corazón latiendo desbocado contra su pecho. –¿Por qué no agarraste a Sanji?
Chopper y Ussop dejaron de gritar y se volvieron hacia la escena que se desarrollaba a sus espaldas. Nami miró a la joven que lloraba y temblaba de dolor y rabia, y su gesto se volvió hosco. Se acercó a la muchacha con paso firme y la agarró por los hombros, obligándola a alzar su cabeza y enfrentarse a ellos.
En ese momento un rayo iluminó el turbador escenario en el que se representaba la más triste de las funciones. Todos miraban a la morena, algunos confundidos y otros con la rabia reflejándose en sus ojos. Detrás de ellos un joven peliverde se alejaba más y más en busca de su compañero, luchaba por su vida sin saber que en aquel barco se desarrollaba otra batalla distinta.
–¿Cogiste a Luffy y no a Sanji? Luffy podría haberse agarrado, pero Sanji estaba en mitad de la cubierta y no había visto la ola. ¿Por qué?. ¿POR QUÉ? –Nami gritaba y zarandeaba a la muchacha, hasta que sin poder aguantar más, se derrumbó en el suelo y tapándose la cara lloraba y gritaba por sus compañeros.
–Yo… –la voz se le quebró y sólo atinó a inclinarse en señal de perdón. –Lo siento, capitán. –aún inclinada, su mirada se elevó y miró en los ojos furiosos y tristes de Luffy. –Intenté alcanzarle, pero la lluvia y el ambiente húmedo me impidieron llegar tan lejos, me sentía demasiado débil por lo que lo único que pude hacer fue asegurar que mi capitán estuviese a salvo.
Las lágrimas rodaban libres por el rostro de la chica, que había vuelto a cerrar los ojos y mantenía su posición de disculpa. Una mano en su hombro hizo que levantara la vista y se encontrara con los ojos mojados de Luffy, no muy segura de si aquello era producto de la tristeza que lo embargaba o de la lluvia que caía sobre ellos.
–Robin…Yo también lo siento. No tengo derecho a echarte ninguna culpa, yo también me sentía débil y a lo mejor si no me hubieses cogido estaría en la misma situación que Sanji. –sus ojos bajaron hasta el suelo de cubierta y añadió en un susurro –Es sólo…que necesitaba descargarme con alguien, he sido un capitán pésimo. No he sido capaz de mantener a salvo a mi cocinero y ahora…hasta el primer oficial está en el mar…
–¡Luffy! –la voz de Ussop se oyó fuerte y confiada, aunque por su rostro corrían las lágrimas. –¿Piensas dejar que tus compañeros mueran ahogados en el mar?
Luffy miró desconcertado a su amigo y al ver el brillo en sus ojos, se irguió y contestó seguro –Eso no pasará nunca. Nami¡rumbo a nuestros amigos! Chopper y Ussop, al timón. Robin, asegúrate de que todos los cabos siguen fuertemente atados. –miró el mar que se abría ante ellos y gritó –¡OS RESCATAREMOS! –Luffy vio cómo la cabeza de Zoro se volvía una vez más hacia ellos e inmediatamente se sumergía en las heladas aguas.
–¡CUIDADO!
Aquel grito de Nami les hizo recordar la terrible ola que se llevó a Sanji y todos giraron sus cabezas aterrados. Una ola se les venía encima, su altura no era ni la mitad que la anterior pero si no querían ser arrastrados se tendrían que sujetar con todas sus fuerzas. Cuando estaban a punto de ser engullidos, todos notaron cómo un par de brazos los agarraban.
–¿Estáis todos bien? –Luffy se sacudió el agua y avanzó hasta Robin. –Gracias. –dijo tendiéndole una mano para ayudar a que se pusiese en pie.
–De nada, mi capitán. Es mi deber cuidar de mis compañeros. –una sincera sonrisa adornó sus labios, contagiando al moreno.
–Robin. –la voz de Nami fue un susurro apenas audible. No se atrevía a mirar a su compañera a la cara y avanzaba hacia ella con la cabeza gacha y las manos temblando nerviosas. –Siento… –su cabeza se irguió y contempló los grandes ojos azules que la miraban con una sonrisa. –Siento tanto lo que he dicho. –los ojos otra vez bañados en lágrimas no le dejaban distinguir bien la figura que tenía delante. –Te he tratado muy mal y no sabes cuánto me arrepiento. No tenía ningún derecho a decirte esas cosas. Yo tampoco hice nada por ayudarle. –las manos volvieron a cubrir su rostro ahogando el llanto.
–Nami. –la joven se acercó a su amiga y agarró sus manos, descubriendo su rostro. –No es culpa de nadie, pero ojala hubiese podido llegar hasta él. Si no hubiese sido por este maldito tiempo podría haber llegado sin problemas, pero… –el abrazo de la pelinaranja la sorprendió, pero correspondió al momento al gesto, mientras una gran sonrisa adornaba la cara de ambas.
–Etto…Chicos, no es por fastidiar, pero… ¿Dónde está Zoro? –Ussop miraba nervioso el punto en el que habían visto por última vez al espadachín, pero no había ni rastro de él. Su inconfundible pelo verde no aparecía por ningún lado.
–¿Qué?
Todos se agolparon en la barandilla medio destruida y otearon el horizonte sin éxito. Zoro había desaparecido.
–Nami¿a qué esperas? Hay que ir hasta allí. –el capitán aceptó su puesto con más seriedad que nunca y ordenó la partida inmediata.
El barco avanzaba muy lentamente, tanto que los tripulantes estaban desesperados.
–Aaagggg. ¡Vamos, vamos! Nami¿por qué no vamos más deprisa?. ¡Izad las velas! –gritó Luffy.
–¿Eres idiota?. ¿Qué pretendes?. ¿Qué nos hundamos? La tormenta todavía es fuerte, pero tranquilízate, dentro de poco amainará y podremos aumentar la velocidad. –razonó la pelinaranja.
Luffy se mantenía agarrado a la barandilla, apretando tanto sus manos que la madera dio varios crujidos de protesta. Sus ojos estaban abiertos y escrutaban el mar mientras de su boca salía algún que otro improperio hacia éste, retándolo a que les hiciese algo a sus amigos. –Juro que si algo les pasa, bajaré y te daré tantos puñetazos que no vas a saber si vas o vienes, y si con eso no te basta, te beberé hasta dejarte ¡SECO!
El próximo capítulo tendrá como protagonistas a Zoro y Sanji, descubriremos qué les ha pasado.
Muchas gracias por leer (y si dejáis review tb os lo agradeceré, jeje)
Nos vemos :D
