Capítulo 2: John
Sherlock afinó su violín por segunda vez, algo en su sonido le molestaba y quería arreglarlo. Olvidó que su hermano mayor se lo había pedido prestado un dia antes. Gruño ante el recuerdo. No quería que Mycroft usara sus cosas pero no podía negarse así de simple, no con su madre cerca. Volvio a dejar el instrumento sobre su escritorio, fastidiado por su perdida de tiempo.
Había pasado una semana desde que las clases comenzaron. Los profesores ya habían enviado a hacer trabajos de evaluación para poder medir el conocimiento adquirido por los alumnos en años anteriores. Saco un libro de uno de los estantes, historia universal, miró con fastidio el voluminoso tomo y lo abrió al asar. Pensó que era tonto tratar de saber sobre unos tipos que ya estaban muertos y solo servían de abono para las plantas.
Mientras ojeaba dió con la foto de un niño rubio, eso le hizo acordar al chico Watson, había pensado en él toda la semana. Era lógico pues fue la primera vez que alguien de su cursada lo había admirado sin asustarse o enojarse con él. Lo observaba durante las clases, no parecía nadie fuera de lo normal. Siempre había chicos a su alrededor. Ser el nuevo le costó volverse el centro de atención durante esos primeros días. Sonreía mucho y parecía escuchar las preguntas,muchas veces tontas, de las chicas que lo habían visto como un partido digno de conseguir. Pero cuando estaba solo su semblante cambiaba a una de cansancio y fastidio, como si todas esas sonrisas fueran fingidas y parte de una rutina agobiante.
A Sherlock le pareció más interesante aun, nunca había intentado hablar con alguien, bueno en realidad no le interesaba relacionarse con nadie. Si alguien lograba entablar una charla con él, en cuanto este se aburría solo se marchaba sin terminar la conversación. Ahora era diferente quería saber que había de especial en este chico. Desde aquella vez en la arbolada no habían cruzado palabra alguna. Siempre lo había visto solo en los recesos aunque muchos lo invitaban para pasar el rato juntos, él solo se disculpaba y prefería quedarse sentado en la fuente del patio.
Durante la cena mientras su madre y hermano hablaban de cosas irrelevantes para él, pensaba en la forma de entablar conversación con Watson, nunca creyó que sería tan difícil hacer algo tan absurdo, siempre asumió que eran tonterías.
-¿Alguien en mente?-la voz de su hermano Mycroft lo sacó de sus pensamientos.
-¡Claro que no!-Sherlock se sorprendió ante la certeza de su hermano. Siempre le había llevado ventaja.
-Por favor, ni siquiera te diste cuenta cuando mamá se fue.-Era cierto, su madre antes presente ya no se encontraba en la mesa.
-Por qué asumes que estaba pensando en alguien- espetó Sherlock, sin mirar a su hermano.
-Bueno, al parecer estas interesado en un chico nuevo que llegó a tu colegio.-Mycroft sonrió satisfecho de tener esa información. Sherlock no pudo evitar que su cara manifestara su enojo. De alguna forma u otra Mycroft siempre estaba enterado de lo que su hermano pequeño hacía o dejaba de hacer y le encantaba restregarselo en su cara en cuanta oportunidad tenía. Siete años mayor que Sherlock, Mycroft se había graduado a los veintiún años con grandes honores, era el orgullo de su madre quien también esperaba eso de su hijo menor. Sin embargo esa era la causa para que Sherlock se jurase a sí mismo nunca interesarse demasiado en los estudios, en cambió lograría hacer algo que lo emocionara, no quería meterse en política como había hecho su hermano y mucho menos parecerse a él. Todavía no tenía muy claro su objetivo pero mientras más se alejara de las expectativas de su madre mucho mejor. Aunque eso no significaba que debiera tener bajas notas,eso no podía evitarlo simplemente recordaba todo, era un don y una maldición. Algún día encontraría la forma de olvidar cosas innecesarias.
