Antes de comenzar el capítulo quiero aclarar que a mí me encanta a más no poder el Spamano, adoro a la pareja, pero para que el fic se desarrolle como tengo previsto es necesario hacer sufrir a la pareja un poco, tengan en cuenta (retomando el capítulo anterior) que la relación no esta tan bien como se podría desear y ese va a ser el punto de partida independientemente de cómo vaya a ser mejor o peor en el futuro. Con todo eso dicho, haters gonna hate, I am aint even mad.

En este capítulo se van a hablar de varios recuerdos y situaciones pasadas pero no quise poner muchos letreros de "Flashback" asi que espero que no se confundan mucho, finalmente acabe agregándolos para dar mas seguimiento a la historia.

Dejen sus apuestas, ¿Gilbo y Lovi se volverán a encontrar en este capítulo? ¿O no? ¿O sí? ¿O será puro Spamano corta venas? ¿Quieren adivinar qué personaje nuevo y genial va a aparecer en este capítulo? ¡Sin miedo! ¿Dejare de hacer preguntas estúpidas? ¡Todo esto y mucho más en…!

Advertencia: Todo está en cierta forma del punto de vista de Lovino asi que perdonen por el hermoso vocabulario.


Capítulo 2: Smile, darn ya, smile. (O de las 5 sonrisas)

Sonríe, maldición, sonríe.

Tú sabes que este viejo mundo es un gran lugar después de todo.

La mayoría de la gente suele tener dos lados; el primero es caracterizado por ser el más afable, aquel lado que intentan mostrar a todos los individuos con los que se interactúa, puede ser un lado amable y desinteresado o un lado cínico y cruel, sea como sea ese lado sirve como una máscara o una distracción para ocultar su verdadera personalidad y en general funciona bastante bien porque la mayoría de las personas aceptan este lado sin más, el segundo lado es un pequeño rincón que se intenta mantener oculto entre las sombras porque nos preocupa el que podría decir la gente si tiene contacto con nuestra oscuridad, puede ser retorcido o simplemente triste, es el lado más vulnerable, el lado que todos guardan para sí mismos con recelo y sin importar que tan bien creas que conozcas a una persona es casi seguro que no vayas jamás a conocer este lado lleno de horribles cicatrices.

Ah, las cicatrices, hablando de ellas, es casi posible asegurar que todas las personas poseen un par de ellas ya sea en algún lugar de su cuerpo, en algún objeto o un lugar geográfico determinado. No importa si son cicatrices físicas o emocionales ya que todas tienen la misma importancia, todas cuentan una historia que la persona no podrá olvidar por más que intente y su objetivo es recordar la lección aprendida en ese pedazo de historia.

Claro que se puede medir la vida de una persona en base a sus distintas cicatrices, esos momentos vividos son la suma de riesgos que se han tomado, de cuantas batallas han perdido en orden de ganar una guerra, cuantas oportunidades desperdiciadas o duras lecciones que la vida les ha proporcionado. Estas marcas nos hacen ser las personas que somos en el presente, definen nuestro carácter y nuestros miedos, son nuestra vida en un estricto sentido de caos y paz.

O al menos es lo que dicen.

Lovino Vargas llegó a su departamento con un terrible humor reflejado en su rostro; la cabeza le punzaba dolorosamente desde que se levantó, su boca estaba seca y su lengua adormecida además de tener la extraña sensación de que el cosquilleo en su garganta era síntoma del inevitable inicio de una enfermedad, su ropa se le pegaba a su transpirado cuerpo por culpa de caminar bajó el sol por demasiado tiempo, y no tenía que seguir describiendo cada uno de sus dolores para dar la imagen general de su malestar. Simple y sencillamente se sentía más mierda que el día anterior. Y eso era mucho que decir.

Por si el día no pudiera ir mejor cuando intentó abrir la perilla se dio cuenta de que había perdido sus llaves y cualquier loco con un poco de suerte podía entrar a su casa. Frunció el ceño y le dio una patada a la puerta con rabia, ahora tendría que pasar mínimo una hora en la gerencia del edificio tramitando otra llave, llenando un papeleo inservible y lidiando con la misma humanidad que quería evitar. Por si fuera poco mientras decía insultos entre dientes un alegre tarareo que bien conocía llegó a sus oídos, y poco después un alegre joven de piel bronceada y ojos verdes apareció con una bolsa de mandado de la cual sobresalían cartones de leche y verduras. Era su vecino, peor aún era su ex.

