2.- "-Lo que ustedes dos son es..."
-...¡Amigos con ventaja, estoy seguro de eso! -exclamó Gakupo. Era un día viernes y nuestro trío "favorito" estaba sentado debajo de un enorme y gigantesco árbol, el cual les proporcionaba sombra y humedad, aunque comparado con el helado suelo y el viento frío que les helaba las nucas, era mejor estar allí que en otro lugar más congelado que la propia Caverna de Hielo.
-Gakupo, amigo, estás completamente equivocado -dijo Ryu, más que molesto. Esta conducta y otras similares se habían repetido durante toda la semana desde que conocieron a Miku y a sus amigas. Lógicamente, a Ryu no le hacía ninguna gracia que Kaito y Gakupo lo molestaran por eso-. Sólo somos amigos, nada más. ¡Hasta ella lo ha dicho!
-Sí, pero, "Ryu-san", no te enojes. Miku te mira de una forma que se nota que le gustas -se defendió por su parte Kaito. "Ryu-san" era la manera cariñosa que tenía Miku de referirse a su amigo. Esto también causaba burlas.
-Es verdad. Ahora que lo pienso, las mujeres son totalmente diferentes a lo que dicen ser o hacer -señaló Gakupo con aires de sabio-. Por ejemplo, Miku dice ser muy inteligente, sí, es verdad, pero Luka dice que ella lo es más. Si miramos los últimos exámenes, nos daremos cuenta de que Miku dice la verdad. ¿Ven? Las chicas son unas mentirosas.
-Gakupo, eso lo dijo para caer mejor -dijo Ryu-. Cualquiera miente para creerse mejor, hasta tú lo haces diciendo que eres cinta negra en karate.
-Este..., pero si es verdad; ser descendiente de un samurai es todo un honor, ¿no?
-Sí, Gakupo, tienes toda la razón -se refirió Kaito irónicamente-. No tienes ninguna muestra de ser descendiente. Como cuando una mosca se posó en la nariz de Haine y todos salimos corriendo, excepto Ryu. Y si dices ser un héroe, debiste matarla.
-Bueno, déjalo, ¿quieres? -dijo Gakupo triste.
-Pero bueno, volviendo al tema central, Ryu, tú le gustas a Miku -dijo Kaito mirando al rubio. Él negó con la cabeza.
-Dejen de hacerme bullying.
-¿Bullying? No te hemos hecho bullying, además, éste pasó de moda -le indicó Kaito.
-Sí, ahora es "bowling", ponte a la moda, "Ryu-san" -se burló Gakupo-. Lo que pasa es que no quieres aceptar que tu corazón le pertenece a "Miku-san" y crees que sólo es propiedad de tu amado "Len-kun".
-Mentiroso -dijo Ryu con la cabeza baja. Él le decía a su amiga "Miku-san", lo que claramente era uno de los tantos objetos de burla de sus amigos.
-Tranquilo, pequeño saltamontes -le indicó Kaito con aires de sensei-, tienes mucho que aprender sobre el amor. El que estés en un noviazgo de casi un año no te hará saberlo todo.
-¿Y tú cómo sabes eso, Kaito? -le contraatacó Gakupo. Kaito se quedó de piedra, quien no sabía cómo mentir ante esa acertada pregunta.
-Porque..., lo he leído en..., foros y blogs de internet -mintió Kaito. Gakupo le mostró una mirada de "no te creo", pero Kaito le mostró una sonrisita infantil.
-Okey, supongamos... -se rindió Gakupo-. Por cierto, chicos, ¿no se han dado cuenta de que nadie nos ha llamado?
-Es mejor, así tenemos tiempo de conversar de lo lindo sin interrupciones -dijo Kaito contento.
-Al menos hasta que toque la campana para ir a descanso -señaló Ryu echándose en el suelo.
-Sí..., ay, Arceus, hace un frío que me muero -se quejó Gakupo. Él era un gran friolento, y generalmente se quejaba del frío. Nombraba a Arceus porque según él: "es un ídolo de los ídolos. Puede matar a cualquiera con sólo usar Sentencia". Pero lo conoció gracias a Ryu con uno de sus juegos de DS sobre Pokémon. Luego, se convirtió en un fan de ellos (sin embargo, sólo de Legendarios).
-Yo no siento nada -informó Ryu.
