Enfrentando el pasado.
Después de unas cuantas horas hablando, Jacob conto como fue que nos conocimos, y como fue creciendo nuestra amistad, Emmett como siempre quiso saber si alguna vez tuvo interés en mí que no fuera amistoso, pero él lo negó, dijo que desde el primer momento en que me vio, supo que entre nosotros podría existir una bella amistad, pero claro Emmett tuvo que molestarnos un poco más hasta que Rosalie le dio un golpe en la nuca haciendo que por fin se callara. Por otra parte, Edward siguió sin decir palabra, solo me miraba en algunas ocasiones y en sus ojos podía ver le culpa y el dolor, tiene razón en sentirse de esa forma, ya que me lastimo con sus palabras no me dejo explicarle las cosas y solo creyó en lo que sus ojos veían, y no en mí, que fui su amiga por años.
-Bella, ¿Qué se siente tener tanto poder en tus manos?- Rosalie me saco de mis pensamientos.
-Cuando lo sepa te lo digo Rose, ya que no me considero con poder de nada, solo tuve suerte, y eso es todo.-
-Por favor Bella- continuo ella- eres dueña de tres de las empresas más importantes del mundo –dato que consiguió gracias al bocón de Jacob- posees dinero y poder acéptalo.
-La verdad Rose, es que el dinero no me importa, yo solo hago lo que me gusta y cuido el patrimonio que me dejo mi abuelo a pesar de que no lo conocía, solo lo vi una vez cuando tenía unos seis meses de nacida y…- mi teléfono comenzó a sonar y respondí con el manos libres inalámbrico- disculpa Rose; Isabella Swan- dije con voz seria- ¿Cómo estas Alec?- Alec era uno de mis compañeros en la empresa de inversiones- ¿Cómo va todo por allá?- espere que respondiera y seguí- Yo no he autorizado nada de eso, pero no me digas quien lo hizo porque ya lo sé, y no te preocupes te veré en unos días yo me encargo de todo.- Me despedí y colgué.
-¿Pasa algo malo Bella?-
-No Alice, solo son cosas del trabajo.-
-¿Quién actuó sin tu consentimiento?-
-¿Tú quién crees Jake?- Respondí un tanto enojada, la verdad es que me sacaba de quicio que no siguiera mis órdenes.
-Félix Vulturi.- Dijo como si fuera obvio.
Presione el auricular y dije llamar a Félix Vulturi, una ventaja del dinero es tener lo último en tecnología. Sonó tres veces y esa molesta voz se escucho.
-Bella cariño que sorpresa que me llames.-
-En primera no me digas cariño, y en segunda te he dicho que no me llames Bella, para ti soy Isabella o señorita Swan, ¿entendiste?-
-Bueno pero no te enojes. Dime Isabella, ¿te puedo ayudar en algo?-
-Sí, ¿me podrías decir, quien te autorizo para hacer negocios con los inversionistas de Brasil?, porque yo nunca te di ese permiso, así que quiero que ahora mismo le vayas a dejar todos esos documentos a tu hermano Alec, para que él se encargue de todo junto a Ángela.-
-No me puedes hacer eso Isabella, yo soy él que debe hacer ese trato, ¿se te olvida a caso quien soy yo?- Respondió furioso.
-Claro que no se me olvida, eres un Vulturi, pero eso a mí no me importa en lo más mínimo, si quieres te recuerdo el contrato que tu papá Aro firmo donde decía que ustedes y su empresa quedaban bajo mi dominio, así que no te conviene meterte con migo.-
-Pero…-
-Pero nada- lo interrumpí- ahora mismo harás lo que te digo, si no quieres que te despida. Tienes dos minutos para hacerlo, y si Alec no me llama en dos minutos, te las veras con migo. Espero te haya quedado bien claro.- Corte la llamada.
-Vaya Bella- dijo Jasper- eso sí se llama tener poder.
-Que gracioso, pero como verán, mi trabajo me obliga a ser fría y fuerte.-
-¿Qué le paso a la Bella que conocíamos?-
-Esa Bella de la que hablas Alice, se fue a Italia una vez y ya nunca volverá.- dije recordando lo que paso hace tres años.
Como lo ordene, después de dos minutos Alec me llamo y me informo que Ángela y él tenían en sus manos los papeles para hacer negocios en Brasil con Zafrina y su compañía nacional de inversiones, si lográbamos ese contrato, ganaríamos millones que destinaria a un Hospital o algo así.
