NOTA: Todo lo relacionado con Kuroko No Basuke es propiedad de Tadatoshi Fujimaki y los nombres de los equipos solo se usan como referencia para dar más realismo a la historia... porque de hecho existen, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. La canción "Inocente" es propiedad de Los Gigantes del vallenato.
INOCENTE
Capítulo 2
Esperanza
Dicen por ahí… los médicos son los peores pacientes
Nunca lo hubiera creído pero esa mañana Tetsuya supo algo de sí mismo, era un paciente horrible, el peor de todos, ya se había levantado y cambiado antes de que la enfermera llegara a las seis de la mañana, con lo que él esperaba fuera su boleta de salida pero para su desgracia solo eran sus medicinas, las tomó por inercia y cuando paso el trago amargo preguntó la hora en que podía irse, ella solo dijo que debido a su estado necesitaba tener un acompañante para poder salir y que el Doctor Yamada vendría pronto… ¿pronto? se preguntaba cuál sería su definición de "pronto", quizá algo entre dentro de un segundo y toda la eternidad…
En ese momento echó de menos su móvil, percatándose de pronto que no había llamado a nadie para informar sobre su incidente, aunque tampoco es que hubiera una fila esperando por el de todos modos, rebuscó entre los cajones junto a la camilla y lo encontró, también su billetera, con amargura ignoró las llamadas perdidas y los mensajes de Daiki que "Oh, algo nunca antes visto" habían reventado su buzón, cualquiera pensaría que al ser novios se llamaban constantemente pero era un evento tan remoto que si él no se hubiera esforzado por mantener la comunicación entre ambos desconocería incluso su número telefónico, después los borraría, no quería verlo mucho menos escucharlo y si estaba esperando que se las devolviera le saldrían raíces, rebuscó entre los contactos para llamar a la única persona que iría a buscarlo sin importar la hora.
- Aquí yo, ¿Allá quién? – la inconfundible y cantarina voz de Ryota lo reconforto, recordándole que aún había buenas personas madrugadoras regadas por ahí
- Yo, ¿quién más? – dijo con una sonrisa mientras rodaba los ojos
- ¿Quién es yo? – preguntó con burla, después de años de conocerse había hecho de un ritual su manera de contestarse
- La persona del otro lado – dijo con sorna – ¿pues a quien esperabas? ¿Versage?
- Oh, querido con ese hablo todos los días, yo esperaba más como al hombre de mi vida ¡nunca se sabe! –Tetsuya Sonrió, podia imaginar a Ryota frente al espejo acomodando su perfectamente peinado cabello rubio y buscando imperfecciones inexistentes en su inmaculado cutis, al ser modelo algunos dirían que era muy superficial y frívolo pero él sabía que se tomaba su profesión en serio y al ser su apariencia la que le daba el pan no iba a ser el quien lo echara a perder
- Si, nunca se sabe – y como por arte de magia un pelirrojo con sonrisa perfecta y culo aún más perfecto apareció en su mente, agradeció estar solo y no tener testigos de su sonrojo – en fin, necesito un favor ¿estás disponible ahora?
- Para ti siempre, soy todo oídos
- ¿Seguro? No quiero interferir en tu trabajo – Tetsuya ya no estaba tan seguro de incomodarle con sus problemas, recordando que de hecho nunca le había contado a su amigo sobre Daiki, todo por su estúpido secretismo ¿era tan idiota que hasta ese punto se había dejado manipular?
- ¡Escupe ya!... ¿paso algo malo? ¿no me digas que estas preso? –alegó con voz agudísima - ¡¿Mataste a alguien?!
- ¡No! ¡Serás bobo! Estoy en la Clínica que hay junto al complejo deportivo y necesito que vengas a buscarme – a veces olvidaba que su amigo adoraba ser la reina del drama
- ¡¿Alguien te ha matado?! –Chillo histérico, en este punto Tetsuya estaba a punto de perder la paciencia, mira que pregunta
- ¿Puedes venir o no?
