Los personajes de Naruto no me pertenecen.
No jodas.
Karin se pone las gafas negras, siempre lleva una de repuesto en su mochila, pero esta vez las gafas de color negro son las terceras. Sasuke le había roto las segundas cuando le había vuelto a amenazar que diría lo que hacen el rubio y él a escondidas en el aula de clases cuando está vacío, pero está vez la amenaza cambió a; se lo diré a todos si no me llevas a tu casa y me presentas de nuevo a tu hermano mayor.
La niña se acomoda sus gafas y aprieta fuertemente el puente de su nariz, mierda, estás gafas negras son de su anterior graduación, ve algo mejor que sin ellas pero es molesto cuando cambia la graduación de los lentes, se masajea la sien mientras ve de reojo como discuten Naruto y Sasuke en voz baja, el rubio parece molesto por algo—ella—y Sasuke parece cabreado por algo y no soporta los enfados tontos del rubio. Discuten en voz baja mientras ella evalúa sin perder nada, quizás amenace de nuevo a Sasuke y proteja sus gafas, el timbre suena y Karin mira de reojo al profesor que sale de clases, los niños empiezan a salir y ella se queda en silencio viendo como su ex chico discute aun con el rubio, da un carraspeo suave pero no ceden y hablan más, al final ve con asombro como Naruto coge de la mano al moreno y hace chocar sus labios con los de Sasuke, Karin ve con ligero asombro antes sentarse cómodamente en su silla y verlos, Sasuke saca la lengua y Naruto muerde los labios de Uchiha, ambos pelean hasta que Naruto se separa jadeando.
—Dios teme… —suspira el rubio. Karin sonríe.
—Creo que esta vez has ganado tú Sasuke-kun.
Los dos chicos saltan de las sillas y le miran mordazmente, Karin piensa que parecen dos gatos enfurruñados, no se intimida y se acerca.
—Vamos Sasuke-kun. —dice ella, poniéndose de pie mientras coge sus cosas, Sasuke gruñe, y Karin protege su último par de gafas con sus manos.
—¿Dónde vais vosotros dos? —pregunto con resentimiento Naruto cruzándose de brazos, su mirada azul está endurecida mientras hace un mohín con los labios. Sasuke vuelve a gruñir.
—Karin es la novia de nii-san. —paladea el púber poniendo los ojos.
—¡No puede ser! —grita sorprendido Naruto mientras se abalanza hacía la pelirroja, agarrándole de los hombros.
—En realidad futura novia. —se queja de nuevo Sasuke, esta vez parece compadecido por su hermano mayor, pero al final cree que el más fuerte sobrevive, y él sinceramente no quiere morir, o mejor dicho: que se enteren de su noviazgo con el estúpido de Naruto.
Suficiente es con aparentar que no sucede nada cuando se quedan a solas o cuando el idiota de Naruto enrojece cuando roza su brazo con la suya, a veces a Sasuke le dan ganas de poner los ojos en blanco y pegarle pero otras—Naruto gana—el estúpido del rubio le hace estremecer—y él ciertamente no quiere decirlo en voz alta—, así que prefiere que su relación quede entre los dos, bueno, entre los tres con Karin.
Sasuke pone los ojos en blanco antes de escuchar las preguntas del rubio hacía la pelirroja, ni siquiera respira para ametrallar con más preguntas, al final el niño Uchiha avanza hasta la puerta y vira la mirada.
—Vamos. —gruñe a media voz, ambos chicos alzan la mirada rápidamente y se centran en él, Sasuke roda los ojos con enfado antes de caminar por los solitarios pasillos del instituto. Ciertamente Sasuke Uchiha tiene una ligera vena con su hermano mayor, hasta le tiene respeto—cosa que antes lo hacía mucho más, pero ahora con eso de ser púber… la cosa no iba con mucho respeto, a veces Sasuke le veía con enfado para luego gruñir—, pero como había pensado antes, si uno de los corderos sacrificados tiene que ser uno de los dos él prefiere que lo sea Itachi, él todavía es demasiado joven como para morir por los cotilleos de sus compañeros, Itachi ya vivió.