-Bien, yo también se que fuiste tú el que se comió la tarta de fresas- La cara de Mycroft cambió drasticamente, el menor de los Holmes había acertado también- buen provecho hermanito, y cuida de la figura.
Sherlock salió a paso apresurado con una gran sonrisa en su rostro. Lamentó no tener su teléfono a mano para poder sacarle una foto a Mycroft.
Durante los siguientes dias Sherlock se intereso mas y mas en John Watson. Su idea de acercarse a hablar con él como cualquier chico de su edad le resulto mas difícil de lo que pensaba. Era fácil planearlo en su cabeza, establecer los puntos y seguir un método, pero todo eso se iba a la basura cuando era hora actuar. Un día, indeciso y nervioso, se levanto de su asiento dispuesto a comenzar su operativo pero volvió a sentarse al ver que un par de chicas se acercaba al rubio. Maldita necesidad de socializar antes de hacer amigos, acaso no era mas fácil plantear los objetivos de una vez "Hola que tal, quiero que seas mi amigo" Eso sería mucho mas fácil, en vez de estar preguntando por su familia, por sus gustos, o por el estúpido signo zodiacal.
De repente la profesora entró a toda prisa, sin saludar, pidió que todos se sentaran. Parecía nerviosas y enojada. Abrió el libro de asistencia con descuido y empezó a mirar los nombres.
- ¿Quienes se quedaron ayer para la ronda de limpieza?- dijo sin mas,los chicos empezaron a murmurar entre ellos , algo había ocurrido.
Tres de los chicos alzaron la mano, eran Mike Stamford, Beth Debemport y John Watson, la profesora los llamó afuera, los tres chicos se pararon un poco confundidos y la siguieron. La mujer cerró la puerta con fuerza. A través de los ventanales se podía observar como esta empezó a hablar con seriedad. Dos de los chicos parecían sorprendidos, tanto Mike como Beth negaban con la cabeza un poco asustados, mientras que el tercero, John Watson, miraba indiferente.
El murmullo en el curso aumentó. Luego de unos minutos las cuatro personas entraron. La profesora les pidió que se calmaran y se fue, no sin antes prometer que volvería. La cursada no tardo en reunirse alrededor de los chicos que habían sido sacados afuera. La chica empezó a contar con euforía a todos .
-Es un alboroto total, alguien robo la campanilla que antes usaban como timbre, al parecer fue ayer en la tarde. La puerta del director tenía llave y no saben que paso. Están preguntando a todos los que se quedaron después de mediodía, como los porteros y los chicos de cada curso que hizieron limpieza en ese horario.- dijo casi sonriente.- Y escuchen esto, que es lo mejor, encontraron un pendiente de perla en la oficina de dirección y están sospechando de todas las profesoras.- Un "UH" general se hizo eco en el salón.
Sherlock escucho esto y no pudo evitar sonreír también, la curiosidad de saber quien era el responsable, le invadía la cabeza. Si hubiera sido un robo normal es seguro que ya hubieran encontrado al culpable, le había parecido raro que la profesora llegara un poco mas tarde de lo normal. Ahora entendía porque. En ese colegio no se les permitia a la alumnas traer ningún pendiente ni ningún arete. En cuanto a la campanilla, era de oro puro, antes de instalar los timbres automáticos usaban esa pequeña antiguedad, no era falta de dinero sino mas bien una tradición, continuo la conversación alegre de que le prestaran atención, pero lo que contó despues solo tenía que ver con las sanciones que el, la o los responsables llegarían a tener.
Sherlock desvió su atención, por un momento. Vió que el chico Watson tambien permanecia sentado en su silla, no parecia interesarle en lo más minimo, entonces recordo su reacción ante el cuestionamiento de la profesora. No se había inmutado, Beth y Mike se mostraron sorprendidos,lo que era normal, pero John no lo hizo. ¿Acaso tenía algo que ver? No podía ser, tal vez solo era su imaginación otra vez. Pero no. Tenía algo que ver, era imposible creer que no sintiera algo de curiosidad, él mismo había querido escuchar a los otros dos. Su cerebro empezó a maquinar a toda velocidad , iba a llegar al final de todo esto, buscaría al culpable. El nuevo sabía algo y eso hizo que Sherlock se interesara más en el rubio. Desde un principio lo sabía, John Watson no era un chico cualquiera.