- ¡Ya estoy saliendo! –y así era, podía escuchar el tintineo de las llaves por la línea – dame unos 40 minutos ¿vale? Estoy algo lejos
Escuchó el tono… Y luego nada, había colgado, sonrió mientras negaba con la cabeza, miró a su alrededor y suspiro, su llamada no había durado tanto como para hacer volar el tiempo así que buscando algo en que distraerse husmeo en los detalles de su historia clínica colgada junto a su puerta y todo parecía normal, sabía que gradualmente la descompensación causada por el estrés había remitido, la noche había obrado su milagro y se sentía bastante repuesto, incluso las molestias causadas por el sexo se habían atenuado, aunque con amargura pensó que no habían desaparecido, apenas había logrado pasar la vigilia entre sueños entrelazados con sus recuerdos cuando despertaba de pronto encontrándose en medio de cuatro paredes blancas, la inactividad hacía que su cerebro no dejara de pensar y era eso más que nada lo que estaba enloqueciéndolo
"¿Y ahora qué?"… "¿Cómo saldría adelante?"…" "¿Qué pasaría con Daiki?"... "¿Cuánto va a costarme esto?"… "¿Sería capaz de criar un hijo solo?"… "¿Qué hay de su carrera?"… "¿Valdrá la pena?"
Si
Porque por su bebe el sería capaz de todo eso y más… su bebe… ¡Oh, Dios! Realmente iba a tener un bebé, suyo, para quererlo, amarlo y darle todo lo que estuviera en sus manos para hacerlo feliz… incluso si eso implicaba alejarlo de su padre. En ese momento, por primera vez desde que supo sobre su embarazo se permitió sonreír… y disfrutar, lentamente se sentó en la silla junto a la ventana, puso sus manos sobre su vientre y se rió con ganas, hacia tanto tiempo que no lo hacía que incluso para él sonó algo extraño, pero no le importó, desde la muerte de sus abuelos los momentos felices fueron tan pocos y se había sentido tan perdido… en ese momento la llegada de Daiki a su vida parecía la bendición pedida para llenar ese vacío, de verdad lo creía, por eso ingenuamente había aceptado casi cualquier petición de su parte, pero ahora sabía que no había sido el caso, en medio de lágrimas de felicidad… acababa de darse cuenta que nunca más estaría solo y que de esa relación destructiva había quedado algo maravilloso. Así lo encontró el Doctor Yamada, riendo mientras se limpiaba los ojos
- Vaya ¿te sientes bien? – se acercó preocupado mientras le tendía un pañuelo
- Oh, si… - dijo en medio de hipidos llorosos y una enorme sonrisa, el doctor levantó una ceja sin saber si tomarse en serio su declaración – sabe Profesor… ¡voy a tener un bebé!
- Lo sospechaba – contesto en tono de broma – entonces estoy bien si supongo que estas feliz – y la verdad era que no recordaba, en todo el tiempo que conocía a Tetsuya Kuroko, verlo mostrar expresión alguna.
- Si, mucho… Pero luego… estoy pensando en todo lo que tendré que hacer de aquí en adelante y la lista es tan larga – era increíble como saltaba de una emoción a otra, dio un gran suspiro pesaroso, la preocupación borro algo de la dicha que estaba sintiendo y el miedo lentamente fue apoderándose de su corazón – me preocupa no poder con todo, la universidad, el bebé, mi vida ahora… siempre supe que algo como esto podría pasar pero no lo esperé ¿entiende? – se miró las manos y aunque trato no dejaban de temblar - Quiero decir… justo ahora he olvidado todo lo que se sobre la gestación y la paternidad... bueno de eso no se ¿entiende? Es como que no hay tiempo pero si hay, para preparar todo y eso ¿entiende? – dominado por el pánico momentáneo abrió los ojos y apretó fuertemente la bata del doctor - Y luego cuando lo tenga en mis brazos que tal si se me cae y luego no puedo darle de comer ¿entiende?