La residencia Uchiha es una verdadera mansión enorme rodeada de un pequeño bosquecillo y un jardín delantero envidiable, tiene fuera, pegada prácticamente a la mansión una habitación enorme donde padre Uchiha guardaba su coche de lujo, e Uchiha hijo mayor hacía también con el suyo, aunque rara vez utilizaba Itachi su coche, según él, demasiado rollo tener que sacarlo y volver a guardarlo a buen recaudo, ¡bah! Cuando se vaya a la universidad quizás empiece por usarlo, mientras tanto en transporte publico, a lo cual Uchiha madre asentía feliz, no quería a un Itachi al volante después de una fiesta—no es Itachi fuera a fiestas, pero los padres ven y piensan que sus hijos a la edad de Itachi son realmente tontos, y ellos después retroceden en su cabeza preguntándose si también fueron así, a lo que niegan, ellos no fueron así, en fin, resulta que Mamá Uchiha cree que Itachi puede ser irresponsable, ¡difamación! Gritaría Itachi si se enterara de los pensamientos de su madre, sin embargo como no lo sabe, sigue yendo con tranquilidad a su instituto—e Itachi no quería conducir. Sasuke saco una llave de su bolsillo del pantalón y ambos púber que miraban la acción del gran Uchiha tragaron saliva, relamieron los labios recelosos y vieron como la majestuosa puerta se abría lentamente. Casi gimieron de entusiasmo pero se contuvieron a duras penas y empujaron a Sasuke para pasar por la puerta antes, Naruto vio de reojo con un ceño fruncido a Karin, y Karin vio con un mohín al idiota de Naruto, se miraron duramente y al final corrieron y tropezaron en la carísima alfombra que estaba en la entrada, cayeron de bruces y gritaron.
¡Oh joder!
Pensaron por acto reflejo, centrándose en la alfombra, ¿No lo habremos roto no?
Sasuke cierra lentamente la puerta de su cómoda casa y suspira.
¿Qué tan tontos pueden ser su pareja y la chica loca por su hermano?
Ni siquiera quiere saber la respuesta.
Carraspea y ambos chicos se levantan mirándole con timidez, casi pensó Sasuke, como corderos, el niño alza los ojos como suplicando a Dios que le haga de paciencia.
—Venga. —dice Sasuke.
Naruto se para a su lado esperando ver de nuevo a la madre de Sasuke, ciertamente él había entrado a la casa del teme en muchas ocasiones, como amigo pero después de lo que tenía con Sasuke no había vuelto a casa de Uchiha.
¿Cómo tendría que actuar con sus suegros?
A esa edad Naruto piensa que la primera pareja que tenga se para siempre, que vivirán en una casa grande y tendrán hijos, pero oh, los tíos no pueden parir, aunque eso… él prefiere replantearlo, es decir, es Sasuke Uchiha es especial. Sonríe ampliamente mientras sus ojos curiosos vuelan por la sala. Karin que está más atrás viéndolos resopla, esa parejita feliz le molesta, frunce sus labios y echa su mochila a su espalda, mira durante unos segundos la fotografía que esta en la mesa de la entrada, la de toda la familia y cree que Fugaku Uchiha es realmente ofensivo para la vista, pero dice una parte de ella, los suegros siempre son así.
Cuando se sienta en la cama mullida de Sasuke se mira las uñas preguntándose, ¿es así como actúan los tíos, llevando a las chicas a su casa para después robarle su primer beso o algo más?
Piensa brevemente y llega a la conclusión, Naruto esta ahí, Sasuke no está, y ella está en la cama, así que…no.
—¿Hace mucho que salís los dos? —pregunta aun mirándose las uñas. Naruto gira y le mira con curiosidad.
—¿No te damos asco?
—¿Por qué?
La cara de Naruto se sorprende un momento antes de encoger los hombros.
