Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

A que no se esperaban esto, ¿verdad? Wajaja (risa maligna de bruja)

Para Ninde Elhenair y para las HinaTodos.

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Calabaza

II. Las ruinas de Yugakure


El clima de afuera era tempestuoso y la biblioteca lucía solitaria de no ser por ella. Visitaba tan frecuentemente ese lugar que incluso le habían obsequiado una llave para que pudiera entrar cuando quisiera. A veces leía, otras veces se ponía a limpiar los estantes. Aquella tarde lluviosa eligió leer unas fábulas viejas de un libro de Kusajishi Lunfei. La vela de su mesa estaba por acabarse y cuando se apagó Hinata despegó su vista del libro, asustándose en sobremanera. Había alguien sentado frente a la mesa de ella. Genma Shiranui estaba leyendo muy concentrado un grueso volumen que Hinata perfectamente ubicó. El castaño pareció darse cuenta que lo miraban porque alzó su cabeza y la observó tan fijamente que la Hyuga no pudo escapar de esos ojos marrones.

―¿Shiranui…san? ―Apenas pudo pronunciar ―. ¿Cómo entró… aquí?

Genma no le contestó, solo siguió atrapándola dentro de su mirada seria y severa. Hinata nunca entendía por qué es que la miraba de esa forma. Como preocupado, enojado y al mismo tiempo desvergonzado, como si él dijera con la mirada "te estoy mirando y no me da pena que lo sepas". A veces pensaba que no la dejaría de contemplar nunca.

El Shiranui se levantó rápidamente y con un movimiento ágil tomó su libro grueso y fue a sentarse a una mesa más lejana, dejando a Hinata confundida. La joven pálida parpadeó varias veces. ¿Por qué él siempre aparecía en los lugares que ella frecuentaba? ¿Acaso quería algo de ella? ¿Qué?


-o-


Actualmente.

La noche estaba en su punto máximo cuando Genma y Hinata llegaron a la mítica Yugakure. Las grandes montañas rocosas aparecían al filo de… de la nada. No había ningún lugar levantado, alguna pared, algún muro, solo había desechos de lo que fue el escenario de la Cuarta Guerra Ninja. ¿Era posible que así como así la Alianza Shinobi haya tenido la voluntad absoluta de elegir dónde se llevaría a cabo tal guerra mortal? Al norte había un terreno plano y muy grande, enterradas en la tierra había un montón de cruces de madera. Los caídos en batalla. No hubo una fosa común como cuando ocurrieron las tres primeras guerras, la última había sido la más "humanizada", por así decirlo. El viento sopló un aliento de muerte. Del oeste provenía un olor a putrefacción.

―Vamos. ―Ordenó Genma. Hinata no estaba muy segura de investigar cuando era tan de noche y menos con tal oscuridad, pero Genma era su líder y capitán así que lo siguió. No pudieron ver mucho, solo un hoyo grande donde se podían ver huesos grandes, como de un animal gigantesco. Había sangre seca, era un charco lleno de ella; negra y maloliente. Hinata tuvo que taparse la nariz y obligarse a respirar por la boca aunque eso le diera asco ―. Hay que buscar un lugar para acampar, no podemos seguir a ciegas.

Hinata no pudo estar más de acuerdo. El capitán Shiranui decidió que el mejor lugar sería en lo alto de una montaña rocosa. Tardaron como una hora en llegar hasta el lugar indicado. Según Genma era preferible luchar en la cima y no que los emboscaran desde arriba si acampaban en la base. La kunoichi pensó que era un buen punto y decidió hacer una nota mental de eso para futuras misiones.

―¿Y cuántos años tienes, Hyuga? ―inquirió Genma como haciendo plática mientras abría una lata con un cuchillo. Hinata terminó su bocado de arroz blanco y contestó.

―Veinte. ―dijo con voz segura.

―¿Y… qué dice el novio? ―preguntó sin mirarla, haciéndose el ocupado en buscar unos palillos en su mochila de viaje. De día hacía mucho calor, pero de noche se cernía el frío y estaba empezando a sentirse. A lo lejos un búho hacía un ruido tranquilo, los grillos cantaban sus sonatas adormecedoras y se escuchaba el sonido del viento a lo lejos.

Entretanto, Hinata frunció el ceño, extrañada de la pregunta. Anteriormente TenTen siempre le advertía que cuando los hombres hacían esa pregunta era porque una como mujer les interesaba, pero con Genma era inaudito, era una misión importante y además él era un ninja con un grado superior, había sido discípulo del mismísimo Yondaime Hokage, según decía Hiashi. En todo caso él era un hombre hecho y derecho, no se estaba fijando en una chica joven como ella, ¿verdad? Es decir, Hinata aun se sentía un poco aniñada como para atraerle a un hombre como su líder de misión.