- Entiendo – Tetsuya vio como trataba de aguantarse la risa, hasta que supo que había balbuseado una verborrea sin sentido, de inmediato le soltó, azorado vio las marcas de arrugas, con una disculpa en sus ojos se miraron un momento y no pudieron evitar reírse por ello
- Lo siento, algo pasa conmigo y no soy muy coherente, quiero hacer tantas cosas pero no sé cómo y me he hecho un lio…
- Toma esto con calma – distraídamente aliso su bata aunque sin hacer ninguna diferencia, suerte que parecía no importarle - vas entrando al cuarto mes y es ahora cuando tu cuerpo va a sufrir más cambios que el de una mujer, ellas están diseñadas para esto y aunque los cuidados prenatales son importantes y deben ser cautelosas son más resistentes, pero los hombres que pueden gestar deben cuidarse muchísimo mas – la expresión del doctor dejo de ser risueña – ¿tu médico de cabecera no te advirtió? estoy seguro que se dieron cuenta de la posibilidad cuando naciste
- Mi abuelo era medico y siempre se ocupo de mí, muchas veces me explico las posibilidades… y fue muy grafico la verdad, pero seré el primero en admitir que jamás lo asimile, no del todo, es decir, soy un hombre, era antinatural, fue hasta mi adolescencia cuando descubrí mi condición sexual que recordé todo y me apena decir que nunca trate de evitarlo usando alguna protección, ni siquiera por prevenir las ETS, mi… el padre de mi hijo nunca quiso hacerlo tampoco, y ahora sé que estuvo mal, no por mi bebé que es una bendición, sino porque más que nadie debería saber las consecuencias… lo único que no me queda claro es como paso – el doctor le miro levantando una ceja con escepticismo – quiero decir, usted sabe cómo funcionan estas cosas, puede revisar mi historial médico y estoy seguro de nunca haber tomado estimulantes gestantes
- Lamento decirte que eso ya no importa – Tetsuya le miró confundido – recientemente se ha descubierto que solo los necesitas cuando tu cuerpo no los produce, y según tus exámenes prácticamente eres un contenedor completo y estabas naturalmente predispuesto a quedarte embarazado en cualquier momento, me sorprende que no te hubiera pasado antes - solo podía estar agradecido por ese hecho, si hubiera tenido que lidiar con ello unos años antes no estaba tan seguro de haber procedido de la misma manera – por eso recomiendo que estés preparado para lo que se te ocurra, tu columna te va a fastidiar un tiempo y el dolor de caderas será molesto, no porque se ensanchen para el parto sino para darle espacio al feto, estás obligado a una cesárea ya sabes, además va a estar aun mas pegado a tus riñones y si te patea muy fuerte puedes esperar algunos "accidentes", las estrías son casi inevitables y además… lamento decirte que lo único en lo que no estoy seguro es en el desarrollo de lactancia – dijo distraídamente mientras revisaba unos papeles de su planilla
- Oh – dijo con calma pero sabía que su cara era como un semáforo en rojo – tengo entendido que las probabilidades son casi nulas – aunque también estaba seguro que nunca se embarazaría y helo ahí
- La palabra clave aquí es "casi" tenlo en cuenta y no te sientas mal por ello, si por algún motivo tu prolactina y se dispara dentro de un par de meses pues… ahora bien, esta mañana he recordado algo importante… - "que sutil" pensó Tetsuya con un suspiro, aunque la verdad pensó que prefería dejar el tema por el momento, mientras recibía la boleta del alta, vio al doctor sacar otra hoja y mostrársela con una sonrisa, su corazón sintió una punzada de emoción
- Eso es…
- Si… ya ha pasado mucho tiempo ¿Qué tal si lo hacemos antes de irte?
...
Unos nacen con estrella, otros estrellados… él era una combinación de ambas
Aun no salía de su asombro mientras veía perderse de vista el autobús del equipo, eran las cinco y treinta de la mañana y a pesar de haber dormido poco su cansancio se había esfumado, aun de pie junto a la ventana de la habitación del hotel, sintiéndose invadido por algo muy parecido a la felicidad tardo un segundo en asimilar que de verdad le habían permitido quedarse… aunque con su Manager, uno de los kinesiólogos y solamente por lo que restaba de día con la promesa de estar de vuelta temprano a la mañana del día siguiente, pero era algo. Ayudado por la muleta caminó por el cuarto, se había jurado no usarla jamás… en público, pero tenía que reconocer la necesidad de apoyarse en ella cuando el dolor era insoportable, además si quería curarse pronto podía vivir con ser el único testigo de su vergüenza. Recién había dejado la maldita cosa junto a su cama cuando alguien toco la puerta y sin esperar respuesta irrumpió como un vendaval
- ¿Estás despierto?