Sherlock decidió empezar su investigación. En el reseso todo el colegió parecia alborotado. Ya había recorrido todos los cursos, todos los encargados de la limpieza del dia anterior, estaban asustados o sorprendidos, ninguno parecía sospechoso. Incluso se había acercado a la dirección con una excusa tonta. No había signo de forzamiento en la cerradura, era alguien que tenía las llaves. El lugar donde se encontraba la campana estaba vacio. En el escritorio del director estaba el arete, la única prueba, compuesto por dos perlas blancas, no era nuevo y parecia tener cierta antiguedad. Ese no era un accesorio que las chicas llevaran a menos que tuviera mas de cincuenta años. Esto lo llevó a pensar en el hecho de que realmente podría haber sido una profesora. Pero encontró algo que nadie más habia visto, unas huellas de zapato de hombre. Estaban cerca del estante, talla cuarenta y dos, no podía equivocarse. Las huellas eran casi invisibles pero su vista nunca le fallaba. Tenian un aspecto rojizo, solo había visto ese tipo de tierra en una zona del oeste. Tenía que ser un chico de mediana estatura. Por alguna razón llevaba unos aretes con él, tal vez los habia tomado de su madre o abuela.
Una luz se encendió en la cabeza de Sherlock, ya habia visto ese tipo de tierra, sus sospechas aumentaron todavia más, sumando el hecho de la indiferencia de John ante el problema, esas huellas solo podrían ser de él. Necesitaba hablar con el rubio. Pero sería muy imprudente de su parte acercarse así por que sí, tenía que investigar un poco más, no podía permitirse equivocarse. La opción más fialbe que tenía era Mike Stamford, el estaba junto a John el día anterior.
-No notaron nada fuera de lo normal, no se, alguien corriendo o algo por el estilo.
-No, los tres estabamos en este salon terminado de limpiar, nada fuera de lo común.
-Ok y que hay de John o Beth no estaban nerviosos?
-Claro que no, por que lo estarían, casi estabamos por terminar, John dijo que iriá al baño y Beth le pidió que le comprara una soda. Como accedió, yo tambien le pedi unas patatas.
-Espera, ¿qué dijiste?- interrumpió Sherlock
-¿Qué? Beth le pidió un jugo de...
-No, eso no, lo de John.
-Ah eso, bueno él fue al baño en medio de la limpieza y le pedimos que...Espera...no creeras que fue él o si?.
-No lo se.-dudó Sherlock
-Oye es obvio que fue una de las profesoras, acaso no escuchaste que dijeron que había un arete de mujer.
-¿Cuanto tardo en regresar? ¿Había algo diferente en él?
-Oye te digo que...
-Solo dimelo-dijó casi ordenando
-Tardó unos 15 minutos, pero ten en cuenta que nos trajo lo que le pedimos.-Argumento Mike.-Estaba algo agitado, sabes que el bufet esta en planta baja y nosostros estamos en el primer piso mientras que la direccion esta en el tercero. Así que es imposible que haya sido él.
Ahora tenía algo con que seguir, sabía que el chico había ido al baño y había tardado unos 15 minutos. Todavia tenía que encajar el hecho de que había un arete de mujer y el cómo tenía la llave de la dirección. Empezó a armar el rompecabezas en su cabeza, por un momento se trajo a sí mismo a la realidad, era demasiada coincidencia que John estuviera involucrado, tal vez sus deducciones se habian contaminado de la curiosidad por conocerlo mejor, ¿Qué sucedería si solo era mera coincidencia? Estaba algo fastidiado sin poder razonar claramente, decidió irse a lavar la cara, al menos debía refrescarse un poco, pensar sin pistas claras no le ayudaba y la desesperación lo ponía algo nervioso.