No te que Los Cullen y Jake se llevaron de maravilla, Alice, Rose y Leath se volvieron amigas y entre las tres consentían a mi linda ahijada. En un momento en que quede solo Edward se sentó a mi lado en un sofá de la sala.
-Hola Bella, ¿podemos hablar?- Dijo temeroso, cosa que casi nunca se ve. Tenerlo cerca me seguía afectando, no sé qué es lo que me pasa con él, que cuando lo siento junto a mí, mi mundo se pone al revés.
-¿De qué quieres hablar?, ¿acaso te falto decirme algo más hace tres años?- Hable susurrando ya que sabía que su familia no estaba enterada de lo que paso.
-Quiero pedirte perdón, -dijo mirando el suelo- se que no me comporte de la mejor manera, pero el pensar en que tú me mentías m e hizo sentir mal, de verdad parecían una pareja y no sé que me paso, de verdad Bella lo siento tanto, estos años sin ti me han dolido mucho.
-Y ¿Cómo crees que me sentí yo?, eras mi mejor amigo y me llamaste mentirosa y no sé cuantas otras cosas más, no confiabas en mí y me lastimaste. Dices que apreciamos pareja, y ¿Qué me dices de ti? ¿Cuántas veces te vi con alguna chica abrazado o con ella colgada de tu brazo y no te dije nada?- me estaba comenzando a enfadar- nunca te dije nada, y tu vienes y me hieres.
-Esas chicas eran las que me buscaban- en eso tenía razón- pero tú, tú me lo contabas todo y luego te veo abrazando a otro chico y no sé qué pensar, Bella por favor perdóname.
-No puedo Edward- me dolía verlo así, pero no podía perdonarlo- fueron tres años de dolor y llanto, no puedo olvidar lo que sentí con cada una de tus palabras y cuando te alejaste para ya no volver más.
-Debes comprenderme, por favor Bella, yo te quiero, eres mi mejor amiga, yo no puedo soportar que me odies.-
-No te odio, no te preocupes por eso, jamás podría odiarte- él sonrió un poco sabía que tenía esperanzas, pero eso no significa que olvide todo lo que paso, no es fácil olvidar, cuando la persona que mas quisiste te lastima de la forma en la que tú lo hiciste con migo.
-¿Algún día podrás perdonarme?-
-No lo sé, -conteste con voz monótona- quizás algún día pero por ahora es imposible.
Me aleje de él viendo como sus ojos se ponían húmedos, una parte de mi quería correr a su lado y abrazarlo como antes, pero otra parte, la más orgullosa y que creció en estos años haciéndose más fuerte, no dio marcha atrás y siguió su camino.
-Hermanita, quien diría que la tímida Bella es ahora todo un magnate de los negocios.- Dijo Emmett mientras me abrazaba- Aun recuerdo cuando eras niña y mi hermano, Jasper y yo teníamos que protegerte de todos los chicos que te molestaban y ahora todos te temen, es grandioso.
-No me temen- dije separándome un poco de él y sintiendo mis mejillas arder- así que no digas mentiras.
-Claro que te temen Bella, aparte eres la mujer con menos de veinticinco con más dinero de Italia, así que es más razón para temerte.-
-Gracias Jacob, es bueno contar con tu apoyo.-Todos rieron menos Edward.
-Bella ¿podemos hablar de negocios?- Dijo Carlise entrando a la sala con Esme a su lado y una hermosa chica rubia que no conocía.
-Claro Carlise, ¿Qué deseas saber?-
-Edward- grito la rubia, mientras se dirigía a abrazar a Edward, los celos me invadieron porque antes era yo quien corría a abrazarlo- te extrañe tanto.
-Hola Tania, ¿Cómo estás?- Tania, ahora recuerdo Edward me había mencionado que conoció a una tal Tania Delanie.
-Estoy bien gracias, ¿te conozco?- dijo mirándome- me pareces conocida.
-Ella es Isabella Swan, bueno Bella.- Respondió Alice.
-Claro, ya te recuerdo, siguió Tania,- Edward tiene muchas fotografías en su recamara donde apareces, me gusta una donde salen abrazados, tu miras a la cámara, pero él te mira a ti, esa la tiene sobré el piano. Por cierto yo soy Tania amiga de Edward.
-Hola Tania, un gusto conocerte.-
-Me habían dicho que estabas de viaje.-
-Así es, regrese hoy.
