Alguien está develando los secretos de los estudiantes más importantes de Hogwarts mediante la nueva radio del colegio. Y cuando este misterioso personajes se ensañe con Draco Malfoy, príncipe de Slytherin, la guerra comenzará.

Mr. X

By: Sofía de Lautner

Capítulo dos: Bajo el poder de Gryffindor y Slytherin

Harry James Potter jamás se había sentido tan indignado. ¿Qué acaso uno ya no podía ser amigo de alguien sin que dijeran que engañaba a su novia? ¡Iba a matar a Mr. X!

-Cálmate Harry, Ginny entenderá.-le dijo Ron, aunque no se creyó ni una palabra de lo que salió por su boca. Su amigo caminaba de un lado a otro del dormitorio estrellando todo lo que encontraba a su paso sin importarle.

-¡Lo de Cho no fue nada! ¡La crucé en un pasillo y me preguntó una tontería! ¡Eso fue todo!-explotó el ojiverde, gritando (y a la vez escupiendo) en la cara de su mejor amigo.

-Oye, relájate… -comentó Ron, sosteniendo el brazo de su amigo y también sosteniendo sus risas.

-Debo buscar a Ginny, tengo que explicarle… -dijo Harry, y salió corriendo en busca de su novia. Ron guardó el radio en el armario y salió para seguir con sus clases normales. Sólo esperaba que sus secretos no sean descubiertos en ese programa o Mr. X tendría una muy corta vida…

...

Draco Malfoy decidió ignorar los rumores de su posible secreto para salir con la frente en alto y seguir con sus clases. Aún tenía varias materias ese día, así que dejaría su búsqueda asesina de Mr. X para después. Debía demostrar que el príncipe de las serpientes seguía siendo él, y si para eso debía besar a cada asquerosa chica en este colegio, lo haría. Nadie dudaría de su hombría.

Al salir al pasillo, las cabezas giraron automáticamente hacia él. Y él se hubiera sentido complacido… si hubiese sido otro el motivo. Pero que todos estén discutiendo su probable "secreto" (qué el suponía muy bien qué era y que deseaba con toda su alma que no fuese ese) lo ponía bastante nervioso por no decir furioso.

Dos niñas de Hufflepuff voltearon a verlo y se rieron en voz baja, señalándolo, y eso hizo que la vena que palpitaba en su sien estuviese a punto de reventar.

-¡Ustedes, par de tejones asquerosos!-gritó el rubio, perdiendo la cordura, hacia las niñas que se asustaron ante su reacción. Draco las señalaba con el dedo mientras se acercaba, pero de repente una voz lo detuvo.

-¡Malfoy!-gritó alguien a sus espaldas. Lentamente, y sin dejar de fulminar a las estúpidas que se habían reído de él, el rubio se dio la vuelta.-No puedes ir por ahí gritándole a todo el mundo por idioteces.

Draco sintió que iba a estallar. Estaba en el peor día de su vida, y encima aparecía Granger a burlarse de él. Suspiró profundamente cerrando los ojos y contó hasta diez.

-Nadie te llamó, Granger, así que desaparécete. –contestó, y se volvió para irse.

-Nadie me llamó, pero soy prefecta. Lo que le hagas a los demás es mi responsabilidad.

-¡Yo también soy prefecto! Y estas dos ratas repulsivas estaban infringiendo las normas.-contestó el rubio, fulminando con la mirada a Hermione.

-¿Ah, si? ¿Y qué reglas, si se puede saber?

-La regla de molestar al príncipe de Slytherin.-confirmó Draco, sonriendo triunfante.

-Serás el príncipe de Slytherin, pero según Mr. X no eres el rey de las mujeres.-se burló ella. –Ustedes dos, vayan a clase.-les dijo a las Hufflepuff, que miraban aterradas al rubio.

-No te metas conmigo, sangre sucia. –dijo él como toda respuesta, y se alejó ofendido al mejor estilo telenovela.

Lo único que sabía en ese momento, era que Mr. X iba a desaparecer de la faz de la tierra en cuanto él lo encontrara.

...