- Como me gustaría que por una vez en la vida tomaras un diccionario y buscaras el significado de la palabra privacidad – mascullo entre dientes mientras le veía tomar una manzana de su cesta de frutas, cortesía del hotel, sonriendo y guiñándole un ojo con picardía
- Prácticamente cambie tus pañales – exageró con si fuera una anciana de ochenta años - así que no tienes nada que no haya visto ya… nada – enfatizó dándole una mordida a la fruta mientras sonreía, eso hizo que se sonrojara y solo la fuerza de voluntad evito que buscara cubrirse más que con solo su delgado pantalón de chándal, afortunadamente se lo había colocado pues prefería ir sin nada cuando estaba solo, de ahí que Alex lo hubiera encontrado en cueros más de una vez
- ¿Qué quieres, Alex? – la conocía de toda la vida y era la mejor manager que pudiera desear, si tan solo… eran tantas cosas que mejor dejaba las cosas en paz antes de perder las neuronas – es demasiado temprano para que estés despierta – y fastidiándome, quiso añadir, pero con pensarlo bastaba
- Y hubiera seguido felizmente dormida si no fuera por culpa de Tatsuya – refunfuño mientras escarbaba en los bolsillos de su chaqueta – antes de irse me pidió que te diera esto… el pequeño capullo no quiso decirme nada, ¡A mí, que soy como su madre!
- Dios nos libre – murmuró tomando lo que ella le tendía
Era un sobre pequeño con el logo del hotel, estaba sellado y con la firma de Tatsuya sobre el pegue, sonrió al ver que su hermano había previsto que Alex habría husmeado, con lo metomentodo que era el detalle seguramente la había sacado de quicio, se alejó un poco disimulando su cojera, rasgó el papel y saco una tarjeta con una simple frase
Primer cajón de tu buró.
Intrigado, se dejó caer sentado en la cama y lentamente abrió el cajón, si era algo desagradable quería poder evitarlo, pero sorprendido no encontró nada más que otro sobre con otra nota
P.D: Espero cada maldito detalle
Resoplando impaciente vació el contenido en su mano… y sonrió mientras suspiraba, jurándose recompensar muy generosamente a Tatsuya, el bastardo astuto se había anotado un tanto y se lo merecía
- Alex ¿me llevarías a un lugar? – le jodía no poder desplazarse solo, pero más lo hacía el tener que pedirle ayuda a la última persona que quería cerca en esa situación
- Tienes terapia a las ocho – le recordó aun enfurruñada, trato de ver el contenido sobre su hombro pero Taiga lo había ocultado haciéndola chasquear la lengua
- Por favor… prometo que llegaremos a tiempo – dijo poniendo su mejor mirada de cachorro apaleado – ¿Si? te juro que…
- Bien, pero más te vale que valga la pena… antes quiero saber más de todo esto que la basura que soltaste ayer – obstinadamente se cruzó de brazos y le miró fijamente – ya mismo
- Oh, cariño… si vieras como te haces querer – masculló con sarcasmo mientras ya estaba buscando un cambio de ropa – te contare todo… pero en el camino, no podemos perder tiempo
- Estaré lista en cinco minutos – contesto saliendo del cuarto
- ¡Que sean tres!
Les tomo 10 minutos entre ambos estar listos y después de un rato seguía sin decir media palabra del asunto, mientras Alex conducía hacia la salida, se le estaba haciendo difícil no prestarle atención, aguantando sus miradas malhumoradas hasta que ella le gruñó con impaciencia y resoplo
- ¡Vas a decirme lo que quiero saber así tenga que molerte a palos!
- Ya basta ¿Pues qué te pasa? ¡No es como si alguna vez te hubiera importado mi vida privada más que la manera en cómo me sale la meada! Déjame pensar, ni siquiera sé por dónde empezar ¡Diablos! – un incipiente dolor de cabeza le martillaba la cien… y recién eran las seis y cuarto de la mañana, afortunadamente ya estaban llegando
- Me importa cuando afecta tu rendimiento, ¿crees que no me he dado cuenta que andas con la cabeza en el culo desde ayer? – no, estaba seguro que se había chivado - Y ese cuento que me soltaste sobre que fueron por unas radiografías pero luego se averió el auto fue un intento patético de darme el esquinazo, ¡en este punto de nuestra relación cualquiera pensaría que no me tomarías por estúpida!