-Ya..., no mientas, Ryu, claro que tienes frío: tu nariz está roja como Rodolfo el Reno -dijo Kaito tomándole la nariz.
-Deja mi nariz tranquila -pidió Ryu con voz gangosa. Kaito se rió y se la soltó.
-Lo siento, se me había olvidado que esperas a que Miku-san te caliente la nariz con un beso amistoso hasta ponerte rojo.
-Cállate, deja de hacerme "bowling" -dijo Ryu haciendo comillas con sus dedos, a forma de burla.
-El "bowling" pasó de moda, ahora es bullying.
-Arggg..., ¡decídanse de una vez! -soltó Ryu enojado y rojo.
-Mira, Gakupo, el dragón va a soltar fuego por la nariz y boca... Ten cuidado, amigo pelimorado.
-Sí..., es que se enojó porque le hicimos "bullying-bowling".
-¡Hola, chicos! -saludó una peliverde con coletas. Los tres la miraron con cara rara; no se dieron cuenta de que la campana había sonado hace ni que rato y el grupo de Miku los miraban como espectadores de una batalla de gladiadores en Roma (o Grecia).
-Mira, "Ryu-san", llegó tu novia -se burló Kaito parándose.
-Sí, es mejor que los dejemos solos, no queremos ser una molestia. Después de todo, son temas "privados" -se mofó por su parte Gakupo y se marchó junto al peliazul a quién sabe dónde. El resto de chicas (exceptuando a Haine y a Kagamine) los siguió.
-No les hagas caso, Miku, sólo quieren molestarnos -le explicó Ryu a la chica. Él se paró y se le acercó.
-Pero..., podría ser... -murmuró Miku.
-¿Qué? ¿Qué dijiste, Miku? No te escuché, hablaste muy bajo -le preguntó Ryu, pero recibió una negación por parte de Miku.
-Dije que..., podría..., ser -le susurró en el oído a Ryu.
-¿Ser qué? No entiendo -dijo Ryu. Miku se alejó y se dirigió hacia donde estaban sus amigas, claro que ellas se habían alejado demasiado. Haine y Kagamine lo miraron sin pestañear, y Ryu, para "combatir" con ellas, hizo lo mismo, pero finalmente pestañeó y se le salieron unas pequeñas lagrimitas.
-¡Qué tierno! ¿O no, Lenka? -exclamó Haine mirando a Ryu soñadoramente.
-Para nada, es como cualquier chico que ves en la esquina entregando volantes -respondió Lenka sin mirarlo-. No vaya a ser que estés enamorada de un güero como ese. Recuerda la promesa que hicimos, Lin.
-¿Cuál promesa, Lenka? No recuerdo que hayamos hecho una promesa -dijo Haine observando aún a Ryu.
-La de nunca enamorarse de un chico que encontremos en este colegio..., o instituto, lo mismo.
-Ay, vamos, Lenka, esa promesa la hicimos cuando conociste a esa rubia..., ¿Rin se llamaba? -justo terminó de decir esto Haine y a Ryu se le pararon los pelos al escuchar su verdadero nombre. Sin embargo, no podría haber gran problema, ¿o sí? Después de todo, sólo Kaito y Gakupo conocían el secreto, y ellos no irían como loros contándole a medio mundo sobre eso. Y menos Len lo diría, él la quería mucho, no le haría algo que le jugara en contra suyo.
-Pero es que..., la odio. Ella fue la culpable de que ahora mi onii-san no esté en casa. Se la pasa con esa friki-otaku, y lo único que hacen es leer mangas y jugar Mortal Kombat, Street Fighter, Pokémon, Mario y quién sabe qué otras estupideces más.
-Lenka, no tienes que decir eso, la gente tiene distintos gustos, tienes que aceptar que a tu hermano le gustan las chicas así.
-Pero..., arg, tendré que aceptarlo, aunque no me guste, ¿verdad? -se rindió Kagamine.
-Correcto -respondió Haine levantando el pulgar. Ambas fueron a buscar al grupo, que ya de por sí, se había perdido junto con Kaito y Gakupo y era -así pensaba Ryu- imposible encontrarlo. Ryu se sentó debajo del árbol para meditar acerca de lo escuchado anteriormente.
