Capítulo 2

El día avanzaba con rapidez al lado de mi hija distrayéndome de mis malos pensamientos, de mi culpabilidad.

Japón se había renovado tanto que apenas y reconocía los lugares pero gracias a Ichika pude guiarme a la perfección.

Aun siento que es mala idea haber regresado a este país.

-¡Ay mamá! ¿Qué te parece este vestido?

Ichika se planta frente a mi sacándome una cabeza y media de estatura, es tan alta como Renji. Me pone delante un vestido hermoso y verde.

-Esta lindo hija, ¿Porqué no te lo pruebas?

Ella me tomó del brazo y nos dirigimos a los probadores, se metió rápido y me dejo su bolso en la mano. Mientras se cambiaba ella decía.

-Mamá, en realidad quería estar a solas contigo para decirte algo. Sé que papá y tío Byakuya son muy exigentes conmigo por que me aman... y quieren lo mejor... y además soy la alumna de excelencia y…

-Ichika, ya dime -sé que cuando empezaba a divagar tenía algo que decir no muy grato para mis oídos.

-Me enamoré... mamá. -su voz era pesada y sin ganas de decirlo- Él es tan lindo, es tan tierno, amable. Jamás conocí a un hombre con el corazón tan noble como papá. Él es muy diferente a mí ¿Sabes? cocina las cosas más raras y deliciosas que puedas imaginar y yo lo amo.

-¿Y él hija? -por favor, que sea correspondida, supliqué.

-Me ama mamá, tenemos varios años saliendo. Él está abajo de mi, académicamente hablando, por muy poco.

Sale del vestidor y vaya que el vestido le queda a la perfección. Es pegado a su cuerpo con un pequeño escote en la espalda y pecho, sus piernas se pueden ver tan larga y termina con una cola larga en la espalda. Parece una princesa.

-Yo no tengo que opinar hija, ya eres una mujer madura. Sé que me pedirás hablar con tu padre -le tomó el rostro y le sonrió- si él llega a oponerse créeme que me escuchará.

-En realidad mamá él quiere hablar con ustedes, le quiere pedir permiso a papá para que sea mi novio.

-Bueno, eso habla bien de él hija. Yo estoy dispuesta a escucharlo.

Ichika sonríe abiertamente y sus ojos brillan. Sé que está feliz y estoy tan orgullosa de ella.

Al paso de los días el momento especial llega. Al fin, la graduación.

Me arreglo para este día especial y recuerdo mi propia graduación en manos de mis amigos los cuales deje de ver tan solo dos meses después de ello.

-¿Rukia? -Renji entra al vestidor y me sorprende poniéndome mi vestido blanco -wow -me observa de pies a cabeza- Estas hermosa.

-Gracias -es lo único que puedo decir.

-Te estamos esperando solo faltas tú.

Renji viste de traje color negro y una corbata morada. Se acerca lentamente y me besa profundamente, me dejo llevar en sus brazos. A pesar de que tenemos casi sesenta años y en nuestro cabello se revela el color de la edad creo que no hemos conservado bien, Renji sigue guapísimo.

-Te amo.

Mierda.

Me quedo callada. Él sabía… él sabe cómo está mi corazón. con el paso de los años aprendió que me molestaba y por qué tome las decisiones que me llevaron hasta él y se que nunca le importo Renji solo me quería en sus brazos y lo logró quizás no con las altas expectativas que tenía pero al fin y al cabo me tiene.

Respira profundamente y me suelta, muy pocas veces el "te amo" fue recíproco.

Subo al carro, Ichika está nerviosa, empieza a hablar torpemente de las navidades que no estuvimos juntos y del pasado cumpleaños de ella en el que se fue de viaje a Tailandia con sus amigas. Sabía que estaba así por el chico misterioso que la enamoró por completo Renji solía tomar una actitud como esa cuando estábamos juntos. Él y yo crecimos en un orfanato y juramos que seriamos doctores para ayudar a todos los niños del mundo y hemos cumplido la promesa a pesar de que fui adoptada por una familia de ricos y él siguió en el mismo lugar, de una forma u otra me alcanzó.

Al bajar del carro Byakuya abraza a Ichika, me parece tan extraño, él es muy frío.

-Eres una Kuchiki, siéntete orgullosa de ti como nosotros lo estamos.

-Gracias tío -le da un pequeño beso en la mejilla y noto que mi hermano sonríe- mamá, papá, siéntense en los lugares que les dije, es el mejor lugar de todos, les dije a esos pedazo de mierda que… -le sonrió a Byakuya y salió corriendo antes de que él pudiera decir algo.

Nos sentamos donde ella dijo y a lo lejos podíamos verla se veía tan animada y a su lado había un chico alto, no podía verle ni el cabello por el birrete pero tenía una espalda de hombre, imagine que era él.

-Rukia ¿Ya viste? -señala hacia los maestros y noto a un hombre mayor de cabello azul y gatas- ¿Es Ishida Uryuu?