- No lo hago ¿Está bien? Y siento que creas que no confío en ti… es solo que… verás… todo paso tan rápido y luego me paso esto y al final no pude decir nada al respecto… y me sentí tan inseguro después que quise olvidarlo pero entre más trato más lo pienso… oh, ya no se ni lo que digo, perdón – apretó el puente de su nariz y resoplo
Increíblemente después de aquellas palabras sin sentido Alex guardo silencio, siguió su indicación de ingresar al parqueadero y cuando caminaron hacia la entrada no pudo aguantar mucho sin decir nada
- Si tan mal te encuentras debiste haberme dicho algo – Taiga no supo que contestar pues no estaba seguro sobre que estaba hablando, cuando vio que ella miraba seriamente el letrero de la Clínica – no sabía que tenías alguna cita médica ¡Soy tu maldita manager! ¡¿Por qué nadie me dice nada?!
- Sera porque no la tengo…
- Entonces que rayos estamos haciendo aquí – su mal humor iba en ascenso y sabía que en el momento que lo dejara desvordarse no había quien la aguantara
- Ayer, después del partido, conocí a alguien y…- guardo silencio al ver que Alex le miraba como si en lugar hubiera dicho que era algun tipo de extraterrestre
- Cuando dices que conociste a alguien… ¿quieres decir que conociste a alguien? Es decir… ¿humano? – lo dijo como si de verdad quisiera estar segura y eso lo cabreo
- Si fueras un hombre te caería a golpes – mascullo ofendido - ¿quieres que te cuente o vas a seguir siento una imbécil? – no solía ser grosero con las mujeres, pero Alex tenía la facultad de sacar lo peor de su persona, y además a medida que se acercaban a la puerta sentía que estaba a punto de perder los nervios
- No me puedes culpar cuando nunca he visto alguna de tus amantes y si me entero que has echado un polvo ya ha pasado un mes del hecho… tanto como te conozco no recuerdo la primera vez que te emocionaras porque has conectado con quien sea… si es que alguna vez lo has hecho – al ver que la expresión del pelirrojo no había cambiado se dio por vencida – bien, lo siento, conociste a una persona ¿y que paso?
- Más bien cayó sobre nosotros – y asombrada vio cómo su expresión enojada pasaba a una embobada en un segundo – venia saliendo con Tatsuya y… - comenzó a contarle todo lo que había pasado la noche anterior, casi todo al menos… o sea casi nada – y luego dejamos a esta persona al cuidado del doctor… el resto ya lo sabes, volví al hotel inmediatamente después – caminó lentamente y se tomó un momento para preguntar a una señorita en la recepción si el doctor Yamada estaba de turno, la pobre se sonrojo fuertemente y tartamudeo algo sobre que lo llamaría en un instante, la vio irse junto a otra chica y susurrar en voz fuerte y clara "!Dios, es Kagami! E Ignoró el hecho de verla sacarle disimuladamente una fotografía
- Déjame entender… dices que Tatsu y Tú obraron de buenos samaritanos con "una persona que era un completo extraño pero que te ha idiotizado" y pasaron una odisea, entre ellas arriesgar tu salud, su integridad al andar solos por la calle y luego simplemente se largaron ¿ya está? Tienes que estar bromeando…
- No,… fue así, más o menos – más "más" que menos pero ella no tenía que saberlo, afortunadamente vio al Doctor acercarse con una sonrisa enorme que amenazaba con partirle la cabeza en dos
- ¡Hola! Espero que no le traigan malas noticias – dijo ya más sombrío y sonrojándose al ver a Alex – Buenos Días, señorita
- ¿Oíste?, me dijo Señorita, apréndele al buen doctor – dijo con una risita – Mucho Gusto, soy Alexandra García, su manager
- Ryuiichi Yamada, un placer, atendí al señor Kagami ayer después del partido – le miró un momento y le amonesto – ¿Está todo bien? no lleva la muleta ¿hay algún problema con su pierna?