-Veamos..., Lenka me odia porque según ella yo soy la culpable de que Len no esté en su casa. Misteriosamente, como chico también le caigo mal... ¿No será que Len le ha contado..., lo mío? Espero que ella no le diga a Miku, o sino nunca se lo perdonaré a Len -murmuró Ryu, o mejor dicho, Rin, en ese momento. ¿Sería que Lenka de verdad sabía o era pura coincidencia? Hasta entonces, Rin no lo sabía... Es más, los demás tampoco lo sabían...
Finalmente, llegó la hora del almuerzo. El grupo de las chicas se sentó donde siempre y con los chicos como acompañantes. Sin embargo, en otro lugar, debajo de un árbol que no tenía sus hojas, se encontraba un grupo de doce chicas, éstas eran: a la cabeza, Zatsune Miku; le seguía Akita Neru; a continuación, Yowane Haku, Juon Kiku, las hermanas Hagane Miku, Rin y Luka; Shion Taiko, Yamine Aku, Meikane Kiru, Kagene Rui y Sakine Meiko. Todas odiaban al grupo de Hatsune, y querían destruirlo (o hacer que el grupo hiciera el ridículo) de cualquier forma; claro que nunca funcionaba.
-Zatsune-san, ¿ya tienes algún plan para derrumbar a Hatsune y a su grupo de mocosas? -le preguntó Akita a Zatsune. Zatsune tenía el cabello negro y recogido en dos coletas; se vestía igual que Miku. Lo que las diferenciaba era que Zatsune era pálida y sombría.
-Quizás, pero no sé si quizás funcione... -respondió pensativa.
-¿Saben, chicas? Me enteré de que ese odioso grupo hizo amigos nuevos -informó Juon moviendo su hacha frenéticamente, rasguñando a Rui.
-¿Amigos? ¿Las "forever alone"? Nos estás bromeando, Kiku -dijo Rui a su amiga Juon. Las once miraron a Juon esperando alguna respuesta de ésta.
-¡Claro que sí! ¿Me toman por mentirosa? Yo los vi, y son guapísimos... El rubio se llama Rekishi Ryu, el hijo del profesor de Aburristoria; hay un peliazul que es el hermano menor de Taito, que se llama Shion Kaito; y un gay pelimorado de nombre Kamui Gakupo.
-Vaya..., ¿y si les robamos los novios? Será una especie de saludo a esos estúpidos que creen que lo mejor es hacerse amigos de esas mocosas. ¡Vamos, chicas! ¡A la acción! -una vez que Zatsune dijo esto, todas guardaron sus almuerzos en sus bolsos y siguieron a su líder. Se acercaron al mencionado grupo y caminaron alrededor de ellos.
-¡Zatsune! ¿Qué quieres ahora? -preguntó Miku a la chica.
-Lo de siempre, Hatsune... Veo que tienes amigos nuevos... Y un novio nuevo... -miró a Ryu analizándolo de la cabeza hasta la mitad del cuerpo. Se le acercó y le tiró de las patillas, lo que efectuó que Ryu hiciese la cabeza hacia atrás; la chica se rió y le hizo cosquillas en la nuca, Ryu le tomó la mano y le dobló un dedo, pero ella no exclamó ni gritó. Él se levantó y la miró detenidamente; sus ojos eran rojos y daban miedo verlos por más de unos cinco segundos; su piel blanca le recordaba a un personaje tenebroso y sombrío; en todo lo demás se parecía a su amiga Miku. Zatsune sonrío maliciosamente y le tomó de un brazo, acercándolo a su cuerpo.
-¡E-e-espera! ¿Qué quieres de mí, europea? -le preguntó atrevidamente Ryu a la chica.
-¿Disculpa? Que seas el hijo del profesor de Aburristoria no significa que puedas insultar a quien se te meta por el camino, Rekishi -señaló enojada Zatsune-. Vámonos, chicas, no hay nada interesante que hacer aquí -y se fueron las doce. Los demás suspiraron aliviados al ver que no les iba a pasar nada malo.
-Qué gracioso, una vez más esas góticas nos venían a molestar -dijo Toranine más que molesta por la "simpática" visita.
-Lo hacían por Kaito, Gakupo y... el rubio que estaba al lado de Miku-chan... -dijo Teto recordando el nombre de Ryu-... ¿Cómo se llamaba? Ren... Rin... Ran... Rey... Oscuridad... Algo así...