− ¡Oh, Lovi-Love! ¡Volviste!

Su nombre era Antonio Fernández Carriedo y por si no quedaba claro con el nombre era español, un muy molesto y energético español, pero para no perder tiempo describiendo cuales fueron las circunstancias bajo las cuales se conocieron y cómo fue que se enamoraron diremos que en esos tiempos ambos eran estudiantes universitarios, visionarios y con toda una vida por delante, Antonio estaba estudiando arquitectura del paisaje mientras que Lovino había elegido Ciencias de la Comunicación por irónico que fuera, no tenían mucho tiempo libre por aquel entonces pero en cuanto podían se veían en una pequeña cafetería localizada entre ambas facultades y conversaban algunas veces o simplemente no hacían nada, de esta forma por conversaciones casuales y algunos cuantos golpes nació un extraño sentimiento en sus pechos que sus jóvenes corazones se apresuraron a denominar como "amor".

(FlashBack)

Poco a poco sin que lo notaran sus agendas se fueron vaciando conforme sus últimas vacaciones de verano se acercaban; los proyectos y trabajos que entregar eran menos y cuando menos lo esperaron estaban graduados y con incertidumbre típica de los 20 años. Un hermoso momento donde sus vidas estaban por delante, cuando lo mejor estaba por comenzar, y sin querer se contagiaron de ese espíritu optimista que envolvía a su generación. Quizá demasiado optimista.

En un parpadeo se habían mudado a un departamento en la calle Via San Vittore en Lombardía, quedaba algo lejos de todo lo que conocían hasta el momento pero a la vez era un lugar de ensueño, era su ciudad, era aquel lugar donde finalmente eran libres para bien o para mal. Donde no estaban "papa" o "mama" para corregirlos, para decirles que estaba bien y que estaba mal, por primera vez en sus vidas estaban completamente solos… Solos en compañía mutua.

Sus departamentos estaban justo en la tercera planta de aquel edificio blanco caracterizado por su número "18" en la entrada, era un sitio perfecto para empezar su nueva vida, había tantos lugares por visitar en Milán y tanta gente por conocer. Todo era nuevo y excitante… Hasta que dejo de serlo. Y cuando dejo de serlo fue cuando los problemas comenzaron; no problemas de pubertos como mantener un cuaderno en orden y pasar un examen importante, hablaba de problemas serios de adultos amargados; pagar las cuentas a tiempo, besarle el culo a tu empleador para conservar tu trabajo, cumplir plazos de trabajo casi imposibles, verse en la necesidad de cagar dinero para poder comer algo decente y mantenerse. Esa era la mierda real. Y ahí estaba el problema, de nuevo la realidad podrida se aparecía ante sus ojos y Lovino Vargas se estaba resignando porque esa era la vida. O al menos la suya.

Los adultos viven tan inmersos en sus problemas que se les olvida lo importante: tienen que ser felices. Por eso un jueves Lovino mando todo a la verga, puso su mejor cara, abrió una botella de vino, incluso preparó la cena e invito a Antonio a una cita que prometía ser inolvidable… Pero este no es un cuento de hadas, no hay un final feliz después de todo, la realidad es un lugar lúgubre en donde todos son animales que ven por su interés sobre los demás. Y por más "perfecto" que pudiera ser Antonio, al final del día, solo era otro desgraciado más intentando sobrevivir. No podía sorprenderse porque Antonio lo hubiera dejado plantado por tercera vez, él mismo se intentó convencer de que era algo normal y entendible si no habían quedado con antelación o tal vez él había malinterpretado las cosas, esa noche Lovino cenó solo, recogió la mesa y se fue a dormir. La misma rutina de todos los días pero esa noche algo cambio, algo hizo un "clic", algo lo hizo entender que no podía esperar a que alguien fuera a detener su vida por él. Ni siquiera Antonio. Se dio una sonrisa triste a sí mismo y cerró los ojos.

Sonríe, maldición, sonríe.

Y mira como de inmediato la Señora Fortuna te llama.

Lovino se levantó por sí solo, se sacudió el polvo y siguió caminando.

Y esa en resumidas cuentas había sido su historia, una corta, casual y normal historia de dos personas que simplemente están demasiado ocupadas como para verse y así el tiempo sigue pasando.