―Hum… no dice nada porque no tengo. —contestó finalmente.

―Oh… ―Abrió la boca para agregar algo más pero no supo qué así que solo la cerró.

Hinata terminó su arroz blanco que previamente había guardado muy bien. Se recargó la espalda contra la mochila y miró el cielo nocturno. Estaba despejado y las estrellas brillaban lejos, tan lejos de ella que por unos segundos se sintió triste y pequeña. El universo era demasiado grande.

―Es un bonito cielo. ―Opinó Genma. Hinata lo miró por el rabillo del ojo y se percató de que el hombre estaba acostado en la tierra, con la mochila sirviéndole de almohada. Tenía los brazos cruzados detrás de la nuca y una actitud despreocupada le llenaba el rostro, tenuemente iluminado por la luz lunar.

―Sí, lo es.

―Siempre lo he dicho. El cielo es más bonito cuando se está de viaje.

El cielo era el cielo, pensó Hinata con simplicidad, pero le gustó lo que Genma dijo y sonrió de medio lado. En realidad, si ponía atención, el cielo sí era más bonito, no estaban las luces de la ciudad para interferir, estaban a la intemperie y a muchos kilómetros de la civilización, estaban solos. El cielo se veía más oscuro pero las estrellas más brillantes. Hinata se imaginó perdida con su capitán, pensando en que eran los últimos del mundo ninja. Sonrió de medio lado, siempre se imaginaba muchas cosas y situaciones. El ambiente era fresco y relajado. Había un aire del norte que resultaba frío amablemente, sin tener que recurrir a las chaquetas, con el uniforme estándar de jonin y chunin; respectivamente, era más que suficiente.

La primera guardia la tuvo Hinata. Estaba comenzando a cabecear involuntariamente, se decidió que si volvía a cerrar los ojos como borreguito le llamaría a Genma con todo y pena, era preferible que se enojara a que por un descuido mandara la misión por un tubo. Un rugido monstruoso y gutural, como de una bestia furiosa y sedienta de sangre y horror la despertó en un santiamén, poniéndola de pie enseguida, erizando los vellos de su piel y nuca. ¡Era ese satánico sonido! ¡Era la bestia del bosque!

Era un rugido imponente, perverso, siniestro, maligno. Se escuchaba a lo lejos pero no por eso era menos aterrador.

―¡¿Hinata?! ―Genma saltó asustado, mirando hacia todos lados y encontrándola cerca. El jonin se puso en pie y de inmediato se colocó al lado de su asistente. Ahora el sonido del monstruo se escuchaba tan cerca que les lastimaba los oídos a tal grado que tenían que taparse con las manos. Era insoportable. Les iban a sangrar las orejas. Se les iban a reventar los tímpanos. Los decibeles de esa bestia llena de odio no eran hechos para seres humanos.

―¡¿Que es eso?! ―Chilló Hinata aterrada. Era como si tuvieran una bestia infernal enfrente y no pudieran verla. Sus chakras empezaban a volverse inestables, sentían que su interior temblaba ansioso y desesperado, como si algo malo estuviese por ocurrir. La presión energética era demasiada y Hinata cayó de rodillas sin poder aguantarlo. Sus oídos comenzaron a sangrar sin poder evitarlo.

―¡Hinata! ―gritó Genma intentando desesperadamente encontrar alguna solución para salir de esa misteriosa emboscada.

Y después, como si todo hubiera estado calmado durante toda la noche, de golpe el rugido visceral se esfumó. Se detuvo al siguiente segundo. El silencio volvió a reinar en medio de la oscuridad, las estáticas estrellas del cielo parecían tan firmes como siempre, como si nunca jamás hubiese ocurrido ningún disturbio. Hinata cayó de lado hacia el suelo seco, respirando con dificultad. Enseguida Genma se acercó para auxiliarla.

―Es... la segunda vez que... lo escuchamos... ―musitó la joven quedamente mientras Genma limpiaba la sangre con cuidado. Se sentía tan cansada, como si hubiera estado entrenando tres días seguidos. Al contrario de Genma, éste se veía un poco sudado de la frente pero nada más, su recomposición fue increíble, no cabía duda de por qué era un jonin de Konoha.