-Rekishi Ryu, Teto"recuerda-nombres-sin-problemas" -le corrigió molesta Miku. No le gustaba que Teto olvidara el nombre de su amigo.
-¡Eso mismo iba a decir yo! -replicó Teto.
-Oigan, chicas, no se peleen para ver quién sabe mi nombre o no, ¿quieren? -intervino Ryu un poco enojado.
-Bueno -respondieron al unísono Teto y Miku con la cabeza abajo. Luego de unos minutos sonó la campana para entrar a clases. Miku se despidió de Ryu con un rápido beso en la boca, mientras que de los demás fue formal. Una vez más, a raíz de esto, Kaito y Gakupo molestaron a Ryu haciendo parodias del beso que recibió éste último.
-¡Pero si fue cortito! No es nada del otro mundo, ¿o sí? -se defendió Ryu desordenándose el rubio cabello.
-¡Desde luego que sí, Ryu-san! -replicaron los dos amigos.
-Ah, ¿sí? -preguntó incrédulo Ryu.
-Sí. Mira, si hasta te desordenas el cabello de nervios por ver a Miku-san de nuevo y después ver a Len-kun y tener sexo con él en la cama -dijo Kaito marcando las últimas palabras con un tono ridículo.
-¿S-s-s-sexo? ¿Con Len? Estás loco, Kaito. Lo que hace él es estar conmigo en la cama, pero jamás no hemos desnudado -respondió Ryu contando su vida muy personal con Len.
-Ya, ya, en la cama sin desnudarse, ya ve... ¿Ésa no es Lenka Kagamine? -dijo Gakupo mirando a una chica rubia con coleta que estaba detrás de un pilar observándolos.
-¡Kagamine! ¡Atrápenla, muchachos! -ordenó Ryu a sus amigos. Ellos se le acercaron corriendo, pero ella se escapó; la persiguieron corriendo velozmente mientras la chica los esquivaba. En eso, Ryu se les unió a la persecución y, por su ligero peso, pequeño tamaño y agilidad, alcanzó a Lenka fácilmente.
-¡Suéltame, güero! ¡Odio a los rubios! -exclamó Lenka intentando zafarse de Ryu.
-¿Qué escuchaste, perra? ¡Dime qué escuchaste o te rapto a tu hermano para siempre! Supongo que sabes quién soy, ¿verdad..., Lenka Kagamine?
-Sí..., ¿eres Rekishi Rin, cierto?
-¿Te lo dijo Len, cierto?
-Veo que lees mentes, Rekishi.
-Maldito, Len, lo voy a matar cuando lo vea... -y levantó el puño.
-Le prometí a Len que no se lo diría a nadie.
-No te creo. No eres de confianza, al menos para mí.
-¡De verdad se lo prometí a Len! Si no me crees, pregúntale a él.
-Lo haré en la noche. Y ahora vete a clases, o te perderás materia para la prueba siguiente de Ciencias.
-Sí..., te lo prometo, no le diré a nadie, Rekishi -y se despidió de Kaito y Gakupo con un beso en cada mejilla de cada uno. De Ryu, sólo hizo un gesto frío con la mano. Y Kaito y Gakupo se burlaron todo el tiempo restante de Ryu y los acontecimientos ocurridos en el almuerzo y recientemente.
Mientras tanto, en la clase de Miku (la cual en ese momento, era Lengua), había un desorden incontrolable por un zancudo que entró por la ventana. El zancudo se encontraba en el pupitre de Teto.
-¡AAAAAAAAAAHH! ¡QUITEN ESE HORRIBLE MONSTRUO DE MI ASIENTO! -chillaba Teto encima del profesor de Lengua, Gaikokugo Kayhey, que estaba con los ojos cerrados y sereno, sin hacer caso a los chillidos de la loca que se le subía encima.
-Tranquilízate, Teto, no es más que un simple bichito al que lo matas aplastándolo con el bolígrafo o la goma de borrar -le enseñó Gumi, a la vez que tomaba un bolígrafo negro, el cual se lo clavó al zancudo y lo sopló, de forma que nunca nadie más supo del insecto.
-¡Gracias, Gumi-chan! ¡Eres la MEJOR! -exclamó Teto soltándose del profesor y abrazando -o mejor dicho, ahogando- a Gumi. Miku se reía en voz baja junto a Luka; las dos veían lo ocurrido como una exageración por parte de Teto.
