SALIVA
Tiene catorce para quince, pero grita tanto que parece más pequeño y a la vez suda y tiene esa mirada ganadora que le hace parecer mayor. Es como si acabara de ganar una guerra cuando en realidad lo que su amigo Potter sostiene entre las manos es la primera copa de Quidditch que consiguen estando juntos en el equipo. Bellatrix ha visto hasta el último minuto desde las gradas. Ha escuchado el pitido final y ha visto a Sirius bajar tan rápido de la escoba que casi se come el campo. Ha corrido y se ha lanzado con tanta fuerza sobre Potter que el abrazo se lo han dado en el suelo y ahora están los dos llenos de barro.
Bellatrix se muerde el labio y se clava las uñas en las manos para controlar el extraño temblor que le recorre todo el cuerpo.
-Menuda mierda. –Un Slytherin gruñe y escupe en el suelo. Bella se limita a asentir mientras piensa que eso es lo que debería estar sintiendo ella. Humillación. Vergüenza, y no por lo que está pensando hacerle a Sirius sino porque ha perdido contra él.
En cuanto puede vuelve al castillo. Los cánticos de victoria le acompañan durante todo el camino, y algún ingenioso se ha inventado uno sobre Slytherin sobre la marcha que consigue ponerla de verdadero mal humor.
Se cruzan con mucha gente. Ravenclaws y Hufflepuffs que van charlando contentos porque, aunque no ha ganado su casa, sí lo ha hecho a la que apoyaban. Ve a compañeros caminar deprisa, solos o en pequeños grupos, directos a su Sala Común sin ganas de festejar nada. También Gryffindors, tan exultantes que ni se fijan en que ella está allí.
Todos menos uno.
Sirius llega solo y llega corriendo, y suelta una carcajada al verla en el pasillo. Sus ojos grises chispean y la mira de una forma que un sudor frío baja por la espalda de Bellatrix y la deja clavada en el sitio.
No se para ni a pensar. Se acerca a ella en un par de zancadas con esas enormes botas cubiertas de barro y polvo. Cuando la coge de las mejillas Bellatrix nota las rudas protecciones de Quidditch, pero no se queja, porque él ya la está besando. Sin importarle que alguien pueda verlos. Ahí, en medio de ese pasillo, le muerde los labios y le lame la barbilla, apretándola tanto contra él que casi no pueden ni moverse.
Es un beso lento y profundo, y de tan profundo no da tregua. A Bellatrix se le deshace la boca y se le deshacen las piernas. Nota el pecho de Sirius subir y bajar rápido, y su aliento caliente sobre los labios cuando paran un segundo. Le escucha jadear. No tiene saliva y su lengua es seca y dura.
Bella se pregunta si es porque ha venido corriendo.
Luego se dice que mejor no, porque entonces a la única que se le ha secado la boca en ese beso habrá sido a ella.