(End of FlashBack)

Oh, claro, el único problema es que en realidad nunca habían roto, así que técnicamente no era su ex, el italiano cobardemente había decidido que la relación estaba en sus últimas pero como él no quería romper simplemente iba a dejar que Antonio tuviera la responsabilidad. Un plan perfecto, si no se cuenta con el pequeño detalle de que el español era tan denso y pésimo para leer el ambiente que en su pequeña cabecita seguía creyendo que la relación era perfecta.

− ¿Dónde estabas? Ayer te quería visitar pero no había nadie en tu departamento. – le preguntó con una sonrisa.

−Oh, pero si estaba en el departamento, simplemente no quise perder mi tiempo hablando con bastardos. – mintió Lovino cínicamente cruzándose de brazos.

−No seas tan cruel. – se quejó Antonio. Como siempre. Sin variantes, siempre pasaba lo mismo, Lovino siendo grosero y desagradecido, Antonio diciéndole que no lo sea y todo se arreglaba en cuanto se desviara la conversación, en cuanto el español escondiera sus quejas debajo de la alfombra y ambos fingieran que todo iba de maravilla. Esa era la rutina, su rutina.

−No seas tan tonto. —contrataco el italiano. -¿Y para que me buscabas?

−Pues, estuve pensando…− Lovino clavó sus dientes fuertemente en su lengua para no decir "Vaya, que sorpresa." Porque lo último que quería era volver a iniciar la misma conversación de nuevo. Mientras veía como el castaño más alto movía los labios una y otra vez sin tomar descanso, como sus ojos tan verdes pasaban de un lugar a otro inquietos y temerosos Lovino comenzó a divagar en lugar de escuchar al español, eso le había comenzado a pasar desde algún tiempo y es que sus conversaciones eran tan triviales y repetitivas que prácticamente sabía lo que iba a decir Antonio antes de que lo dijera. Lo conocía demasiado bien. Ya no había sorpresas.

Lovino veía a esos ojos verdes ensimismado, al cabello castaño rebelde, a sus fuertes brazos y volvía a los ojos de Antonio una y otra vez es que en serio esos ojos lo desconcentraban, ¿Cómo era posible tener los ojos tan verdes? ¿Se drogaría? ¿Serian pupilentes? Y de repente sus pensamientos siguieron en una dirección completamente diferente cuando de alguna manera, comenzó a pensar que un baño no le vendría nada mal; con agua tibia y burbujas en la tina, olor a limpieza y vapor caliente…

−Entonces, tendría más tiempo para pasar contigo y por fin usar las llaves que me regalaste. –

Una oración fue lo necesario para que Lovino dejara de fantasear con tinas y pusiera los pies en la realidad. ¿Qué, que?

Antonio se limitó a sonreír con felicidad anticipada al ver la cara conflictuada de Lovino. –A decir verdad, me di la libertad de llamar a tu trabajo y decir que necesitabas unas vacaciones cortas, me sorprendí un poco cuando nadie se opuso. Bueno, no tanto. – dijo pensativo. Miró con ojos anhelantes al italiano que se limitó a poner los suyos en blanco. Genial, y ahora ya tenía un roomate.

Y así fue como Lovino consiguió la "sorpresa" proveniente de Antonio más significativa en el momento más inadecuado. Nota mental: Jamás te fíes de lo que conoces porque cuando menos lo esperes te llevara la chingada, si la vida te da limonada haz limones para que la maldita vida se quede con cara de "¡¿Qué?!"

Lovino abrió la puerta de su departamento dándole un fuerte golpe en el lugar adecuado y a regañadientes invitó a Antonio a pasar. Entre una ligera charla sobre sus trabajos el italiano fue al baño desasiéndose de la ropa conforme caminaba y dejándola tirada en el piso, Antonio se dirigió a la cocina en cuanto hubiera recogido la ropa que su lindo ángel había dejado tirada.

Tal vez fue la calma hogareña que invadió el ambiente, tal vez era la felicidad que emanaba del español o quizá simplemente fue ese hermoso baño de burbujas que estaba tomando pero por una fracción de segundo Lovino se sintió simple y llanamente bien. Y eso lo espantaba.

Las cosas nunca son tan monocromas como parecen.

Es tiempo de que conozcas la alegría.