Tania siguió preguntándome cosas sobre mi vida en Italia, se sorprendió al saber que era dueña de tres de las compañías más importantes de Europa, ella me conto que era estudiante de medicina junto con Edward y que ambos eran voluntarios en el hospital de Carlise. Además me informo que ya no tenía novio y que acababa de terminar una larga relación, eso me puso furiosa, estaba celosa, Edward tenia a toda una modelo de ojos azules como amiga, mientras yo era simple y para rematar no era su amiga.
-Bella, ¿Cuándo vendrán los de la constructora?- Pregunto Carlise después de un rato.
-Bueno ellos estarán aquí, en tres días, para preparar lo que es el presupuesto y ver el terreno, tengo entendido que traerán consigo unas muestras de materiales para que elijas, también nos encargaremos de la pintura y con ayuda de Esme- ella me sonrió maternalmente- veremos lo de la decoración. Además Carlise, tenía que avisarte que unos amigos del área de tecnología donaran equipo para el área de pediatría y de recién nacidos.
-Bella eso no es necesario, yo estoy más que agradecido, pero no puedo aceptar.-
-Claro que puedes y lo harás- le dije con voz seria- ellos ya tienen todo listo solo esperan que levantemos el edificio.
Me costo que Carlise aceptar, si algo tienen los Cullen es que no aceptan ayuda de los demás cuando ellos pueden hacerlo y en su camino ayudar. Tania se quedo por un rato más hasta que la llamaron de urgencias. Edward tenía ese día libre por lo que se quedo con nosotros, podía sentir su mirada sobre mí, pero yo no era capaz de mirarlo, me dolía en el alma verlo tan decaído, pero era más mi orgullo.
-Disculpen debo contestar- dije cuando mi teléfono comenzó a sonar, no era necesario responder con él, ya que llevaba el manos libres- Isabella Swan- conteste- ¿Qué pasa Eleazar?, ya veo, ¿para cuándo llegarían?, me parece perfecto, en tres días todo debería estar preparado. ¿Cómo van los negocios con Dinamarca?, estupendo, si ese proyecto sale bien, estaríamos garantizándonos muchos millones.
-Vaya Bella, no te imaginaba de esa forma- Hablo Jasper después de que termine la conversación con Eleazar, mi mejor arquitecto- tan firme y decidido.
-Lo sé Jazz ya no soy como ayer. Estos tres años lejos de todo y todos, me convirtió en lo que soy ahora, además para poder manejar las compañías de la familia tengo que ser firme.-
-¿Dónde te quedaras Bella, regresaras a tu antigua casa?-
-No Esme, me quedare en un Hotel por unos días y luego iré a una casa que mande comprar a las afueras del pueblo, después regreso a Europa.-
-Quédate con nosotros en casa, me encantaría tenerte de nuevo en casa hija.-
-No lo sé Esme…-
-Por favor di que si hija.- Hizo ese puchero que Alice hacia desde pequeña y no me pude resistir.
-De acuerdo- suspire rendida- ya sé de donde aprendió a Alice a hacer eso.
-Tú también lo hacías Bella, recuerdo que cuando querías conseguir algo de Edward solo hacías un pechero y lo mirabas a los ojos y el caía rendido a tus pies.- Dijo Carlise, pude sentir mis mejillas arder y vi a Edward mirarme con pena.
Cuando mi sonrojo se hizo notable, Emmett me molesto como por cinco minutos, luego nos fuimos la mansión Cullen, Alice no me había soltado del brazo desde que salimos del hospital, ambas íbamos en el asiento trasero del volvo de Edward, recuerdo todas las tardes de sábado en los que ambos nos desaparecíamos por horas, desde que le regalaron su auto, él me lleva a todos lados, íbamos al cine, a cenar, o solamente al prado donde nos quedábamos horas mirando el cielo en silencio, no sé cómo no me di cuenta de que amaba a Edward, si mi mundo entero giraba en torno a él.
Alice llevaba entre sus manos mi teléfono celular galaxy nexus, mientras miraba las fotografías de mis tras casa y me departamento en New York. Note como Edward apretaba el volante tan fuerte que sus nudillos se pusieron blancos cuando Alice me pregunto por un chico que salía a mi lado en más de una fotografía y yo le comente que era Alec Vulturi, uno de los agentes de mercadeo de la compañía de Alemania, según Alice era muy guapo.
