Yop: Bien esto es algo de flufy angst que he estado tratando de hacer desde hace un rato y al fin tengo la forma de hacerlo xD así que aquí está.

Ks: El episodio se llama, cura.

Yop: Y la cosa va así, Mahiru cae con una fiebre y ahora le toca a Kuro ayudar a su eve en tiempos de delirios.

Ks: las aclaraciones son las mismas que el capítulo pasado, así que entremos al fiction.

Yop: ¡y este va dedicado a la genial y maravillosa persona que es mi beta! ¡Chiyo Asakura! ¡Espero te guste!


El despertador sonó de la manera en que siempre lo hacía: ruidosa.

Las largas orejas de Kuro se movieron, en inconformidad tras escuchar el sonido, levantando un párpado para ver la hora y luego volver a cerrar el ojo.

Sabía que su humano tardaría un aproximado de hora y media para arreglar todo antes de tomarle por el cuello y colocarlo en su cabeza, indicando que era hora de ir a clases. Sin embargo, el vampiro abrió los ojos y volteó a ver con algo de extrañez a la cama tras que pasaran algunos segundos más de lo habitual y la alarma siguiese sonando.

—Oi… Mahiru… la alarma es muy ruidosa— Se quejó tras saltar a la cama del humano.

El movimiento pareció tener efecto pues el chico se levantó y dejando escapar algunos extraños quejidos apagó el aparato.

A pesar de que el profesor le había dado libre el día debido al sobre esfuerzo que el joven hizo en el festival deportivo, Mahiru aseguró que iría a clases, pero al parecer esa decisión estaba teniendo dudas en la mente del humano (O al menos eso pensaba el gato) porque el chico se quedó sentado viendo a su regazo durante unos minutos antes de sacudir la cabeza y finalmente levantarse de la cama.

Kuro empezó a debatirse entre seguir al chico por el resto de la casa o volver a dormir. Cuando no recibió el rutinario saludo matutino que el joven le daba decidió seguirle, más que nada porque si algo le pasaba en ese estado significaría mucho problema con el cual no quería lidiar.

El chico se cambió de ropa, y se puso los zapatos antes de tomar la mochila, pero sus fuerzas le fallaron y por poco se golpea en la nuca de no ser porque su vampiro se transformó y lo tomó en brazos.

Kuro pensó que el chico haría algún escándalo sobre eso para después agradecerle, levantarse y seguir con su camino. Pero en cambio, un doloroso quejido acompañado de una agitada respiración fue la respuesta a sus acciones.

Preocupado sus ojos se posaron en la cara del humano, y su inmortal corazón dio un fuerte latido de miedo.

El chico estaba inconsciente, la cara torcida en dolor, la piel estaba muy pálida y hacía que el extraño sonrojo sobresaliera más de lo debido, aparte del extraño calor extra que sacaba el joven en cada exhalación y de todo el cuerpo en sí.

Tentativo, puso una mano en la frente del chico e inmediatamente la retiró. Dando la información que necesitaba.

Su eve estaba ardiendo en fiebre.

Mordiéndose el labio, levantó al chico y corrió a la habitación que compartían, acomodando en la cama al castaño y despojándolo del chaleco y corbata escolar así como de los zapatos.

Una vez seguro de que estaría más cómodo así, le tapó con las sabanas y trató de recordar cómo se supone que debía bajar la fiebre.

¿Había algún medicamento para eso? Era lo más probable. ¿Debía poner hielos?

—Ts… Lily ha de saber de esto— Se dijo antes de tomar el teléfono de su eve y salir de la habitación, no sin antes dejar abierta la puerta.

Marco el número que necesitaba mientras hacía su camino al almacén del baño, si había algún medicamento para eso tenía que estar ahí.

—All Love, ¿Cómo lidio con una fiebre?— Dijo apenas escuchó que su hermano se puso el teléfono en el oído.

— ¿Ha?— Lily sabía que Kuro no decía parte de su nombre e iba directo al grano si no era una emergencia, y otra cosa que decía lo era, fue el hecho de que el fuese el que llamara, el nunca hacía eso.

—Bueno, por lo general hay medicamento para eso, pero hay que ver si la persona es alérgica al mismo. Así que lo mejor es con un trapo húmedo en la frente y agua o té tibio, asegúrate que el agua en la que metes el trapo sea fresca y debes tener un termómetro a mano, si la temperatura es más de 36.9 grados debes marcar a un médico inmediatamente, las cosas se pueden poner muy peligrosas si llega a más de 38 grados y no baja— explicó.