—No sé, ya sabes, como en la calla es raro ver a dos chicos cogidos de la mano.
Karin asiente.
—Hn.
—¿Así que nada de asco, eh?
Vuelve a preguntar, aunque esta vez parece feliz, la pelirroja asiente.
—Ya sabes. —empieza Karin con el ceño fruncido. —Quería que Sasuke fuera mi novio, pero si es el tuyo no problema amigo, seguro que besa bien, ¿No? —Karin abre la boca en una sonrisa sumamente curiosa. —Pero no me dais asco, hasta diría que lo vuestro es bonito, claro, no más que lo mío.
Naruto mira y sonríe zorrunamente.
—¿Cómo lo tuyo?
—¡Claro! —gruñe/grita a la vez Karin contenta. —Como lo mío con su hermano, lo nuestro será más hermoso.
Hay que insertar mucha, mucha mentira aquí Naruto cree, Karin piensa que se hará realidad y Sasuke… el pequeño Uchiha lleva desaparecido exactamente veintidós minutos.
Ambos se evalúan, y se ríen mentalmente.
Patético/a.
Se oye un pequeño ruido detrás de la puerta, Naruto es el primero en actuar y se poner recto en la silla que esta cerca del escritorio del Uchiha menor, Karin con despreocupación se enrolla un dedo en su pelo rojo. Por la puerta hace la aparición la persona calificada de belleza, deslumbrante, sexi, ¡mucho más que la gallina de Sasuke!
Karin salta de la cama y cae de rodillas al suelo, será por la excitación, quizás por el morbo, quizás porque en verdad quedo deslumbrada por la belleza de Itachi, quién sabe, pero Itachi piensa que esa niñita es demasiada rara, muy, pero muy rara.
Uchiha Itachi entra a la habitación de su hermano y mira a los dos púber, la niñita tiene las mejillas ruborizadas mientras Naruto está en la silla firmemente tenso. Itachi levanta una ceja.
—No debéis hacer lo que estabais haciendo, es demasiado pronto. —susurra negando ligeramente con la cabeza mientras se sienta en la cama y cruza las piernas.
¡Por favor! Apenas tienen trece putos años, Itachi no quiere que después Sasuke le pregunte como mierda el idiota de su amigo embarazo a la tonta de su amiga. Suficiente tiene con sus preguntas embarazosas para él siga respondiendo y además cuente sobre la abejita y la flor.
La niña se levanta de otro gran salto del suelo y cruza los brazos bajo su diminuto pecho—no es que Itachi vea pechos de púber, ¡que va! Tampoco es que le parezca atractivo, Itachi piensa que su mano abarcaría fácilmente los dos pechos de esa niña—y resopla un mechón de pelo rojizo.
Ve como tiene las mejillas rojizas y Karin abre la boca como pez fuera del agua.
—¡Yo jamás saldría con este tonto! —bisbisea enfurruñada. Itachi casi tiene ganas de chocar su bella frente contra una pared de cemento, sin embargo se contiene y asiente. ¿Quién le manda a hacer de canguro? Ah, claro. La buena intención que tiene para prevenir futuros embarazos de dos pequeños tontos que no saben ni limpiarse bien el culo.
Naruto le mira de reojo e Itachi le mira directamente, luego las mejillas del rubio adquieren un matiz rosado, tímidamente gira la cara para hacer un puchero, el moreno pone los ojos en blanco.
Y ahí va el desgraciado del niño que se enfurruña con él por no dejarle embarazar a la pelirroja. Si es que… si es que…. Si es que los púber si que son tontos.
La puerta se abre por segunda vez en menos de cuarto de hora y el pequeño Uchiha aparece por ella con una bandeja llena de golosinas—en realidad son tentempiés, pequeñitos, casi lindo, pero saludable—que deja cerca del escritorio y luego mira a su hermano mayor como preguntándole, ¿Qué coño haces en mi habitación? ¿No sabes tocar? Espera, ¿Qué haces dices?
Itachi curva ligeramente los labios.