-Realmente, hay veces en que Teto se pasa, ¿no crees, Luka? -le preguntó Miku a Luka parando de reír.
-Sabemos que Teto es una loca, ¿o no, Miku? -dijo Luka riéndose un poco-. Claramente eso de subirse encima del profesor Kayhey es estar loco de remate; y también influye eso de que..., ¿sabes si Teto se tomó sus pastillas?
-Al parecer sí, pero la hiperactividad no se quita con remedios -señaló sabiamente Miku con un dedo en el mentón.
-Ajá, ya veo... -Luka se quedó callada durante un rato hasta que el profesor volvió a explicar las diferentes funciones del Lenguaje.
-Ignoremos el suceso anterior y volvamos a la clase... Explicaré desde el principio... Señorita Kasane, ¿tiene alguna duda? -dijo al ver una mano alzada en el aire. Teto se levantó.
-Sí, profesor, y quería preguntarle que..., ¿las funciones del Lenguaje sirven para funcionar? -hubo una carcajada general.
-¡"Genius"! -gritó sarcásticamente Miki Furukawa. Ante ese comentario todas rieron más fuerte que antes; Miku se cayó al suelo y Luka se derrumbó encima de ella, las dos muertas de la risa. Tanto, que lloraban y golpeaban el suelo. Las demás las miraban sin parar de reír. Hasta el profesor se reía con ellas. Finalmente se dejaron de reír y el profesor contestó la pregunta "inteligente" de Teto.
-Respecto a tu pregunta, Kasane, las funciones del Lenguaje poseen la función de expresar lo que el emisor quiere decir durante el proceso comunicativo, no "funcionar". Esperaba una respuesta más inteligente de su parte, Kasane -Teto se sonrojó al límite y se sentó sin decir nada. Lin y Miki se reían un poco en voz baja.
Luego del descanso, a las chicas les tocó la última clase del día: Matemáticas. Todas (hasta Miku) odiaban Matemáticas; en esa clase, Lin y Lenka escribieron un papelillo que pegaron en la espalda del profesor Senmonka Keysan. El papel decía así:
"Thú prófésór dé Mátémátícás íééém bélláhckó qúé té énséñá lós númérós dél pérréó ínténsó hástá qúé sépás lás écúácíónés íéém réádý y lá ráíz cúádrádá qúé nó tíéné rítmó péró sé múévé cómó úná rámá dé vérdád hástá qúé shóqúé lá ráíz párá tódós lós nérds dé sécúndáríá."
Cada vez que el profesor se daba vuelta, la gran mayoría reía en voz baja; pero el profesor se dio cuenta de esto y exclamó muy enojado:
-¡Pero qué pasa que tanto se ríen! ¿Tengo algo en la espalda que por eso lanzan tantas carcajadas?
-¡Sí, profe! Yo se lo saco -dijo una alumna 'X' y le quitó el papel en cuestión. El profesor lo leyó en voz alta.
-"Thú prófésór dé Mátémátícás íééém bélláhckó qúé té énséñá lós númérós dél pérréó ínténsó..." Muy bien, se han ganado un castigo general: se quedarán diez minutos después de la salida. Y el Director será informado de esto, ténganlo asegurado -y nadie habló ni se quejó, todas escribieron lo que estaba en la pizarra. El profesor era muy estricto, serio y enojón, y no obedecerle era tener una suspensión de dos (a veces, eran más; la máxima fue de cuatro meses) meses gratis.
El trío de chicos se reunió en la salida del establecimiento para esperar a sus amigas. Al ver que todas habían salido, se preocuparon de ellas, porque no había ningún rastro de su existencia. Luego de unos minutos, las vieron llegar.
-¿Por qué tardaron tanto en llegar? -les preguntó Kaito.
-El profesor de Matemáticas nos castigó -respondió Miki.
-Por escribir un simple papel -dijo Lin y sacó una copia del papel en cuestión-. Éste es el papel original -explicó a sus amigas, que se veían confusas.
-Debe ser muy estricto como para castigarlas -señaló Gakupo.
-Lo peor es que nos dijo que el castigo sería todas las clases de Matemáticas hasta que nos supiéramos comportar y no hacer cosas anexas a la clase -informó tristemente Luka.
-Bueno, al menos saben que no deben hacer eso -dijo Kaito.