Si uno salía del conjunto departamental "Marianum" y camina en línea recta pasando la calle por la Avenida Via Degli Olivetani, la cual era amplia y llena de coches estacionados en una perfecta línea del costado derecho entre semana cuando los dueños podían caminar a sus trabajos en lugar de contaminar más a la ciudad, sin embargo uno se podría dar cuenta de que la gente no solía tomar ese camino abandonado, y si se seguían a los coloridos grafitis con artísticas palabras pasando por un museo de arte podrían llegar a un teatro pequeño, el teatro Delle Arti donde en realidad no pasa nada importante pero sirve como un buen punto de referencia ya que los lugareños aseguran de que dicho teatro ha estado allí desde que tienen memoria pero nunca lo han visto abierto.

Ahora bien, continuando con el recorrido, un poco adelante se encuentra el Istituto Conprensivo Scuole Anesse siempre decorado con una descolorida bandera italiana menos en Navidad, si se dobla a la derecha al topar con un semáforo suspendido y caminas dos cuadras más por la Avenida Via Gian Battista Vico finalmente podrías ver un pequeño local pintado de verde el cual es opacado por los grandes establecimientos y construcciones de la zona llamado "La Visspa Teresa" , si buscas paz y tranquilidad mientras tomas un delicioso café italiano y te relajas con un ambiente apacible en conjunto con personal bien educado y amable, entonces te querrás alejar lo más posible de este lugar, quizá encuentres algo más acorde a lo que buscas unos metros más adelante con "Volgio Caffe".

La Visspa Teresa era un lugar bullicioso y estrafalario, demasiado pequeño y vintage para la cantidad de mesas y maquinaria que se manejan, demasiado grande para la cantidad de clientes que frecuentaban el lugar. Era un local sacado de una historieta, en una grieta universal en un tiempo y espacio diferente, todo ese sitio no encajaba en Milán, era para ser más específicos como si en una pintura de Adele Bloch-Bauer se encontraran los personajes de Toy Story en el centro, obviamente desentonaría. Como era de esperarse el dueño del lugar esta tan fuera de la realidad como el local.

La historia de cómo habían acabado Antonio y Lovino en ese peculiar café era simple, aburrida y rayaba en lo cliché; se remonta a los tiempos en los que ambos eran universitarios hambrientos y desamparados, una noche después de haber ahorrado por lo que parecía ser una eternidad decidieron darse el lujo de ocupar el dinero en una cena en lugar de fotocopias; Lovino quería ir a un restaurante italiano solo para poder criticar la comida a diestra y siniestra comparándola con la "verdadera gastronomía italiana" y Antonio… Antonio solo quería que su chico fuera feliz, aunque fuera haciendo miserables a los chefs de los cuales se disculpaba en nombre de su novio en secreto.

Sea como fuera, esa noche iban a cenar en el restaurante italiano de cinco estrellas llamado "Olive Gardenias" pero por voluntad de un ente superior que definitivamente los odiaba, Antonio olvido ponerle la suficiente cantidad de gasolina al coche y se quedaron parados en medio de una parte de la ciudad que parecía muerta. Después de varios insultos, un cabezazo, y dos llamadas al mecánico se dieron cuenta de que estarían parados en ese lugar al menos un par de horas. Solos y con frio. Definitivamente Antonio se merecía otro cabezazo.

Pero de repente un hermoso ángel caído del cielo se apareció en esos lúgubres callejones para salvar a dos almas en desgracia.

−Vaya, como que su coche se quedó sin gasolina ¿no? – preguntó un… una… un… alguien, de sexo indefinido, saliendo de un pequeño local que hasta el momento había tenido las luces apagadas.

− ¡No me digas genio! ¡No lo había notado!—exclamó sarcástico Lovino; tenía hambre y sueño. Esa no era una buena noticia para nadie.

−Pues si querido, ósea, como que es súper obvio. –le respondió aquel individuo al que no podían ver bien por la penumbra general de la calle.—Pero como que yo soy precavidisimo y tengo gasolina para mi coche de sobra en mi tienda.

− ¡Oh!, ¿sería mucha molestia que nos la dieras? Tenemos una reservación y se nos hace tarde, te pagaríamos por lo que ocupemos. – se apresuró a solicitar Antonio con rostro suplicante.

