Hola a todos sólo quiero agradecer por la aceptación que ha tenido el prólogo de esta nueva idea. Bueno, no se mucho de la policía de Los Ángeles. Así que si existe algo que no concuerda... me avisan y lo corregire.
Ahora si, les dejo con el primer capítulo.
El amor halla sus caminos, aunque sea a través de senderos por donde ni los lobos se atreverían a seguir su presa.
Lord Byron.
Capítulo 1
-Para proteger y servir- , -para proteger y servir-...
Se giró para mirar a su compañera que susurraba una y otra vez el lema de su bandera representativa.
-¿Que haces?- le preguntó.
Ella le dedicó una de sus cejas.
-Sólo me recuerdo porque elegí ser policía y no modelo-
Negó con la cabeza.
-A la cuenta de tres- le hablo a ella y al transmisor que tenía en el cuello de la camisa. Ella asintió y a sus oídos llegó 'copiado' de los otros equipos que rodeaban la casa.
Uno, dos; tres...
-¡Policía de Los Ángeles!- dio el aviso tirando la puerta abajo.
Minutos después y entre un par de disparos de su Glock 9mm. Tenían reducidos a seis hombres, entre ellos uno de los líderes de una banda que traficaba y lavaba dinero.
-En horabuena Reid!- uno de sus compañeros pasó a su lado llevando a uno de los detenidos a la patrulla.
-Gracias Kirckland-
-Tu sabes, esto, no termina aqui- el líder de la banda le hablo a través de la ventanilla del asiento trasero. Sabía que sólo queria fastidiar.
-Ya lo creo que no, para ti, esto es sólo el principio- respondió utilizando el mismo tono de voz.
-Para ambos...-
Golpeó el techo del patrullero para hacerle saber al conductor que ya podía irse.
-Bueno, si no me equivoco esto es un gran avance para tus planes- se volvió para mirar a su compañera.
-No se de que hablas Greennaway-
Ella camino hasta alcanzarlo.
-Vamos como si la palabra 'detective' no significara nada para ti-
-No es que no signifique nada, pero, se necesita un año mínimo como policía III, y yo llevo sólo seis meses- le explicó lo que en otras oportunidades ya habían discutido.
Ella solo puso los ojos en blanco y siguió caminando.
-Vamos que el jefe ya debe haber preparado la conferencia de prensa para hacerle saber a la comunidad lo protegida que esta, y a los de más arriba. Lo urgente que es que lo haciendan a Inspector General-
Ambos rieron.
... ...
Llegaron a la Oficina Central y efectivamente en la entrada ya estaban los reporteros peleando por una nota con el Jefe De Policía Aarón Hotchnner. Quien se desenvolvia con seriedad y rectitud. Era una persona inmutable y admiraba esa característica suya.
Él junto a su compañera subieron las escalones que daban a la entrada pero, fueron vistos por el entrevistado que inmediatamente los llamó.
-Es un honor para las fuerzas de seguridad del área central de Los Ángeles contar con miembros como lo son el oficial tercero Spencer Reid y la oficial segundo Elle Greennaway, quienes encabezaron la redada que a resultado efectiva para contrarrestar el crimen en nuestras calles y promover la seguridad a los ciudadanos- las cámaras de televisión y fotográficas los enfocaron.
Nada le perturbaba más que ser el centro de atención. Lo contrario de Elle, que gozaba.
El Jefe se les acercó y estrechó sus manos.
-Gracias Reid- le dijo mientras tomaba su mano. Él entendió que se refería a que cuanto más casos resolviera la unidad más cerca estaba su ascenso.
-Por nada jefe-...
... ...
-Bueno por lo menos te dio las gracias- dijo llevándose el vaso a la boca.
-La medalla me la darán el lunes, por lo pronto dime como van los preparativos para Kevin-
Una sonrisa brilló en el moreno rostro de su amigo. Conocía esa expresión.
-Será inolvidable- aseguró.
-¿Ya vas a abrir?- preguntó al terminar su bebida
El moreno miró el reloj de pulsera que su padre le obsequió el día de su graduación. Y que era lo unico que le quedaba de él. Su padre se enojó al enterarse que Derek no iba a seguir una carrera sino que montaría su propio negocio.
Al principio le había ido muy mal incluso se fue a vivir en su casa hasta que logró dar con el negocio que soñó.
Un bar... pero con clase. Así lo llamaba.
No mentía, le iba muy bien. Pero ni así logró arreglar las cosas con su padre. Así como tampoco se fue de su casa. Diana, su madre, término por adoptarlo de cierta manera.
-Aún faltan quince minutos, pero Austin aún no llega-
-Bueno yo me voy, la saludas de mi parte- dijo levantándose de la barra.
-Oye! No te olvides que vendrás conmigo el viernes- le recordó apoyándose del otro lado de la barra.
-Te dije que no iré a Las Vegas contigo-
-Y será mejor que te mantengas firme en esa postura si quieres conservar el empleo y lograr tu ascenso- la mujer a la que le había dejado saludos hiso acto de presencia pasando por su lado.