-Si -contesta Byakuya, es el director del plantel.

-Debemos ir a saludarlo en cuanto los diplomas se entreguen.

-Si Renji…

Y lo recordé. Ese momento en el que los escuche hablar, cuando...él… dijo eso, cuando estaba tan dispuesto a decirlo y...yo…

-Rukia, Ichika ya dirá su discurso.

Apenas logré escuchar algo de lo que mi hija decía, sentía que la vista se me nublaba. Cuando Ichika término y le entregaron su diploma me levante y solo pude decir que iría al baño, levante un poco la falda de mi largo vestido para poder pasar entre los familiares que esperaban el momento especial de sus allegados. Salí rápidamente de la multitud de gente , saliendo del gran salón me dirigí a los jardines, siguen casi igual. De entre mi bolso plateado busque mis cigarros.

De nuevo los sentimientos de culpa que eran tan pálidos hoy se colorean,

-Hey ¿Como has estado Kuchiki-san?

Como si de la aparición de un fantasma se tratara, veo el cuerpo de Ishida dedicándome una media sonrisa.

-Vaya, que sorpresa. -titubeo- Te vi arriba, me dice mi hermano que eres el director -se acerca y nos saludamos de mano.

-Así es Kuchiki-san...perdón. Abarai-san.

-Sigo siendo Kuchiki, no cambié mi apellido -suspiro- Siempre debe haber un Kuchiki en la familia a todo esto ¿No deberías entregar los diplomas?

-No necesariamente. Ha pasado tanto. Tu hija es una de las más grandes promesas que me ha tocado instruir.

-Gracias. Deberías acompañarnos en la fiesta que daremos, a Renji le emocionó verte de lejos. Eres bienvenido en la casa Kuchiki.

-Muchas gracias, te tomaré la palabra. Me imagino que la vieja mansión sigue en el mismo lugar.

-Si, si. ahí sigue. Empieza a las 10.

-Bueno, te dejo Kuchiki-san.

Y así como llego se fue alejando. Yo seguí con mi cigarro viendo hacia el lejano sol que ponía naranja el atardecer. Suspiré y sentí que alguien me veía a mis espaldas, puse los ojos en blanco pues ya daba por hecho que Renji me vendría con uno de sus discursos al girarme estaba él.

Su cabello estaba ligeramente más largo de lo que recordaba, vestía con un pantalón de vestir negro, zapatos del mismo color y una camisa blanca sin corbata, solo los dos primeros botones desabrochados. Una ligera barba espesa daba un poco de luz en labios opacos.

-Rukia.

Mi corazón latió como si en algún momento fuera a salir.

-Ichigo.

-Solo dirás eso después de tantos años, enana.

No estaba tan cerca así que comenzó a dirigirse a mí, di un paso atrás y él se detuvo, mierda, aún puede leer mi mente.

-¿Que…

-¿Qué hago aquí? -se adelanto a mi pregunta- bueno, es la graduación de mi hijo.

Hijo, tiene familia.

Introdujo sus manos a las bolsas de su pantalón. Yo quería llorar o al menos poder decir algo pero me quedé callada con el cigarro calentando mis dedos y consumiéndose como mi valor.

-Es un placer, Kurosaki-sama - hago una reverencia y evito ver su rostro. Camino hacia el salón pero escucho mi nombre venir de dos voces distintas. Atrás estaba Ichigo y frente a mi estaba Renji.

Incrédulo sus ojos pasan de los míos hacia la figura no grata que ninguno de los dos esperaba ver.

-¿Ichigo? -Renji se acerca y toma mi mano para después guiarme al lugar donde Ichigo está.

-Renji.

Se dan la mano y aún soy incapaz de mirarlo.

-¿Cómo has estado? Vaya a pasado tanto.

Mi esposo suelta mi mano y me tomó de la cintura acercándome a su cuerpo como si le restregaba que soy suya.

-Si, Renji. A pasado tanto y estoy bien. ¿Ustedes?

-Bien ¿Y qué haces aquí?

-Le decía a Rukia que mí hijo hoy se gradúa.

-¿De verdad? Nuestra hija también, es quien dio el discurso.

-Oh, si, la note.

Y de pronto un incómodo silencio se apodera e inunda en ambiente con más tensión. Renji aún me toma con fuerza y siento su cuerpo duro. trato de no mirarlos y borrar sus miradas retadoras como el día de mi boda.

El incómodo silencio es interrumpido por las voces alegres de jóvenes que acaban de terminar sus estudios y la voz de nuestra nena se escucha entre todas. Me suelto de Renji y me uno al abrazo de Ichika.

-Al fin mami.

-Felicidades hija -mi voz comienza a temblar y ya no aguanto, suelto unas lágrimas.

Su padre la abraza también, me seco las lágrimas y se nos une un joven de cabello naranja y ojos avellana. Era idéntico a Ichigo solo que más joven.

-Señor y señora Abarai mi nombre es Kazui Kurosaki. Quiero su permiso y aprobación para ser el novio de su hija.