Blaise Zabini se sentía mejor que nunca. Su nuevo descubrimiento lo llenaba de alegría y de algo que podría llamar orgullo. Sentía que Hogwarts estaba en su poder, y todo gracias a Granger…

Flash Back.

Hermione golpeó en la oficina de Dumbledore luego de que McGonagall le dijera la clave para entrar.

-Adelante.-El director le sonrió a la Gryffindor sentado detrás de su escritorio, y la invitó a sentarse con un ademán de mano.-Pase, señorita Granger… ¿Qué la trae por aquí?-preguntó amablemente mientras Hermione tomaba asiento.

-Vengo por el anuncio de que están buscando alguien para el medio de difusión… -contestó ella, nerviosa.

-¡Excelente! Ya tenemos dos aspirantes para el puesto.

-Pero… Disculpe, pero.. ¿Cómo que dos?-inquirió, confundida.

-Verá, hace dos días se presentó un alumno de la casa Slytherin para preguntar por el puesto, pero dijimos que debíamos esperar por más postulantes. Y ayer estábamos por cerrar la inscripción, pero por suerte para usted la dejamos abierta.

-¿Un slytherin? ¿Qué podría querer un slytherin?-preguntó ella, aunque era más para si misma que para el director.

-Fawkes, ¿podrías buscar a Minerva? –preguntó el anciano director a su fénix, quien rápidamente salió volando en busca de la profesora. Al cabo de unos segundos, estuvo allí.

-¿Me llamaba, Albus?

-Minerva querida, ¿podrías encontrar al señor Zabini? Ya tenemos una segunda postulante para el puesto en el medio de difusión de Hogwarts.-pidió él, y ella salió enseguida. Dumbledore la miró.

-Bien, señorita Granger, ¿Qué ideas tenía usted?

-Bu-bueno…-Hermione no podía salir del shock que le causaba que un slytherin amigo de Malfoy esté interesado en algo del colegio.-Yo pensé… en una emisión radial diaria… en la que podríamos hablar de temas interesantes…

La gryffindor fue interrumpida por la puerta que se abrió de repente, mostrando a un sonriente Blaise Zabini seguido por la jefa de la casa de los leones.

-Muchas gracias, Minerva. Señor Zabini, tome asiento por favor…

(…)

-Bien, Granger, tengo una hora antes de pociones. ¿Alguna idea?-preguntó el slytherin hacia la castaña, quien lo miró desconfiada. –Vamos, no voy a morderte. Sólo dime qué tenías pensado.

-Ya lo oíste en la oficina de Dumbledore. Un programa radial diario.

-Sí… ¿Y de que hablaras? No podemos aburrir al público. Yo creo que no deberíamos decir quienes somos para evitar problemas…

-Es una buena idea. Sobre todo para evitar burlas.-comentó Hermione.-Pero ahora te toca a ti. ¿Dé que piensas hablar durante el programa?

-Tiene que ser algo interesante. Así que olvídate de tareas o noticias de la escuela, debe ser algo que atraiga al público… -Blaise desvió la mirada hacia una ventana que daba al jardín del colegio. Hacía dos minutos acababa de encerrarse en esa aula vacía con la leona, pero parecía una eternidad puesto que no era común. Entonces vio una pequeña niña de Ravenclaw susurrarle algo a un niño de Gryffindor, y se sonrió. Y una pequeña lamparita se encendió en su cerebro.

-¡Lo tengo! ¡Podemos contar secretos de la gente!

-¿Qué? ¡Estás loco!-rió Hermione, pero ante la mirada de seriedad de Blaise se dio cuenta que iba en serio.-No puedes divulgar los secretos de la gente, ¡no lo permitirían!

-Si insistimos lo harán. Pero debemos hablar directamente con Dumbledore, porque Mcgonagall y Snape nos lo prohibirán. Podemos decir que es un tema de interés social, y que también daremos noticias y cosas sobre el colegio en el programa.

-De todas formas, ¿Cómo pretendes hacer que la gente te diga sus mayores secretos? No puedes ir por ahí preguntando con un pergamino en la mano, te matarían…-Blaise lo pensó unos segundos y luego miró a Hermione fijamente.

-¿Has oído hablar de la Legeremancia?-susurró. Hermione contuvo el aliento.