―No sé qué carajos es. Deberíamos regresar y pedir apoyo. Podría ser algo malo.

―Pero, ¿qué les diríamos? No hemos visto nada.

Hinata tenía razón, ¿qué le diría al Hokage? ¿Qué se habían regresado por escuchar solamente ruidos sin antes haber visto nada?

―No hables, voy a intentar hacer chakra curativo.

―Ya lo hago yo, no se preocupe Shiranui-san. ―No quería ser una carga para él así que se obligó a levantarse a la mitad y curarse a sí misma. El castaño asintió y comenzó a recoger todas las cosas; suyas y de ella. Lo mejor era alejarse de ese lugar cuanto antes para desviar el rastro de chakra de su compañera kunoichi.

Ni siquiera esperaron a que el sol abriera el paso, comenzaron a seguir su camino como buenos ninjas entrenados. Debían llegar a las ruinas de Yugakure apenas empezara a despuntar el alba. Hinata estaba muy cansada así que fueron llegando para eso de las ocho de la mañana. Era un lugar desolado. La Hyuga activó su línea sucesoria y analizó el terreno en busca de algún tipo de chakra extraño, no obteniendo resultados positivos. Decidieron acercarse más. No había mucho que ver, solo escombros y pilas de basura; ventanas, bicicletas, sillas, mesas, en alguno que otro punto aun se podían apreciar armas ninjas. Una ligera llovizna caía en el lugar, el silencio era opresivo, no había ningún ruido, como si todo estuviera muerto.

Desactivó su Byakugan justo en el momento en que su visión periférica le mostró una figura borrosa, era una persona con el cabello largo y castaño, una vestidura de jonin estándar, de estatura alta. El cabello largo ondeaba grácilmente en el aire, lentamente, como en cámara lenta. Hinata pudo reconocerlo a lo lejos sin tener que utilizar ningún jutsu o anteojos, era él.

Neji.

Pero desapareció en cuanto parpadeó. Tan rápido y efímero como una estrella fugaz. No estaba segura de lo que vio, por eso se quedó callada. Se había quedado detenida, sin poder moverse. ¿Realmente había visto a su primo?

―¡Hinata, camina! ―Le gruñó Genma notando el atraso de su compañera.

A lo lejos se erguían las ruinas de una especie de templo hecho a base de piedra negra y con ventanas de madera que definitivamente habían visto mejores tiempos. La mitad del techo estaba destruida, igual que los cristales. Las puertas de madera habían sido arrancadas de sus gruesos goznes, dando paso libre a quienes quisieran visitar el viejo templo. Parecía ser la única edificación que quedó en pie, pues lo demás eran escombros grandes y algunas cruces de madera. A pesar de que era de día, se sentía un ambiente tensionado y preocupante. Era como estar en un lugar prohibido. Un lugar donde incluso los fantasmas temen pisar.

—¡Espere, capitán! —dijo asustada, corriendo hacia Genma que ya le llevaba mucha ventaja. Pronto llegó al lado del ninja, sintiéndose un poco más relajada a su lado. No fue sino hasta después de unos segundos que Hinata notó que Genma caminaba directo al templo —. No irá a entrar ahí, ¿cierto? —preguntó temerosa.

—Es lo único en pie en este lugar, pudiera resultar que fuese alguna guarida. Tenemos que revisar. —musitó sin perder el ímpetu de sus pasos.

La joven se sintió nerviosa pero no dijo nada más. Era un templo negro, no debía ser nada bueno. Su abuelo a veces le contaba mitos de religiones paganas que proliferaban libertinas por todo el mundo shinobi. A pesar de que había medio techo derruido, éste había caído de manera que tapaba la luz solar del día. Por dentro el templo era del mismo color, hecho con piedras pintadas de negro, había una infinidad de polvo, sillas rotas y bancas descuartizadas. En el suelo había muchos objetos tirados, parecían ser de plata por su brillo y al parecer nadie los había tomado a pesar de su notable valor. Fue entonces que Hinata observó bien el suelo, en el centro había un símbolo. Era un círculo grande que contenía dentro de sí un triángulo, todo pintado de un rojo ocre muy desgastado. Hinata recordaba ese símbolo pero no sabía de qué.

Genma por su parte seguía investigando el lugar, observando si había alguna especie de pasadizo secreto donde alguien se pudiera esconder. Contempló una extraña estatua que se trataba de una especie de mujer azul con cuatro brazos, tres de sus manos tenían una cabeza decapitada, un plato y un cuchillo. Parecía ser alguna clase de secta. Buscó muy bien, no había ningún pasadizo secreto, algo que le dijera que en ese lugar se escondía algún rebelde. Suspiró cansado.