El resto del camino en el volvo se fue en silencio, ninguno de los tres decía nada, solo se escuchaba a Alice murmurar para ella misma, cada vez que veía alguna fotografía de Alemania o Italia, ella quedo fascinada con la finca de Venecia, le prometí que alguna vez la llevaría.
-Hemos llegado a casa Bella, bienvenida de regreso.- Dijo Alice mientras Edward estacionaba el coche en la entrada, solo nosotros habíamos llegado.
-Gracias Alice es bueno regresar,- dije después de bajar y abrazarla- no puedo creer que este aquí después de tres largos años lejos de todos.
-Me imagino Bella- dijo ella con lágrimas en los ojos,- se que hablábamos por video llamada todas las semanas, pero de verdad te extrañaba amiga, no era lo mismo.
-Lo sé Ali- tenia años de no llamarla así- pero no podía regresar aún.
-¿Dónde están tus maletas?- Pregunto Edward acercándose a nosotras-
-Están en el hotel, llamare a Jake y él las enviara con el chofer.- Conteste tratando de no caer en ese mar que son sus ojos dorados, no comprendo ese color de ojos, pero siempre han causado que me pierda en ellos.
-¿Tienes chofer?- Pregunto Alice asombrada.
-Sí, bueno es de la constructora, pero Charlie insiste en que lo lleve con migo a todas partes, y bueno a Stephan no le molesta.-
-¿Stephan?, que lindo nombre-murmuro ella- ¿Qué edad tiene?
-Treinta, es un gran chico, te agradara- pude notar como la preocupación surcaba sus rostro aunque no comprendí el porqué.
Llame a Stephan, para pedirle que me trajera las maletas, se sorprendió que no me quedara en el hotel con ellos, pero al decirle que me quedaría con mis amigos de la infancia se calmo, él aparte de mi chofer es mi guardaespaldas personal, no lo considero necesario, pero según mi abogado, al tener tanto dinero corro peligro.
Alice me llevo a la habitación que usaba cuando vivía en Forks, todo seguía como siempre, nada cambio, aún quedaban algunas libros que deje cuando pensaba que volvería al final del verano. Deje mi maleta en la recamara y me senté en la cama con Alice a mi lado, Edward se metió a su recamara que quedaba al frente de la mía en el tercer piso.
-Habla- le dije después de unos minutos, sabía que quería decir algo, fueron 18 años de conocerla- te escucho.
-¿Qué paso?- Pregunto en voz baja.
-No te comprendo.- conteste confundida.
-¿Qué pasó en Italia hace ya tres años Bella?-
Baje la mirada, esa era una conversación que no quería tener, y menos apenas regresando a mi antigua vida, pero sabía que debía enfrentar mi pasado, era el momento de hacerlo.
-¿Él no te dijo nada?- ella negó con la cabeza- que extraño, creí que al menos a ti te diría que paso.
-No Bella, él llego de noche con los ojos rojos por el llanto-esa imagen me causo dolor- le pregunte que el pasaba, pero él solo dijo que estaba cansado, Esme le pregunto por ti, y Edward bajo la mirada y dijo que eso quedo en Italia, que él no quería hablar de eso. Pero Bella, él sufría, lo conozco, pero no quiso hablar.
-Yo también sufrí Alice, y mucho, no tenía a mi amiga para apoyarme, te diré lo que paso, espero me comprendas.- Tome un respiro.- Edward se presento en mi cuarto de hotel, estaba tan feliz de verlo, lo había extrañado tanto, bueno a todos, pero sabes que él y yo éramos muy unidos.- No podía evitar las lágrimas en mis ojos y estas se derramaron por mis mejilla.- Pasábamos todo el día juntos, le presente a Jacob, pero sabía que a Edward no le agradaba, y no entendía la razón, pasaron los días y en ocasiones me veía a solas con Jacob porque él quería que le ayudara a proponerle a Leath que se casara con él, no le dije a Edward por qué no era algo que me correspondía a mí, quizás ese fue mi error. Un día Jacob me pidió que nos viéramos en la cafetería donde él trabajaba y donde nos conocimos, en ese lugar yo le ayudaría para planear todo. Le deje una nota a Edward para que nos viéramos allá, lo mire por la ventana cuando abrasaba a Jake, Salí para pedirle que entrara, pero en sus ojos no estaba ese brillo de siempre. Él me grito hipócrita y mentirosa, no entendía que le pasaba, pero me dolieron sus palabras, Jacob salió y Edward se enfureció más. No sabía que decirle y luego él se fue y no lo volví a ver hasta hoy.