Se levanta de la cama de su hermano pequeño y su mano toca la perilla de la puerta cuando Sasuke con su mejor sonrisa— una mueca mordaz que utiliza contra Naruto cuando esta enfadado—y un singular brillo malicioso en los ojos le invita a que se quede en la pequeña reunión de amigos.
—¿No ibais a estudiar? —es lo único que suelta Itachi seriamente. Sasuke se aleja caminando hasta apoyarse contra la pared.
—Es que tú eres listo. —responde Sasuke, casi piensa una parte de Itachi, es como si me dijera estúpido.
Uchiha mayor suspira.
¿Quién dijo que era fácil ser hermano mayor?
….
Cuando Karin siente un pequeño roce, suave y gentil en su muñeca proveniente de él cree que Itachi se le está declarando cuando en realidad Uchiha mayor quiere limpiar la mano de la niña porque la ensucio con su tentempié, ella le manda un guiño, e Itachi arquea una ceja.
¿Aparte te llevar gafas, tenía un tic nervioso?
Sasuke tose y él por acto reflejo, más bien por su vena protectora gira para verlo.
—¿Estás bien Sasuke? —pregunto seriamente sin cambiar su rostro.
Sasuke gruñe. Ambos chicos se miran durante seis segundos, después Sasuke niega.
—Creo que comí demasiado rápido.
Él asiente y engulle suavemente su tentempié. Mientras que Naruto con nerviosismo como una niña en presencia del padre le estuviera besando a la novia. Y Karin.
Ah. Karin un caso perdido. Intenta mandarle indirectas muy directas al hermano mayor de Sasuke pero este solo se centra en su comida y su hermano pequeño. Karin empieza a detestar a Sasuke y por eso le manda una mirada irritada a lo que Sasuke responde con una tos.
Cuando terminan de jugar a la comidita—como cree Itachi—él es el primero en salir apresurando el paso más de lo normal, y se encierra en su habitación prohibiendo a todos los púber de la habitación de su hermano la entrada en ella. Enciende la radio de su habitación y comienza con sus deberes, centrándose de vez en cuando en el ruido que hacen el moreno pequeño, el rubio y la pelirroja.
Su móvil vibra y él lo coge sin mirar la identificación de llamada entrante.
—¡Yo, Itachi! —grita una voz detrás del móvil. Itachi pone los ojos en blanco sabiendo que nadie le estaba viendo. —¡Ábreme la puerta!
La llamada de corta e Itachi sale de su habitación a paso calmo, empieza a bajar los escalones de la escalera y abre la puerta principal, una mirada azulina llena de entusiasmo como de rencor le recibe.
—¡Haz tardado mucho, uhm!
—¿Qué quieres Deidara? —pregunta monótonamente.
Deidara no se corta y le golpea un brazo a lo que Uchiha frunce las cejas.
—¡Hombre, esa no es forma de tratar a tu amigo del alma, uhm!
Itachi apenas gruñe algo antes de dirigir sus pies hasta la escalera cuando ve a los amigos de su hermano bajar por las escaleras. El rubio se despide con entusiasmo—al fin era él mismo—mientras la pelirroja se queda quieta un momento en la mitad de la escalera mirándole intensamente con sus ojos rojos.
Al final sus labios también rojo se estiran en una sonrisa y brillo en los ojos. Itachi asiente y sube por las escaleras entra a su habitación y deja la puerta abierta, sabiendo que su compañero de clases entrara por ella. Y sin duda Deidara entra y cierra de un portazo. Itachi le mira de reojo y va de nuevo a lo suyo, terminar los deberes cuando Deidara suelta ese comentario absurdo, casi humorístico.
—La amiga de Sasuke está colada por ti.
Itachi deja el bolígrafo negro, ve por última vez la página que estaba a punto de responder y al final alza los ojos ónix de su cuaderno y mira a los ojos azules de Deidara.
—No jodas. —es lo único que suelta para volver a sus deberes.
¿Colada por él? Já.