-¡No, para nada! -exclamó sarcásticamente Lenka. Conversaron hasta que se debían ir todas (y los chicos), pero Ryu estaba muy callado, no dijo ni una letra; Miku se le acercó y lo apartó del grupo para decirle:
-Ryu-san, no has dicho nada, ni siquiera nos has saludado, ¿qué te pasa? ¿Estás enfermo? ¿Te ocurre algo? -Miku estaba de verdad preocupada.
-No, no me ocurre nada, no te preocupes, Miku-san -él era muy sincero con lo que decía.
-No me convencen esas palabras, ¿te molesta si me quedo en tu casa para cuidarte?
-Este..., no. Pero tengo que llamar a mi amigo para decirle que estaré ocupado -se excusó Ryu. La excusa no le sirvió.
-No importa, iré a tu casa.
-Bueno, como quieras.
Después de haberle avisado a Len que iba a estar ocupado con alguien, Ryu se dirigió con Miku a su departamento. Al llegar a él, Miku se dirigió especialmente a la habitación de Ryu, la cual era un basural: envases de comida, papeles, cuadernos, juegos y consolas por doquier, el suelo lleno de cables..., era un submundo.
-Ryu..., ¿seguro que ésta es tu habitación? No puedo creer que tengas una inmundicia aquí -dijo Miku incrédula.
-Es que mi padre no se preocupa mucho de mi habitación. Como está tan ocupado con el trabajo... Y a mí se me olvida que debo limpiarla -respondió Ryu sin darle mucha importancia al asunto.
-Eso no se debe hacer, Ryu-san. Aunque tu padre se preocupe o no de ti debes hacerlo -lo riñó Miku.
-Sí..., en eso tienes razón -aceptó Ryu con las manos detrás de la cabeza.
-Bueno, ignoraré el desorden que tienes aquí -dijo Miku y se sentó en la "cama" de Ryu, la cual parecía un saco de dormir con sábanas, porque ni siquiera eso estaba ordenado.
-Ehm..., ¿te gustaría que te preparara algo de comer, Miku-san? -le ofreció el rubio a la chica.
-No, gracias. Aún tengo restos de la comida del almuerzo -explicó Miku.
-Menos mal, porque yo cocino horrible. Es más, apenas sé hacer un huevo frito y algo de arroz y curry -dijo Ryu aplastándose el cabello, que estaba despeinado. "Qué tierno se ve Ryu tocándose el cabello", pensó Miku mirando a Ryu soñadoramente-. ¿P-p-pasa algo, Miku? -preguntó Ryu al ver que la niña lo miraba.
-¡N-nada! ¿Por qué lo dices? -dijo Miku con un leve rubor en las mejillas.
-Lo decía por la forma en que me miraste hace unos segundos -respondió Ryu-. Por cierto, ¿te gustan los juegos?
-Este..., la verdad es que sólo juego los juegos online porque son más fáciles que esos. Y son gratis, así que prefiero estos juegos que esos otros.
-Oh, ya veo... ¿Y conoces a Super Mario Bros.? ¿O a Pokémon? ¿Street Fighter? ¿Ninja Gaiden? ¿Sonic the Hedgehog? ¿Soul Calibur? ¿The Legend of Zelda? ¿Metroid? Dime que conoces aunque sea uno de ellos.
-En realidad me has hablado en ruso. No tengo la menor idea de quiénes son todos esos locos que has nombrado, Ryu-san.
-Je..., me estás bromeando, Miku; debes haber oído hablar de Mario, Pikachu, Link o Zelda, Ken o Ryu, Sonic o Shadow, o Tails o Knuckles.
-No, en serio. Jamás he tocado un juego de esos -Ryu la miró como si ella estuviese enferma-. Es que vivo sola y el dinero que tengo me lo mandan mis padres que están en Francia. Ese dinero no lo puedo desperdiciar en consolas y videojuegos; apenas tengo la notebook y voy a tener una SNES o un Atari, o una DS Lite. Además, mi hermano mayor está en la universidad y ni siquiera ha jugado un juego en su vida.
-Te entiendo..., pero, ¿no te gustaría aprender a jugar algunos de esos juegos?
-Tal vez -y Ryu movió un poco la supuesta cama para buscar alguna de sus consolas. Luego de encontrar la Xbox 360, se puso a encontrar los controles y los cables para enchufar la consola, lo cual le tomó bastante tiempo; después de unos quince minutos, dos controles y una maraña de cables estaba encima de la cama.