—No hay nada aquí, Hinata. Creo que será mejor retirarnos. —Se quedó viendo la extraña estatua como estudiándola analíticamente, frunciendo el ceño y masticando el senbon de su boca —. ¿Hinata? —inquirió al no recibir respuesta. Rápidamente volteó hacia atrás, la chica no estaba a la vista —. Hinata —la llamó casi como una orden de que estuviera ahí, más no hubo respuesta —, niñas. —Se quejó rechistando y fue a buscarla. Más allá había una puerta abierta que daba hacia otra habitación, Genma no la había visto antes.

Sus pasos hacían eco en el lugar. A Genma no le gustaba eso, era como indicar su posición. No batalló mucho para encontrar a su compañera. En la otra habitación había dos hileras de jarrones negros y altos que le llegaban a la cintura. Hinata estaba admirando uno de ellos.

—Tienen algo dentro, no sé qué es. —dijo Hinata con su dojutsu activado.

—No lo toques, podría tener algún agente o veneno. —Le advirtió.

Hinata decía la verdad. Los jarrones estaban destapados y en su interior tenían algo viscoso, como aceite negro. Y se movía lentamente, casi pasando desapercibido.

—Deberíamos tomar muestras. —sugirió la Hyuga.

—No vamos a tocar estas cosas. Reportaremos esto y que un equipo especializado se encargue. Podrían contener infecciones. Vamos, salgamos de aquí, no hay nada. —La instó, adelantándose a la salida.

Hinata lo siguió unos segundos después, limpiándose secretamente la mano en su pantalón. Había sido un accidente en realidad. Ella estaba caminando entre la oscuridad y su espalda topó contra uno de los jarrones y en un intento de que el objeto no cayera al piso lo tomó con las manos, enderezándolo. El líquido negro había salpicado su mano izquierda. Aquella mañana no se había puesto los guantes. Que mala suerte. Esperaba que con algunos antibióticos que cargaba en su kit de emergencias fuera suficiente.

Chocó contra la espalda de Genma sin previo aviso, de repente su capitán se había detenido.

—¿Sucede algo? —preguntó la jovencita, sobándose la frente. Observó a Genma. Tenía los ojos abiertos a su máxima expresión, asustado, con la boca entreabierta mirando hacia el frente.

—Es de noche. —exclamó en un susurro. Hinata volteó hacia afuera. Era verdad. La noche había cubierto el lugar. ¿Cómo podía ser posible? Habían llegado en las primeras horas del día al templo negro. ¿Cómo podía ser de noche con el paso de unos pocos minutos? Hinata sintió que su pecho latía nervioso y con fuerza. Sin notarlo, sus manos viajaron hasta el antebrazo de Shiranui, tomándolo. Estaba igual de sorprendida que él.

Se estaban enfrentando a algo desconocido.

El viento nocturno traía consigo un sonido apremiante. Era una risa burlona y aguda. Había un olor a sangre muy cerca, era repugnante, olía también a carne quemada, carbonizada. Afuera no solo había noche, también había fuego en los árboles negros. Fuego azul. Había un ente que venía caminando de frente hacia ellos. Era una figura alta y gruesa que tenía consigo un arma larga.

―¡Eeeeeeeh, cabrones hijos de puta! ―Soltó una risotada perversa.

―Estamos retrocediendo —dijo Genma más para sí mismo que para Hinata, comprendiendo al fin lo que estaba sucediendo. —, estamos yendo hacia el pasado.

El sonido gutural, la fosa con huesos de un animal grande. El sujeto de cabello gris. El extraño símbolo en el templo. Genma lo sabía perfectamente pero se negaba a creerlo porque era totalmente ilógico y necesitaba pruebas. No era el cadáver de un animal común, era el cadáver del Gonbi. No era un extraño sujeto, era Hidan. No era un templo común y no era una aldea normal.

—¡Muéranse, bastardos, en nombre de JASHIN-SAMA! —rugió la bestia humana cargando una enorme hoz afilada contra ellos, atacándolos con toda su furia.

—¡Hinata, prepárate! —Genma expulsó su senbon de manera rápida y sacó su kunai envenenado, esperando la embestida del monstruo de sangre, Hinata reactivó su dojutsu y frunció el ceño, moldeando chakra hacia sus manos.

Estaban a punto de pelear con una especie de zombie del pasado.