− ¡Por supuesto! No hay ningún problema por mí. – dijo el ahora descubierto chico. – Pero como que me tendrían que comprar algo, no sé, como… ¿Unos diez cafés, dos rebanadas de pastel de arándanos, tres cupcakes, dos dulces y una botella de agua?

¿Ángel había dicho antes? Más bien un maldito demonio convenenciero.

− ¿!Pero quien chingadas estaría tan loco para comprart-

− ¡Acepto!—exclamo Antonio interrumpiendo a su pareja. Oh, sí, casi se olvidaba que estaba lidiando con el campeón internacional de los estúpidos con retraso mental… Y, lo más hiriente que se puedan imaginar multiplicado por 6.

− ¡Hecho! – exclamó a su vez el chico antes de que otra cosa pudiera pasar, sus labios formaron una sonrisa malvada que dejaba ver sus dientes. -¡Pero no se queden afuera, entren!—en cuanto la puerta estuvo abierta, las luces prendidas y todos adentro del local Antonio y Lovino pudieron apreciar la sedosa y envidiable cabellera rubia de su anfitrión así como sus vivarachos y presuntuosos ojos verdes que hacían contraste con un blanca piel y respingada nariz. –Soy Feliks, estoy para servirles.

En resumidas cuentas así habían quedado "en deuda" con el dueño de ese extraño local y por motivos ajenos al destino que Lovino aún no descifraba se las arreglaban para acabar en ese desolado café al menos una vez por semana; cuando iban encontraban las paredes pintadas de distintos colores, un día era rosa y al otro amarillo neón, las mesas habían cambiado de lugar y los empleados eran diferentes constantemente a excepción de Feliks al cual entre visita y visita, extorción y extorción por aquellos precios, platica y chisme acabaron conociendo muy bien hasta considerarlo un amigo, un extraño y afeminado amigo que no dudaría en vender sus órganos al mejor postor.

Has que la vida tenga valor para ti.

Vamos y sonríe, maldición, sonríe.

En esa calurosa tarde a mediados de mayo, Lovino y Antonio después de pasar un par de horas en el departamento del primero acabaron de alguna forma envueltos en el alegre espíritu de La Visspa Teresa mientras discutían, o en el caso de Lovino se resignaban, sobre las recientes "vacaciones".

Antonio hablaba jovialmente sobre un lugar lejos de la mano de Dios donde no tendrían comunicación con el resto del mundo, Lovino lo escuchaba aburrido y enfurruñado dándole sorbitos a su café de cuando en cuando, ninguno se había percatado de la mirada divertida que Feliks les echaba cuando no estaba en la cocina preparando platillos para sus escasos clientes.

El italiano miraba como los ojos de Antonio perdían un poco su usual brillo lo cual le causo curiosidad, sintió sorpresivamente que el español tomaba sus manos entrelazando los dedos de ambos y se quedaron un momento en un reflexivo silencio.

-Lovino, estoy tratando, créeme que estoy tratando. – habló el español con más seriedad mientras su sonrisa decaía ligeramente mientras acariciando con el pulgar el dorso de la mano contraria como una muestra de cariño ausente. –Pero no sirve de nada intentar salvar nuestra relación si soy el único interesado.

Vaya, así que no era tan denso como había pensado el italiano.

Lovino medito sus palabras un instante, no quería sonar tan cansado y cortante como se sentía para alguien que había significado tanto para él… para alguien que aun significaba tanto para él; de su pecho brotaban oraciones complejas que recorrían su garganta hasta llegar a los labios donde se podía saborear la amargura que conlleva el "deberíamos dejar de intentar" en el cual estaba pensando. Pero el corazón es necio y no sabe cuándo detenerse, es como un niño pequeño que se alimenta de ilusiones y no conoce el final, es demasiado propenso a pensar que esta vez será la vez definitiva… Nunca escucha los buenos consejos que le da la Experiencia, es caprichoso y berrinchudo.

En una fracción de segundo por su mente pasaron aquellos tiempos en la Universidad donde nada y nadie importaba si podían estar juntos, alimentándose de aquella embriagadora sensación de eternidad que envolvía a los amantes, todos esos años al lado de Antonio. Esos recuerdos lo hicieron dudar, lograron que su voluntad se tambaleara y su determinación quedara extinta. Sus ojos color oliva buscaron a los de Antonio y el terrible "quizá" se instaló en su mente de un flechazo, sabía que estaba mal volver a intentarlo porque solo quedaban cenizas en su relación cubiertas de polvo, la llama no se podía reavivar… ¿Verdad?