- No, no… nada de eso, quiero decir que todo va bien, solo me preguntaba si aún sigue aquí… - dijo como quien no quiere la cosa
- Oh, si… de hecho acabo de dejarle mientras se prepara para un procedimiento
- ¿Ocurrió algo? – pregunto mientras todos caminaban detrás del doctor a quien sabe donde
- Nada malo, solo un examen de rutina, pero si quiere puede hablarle antes – dijo arrastrando una especie de aparato médico que le tendió una enfermera
- ¿Puedo? ¿De verdad? No molesto ¿o sí? – dada las circunstancias no quería imponer su presencia, no cuando sabía que podía incomodarle
- No, pero porque no le pregunta para estar seguro - le dijo con una sonrisa mientras le indicaba una puerta – es aquí, vamos - No supo si seguirle o no hasta que Alex le empujó y se encontraron los tres aglomerados en la puerta, pero no vieron a nadie – Kuroko, alguien vino a verte – sobresaltados, se dieron cuenta que si había alguien y estaba sentado mirando por la ventana, sorprendido, Taiga de repente se encontró de frente con aquellos brillantes ojos azules, lentamente le sonrió y recibió una pero más tímida, sobretodo sorprendida, como respuesta
- Hola… ¿me recuerdas? Te traje ayer – señaló a Alex y dijo – Ella es Alex, mi manager
- Un gusto, y por lo de ayer, muchas gracias, Taiga – su voz ya no se escuchaba tan débil y se alegró por ello – Pero ¿Cómo te encuentras? ¿Está mejor tu pierna? ¿Está bien que estés de pie? Oh, Dios – se puso de pie sobresaltando a todos y le señaló la silla – por favor… toma asiento – empezó a negarse pero la calidez de su mano le tomo del brazo, no pudo pensar en nada hasta que se vio sentado mirándole a la altura de la barbilla – si apoyas tu pierna no te curaras para el partido de la final
- Apenas estamos en la semifinal – dijo tontamente pensando que de cerca era aún más apuesto, incómodo podía sentir que Alex tampoco perdía detalle
- Confío en que llegarán a la final – dijo con una sonrisa, un movimiento a su lado le impidió contestar, el doctor Yamada estaba conectando un aparato junto a una pantalla y luego de pronto Alex hizo un sonido ahogado
- Tú… tú… estas… ¿lo estás? – Tetsuya se sonrojó violentamente y asistió – Oh… digo… wow… - ahora fue Alex la que se sonrojo, Taiga se asombró de ver tal cosa… ella nunca se apenaba, luego le miró entrecerrando los ojos – ¿lo sabías?
- ¿El qué? – estaba actuando como una demente, que lo aspen si sabía de qué rayos estaba hablando pero tenía que parar, eso estaba poniendo incomodo a su chico… Oh, por todos los cielos ¡¿y de que parte de su ego salió eso?!
- Sobre… - señaló hacía el vientre de Tetsuya con los ojos muy abiertos, el pobre no podía estar más avergonzado y Taiga comprendió
- Claro que si, ¿cómo lo sabes tú? – por un momento tuvo el horrible pensamiento de que sabía también lo de Aomine pero estaba seguro de que había omitido ese detalle en su relato, miró de nuevo al chico, detenidamente, y aunque ayer no lo había notado la ligerísima curva de su vientre era más notoria ahora que no tenía el gabán puesto, pero eso no podía ser suficiente para que Alex se diera cuenta, ¿no?
- Kuroko, es hora – la voz del Doctor los sobresaltó, habían olvidado que estaba ahí, Tetsuya se acomodó hasta tenderse en la cama siguiendo las indicaciones del médico, visiblemente más ansioso – Por favor esperen afuera un momento
- ¿Qué sucede? – Taiga le miraba preocupado sin dar un paso fuera de la habitación y Alex rodó los ojos, señaló el aparato y dijo como si fuera lo más obvio del mundo
- El doctor le hará una ecografía
...
Oh, Diablos…
De verdad estaba ahí
Cuando lo vio entrar por la puerta pensó que alucinaba, era Taiga Kagami ¿Por qué estaba ahí? Y con su manager además, esa mañana estaba de jeans y una chaqueta de cuero, ambos ajustados, cometiendo todos los delitos pro-sensualidad exitentes, alguien debería prohibir que los hombres de traseros suculentos usaran esa ropa, se pudo nervioso de repente, la conversación estaba tomando un caris extraño y vergonzoso ¿Cómo diablos se había dado cuenta ella de todo? Esa mañana se había palpado el vientre y de hecho había notado un pequeño abultamiento pero podía pasar perfectamente por algo de sobrepeso, se le coló el pensamiento de que Daiki a lo mejor no se hubiera dado cuenta del hecho por ese motivo y de pronto le resultó deprimente, lo cual era absurdo pues él tampoco lo había sabido hasta una semana antes
- Creo que iré por un café – Alex le miraba con algo de aprehensión y eso le incomodó, no se conocían pero sentía que no le caía del todo bien, sin esperar respuesta salió del cuarto
- Siento todo esto – se disculpó – ella es algo… lo siento por eso ¿sí? – corrió un poco la silla y se hizo al lado contrario de la cama donde estaba el doctor conectando un montón de cables
- No te preocupes, es normal supongo, no todos los días te encuentras con un hombre que esta… bueno, así – con la salida de la mujer pudo relajarse un poco, solo un poquisimo
- Señor Kagami… - advirtió el doctor señalando la puerta
- Deme un momento si… - suplico mientras observaba a Tetsuya
- ¿Kuroko?