Finalice sacándome las lágrimas que aún bajaban por mi rostro. Alice se me acerco y me abrazo, tenia tanto tiempo de no hablar de esto que volver a hacerlo me habría las heridas y era cada vez más doloroso.
-Lo lamento Bella,- dijo después de unos minutos de silencio- no sabía que había pasado eso, pero como me iba a imaginar que mi hermano es un completo tonto, ¿Cómo se le ocurrió decirte todas esas cosas a ti?, tú fuiste su mejor amiga desde que nacimos, eras la única con la que él mostraba su verdadero ser, ni siquiera con nosotros que somos su familia él se mostraba tan libre.
-No lo sé. Aún después de tres años y de estar lejos de él y de todo lo que me recordaba a la época más feliz de mi vida, no comprendo cómo fue que nuestra amistad se acabo de esa forma. Aún recuerdo cada día que pase con él, era tan feliz a su lado. Recuerdo cuando íbamos a la primaria y en mi primer año me caí entrando a mi primer día de clases, muchos niños se rieron de mi, pero Edward que iba a mi lado, se arrodillo para ayudarme a levantarme y ese día me prometió que me mientras él pudiera, no iba a permitir que me volviera a caer y mucho menos que alguien me lastimara. Y lo cumplió por casi 18 años, pero que ironía de la vida, él que me lastimo más fue él.-
-Y yo que decía que entre ustedes había más que una simple amistad, y que en el futuro, estarían ju8ntos- dijo con pena en su voz- yo nunca me había equivocado, y no pienses que me hiere el orgullo fallar en una de mis "visiones" como decías tú, lo que me duele es que su amistad se acabara de esa forma.
-No te preocupes duendecillo- ambas sonreímos por el apodo que Emmett le puso cuando teníamos seis- en algún momento tendré que superar, nada es para siempre, ni la felicidad ni el dolor. Ahora basta de hablar de cosas tristes, mejor dime, ¿Qué tal va todo con Jasper?-
-De maravilla- me dijo con una sonrisa- hace unos días me llevo al cine y luego a cenar y me dio esto- dijo levantando su mano izquierda donde un hermoso anillo adornaba su dedo, yo conocía bien ese anillo, es el de la familia Cullen, Emmett le dio el de Rose cuando ella cumplió 16. Carlise se lo dio a él y a Edward para que se lo entregara a la persona que les robara el corazón, el de Alice supongo que Carlise se lo dio a Jasper para que se lo diera a ella,- dijo que era de promesa, ya que llegaría el día en el que me diera el de compromiso.
-Eso es grandioso,- dije abrazándola- me alegra que seas feliz amiga, tú y Jazz se merecen esa felicidad y más, siempre han sido el uno para el otro, se les notaba en la mirada. ¿Recuerdas cuando nuestras madres decían que terminaríamos todos como pareja?- ella asintió sonriendo- me alegra que se cumpliera.
Seguimos hablando por dos horas, pero poco a poco me fui quedando dormida mientras ella me contaba todo de lo que me había perdido. Emmett se había metido en muchos líos por sus bromas contra Edward, y Carlise se la pasaba regañándolo.
Cando me desperté, eran las 8 de la noche había dormido mucho, el cielo estaba totalmente cubierto por las nubes, nada extraño en Forks, me puse mi pijama que consistía en una camiseta de manga larga y un pantalón a juego color lila, con estampado de flores y mariposas; baje las escaleras para tomar un poco de leche caliente para poder volver a dormir, aún me sentía cansada por el largo viaje desde Italia.
Cando ente en la cocina no prendía la luz, así que no pude evitar chocar contra alguien que yo conocía muy bien, su aroma lo llevaba marcado en la mente y corazón.
-Lo siento.- Dije agradeciendo que no hubiera luz, ya que estaba sonrojándome.
-No te preocupes, Bella- escuchar su nombre me hizo recordar cada vez que estábamos juntos- yo ya me iba.
-Yo solo venia por un poco de leche, ¿quieres un poco?- dije tratando de sonar normal y cortes pero me estaba costando.
-Gracias, pero ya tome, solo estaba pensando. ¿Puedo preguntarte algo Bella?-
-Claro.- Dije evitando mirarlo ahora que él había encendido la luz.
