¡Hola de nuevo! Antes que nada: ¡Muchas gracias por sus opiniones! Me alegra que pueda darles una historia que les interese y los motive a seguir leyéndola. Es una buena manera de fomentar la lectura. Aquí tengo el segundo capítulo. Ya tengo listos un par más pero ahora están en revisión de ortografía y redacción:

Inuyasha, Sesshomaru, Kikyo y demás personajes son propiedad de la autora Rumiko Takahashi. (Nunca olviden los derechos de autor =P)

Continuaban Inuyasha y su protector Sesshomaru caminando a través de las veredas; con el paso de las horas, el pequeño Inuyasha comenzó a tomar confianza y empezó a cantar canciones que su madre le había enseñado. También cazaba pequeños insectos y lagartijas y brincaba de piedra en piedra mientras jugaba a hacer esto sin caer entre los pequeños surcos y agujeros del camino. Sesshomaru caminaba adelante sin siquiera voltear a ver a Inuyasha; no se unía a sus juegos, pero tampoco lo regañaba por ello; de hecho, aunque no se notara, la siempre mente activa de Sesshomaru se tranquilizaba por los cantos y juegos inocentes de Inuyasha.

—Procura no atrasarte, niño —dijo de pronto Sesshomaru.

—¡Sí, señor Sesshomaru! —contestó Inuyasha obedientemente. De principio le extrañó un poco la orden, pero al ver que su protector continuaba su camino sin problemas, Inuyasha reanudó sus juegos, siempre al pendiente de las futuras órdenes de Sesshomaru.

Las dos bestias continuaron caminando durante todo el día. Al caer la noche, ambos pararon en una parte más o menos espesa del bosque y Sesshomaru rompió el silencio que había llevado durante horas.

—¡Ahora sí, híbrido! ¡Prepárate a pelear!

Inuyasha, quien estaba agotado por la caminata, tenía en mente descansar en ese lugar después del día tan pesado que había tenido. Las órdenes de Sesshomaru lo impresionaron bastante, pues no tenía ni la menor idea de lo que se refería Sesshomaru.

—¡Pelear, señor! Pero, ¿por qué?

En ese momento, Sesshomaru se aventó hacia Inuyasha y le dio una bofetada; el niño cayó de espaldas y puso sus manos en la zona de su cara afectada por el golpe.

—¡Señor Sesshomaru! —exclamó Inuyasha con gran confusión.

—¡Levántate, híbrido! —contestó fríamente—. Tienes que aprender a no bajar la guardia en ningún momento y a defenderte cuando sea necesario. Mi siguiente ataque es mortal así que, ¡defiéndete!

Después de decir esto, Sesshomaru lanzó su látigo directo hacia Inuyasha; sin pensarlo dos veces, el niño se puso de pie, saltó y esquivó un golpe que llevaba mucha intensidad. Inuyasha se sorprendió al ver el surco que había dejado el látigo en la tierra.

—¡Todavía no acabo! —exclamó Sesshomaru mientras lanzaba otro latigazo.

Inuyasha continuó entrenando con su nuevo maestro aproximadamente por una hora o más. Después de ello, Sesshomaru cesó en sus ataques y comenzó a decirle a Inuyasha los aspectos que tenía que mejorar. El pequeño híbrido apenas lo escuchaba entre el cansancio y estrés que había sufrido.

—Se me olvida algo más —continuó Sesshomaru—. Sólo cuando terminemos tu entrenamiento diario es cuando podrás comer, y si quieres hacerlo, tú mismo buscarás tu propia comida, ¿entendiste?

—Sí, señor; lo entendí bien.

—Ahora puedes ir.

En lugar de buscar algo para cenar, Inuyasha se tiró automáticamente al suelo y cayó en un sueño profundo; las emociones del día, unidas al entrenamiento, habían acabado con sus fuerzas por completo. El cansancio era mil veces mayor que el hambre. Sesshomaru miraba al pequeño niño dormir; recordó su entrenamiento y la manera en que él había manipulado los ataques; si Inuyasha no hubiera esquivado el primer látigo, hubiera quedado ligeramente herido, mas no muerto, como Sesshomaru supuestamente advirtió en un principio. Este sujeto era lo suficientemente calculador como para disminuir o aumentar sus ataques de intensidad de acuerdo con la situación, y no tenía intención en arriesgarse demasiado y matar al débil híbrido ya que, si eso pasara, Sesshomaru sólo habría perdido su tiempo buscando a Inuyasha. El objetivo de Sesshomaru era empezar con un entrenamiento más o menos ligero, para así comenzar a subirlo de intensidad. Sesshomaru pensó entonces en las verdaderas razones por las que había recogido a Inuyasha.

—El híbrido debe hacerse fuerte. Se lo prometí al respetable Inu no Taisho.

Este capítulo es corto (de hecho, no lo es en Word, pero este formato en fanfiction lo encoge demasiado): Yo soy de la idea de "calidad sobre cantidad", así que no vale la pena llenar de párrafos inservibles la historia. Espero que les guste.