EL COMIENZO 4 – Junio - 2003

Todo iba mal. Sí, diréis, "pues vaya mierda si ya empezamos con los problemas, además, no será tan grave como suena" . Pues lo era. Demasiado catastrófico, por lo menos para mí. El gilipollas de mi padre nos había abandonado. Cogió la puerta y se fue. Para siempre, y ¿lo peor? Que aquí es el menda el que reconoce que tiene todas las culpas. Mi madre no salía de su habitación para nada, absolutamente nada. Menos mal que mi hermana Jazzie tenía el valor de llevar las tareas de la casa.

¿Yo? Me conformaba con llevar las culpas de todo, siempre he sido así. Claro, soy yo el hijo raro, que no tiene buen futuro porque no va bien en los estudios, porque nunca ha salido con una chica y porque nunca lo hará. Porque me gusta el fuego y a veces sueño con cosas que parecen demasiado reales, quizás porque lo sean...

Por no ser un hijo ejemplar que "no trae más que problemas a la casa " y porque prefiero no formar parte de esa sociedad para ser un mierda como ellos; me gusta tener personalidad y gustos propios, no llevarme por las modas.

Pues bueno, resumiendo. Mi padre se había ido. Mi madre era una fantasma viviente que se alimentaba gracias a Jaz y mi hermana me repetía una y otra vez lo de las culpas, cosa que yo ya sabía y tenía clara. Yo no tenía a absolutamente nadie en quién me ayudase a levantarme en mitad de esa tempestad. Lo único que me ayudaba por ese entonces era tocar el bajo y componer, además, de claro está escuchar música bendita. Llámese rock. Puedo decir con certeza que la música es la que me ha salvado la vida más de una vez... Los lagartos también me han ayudado, aunque suene friki. Bueno, si no os habéis dado cuenta soy un puto friki andante, pero me gusta serlo... El único que escuchaba mis problemas era mi lagarto aunque yo no era tan subnormal de esperar una respuesta...

Mi vida apestaba. Lo reconozco, además, no tenéis ni idea de el trato de la gente del instituto, que por teñirse uno el pelo, la revolución que hacían. Sólo quería tener mis gustos, no dejarme llevar por los gilipollas de los guays que se daban la vuelta y tenían a medio país a sus pies...

Todo va mal, hasta que un día, por un malentendido todo cambia a bien sospechosamente. Cuando ignoras los comentarios de tu mente que te quieren mantener en ese mundo horrible y oscuro y prefieres desafiar a las leyes del destino, ahí, es cuando todo empieza a florecer.

Gracias de verdad a todos y cada uno de vosotros,

D.


Siento haberos defraudado, pero es la introducción y ya la tenía hecha desde junio XD. Os centraréis más con los próximos dos capítulos :)