-¿Por qué nunca me dijiste que Jacod y tú eran solo amigos, porque dejaste que me fuera creyendo que me habías mentido?-
-Porque no tenía porque aclararte nada, se suponía que éramos los mejores amigos y tú me lastimaste, y ¿sabes que me dolió más?- el negó con la cabeza- no fueron tus palabras, si no el hecho de que no confiaste en mí, creíste solo lo que tus ojos veían y no lo que tu corazón te decía, porque si luces tan arrepentido es porque tu corazón sabia que cometías un error, pero aún así no te detuviste a escucharme, simplemente te fuiste dejándome sola. Muchas veces me decías que no creyera todo lo que veía, pero luego vas y haces justamente lo contrario. Una vez te dije que tus cambios de humor me daban tortícolis y lo sigo pensando, nunca se que esperar contigo, eres tan cambiante y siempre me sorprendes, y como recordaras odio las sorpresas.
-Cada día qua pase lejos de ti, cada vez que te recordaba me dolía más y más el pecho, justamente aquí- dijo señalando su corazón, no había notado que él ahora estaba llorando- sabía que había sido injusto pero no sabía cómo pedirte perdón, no por orgullo, porque soy consciente que soy una de las personas más orgullosas de la tierra, pero contigo no Bella, a tu lado siempre fui yo, si no te busque antes fue porque tenía miedo de que me rechazaras, o de encontrarte feliz al lado de Jacob o de otro, y saber que no soy parte de esa felicidad, y todo por mi cobardía.
-Nunca volví a ser feliz como cuando viva aquí, muchas veces me ponía a pensar en lo que hubiera pasado si nunca me hubiera ido a Italia, quizás ahora no estaríamos en esta cocina atormentándonos por lo que paso ese día en el que nuestra vida cambio, quizás estaríamos en este lugar pero riéndonos de las bromas de Emmett o de Alice tratando de llevarnos de compras, a mí, para ser su barbie personal, y a ti para que cargues las bolsas.-
Nos que damos en silencio por un tiempo, solo se escuchaba el sonido de nuestras respiraciones y los latidos de mi corazón que amenazaba con salirse de mi pecho.
-¿Me podrás perdonar?- Rompió el silencio con un suave susurro.
-No lo sé, -conteste con honestidad- así como tu sufres y dices que te duele el corazón, el mío dejo de latir cuando te diste la vuelta y luego me entere de que te habías marchado. Puede que sea capaz de perdonarte en algún momento pero por ahora no puedo, el dolor que trate de enterrar por tres años regreso y me di cuenta de que es demasiado fuerte como para solo fingir que no está. Las heridas se abrieron y ahora no soy capaz de cerrarlas, regrese solo por ayudar a Carlise, él se convirtió en mi segundo padre, él y Esme son mis segundos padres, me apoyaron cuando lo ocupaba y ahora que soy capaz de devolverles un poco de todo lo que me dieron, por medio de ayudas para el hospital que tanto aman. Pero en cuanto termine aquí, me iré de nuevo- una muestra de dolor cruzo por sus ojos dorados, esos que tanto amo- tengo negocios que atender en Alemania y en Italia, mi vida está en Italia, y no creo poder ser capaz de estar cerca de ti por mucho tiempo.
-Lamento ser el causante de que no te guste estar en Forks- dijo elevando un poco la voz- ya no se cómo pedirte perdón, Bella lo siento, lamento haberte fallado, pero estoy arrepentido ¿no lo comprendes?
-¿Tú por qué no comprendes que me lastimaste?, no puedo olvidar de la noche a la mañana que la persona en que confiaba me decepciono al no creer en mí. No eres el único que sufrió, yo era la que lloraba cada noche pensando en lo que pude hacer para evitar perderte, eran noches enteras llorando por tu adiós, días como zombi, no quería comer, no quería levantarme, porque ya no estaba mi amigo, mi compañero- quite las lagrimas que derramaba- ¿dime como hago para quitar esos recuerdos de mi mente y de mi corazón?, corazón que tú te llevaste y nunca regresaste. No puedo Edward, de verdad que no puedo seguir así, no sería capaz de regresar a vivir a Forks sabiendo que aquí se encuentra mi pasado, ese que fue feliz hasta el día que cometí el error de marcharme. Aunque algo bueno salió mi partida, me hice fuerte y aunque el dinero no me importa ahora puedo ayudar a las personas.
- ¿Recuerdas el día en el que te fuiste y te fuimos a despedir a tu casa?- asentí luchado por retener las lágrimas que amenazaban con seguir cayendo- , me hiciste una promesa, ¿ya la olvidaste?
