Hola buen día, he vuelto aquí con mi nuevo fic de One Piece. Espero que el primer capítulo haya sido de su agrado y les agradezco a Lauried y a Sabina-Chan por sus comentario.

Miércoles 5 de Septiembre, 2001

Esa mañana me desperté renovada, el día anterior no me había cruzado con el joven morocho, que tanto había captado mi atención, lo que hizo que el día se me pasase lento y espeso, pero finalmente había llegado el miércoles, y ya faltaba menos para el fin de semana, un merecido descanso luego de mi primera semana laboral en World Trade Center.

Llegue, relativamente temprano, con mi café en mano. Esta vez, gracias a que Luffy me hizo caer en la cuenta de que si no comprabas tu café antes de subir al ascensor estabas perdida, me adelante y pedí mi desayuno antes de llegar a la torre norte. Esperaba ansiosa tener más suerte que ayer y poder cruzarme con el morocho, aunque sea antes de llegar a mi oficina en el piso 76. Como todas las mañanas, desde mi llegada, me encontraba esperando el ascensor impacientemente, quería ver al joven morocho antes de llegar a mi destino, para poder… aunque sea hablar con él. No sabía por qué pero tenía la necesidad de hacerlo. De hablar con él, de sentir su mirada posada en mis ojos.

Hola, Nami – Escuche detrás mío, por lo que voltee, para mi fortuna era el joven morocho

Luffy... – Me desilusioné al ver junto al él, a una mujer no más alta que yo, cuyos cabellos eran celestes como el mar y sus ojos oscuros lograban que su hermoso rostro resalte en ese traje celeste bebe de Armani - ¿Cómo estás? – Sonreí tratando de despistar mi pequeño reflejos de celos, que sentí surgir de mi interior

Muy bien – Sonrió, comencé a pensar que quizás esa joven era la pareja o quizás… no se… si tenía suerte podía llegar a ser un pariente o quizás, una amiga… amiga… si no había tenido buena relación alguna vez, era con las amigas de mis exs. Ellas… siempre me habían visto como una amenaza, o quizás… no sé, quizás ellas misma estaban celosas de que yo, una simple chica, les haya robado a su amigo de toda la vida, o al amor secreto de toda la vida ¿Quién sabe? El punto era que ese momento me estaba incomodando más de lo usual - Ahh… - Volteo para ver a la mujer – Nami, ella es Vivi – Volvió a sonreír de manera tal que el corazón se me detuvo – Es la novia de un amigo - Su explicación me dejo muchísimo más tranquila, si era un chico de códigos (Como parecía serlo) no debía ponerme celosa de la muchacha que se encontraba delante mío, por lo que le dedique una sonrisa

Mucho gusto – Me regalo una leve sonrisa y estiro su mano – Me llamo Vivi, soy… bueno… te lo ha dicho – Soltó una risita – Voy a trabajar aquí por una semana, como practica… estoy… estoy estudiando administración y le pedí a Luffy si me podía conseguir algún empleo de practica – Me aclaró. Parecía una mujer decidida, pero ¿Trabajar aquí una semana? ¿Aguantaría? No parecía el tipo de mujer que se tiene que matar trabajando para llevar el pan a casa, sin embargo me hice la distraída y le sonreí como muestra de simpatía

Los tres subimos (Junto con decenas de personas) al ascensor, para mi fortuna, Vivi lo dejo en el piso 15, por lo que me daba un tiempo a solas (Si es que en esos ascensores se podía estar a solas) con él. El morocho me contemplo de arriba abajo, al punto de poner en un estado de nerviosismo total. Hice lo mismo ¿Y para qué? Solo sentí como me ruborice en el momento en el que lo hice. Me dedicó una hermosa y gran sonrisa, se la devolví a mi manera (No tan natural como la suya). Al parecer el joven sonreía todo el tiempo, sus sonrisas eran de lo más natural, agradables y reconfortantes.

Oi Nami – Obviamente, capto mi atención - ¿Quieres ir a una fiesta esta noche? Es el cumpleaños de un amigo y cerró su restaurante para festejar – Me miró a los ojos, mi corazón dio un vuelco, y no pude hacer otra cosa que no sea asentir con la cabeza – Es del novio de Vivi – Volvió a sonreír – Pregúntale a tu amiga si quiere venir, de paso, no estarás del todo sola –

Lo único que hacía era teclear y teclear. No sabía cómo iba a interrumpirla para decirle lo de la fiesta. Se veía tan concentrada, tan… Robin. Sonreí al pensarlo de esa manera. Ella era así por pura naturaleza. Y me gustaba, después de todo era la que más hacia de las dos (Lo admito) Al parecer la morocha se había tomado en serio su trabajo, me agradaba la gente así. Sus faroles se posaron en mí, en solo segundos, por lo que tarde en reaccionar. La observe hasta darme cuenta que ella ya sabía que iba a decirle algo.

