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DarkSideBlaine
Se sentía en las nubes. Por fin había logrado lo que quería, besar a Blaine Anderson, por eso cuando salió de los edificios y se topó con la mirada furiosa de Hunter Clarington volvió a la realidad y sintió que el alma le caía a los pies.
Su no novio, pero sí amante lo miraba seriamente con los brazos cruzados y comprendiendo a cabalidad lo que había pasado en el edificio de Blaine ¿Cómo había descubierto que Sebastián estaba ahí? Era algo que el castaño, probablemente, jamás sabría.
El rubio dio algunos pasos en su dirección y Sebastián solo optó por caminar hasta él, ambos se fueron en silencio hasta el vehículo de Hunter, lo abordaron del mismo modo y cuando iban en camino al hogar del joven Clarington, fue que este habló.
-Siempre, por la única persona que cancelas todos nuestros planes es Blaine Anderson.
-Hace mucho no sucedía-susurro mirando sus manos.
-Claro. La última vez fue cuando terminó con Kurt. Ahí pasamos de sexo a ti dando una excusa barata para salir corriendo mientras te vestías.
-Es mi amigo-murmuró quedo y sin mirar al rubio.
-¡Ni te saluda para tu cumpleaños!-dijo golpeando el volante al momento que se detenían por un semáforo en rojo.
Hunter suspiro con fuerza.
-Esto no puede seguir así-dijo el rubio.
-Estoy de acuerdo. Besé a Blaine y lo voy a conquistar-dijo decidido Sebastián y mirando directamente a Hunter.
-¿Qué? ¡No!-dijo estacionando el auto bruscamente, aún no llegaba a su destino, pero el castaño lo volvería loco en cualquier momento-me refería a que formalicemos lo nuestro-dijo furioso.
-Hunter, estoy enamorado de…-no pudo terminar y vio como Hunter volvía a manejar en silencio-Blaine-dijo suave y notando el cambio en la actitud de Clarington, quien no volvió a emitir palabra. Unos cuantos minutos después llegaron al departamento de Sebastián- aún hay que…
-Por favor-susurró suave-bájate-dijo mirando al frente con los ojos brillantes. No lo llevaría a su casa donde había preparado algo para pedirle ser novios.
-Gracias Hunter-murmuró bajando y en cuanto cerró la puerta sintió que el auto aceleraba y Hunter se perdía al final de la calle.
¿Cómo saber lo que pensaba su amigo? Tal vez solo se había molestado. No pensaba que fuera algo más grave que eso. Por ello ingresó con tranquilidad a su hogar mientras enviaba un mensaje de texto a Blaine, avisando que había llegado.
Aunque la respuesta que recibió fue un seco "ok".
- Algo te pasa…
-Borraste el teléfono de Kurt - Blaine se había dado cuenta.
-Lo sabes de memoria-esa fue la respuesta de Sebastián y a pesar de que tenía razón, era mejor no dar más respuestas por ese día, porque le respondería algo grosero de lo que después se arrepentirá.
Dejó el teléfono a un lado y se dedicó a mirar el cielo. Gris y con una tormenta eléctrica a lo lejos.
-Kurt odia los truenos-su primer movimiento fue llamarlo. Pero recordó que estaría con David y seguramente él lo contendría de todo lo malo.
De pronto algo rozó su pierna. Sonrió al mirarlo. Pero sus ojos se llenaron de lágrimas al recordar el nombre del pequeño gato de color negro.
Él y Kurt planearon dos nombres para cuando tuvieran mascota. Moca y Ccino. Que al juntarlos era el nombre de uno de los café favoritos de Blaine.
-Ccino- llamó al gatito y respiró con fuerza para no llorar ante ese recuerdo. Pero uno más doloroso vino a su mente.
Al otro día era el cumpleaños de Kurt y no estarían juntos para celebrarlo. El ojiazul detestaba su cumpleaños. Pero Blaine siempre se esforzaba porque fuese un buen día.
Algo que nunca más sería así. Ahora Kurt tenía a David.
Blaine debía tomar un camino para alejarse y olvidarlo. Pero era imposible, porque lo extrañaba mucho. Sin embargo, prometió no molestarlo más, mientras el ojiazul le pidió ser feliz. Imposible. Lo extrañaba demasiado.