-No, no la he olvidado, se lo que te prometí. Fue la única forma de que me dejaras ir y no me encerraras en tu recamara, ya me habías amenazado con eso. –Ambos sonreímos ante el recuerdo.
-Me prometiste regresar a mi, y hora que lo hiciste te quieres marchar.-
-Prometí regresar a ti, pero no soy la misma de ayer. Es hora de que enfrente mi pasado y comience de nuevo.- Dije las últimas palabras y me di la vuelta para salir de la cocina.
-Lo siento tanto Bells.- Como extrañaba que me llamara así, pero no me volví a verlo.
Subí las escaleras y me deje caer en la cama, no me moleste por retener más las lágrimas, ya no tenía caso hacerlo, lo último que recuerdo antes de caer dormida, son los pequeños brazos de Alice acariciándome el cabello y la espalda mientras yo le preguntaba entre sollozos, "¿Por qué todo acabo así?".
La luz del sol que se filtraba por mi ventana, me daba de lleno en el rostro impidiéndome dormir más. Me sentía cansada, los ojos me ardían y la garganta la tenia seca. Poco a poco los recuerdos de lo que paso hace unas horas llegaron a mi mente.
Edward y yo en la cocina de la casa Cullen, platicando y luego como todo se volvió a destruir, con solo una palabra, me di cuenta que lo que una vez hubo entre nosotros se acabo, esa hermosa amistad de años se derrumbo ante nuestro ojos.
Con lentitud me levante de mi cama, aun tenía muchas cosas que hacer, debía ir a la casa que ordene comprar, por unos papales que mi secretaria de Italia me envió hace unos días antes de que llegara, y luego debía ir al hospital a ver dónde y cómo se realizarían las obras de ampliación. Si por mi fuera me quedaría en cama todo el día, pero eso significaría que tengo que ver a Edward más tiempo y no creo poder soportar verlo a la cara sin recordar el pasado.
Al entrar en el cuarto de baño, me mire en el espejo y note como mis ojos estaban rojos he hinchados, me veía más pálida de lo normal, pero no como no hacerlo si prácticamente no dormí nada. Me di una larga y relajante ducha caliente y me lave el cabello con mi champo de fresias favorito, al terminar me vestí con unos jeans azul oscuro, y una blusa color rosa pálido, deje el cabello suelto y me maquille para ocultar las marcas del llanto.
Mientras revisaba el correo, no pude evitar recordar cuando Edward y yo éramos pequeños, como creíamos que el mundo era nuestro y que nada ni nadie nos podría separar, y para agregar más recuerdos a mi mente, note un marco de fotografía en la repisa de la biblioteca de la recamara, me levante y la tome. Era una foto donde salíamos todos, teníamos 14 años y estábamos en el jardín de mi casa, Alice estaba colgada del brazo de Jasper, Rose golpeaba a su novio en la nuca por alguna de las tonterías que él dijo y yo estaba en la espalda de Edward, mientras le besaba la mejilla y él sonreía.
Eran buenos tiempos, que ya no recuperaremos. Después de unos 20 minutos, termine de revisar los correos, la mayoría eran de trabajo y otros de amigos que decían extrañarme ya sea en Italia o en Alemania. Nunca creí que estar lejos de esos dos países tan distintos, me hiciera extrañar la vida que llevo ahí, Forks ya no es lo mismo, solo me alegra regresar por que pude reencontrarme con mi familia y puedo ayudar a Carlise.
Entre a la cocina y encontré a toda la familia riendo y desayunando, me quede en el marco de la puerta viendo la escena y como siempre los recuerdos vinieron a mí. Hace años yo estaba sentada junto a ellos riendo de los chistes sin sentido de Emmett, de la cara de enfado de Alice cuando la molestaban sus hermanos, de cómo Jasper trataba de consolarla y de Rose que solo miraba resignada a su pareja ya que no podía hacer nada para que este dejara de decir tonterías.
-Oh Bella querida ven a desayunar- la dulce voz de Esme me saco de mis pensamientos- siéntate ya te sirvo tu comida.
-Gracias Esme, -me senté entre Alice que me sonrió y Rose que tan solo me miro y luego volvió a tratar de hacer callar a Emmett, claro que sin éxito- Rose,- la aludida me miro- sabes que es caso perdido, deberías dejar de intentarlo.
Todos los presentes se comenzaron a reír, menos a Emmett que hizo y un puchero y me llamo mala.
-Bella- Carlise llamo mi atención cuando las risas lo dejaron hablar- ¿que tienes planeado para hoy?