Escucho tu proposición –

Em… yo … - Murmuré mientras me frotaba la nuca – Me ha invitado a una fiesta – Desvié mi mirada, mientras de los labios de la mujer, una sonrisa se asomaba – También te invito a ti, no se… si te interesa –

Claro – Tomó su agenda personal y anotó algo que no alcance a leer – Debes ir, preguntarle la hora y el lugar y allí estaré –

¡No! Se me había pasado. ¿Cómo no le había preguntado donde y cuando seria? Admito que en ese momento me sentí una tonta, sin embargo, más tarde me lo agradecería. Tuve que subir al piso número 110, para poder hablar con Luffy. Llegar a lo más alto de la torre me dio escalofríos. La piel se me erizaba cada vez que el marcador del ascensor decía que estaba más cerca de la cima. Mis preocupaciones se esfumaron cuando arribe, y caí en la cuenta que debía buscar en cuál de las radios se encontraba el morocho. Saque el papelito que me había dado, del bolsillo y lo cheque. Radio 1063. Me acerque a una mujer que yacía de pie, observando un papelerío.

Disculpe, ando buscando la radio 1063 ¿Sabe cuál de todas es? – Le pregunte, pero esta solo volteo y silenciosamente apunto a una joven de cabellos celestes, quien estaba trasportando unos cables - ¿Vivi? – La reconocí en un santiamén

Nami – Me sonrió al verme - ¿Qué haces por aquí? – Me pregunto mientras tiraba de los cables

¿Quieres que te ayude? – Me dio pena verla, ella era tan flaquita y los cables parecían pesados e incomodos de trasportar

No, te lo agradezco – Sonrió - ¿Y bien? No es común ver gente de otros pisos sobre éste, sobre todo por el hecho de que aquí solo hay radios operando – Me explicó

Si… Bueno, vengo a hablar con Luffy – Le comenté. Una sonrisa más radiante se dibujó en su rostro

No me ha dicho que ustedes dos salían – Me guiño un ojo, a lo que yo quede perpleja – Tranquila, no le diré que me dijiste –

No, no, no, no – Lo único que pude hacer fue repetir esa palabra – No salimos, somos algo así como amigos… Bueno en realidad, nos conocimos hace muy poquito, digamos que dos días – Mis palabras se fueron silenciando a medida que veía a Zoro, el amigo de Luffy que había conocido en el restaurante acercarse, lucía igual de desalineado que la vez anterior – Creo que ya han terminado – Murmuré a la mujer

Hola – Me saludo al verme - ¿Vienes a ver a Luffy? – Preguntó con su típica cara de nada ¿Cómo es que lo sabía? Di un paso atrás ante su mirada, sí que tenía una mirada asesina. Apuntó la entrada de la radio – Ya sale - Pegó media vuelta y se dirigió al ascensor

Esperé solo unos minutos, al parecer Luffy estaba ocupado, y no quería molestarlo en su trabajo. Mucho menos para pregúntale algo de poca importancia, que podía esperar. Contemple en todas las direcciones, claramente en ese piso no eran oficinas, había cables por doquier y paredes más gruesas, para no dejar pasar el sonido, miles de personas corriendo de aquí para ya, en busca de micrófonos y auriculares.

Hola, Nami – Su voz, su sonrisa, sus ojos, me sacaron de mis pensamientos, los cuales se posaron en contemplarlo - ¿Sucedió algo? ¿Hablaste con tu amiga? – Me bombardeó con dos preguntas, pero no tarde en responderle

Hable con Robin, irá - Le guiñe el ojo en forma de aprobación – Y Luffy, no me has dicho en donde y cuando será la fiesta – Le expliqué mientras desviaba la mirada

Oh, cierto, me olvidé – Soltó una carcajada que estuvo a punto de contagiarme - Es en el restaurante Baratie, y más o menos a las 7 – Me golpeó suavemente el brazo – Cualquier cosa habla con Vivi, es su novio, ella sabe dónde queda –

¿Tú no? – Le pregunte curiosa

No – Su repuesta fue simple y sencilla

¿Y cómo iras? – Realmente estaba preocupada

¿Quién sabe? Zoro y yo nos la apañaremos – Me guiño el ojo, al igual que yo había hecho antes.

Era un hecho, estaba enamorada.

Bueno, espero que les haya gustado este capítulo. Sé que me ha quedado corto, pero les prometo que el próximo será mucho más largo. Espero sus opiniones en los comentarios, y de ya en más, les agradezco por leer.