Ambos ninjas de Konoha saltaron para esquivar el ataque, cayendo de manera ágil, con las rodillas flexionadas y manchándose con algo de lodo. Hidan no se detuvo ahí, de inmediato se abalanzó hacia donde se había ido la chica, mirándola con sus ojos violetas.

—¡Ven acá, muñequita de cristal! ¡Te voy a cortar en pedacitos! —sonrió al momento en que con ambas manos alzaba su hoz y la dejaba caer a gran velocidad contra el cuerpo de Hinata. Ella apenas y tuvo tiempo de terminar un jutsu de sustitución, aun así obtuvo una pequeña rasgadura en la nuca.

—Auch. —Se quejó tocándose el pelo, tenía sangre en la mano y Hidan venía a por ella.

—¡Quédate quieta para que pueda cortarte! —El filo de la hoz logró cortar casi la mitad de su cabello, pero Hinata nuevamente había escapado del ataque. De pronto el albino cayó de cara contra el suelo. Genma había hecho acto de presencia, asestándole una patada en la cabeza. Hidan lanzó un gruñido de molestia y empezó a levantarse lentamente.

—¡Hinata! —gritó el Shiranui y la joven de inmediato se colocó a un lado de él. Estaba empezando a levantarse una espesa niebla. Ambos ninjas tenían un par de kunais en sus manos y ahora miraban alertas hacia su alrededor. Un descuido podría quitarles la vida.

—No entiendo qué pasa. —musitó Hinata preocupada.

—Está en un lugar incorrecto, Hinata-sama. —La voz era firme y masculina. De entre la niebla había salido un muchacho castaño. No se trataba de Neji pero debido a sus ojos blancos era obvio que alguna vez fue un miembro del clan Hyuga.

—Concéntrate, Hinata —Le pidió Genma con un tono entre severo y cauteloso —, debemos ubicar a Hidan de momento.

—Lo entiendo. —La chica no se dio cuenta en qué momento quitó su byakugan, pero activó su línea sucesoria de nueva cuenta para buscar a su peligroso oponente. Lo que contempló la dejó horrorizada. Sus labios temblaban, igual que los dedos de sus manos.

—¿Qué ves?

—No… no es posible. Estaba solo. —Negaba con la cabeza, como no queriendo aceptar lo que estaba pasando.

—¡¿Qué ves, Hinata?! —vociferó desesperado.

—Mucha gente. No deberían caminar. Estaban muertos.

—¿Quiénes? —La espesa niebla estaba tragándose el lugar al punto en que no se podía ver la propia mano frente al rostro. Era desesperante no poder ver nada —, ¿Hinata? —Esperaba la respuesta de ella. Necesitaba armar un plan de acción de inmediato. Tenía a una rastreadora así que podría ubicar a sus enemigos, Hinata sería sus ojos en esa maldita niebla del demonio —, ¿Hinata? —preguntó de nuevo, esta vez volteando hacia atrás, donde estaba su compañera. Se quedó con la boca entreabierta.

Hinata no estaba. Genma se encontraba solo.

La niebla se la había tragado.

¿Qué era todo eso?


¿Qué, Hinata se convertirá en extraterrestre y gobernará el mundo Shinobi y hará cannon el GenmaHina? No lo sé, descúbranlo en el siguiente episodio de Alien vs Byakugan. ¡Solo bromeo! Es que en este capítulo pasaron varias cositas que se terminarán de explicar en la próxima actualización (mi concepto de "próxima actualización" es, por lo visto, deficiente). Les pido una gran disculpa por dejar el fic en semi-hiatus pero… estoy en un momento en el que escribir historias originales me está ocupando casi todas mis horas en la lap. Aun así lo saben, ¿no? Voy a terminar todos los fics, no se preocupen. Puede que me tarde pero tengan por seguro que no les voy a salir un día con una publicación en Facebook de "no puedo escribir más, se acabó". O puede que lo haga :/ Bueno, en realidad espero que no, jaja.

Muchas gracias por leer este fic y dejar sus lindos comentarios que siempre me gustan y los amo c:

Invader Zam Rei Chan

YumiChan

Fan HinataHyuuga

Panny

Ninde Elhenair

camika

fadebila

Tobi Uchiha-chan

Mimi Tachikawa08

Valeria Rojas

Anairam Mariana

Angel maria 15

Ilovesasuhina

Al próximo capítulo contesto reviews, promise!

Trivia: ¿Por qué el fic se llama Calabaza? ¿Alguien tiene idea?

03/10/2017


Nos leemos luego…