—Entiendo, ¿Cómo es la medicina? Y ¿Puedes checar con las subclases de Cild si Mahiru tiene alergia? Estaré en su teléfono gracias por la información— Dijo antes de colgar y tomar del gabinete del baño el objeto que necesitaba, luego fue a la cocina por una bandeja, un trapo y algo de agua fría.

—Que dolor— Se dijo el vampiro tras poner el trapo en la frente de su eve — ¿Por qué debes de sobre esforzarte tanto si es tan problemático?— Susurró antes de sentarse al lado de la cama.


—…k Kuro…— la rasposa voz de Mahiru hizo que despertara y viera a su alrededor.

El chico aún estaba dormido y al parecer estaba soñando con él. El vampiro no sabía si sentirse alagado o avergonzado del hecho.

—…n no… m ama… t tío….k Kuro— Los quejidos de su eve le volvieron a sacar de sus pensamientos y enfocarlos en la cara del humano quien no dejaba de retorcerse demostrando el dolor que le producía la fiebre —Mahiru— Susurró preocupado.

—…n no… p por favor no me dejen…

Los ojos del vampiro se abrieron en sorpresa y preocupación. Al parecer su eve estaba bajo uno de los efectos de la fiebre: Delirios.

Lleno de pánico puso su mano en la cara del joven aguantando el hecho de que el contacto le pudiese quemar, su única preocupación en ese momento era traer de regreso al humano al estado de tranquilidad que su mente necesitaba para aguantar la fiebre.

— ¿K Kuro?— El vampiro vio que el chico había abierto los ojos.

Pero lo que vio no le gustó.

Los orbes del niño estaban nublados en dolor y cansancio, pena y miedo bailan entre las lágrimas que amenazaban en hacer su carrera por las mejillas del frágil humano.

Pero a pesar de todo eso, Kuro pudo observar la duda que su mente necesitaba para volver a la calma.

Dando un suspiro, el vampiro se volvió a sentar en la cama del joven poniendo una de sus manos encima de la del enfermo y otra en el pelo del chico, haciendo movimientos que relajaron de poco a poco el cuerpo del niño.

—Estoy aquí Mahiru. No me iré— Le respondió con un tono sincero.

— ¿En serio? ¿No te iras c como mama?— Preguntó el niño con una esperanza que daba dolor de escuchar.

—Lo prometo Mahiru. No me iré— El vampiro soltó la mano del chico para poner un nuevo trapo húmedo en la frente y luego dar otros cariñitos en el pelo del muchacho. –Jamás me iré a menos que tú me lo pidas— agregó.

El niño sonrió en su estado de media conciencia y a pesar de que era una sonrisa cansada, también estaba llena de paz y alivio.

—Gracias.-

El vampiro tarareo un sí, antes de volver a hablar.

—Duerme, cuando despiertes te tendré algo para que te sientas mejor —Con esa promesa el niño se dejó llevar al mundo de la inconciencia.

Kuro observó bien a su eve.

Realmente cumpliría su promesa.

El chico le había salvado tantas veces de sí mismo que solo era normal para él tratar de devolverle el favor.

Puede que no entrara a su mente como el humano lo había hecho con él. Pero sin duda alguna le había logrado traer de vuelta. Y ahora cuidaría de él hasta que esos ojos volviesen a estar llenos de energía y felicidad.

Hasta entonces, él podía lidiar con tener que dar tentativas palmadas al pelo del chico o tener que usar las colas de su suéter como manos extras al momento de poner el trapo húmedo, o tener que aguantar la risita conocedora de sus hermanos.

Dos días después, Kuro supo que no importaba lo que sus hermanos y sus eves le dijesen. Todo había valido la pena, con tal de ver una vez más la bola de energía de su humano.

Quien con una gran sonrisa le agradecía el haber cuidado de él, y le ofrecía su ramen favorito en agradecimiento.

Y bueno… ¿Quién era el para rechazar tanta amabilidad?


Yop: ¡Espero te allá gustado! A ti y a todos los lectores. nwn

Ks: Ya saben la forma de petición es a través de pm o bien de comentarios, esperamos su opinión.

Yop: Y por ahora es momento de decir ica mayolo xinompaqui…

Ks: … Y nos vemos pronto.