-¡No puedes hacer eso!-exclamó, pretendiendo gritar, pero su voz salió estrangulada por los nervios.

-Si preguntan, diremos que conseguimos los secretos solos. No hay forma que lo sepan… -contestó él en voz alta.

-Yo no sé hacerlo. Jamás lo intenté.-confesó Hermione.

-Yo tampoco, pero eres bastante hábil con los hechizos, y creo que si nos dedicamos a practicar, lo lograremos… ¿Quieres que vayamos a hablar con Dumbledore?-preguntó él.

-De acuerdo. Pero turnémonos los días en que hablamos por el radio. Un día cada uno, y los viernes los haremos juntos. Si el programa tiene éxito, podemos pedir que nos dejen emitir el fin de semana incluido…

-¿Es esto una tregua entre leones y serpientes? ¿Gryffindors y Slytherins?-preguntó el ojiverde tendiendo su mano.

-Algo así.-contestó Hermione, sonriendo y estrechando su mano con Blaise.

Aunque no lo sabían, algo muy grande estaba surgiendo en ese momento, y sería muy difícil detenerlo.

Fin flash back.

Blaise entró en el aula vacía que solía usar para hablar y practicar con su nueva compañera, y la encontró guardando sus libros en la mochila.

-¡Buen trabajo, Granger!-saludó, cerrando la puerta tras él. Acto seguido, la insonorizó.

-Gracias. Mañana te toca a ti. Debes decir el secreto de Draco y luego el de Ginny, aunque creo que es algo cruel confesar eso…-dijo la leona, revisando las anotaciones que tenían de su primera cacería de secretos.

-Vamos, sabes lo que acordamos. Tú te vengarías de tus enemigos, que también son mis amigos… Y yo de los míos, que son tus amigos. No puedes echarte atrás, ¡se supone que eres una Gryffindor!-dijo él, ayudando a Hermione con sus libros.

-De acuerdo. Recuerda que mañana después de la última clase debemos salir a recolectar más secretos para el programa. ¿Te parece que nos encontremos en el cobertizo? Casi nadie va allí luego de las clases.

-Estoy de acuerdo. Entonces, te veré allí Mr. X…-saludó él, chocando el puño con la Gryffindor.

-Más te vale no faltar. –se despidió ella, saliendo del aula. Blaise sonrió abiertamente.

Pobre de todo aquel que tuviera feos secretos. Pobre de los alumnos de Hogwarts. Ahora ellos estaban bajo el poder de Mr. X y su transmisión radial…

...

-¡Albus Dumbledore! ¡Cómo fue capaz!-exclamó Minerva Mcgonagall irrumpiendo en el despacho del director.

-Bueno días, Minerva. Toma asiento, por favor.-la recibió él.

-¡Estás loco! ¿Acaso has escuchado el programa de los chicos? ¡Confiesan secretos!-gritó la animaga arrojando el pequeño radio sobre el escritorio del anciano director.

-Lo sé, créeme que lo sé.-dijo él.-Ellos tienen mi permiso para hacerlo. Es un tema de interés social y prometieron además no decir nada que inflija las normas del colegio. Son alumnos muy inteligentes, y yo sé que lo que hacen tendrá un efecto positivo, tarde o temprano. Los secretos no son buenos, mi querida profesora.

...

Hello babies!

He vuelto con un capitulo nuevo, espero que de verdad les haya gustado… ¿Alguna se esperaba que Mr. X fueran dos personas? ¡Porfas déjenme sus comentarios!

Espero que la historia sea de su agrado, he recibido varios reviews y he contestado los que pude. Aquellas que no tienen cuenta pero han comentado igual, sepan que las tengo presente :)

Y para las dos a quienes dedico el fic, ¡no me discutan! Si yo digo que me pegan, es porque lo hacen, y si digo que me retan, ¡es porque es verdad! De todas formas las quiero.

Gracias por leerme, las veré en el otro capítulo! Prometo actualizar pronto. (Y Luana, cuando digo pronto no quiere decir dentro de cinco minutos. Hay que ser pacientes… y te lo dice una persona que vive en la paz, la paciencia y la armonía )

Besos y Suerte!