-Bueno, tengo ir a la casa que compre por unos archivos que me enviaron hace poco, después tenía pensado ir al hospital con los arquitectos para poder revisar donde se hará la construcción,-
-Me parece perfecto, estaré esperando por ustedes para ver los detalles, ¿te parece?-
-Claro que si Carlise.-
El desayuno transcurrió normal, bueno sin contar con las miradas que me daba Edward, pero hice un buen trabajo evitando sus ojos, en los cuales es fácil perderse. Cuando termine de comer estaba ayudando a Esme a recoger los platos, cuando mi celular comenzó a sonar.
-Isabella Swan- respondí como siempre- hola Alec-dije al ver quién era.
-Hola Bella, te llamaba para avisarte que ya tenemos todo preparado para firmar el contrato con los inversionistas de Brasil, solo debes revisar unos papeles para asegurarnos de que estas desacuerdo con todo.-
-Perfecto, mándame todo a mi correo, ahora debo ir a la mansión en las afueras del pueblo, me quedare unos días en la casa de los Cullen, pero después me mudare indefinidamente a mi casa, sabes que debo regresar a Italia en un corto tiempo pero por el momento planeo disfrutar mi estancia aquí.-
Al terminar la llamada continúe ayudando a Esme, mientras evadía las miradas de dolor, culpa y no sé cuantas otras cosas más, que me enviaba Edward.
Es difícil estar en una habitación donde sientes las miradas insistentes de seis personas distintas, y digo 6 ya que Carlise se retiro poco después del desayuno. Esme me miraba con amor y dulzura, como una madre ve a su hija, Emmett me miraba con duda y algo de burla, creo que le resultaba gracioso que hablara en Italiano en algunas ocasiones y es que por costumbre no lo puedo evitar, por otro lado estaba Rosalie, la fría y fuerte rubia que me miraba con orgullo, Alice me miraba con ternura y creo que algo de orgullo, y Jasper que tan solo se detenía a miras como mi tono de voz cambiaba dependiendo de la llamada.
Y por ultimo esta él, el chico del cabello bronce y ojos verdes, el cual me miraba con una serie de sentimientos como dolor, alegría, confusión, remordimiento y ¿amor?, no este último no puede ser.
-Ya no me miren así, -dije mientras miraba un mensaje de Jane en mi celular- no he cambiado tanto, sigo siendo la misma Bella, solo que ahora hago más cosas, y tengo dinero, pero eso no me importa, sigo siendo la niña que corría con ustedes, o se ocultaba de Emm.
-Pero es que no podemos verte como antes Bella- Jasper por fin hablo después de un largo silencio-ya no eres solo Bella, ahora eres Isabella la empresaria más joven de Europa, ¿Cómo pretendes que te veamos como antes?
-Fácil Jazz, no miren lo que tengo, solo lo que soy.-
-Yo voy- dijo Esme levantándose del sofá, para abrir la puerta- Bella, es para ti.
-¿Quién es?- pregunte girando mi cabeza hacia la puerta donde Esme esperaba por mí, pero al ver de quien se trataba, me levante y camine hacia esa persona- Alec, que sorpresa, no sabía que vendrías.
-Quise traerte los documentos en persona y además de traerte tu auto, se que lo extrañarías si no lo condujeras.-
-Eres el mejor, ¿lo sabías?, extrañaba mi masérati negro, me hubieras dicho que vendrías.
-Era sorpresa princesa.-
-¿Ves Bella?- la voz de Edward me hizo separar mi mirada de Alec, para enfrentar esos ojos dorados- no podemos verte como antes, porque ya no eres así.
-Es cierto Edward, ya no soy así, pero sigo siendo la amiga de unos niños nobles que me cuidaban de todo, la Bella que había antes de los 18 es la que está dentro de mí, la Isabella que cumplió 18 lejos de todos, es la que desapareció.
Y es que la verdad, no volvería a ser jamás como la Bella de antes, solo podría ser la Bella amiga de Alice y Rose, hermana menor de Emmett y amiga fiel de Jasper.
Perdón por todo el tiempo que no actualice, pero no había podido.
Gracias a todas las que me apoyan y me impulsan a seguir escribiendo y un agradecimiento especial a PatryCullenBlack que me ayudo a seguir actualizando.
El próximo capítulo será pov Edward, donde dirá como se sintió al separarse de su mejor amiga y lo que siente ahora que ella regreso.