-Está bien, vayamos a ese dichoso viaje. – pronunció Lovino, en cuanto las palabras salieron de su boca sintió un abstracto momento en el que se sorprendió por haberlas dicho pensando que su voz se oía muy diferente a lo normal; quizá más lejana, más taciturna y más ronca.

Antonio sonrió agradecido y se sorprendió porque esta vez Lovino le devolvió la sonrisa, tal vez no era muy grande, tal vez era de lastima, tal vez tan solo era una pequeña mueca forzada pero con eso se conformaba. Era un avance. Después de todo su propia sonrisa debía de lucir así también.

Sonríe, maldición, sonríe.

Porque no hay nada que no puedas superar.

Estaban tan abstraídos en su mundo que Feliks, que obviamente como un buen amigo los estaba espiando, sintió pena cuando la campana de la puerta les arruinó el ambiente. En ese momento Antonio volvió a retomar la plática sobre cómo le entusiasmaba el viaje, Lovino se limitó a contestar divertido con monosílabos y frases sarcásticas, y por un pequeño momento todo fue perfecto de nuevo. Un pequeño momento que quedo arruinado cuando el dueño del local exclamó con todas sus fuerzas un "¡Gilbo! ¡Ósea, como que no sabía que ya habías regresado de Alemania!"

Lovino tomo un sorbo de su ahora frio café y respiró profundamente antes de voltear la cabeza, no podría ser que fuera justo el chico con el que había follado la noche anterior. No podía, no podía, no podía, ¿verdad? ¡No justamente cuando las cosas se estaban arreglando finalmente entre Antonio y él!

Pero su suerte era nula, el mundo muy pequeño o alguien en el cielo lo odiaba y había convertido su vida en la telenovela de las 3 porque de cajón se encontró con unos ojos rojos que resaltaban sobre la piel nívea del recién llegado. Por un instante Gilbert miró a Lovino y viceversa, sin decir o expresar nada salvo sorpresa y horror puro, hasta Antonio se había callado un momento y Feliks miraba ese encuentro con sospecha. De repente el alemán sonrió prepotente y egocéntrico soltando una corta risa seca.

-Ja, debes estar maravillado por encontrarte al asombroso yo dos veces en un mismo día.

Lovino lanzo una mirada asesina al recién llegado esperando la pregunta del millón de dólares por cualquiera de los presentes "¿Y ustedes dos se conocen?"

Después de todo, cada quien tiene sus cicatrices, su lugar oculto o un simple secreto que si saliera a la luz podría arruinar más de una vida pero a veces por más que lo intentemos ocultar la vida se encarga de que las cosas se desarrollen de una manera diferente. A veces para enseñar una lección a veces porque la vida es simplemente una hija de fruta.

Sonríe, maldición, sonríe.

Que cuando las nubes desaparezcan veras el sol.

La vida será como la hagas. Sigue avanzando y demuestra que puedes soportar todo.

Vamos, sonríe, maldición, sonríe.


Bueno, ese fue el capitulo, acepto reviews, favoritos y followers, quejas, alavanzas y tomatazos.

Si se preguntan porque a comparacion de otras historias que he hecho me estoy tardando mucho en esta es porque... Nah, ¿para que dar una razon profunda xD? En fin, no teman en comentar, que no muerdo si no me muerden primero.

Ahora, es posible que resuva este capitulo en cuanto mi Beta me lo indique, lo publique por un lapso de tiempo en el reto que este fic pertenece. Sin mas...

Miranda: ¡Gracias por leer la historia y me da gusto que sea de tu agrado!

potusnani98: ¡Gracias por leer la historia! Uno hace lo que se puede con Lovi-Love xD

KimiNoHana Igualmente gracias por leer la historia, a mi tambien me encanta el PruMano ¡Es super lindo! pero el Spamano tambien es mi adoracion.

Karan: Graccias por leer y por tus palabras :)

Y como un sabio dijo alguna vez "A, 70% de los lectores a los cuales les gusta la historia no comentan, al 17% simplemente no le gustan los detalles de edicion o no estan de acuerdo con la historia, esperamos que seas del 13% que si comenta porque es lo que nos motiva a escribir."

Hasta la pasta.