-Y ahora... -jadeó Ryu casi sin aire y cubierto de polvo en la cara y en el cabello-, la búsqueda de los juegos -y dicho esto, se sumergió de nuevo en el suelo. Dentro de unos minutos, trece juegos de Xbox estaban al lado de los controles.
-Vaya, se nota que te gusta jugar -comentó Miku observando la colección de juegos.
-Correcto -dijo Ryu secándose el sudor de la frente y sentándose en su cama al lado de Miku-. Pero ahora viene lo peor: enchufar la consola..., en un rato más -Miku se rió inaudiblemente al escuchar lo último.
Al pasar unas horas, los dos se estaban divirtiendo un montón jugando. Pero el cansancio los llamaba a descansar, a lo que Ryu respondió el llamado.
-Oye, Miku-san, ¿no estás cansada?
-Un poco, ¿y tú?
-Igual. ¿Dónde quieres dormir? Puedes dormir en el sofá o, si quieres, en mi cama.
-Este..., me gustaría dormir en tu cama, pero..., ¿y tú?
-Dormiré en el sofá. A menos que prefieras que yo duerma contigo.
-No tendría ningún problema... Aunque, ¿no tienes novia?
-No..., por ahora. Pero bueno, ¿quieres que duerma contigo?
-Em..., sí -dijo Miku algo sonrojada. Ryu arregló un poco el vertedero de habitación en unos treinta minutos. Después de eso ambos se recostaron en la cama; el rubio no se sentía tan a gusto como la chica, pero le agradaba. Ella, en cambio, se sentía muy contenta. Quería mucho al chico, se había familiarizado con él. Ese momento era como estar en las nubes.
La noche la pasaron sin problemas; el padre de Ryu se quedó en el instituto trabajando, así que no acudió al departamento esa noche. Sin embargo, al día siguiente, Ryu no tenía ni idea de qué hacía Miku en su cama.
-¡Se suponía que tú me dejaste dormir en tu cama! -gritó Miku muy molesta.
-¿En serio? Yo... ¡Ah, sí! ¡Se me había olvidado! Disculpa, tengo una memoria del porte de un maní -dijo Ryu simpáticamente mientras se golpeaba la cabeza.
-Yo diría que es más chica de lo que crees, pero... -se interrumpió Miku-. Bueno, veo que estás bien y que no te pasa nada. Me voy -y se levantó de la cama.
-Voy a abrir la puerta; está con llave -dijo Ryu. Se dirigió hacia la puerta de su departamento y la abrió. La peliverde acercó un poco su rostro al de él-. ¿¡Eh!? ¿Pasa algo? -ella negó con la cabeza.
-Es sólo que..., creo que me gustas, Ryu -él se quedó de piedra y se sonrojó al límite. La chica tocó los labios de él con los suyos y le dio un prolongado beso; Ryu cerró los ojos y la tomó de la cintura, atrayéndola hacia él; ella levantó un poco la pierna derecha y abrazó a Ryu del cuello. Luego de unos segundos, los cuales parecían horas, se separaron, Miku se despidió de él con un "Adiós. Te veré el lunes." y se fue. Ryu se quedó muy sorprendido por lo ocurrido.
-Creo que Kaito y Gakupo tenían razón con eso... Realmente le gusto -se alisó un poco el cabello y se colocó dos clips en él; acto seguido se puso un listón blanco-. Vaya..., si le cuento a Len sobre esto, se muere... Y si quiero verlo ahora, debería arreglarme -dijo Ryu, o mejor dicho, ahora Rin, cuando vio que estaba completamente desordenada con respecto a la ropa: la corbata estaba desarreglada, la camisa casi abierta totalmente y los pantalones desabrochados-... Dios, ¿qué me habrá hecho Miku? Espero no haber perdido mi virginidad... En fin, a arreglarse se ha dicho -y bueno, supongo que sabrán lo que hizo, ¿cierto? Eso fue lo que pasó la noche en que Miku fue al departamento de Rin (Ryu..., ¡ah, es lo mismo!).