Con su siempre bolso cruzado, jeans y zapatillas. -Derek- le saludó al pasar.
Spencer a su lado la miró extrañado -Hola a ti tambien y.. ¿cómo sabes?..- miró a su amigo. -olvidalo- sabía que Derek le había contado.
-De una manera u otra me iba a enterar. Recuerda, todos hablan con la persona de la barra- respondió con un encogimiento de hombros.
Él sólo pudo asentir, mientras Derek se reía.
-No te olvides llamar a mi mamá, se pone ansiosa si no sabe de ti durante la noche-
-Mira quien habla- se burló.
-Hablo en serio-
-Si, ya sé. No te preocupes la llamaré y por favor dile a Nathan que si va a estar en mi habitación, no deje entrar al perro-
-De acuerdo-...
... ... ...
-Estoy tan orgullosa de ti Spencer y, estoy segura que donde quiera que él este también esta orgulloso de su pequeño hombre- su madre lo tenía envuelto en sus brazos.
-Mamá vas a romperlo, y mira que ya es un saco de huesos- su hermano siempre interrumpía los momentos que su madre se ponía melancólica.
-¿De que estas hablando?- respondió una vez que su madre lo soltó. -Desde que voy al gimnasio, mira- dijo enseñándole sus brazos -Soy más fuerte- terminó con orgullo.
-Quítate la remera- lo retó.
-Que?; no haré eso-
-¿Algo de lo que te avergüenzas?-
-No, no me quitaré la remera enfrente de mamá-
-Mmmmm no me convence- dijo considerando la respuesta.
-Basta Nate- su madre dio por concluida la disputa - deberías felicitar a tu hermano-
-Si bueno, ya, felicidades!- dijo acompañado de un apretón de manos.
Spencer sonrió desordenado el ya rebelde cabello de su hermano. Eran muy distintos, mientras que Spencer llevaba el cabello corto a Nathan le gustaba más crecido y desordenado. Spencer tenía ojos color avellanas y Nathan azules. Spencer era su madre y Nathan su padre, a quien no llegó a conocer.
El miércoles rápidamente se convirtió en jueves y este, no tuvo problemas en darle paso al viernes.
Que lo encontró con su equipaje preparado para un fin de semana en Las Vegas. El sonido del claxon del todoterreno de Derek le avisó que se estaba demorando.
Bajo las escaleras y se despidió de su madre y hermano, quien hiso su último intento de persuasión para que lo llevarán. Obvio no tuvo éxito.
Con la sensación de que la decisión de viajar no era buena, subió al vehículo, saludó al que él consideraba un completo idiota, llamado Kevin, quien tuvo la suerte de encontrar una buena chica llamada Penélope y esta aceptará casarse con él.
Tenían cerca de cinco horas de viaje en teoría. Con Derek al volante se convirtieron en tres.
Al caer la noche luego de comer, se bañaron y arreglaron para ir a beber.
Fueron a un club que pertenecía a un 'amigo' de Derek.
Estaban los tres sentados en una mesa, bebiendo cervezas.
Luego de un par de rondas, estaban más que alegres.
-oigan no vine hasta aquí,sólo para sentarme a beber- dijo Kevin levantándose -Vamos Derek, vamos a bailar-
-Espera tío,¿ porque bailaras conmigo?- respondió desde su asiento - ¿sabes cuántas mujeres aquí quieren divertirse con un futuro marido?-
Los ojos de Kevin se iluminaron al escuchar las palabras del moreno. -Tienes razón- dijo comenzando a caminar hacia las pista de baile.
-¿De verdad vas a dejarlo ir sólo?-
-No, sólo estoy esperando algo- hablo mientras seguía con la mirada al joven de gafas gruesas
-¿A que?-
-A eso- señaló a Kevin recibiendo una bofetada.
Ambos se miraron Derek riendo, Spencer horrorizado.
-Nadie quiere al borracho, todas aman al cuidador- explicó poniendo se de pie y llendo a alcanzar a su amigo en problemas.
Él se quedó allí, meditando en las numerosas formas que su casi hermano tenía para ligar.
-Disculpa, ¿esta ocupado?-
Levantó su mirada, y se vio perturbado por un par de orbes azules. Busco su voz, la chica de cabellos del color del oro, elevó una ceja esperando una respuesta.
-Si, no, quiero decir, esta libre- se sintió estúpido.
-Gracias- le dijo y la sonrisa que le brindó lo nublo casi por completo. Quizás sólo fuera el efecto del alcohol, pero no pudo evitarde volversela.
-Ese amigo tuyo,es un perro persiguiendo un autobús- soltó de pronto, como si hubiera estado analizando la situación.
-Persigue a las mujeres, cuando alcanze una como el perro, no sabra que hacer-
La miró sin entender, tal vez estaba loca.
Otra sonrisa, pero esta de comprensión
-Me llamo Jennifer-...