El baño de hombres estaba vacio, el timbre ya había sonado hace un rato. Sherlock se miró al espejo por unos instantes, si no recordaba mal Mike le había dicho que ese era el baño al que supuestamente había ido John. Trató de calcular cuanto pudo tardar en subir y bajar las escaleras, tendría que ser muy rapido para ello, tal vez Mike tenía razón y su cabeza le estaba jugando malas pasadas. Pero antes de que pudiera salir noto algo brillante en la esquina del lavatorio, era redondo y blanco. Se acerco lentamente, tomó el objeto, era una perla, una perla blanca y brillante. Había encontrado una perla igual o casi igual al del arete que tenía el director, Sherlock sonrió como si de un regalo se tratase. Casi saltando de la emoción abrió la puerta para irse del lugar, pero antes de que pudiera salir por completo chocó contra alguien quien trataba de entrar.
Sherlock sacudio su cabeza, el golpe había sido tan fuerte que había caido sentado, pero no era el único, el otro chico también había caido al piso y se sobaba la cabeza, solo entonces sintió el dolor en su mandibula. Estubo a punto de gritarle sin embargo al ver su rostro con mas detenimiento se detuvo en seco. Era John
-Tks!... oye no sabes andar con cuidado?- John estaba todavia aturdido, se sacudió el pantalon con fuerza. Al no escuchar respuesta del otro chico decidió encararlo.
-¿Me escuchaste..?-Grande fue su sorpresa al ver a Sherlock parado frente al él casi inmutable- Ah...¿Sherlock?
-Así que recuerdas mi nombre.
-Claro que sí, estamos en la misma clase ¿no es cierto? De todas formas, creo que debes ser mas cuidadoso ¿qué tienes en la cara? Dolió mucho ¿Sabes?
-Pues no eres el único afectado-Sherlock se tocó la barbilla y miró con algo de enojo al rubio. No pudo evitar sonreir y el rubio le respondio con otra sonrisa. Dentro de su corazón sintió un gran alivio, por alguna razón John lo hacía sonreir.
-Ok , no dije nada, me disculpo ahora si no te importa debo entrar al...- Pero antes que que pudiera terminar su frase, John centro su vista en un punto fijo en el piso. Sherlock lo miró confundido y no tardo en encontrar el centro de atención de John: la perla. Sin darse cuenta Sherlock había dejado caer la perla en el choque. Alsaron la vista al unisono, la seriedad invadió sus rostros por completo.
-Es mejor que regresemos a clases- la voz de John rompió el silencio, fuerte pero algo nerviosa. Empezó a caminar hacia el salón pero Sherlock lo tomó del brazo antes de que pudiera continuar. Se acerco a John lentamente hasta estar frente a frente, los ojos de John parecian sorprendidos y confusos, algo que le encantó al moreno quien rapidamente dibujo una sonrisa soberbia.
-Fuiste tú ¿no es cierto John?
Continuara...
Nota del autor:
Holas a todos! Ok, se que me tarde un montón, es que rehice este capitulo tres o cuatro veces, trate de enfocarme en Sherlock, en sus sentimientos, casi siempre leo fics donde solo tratan de los sentimeintos de John hacia Sherlock. Pareciera que no sabemos nada de los sentimentos de Sherlock y derepente se confiesa a John, al contrario que John que siempre sufre o tiene sentimientos guardados hacia el detective, que lo desea que esto que otro, eso me encanta pero no me gusta ver sufrir solo a John, creo que Sherlock tambien tiene sentimientos ^^ Tratare de plasmarlo en mi historia lo mejor posible.
Ademas quería a gradecer los reviews, mil gracias, volví a releer el primer capitulo y la ortografia y la coherencia son un asco, aún así gracias por leerlo (hug atack) seguro que aquí tambien pero prometo mejorar, consejos son muy bienvenidos.
Saludos!