Miku fue hacia su hogar algo contenta, y en parte triste..., y un poco avergonzada, porque en la noche quizo sobrepasarse con Ryu, cosa que no hiso finalmente, por razones que hasta yo, el narrador, desconozco (curioso, ¿no?). Se sentó en el diván de su casa, se tapó la cara con una almohada y lloró como nunca en su vida. Mikuo (el hermano mayor de Miku), no estaba en casa ese día, había ido a casa de unos amigos de él para estudiar. Pero bueno, Miku, luego de tanto llorar, tenía los ojos hinchados y rojos. Un lado que nadie conocía de ella, era que ella podía ser muy alegre, pero si alguien la dañaba muy fuerte, podía llegar a una grave depresión. Por eso, sus padres la habían llevado a un psicólogo cuando pequeña; la respuesta del psicólogo fue que ella debía ser muy feliz y no tener problemas posteriores, y, ojalá, que no tuviera responsabilidades pesadas. Ésto último no se cumplió y la mayor responsabilidad de Miku fue sostener la casa junto a su hermano. Sus padres pensaron que el problema de la depresión de Miku se pasaría con los años, pero ¡vaya que pensaron mal! Una vez, la chica intentó cortarse las venas con un cuchillo de carnicero, cuando supo que su mejor amiga se tendría que ir del instituto, hace unos años atrás. Ésa había sido la mayor dolencia psicológica de Miku, y quizás la primera, puesto que el fracaso de darle un beso a Ryu y (eso pensó Miku) que él le dijera que la amaba, podía ser una segunda dolencia. Según el psicólogo, esos rasgos podrían ser síntomas de una bipolaridad avanzada y difícil de tratar, cosa que sufre Miku como una enfermedad que no debería existir para ella. Aún así, la controlaba muy bien, y que se le fueran algunos detalles, era otra cosa.
La peliverde no la pasó muy bien en su casa, porque estuvo pensando en el beso que tuvo con Ryu y lo que pudo haber hecho posteriormente. Por otro lado, Rin decidió quedarse en su departamento y no salir en todo el día. Llamó a Len para decirle que no la visitara y se excusó diciendo que se sentía algo descompuesta. Era una mentira piadosa; en parte estaba bien, pero se sentía mal por su reacción al beso con Miku. "Debí haberle devuelto el beso, o haberla abrazado... O quizás haberle dicho que la amo, aunque..., sería una mentira, ¿o no?", pensó Rin en un momento, "La verdad es que la quiero algo, pero como una amiga... Es más, siento como si antes la hubiese visto... Deben ser cosas mías, es imposible... Pero, por otro lado, tengo ganas de besarla, o abrazarla, o acariciarle esas coletas que me enloquecen a montón... ¡Alto, Rin! ¿Pero qué cosas dices? ¡Es una estupidez lo que dices! Sin embargo..., me gusta un chico y una chica, ¿qué querrá decir eso? ¿Que soy heterosexual y homosexual a la vez? Mejor dicho, soy bisexual, creo..."; y se distrajo de sus pensamientos cuando tomó la Nintendo DS y se puso a jugar su partida súper avanzada-hackeada de Pokémon Black.
Sasuray Kage: Listo el segundo capítulo. Estoy seguro que ni la minoría de personas que ha leído el fanfic ha entendido lo que es un reverendo comino. Al principio pensé que ustedes sacaran conclusiones propias del "secreto de Rin", pero luego de releer una y otra, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra vez el fanfic, pensé que lo mejor sería explicar. Y bien, resulta que Rin es una chica, ¡que en las noches se disfraza de Batman para combatir el mal! Olviden lo último; Rin se disfraza de cierto modo de un chico llamado Ryu en el insti. Además, estoy más que seguro que nadie entendió el papel "flaite" que escribieron Lin y Lenka en Matemáticas, ¿cierto? Pues bien, en spanish, dice más o menos así:
"Tú profesor de Matemáticas bien bellaco que te enseña los números del perreo* intenso hasta que sepas las ecuaciones bien ready y la raíz cuadrada que no tiene ritmo pero se mueve como una rama de verdad hasta que choque la raíz para todos los nerds de Secundaria".
Si no entendieron con esta traducción, pueden irse a la remil pu... Ahora , ¿qué significa "perreo"? Es el baile que hacen las locas del Reggaeton. ¿Y "ready"? Ni yo lo sé. Y eso es todo. Que disfruten el capítulo, comenten, bla, bla, bla.
Próximo capítulo: El noviazgo de Miku y Ryu