- No hay problema Doctor – en ese punto estaba más ansioso por ver a su hijo que por la pena
- Muy bien, levanta tu camisa, y desabrocha el pantalón… déjame ver a ese bebé – murmuró el Doctor Yamada mientras tomaba un tubo de algún tipo de crema, de repente Taiga sintió que estaba totalmente fuera de su elemento
- ¿Te dolerá? – dijo preocupado, cuando Tetsuya respiró profundo al contacto con el gel, su piel era extremadamente blanca y se veía demasiado suave para su tranquilidad mental
- ¿La ecografía? – Taiga asintió y él negó mientras sonreía – No, claro que no, es solo que está un poco frío
- Yo nunca… nunca he… quiero decir, nunca he mirado ninguna de estas… ¿debería irme? No quiero incomodarte – dijo apenado
- ¿Quieres irte? – pregunto mirándole a los ojos
La respuesta se perdió cuando un tamborileo constante inundó la habitación, era rápido y fuerte, un suspiro y una sonrisa temblorosa siguieron a la cara asombrada que tenía Taiga mientras ambos se quedaban viendo las imágenes borrosas de la pantalla a blanco y negro, una pequeña lagrima de felicidad sorprendió a Tetsuya al ver por primera vez a su hijo cuando el doctor hizo más presión sobre su vientre
- Escúchalo, su latido es fuerte y constante… vamos, vamos, déjame verte – canturreo el doctor Yamada mientras buscaba de un lado a otro - mira eso… sus brazos están contra su pecho y si… tenemos un par de piernas por aquí… - los murmullos del doctor tenían a Taiga embobado, era la cosa más hermosa que hubiera tenido la oportunidad de ver – ahora debe tener entre 7 y 10 centímetros, la cabeza tiene el tamaño correcto aunque parezca que es enorme… no parece haber alguna malformación...déjame ver algo…
Tetsuya tenía una sonrisa enorme y llorosa, necesitaba apoyarse en algo mientras embelesado escuchaba lo que decía el médico, inconscientemente estiró la mano y se aferró a la primera cosa que encontró, el agarre confortable de una enorme y cálida mano envolvió la suya como una manta, en su mente quiso rectificar el hecho de estarse tomando libertades con alguien que apenas conocía pero al ver que en lugar de rechazarle le sujetaba más fuerte le hizo descartar la idea, de repente, tuvo el aterrador pensamiento de que era Daiki quien debiera estar acompañándole pero nada más recordar su reacción ante la noticia descarto el mal augurio, el amaría a su bebe por ambos, nunca lo necesitaría… nunca, más tranquilo escuchó una risita cuando de repente el pequeño bebé parecía darse la vuelta, aunque el solo sintió un pequeño burbujeo
- Parece que quiere que sepamos lo que hay que esperar – sin dejar de reír, el doctor pregunto – ¿quieres saberlo?
- Dios mío ¿está seguro? Quiero decir…
- Oh si, prácticamente está luciéndose frente a nosotros – dijo en tono de broma, Tetsuya asistió de inmediato
- ¡Por favor… sí!, quiero saberlo – a su lado Taiga suspiró sonoramente y con asombro preguntó
- ¿Cómo lo hace? Yo a duras penas puedo ver su pequeño cuerpo - Taiga simplemente se encogió de hombros ante la sonrisa del doctor, este deslizó un poco más el ecógrafo y señalo con el dedo
- Aquí… esto indica el sexo – Tetsuya parecía entender algo pero él tenía que admitir que solo veía lluvia – si lo que veo es correcto… esperas una niña, felicitaciones
- Una niña… - murmuró como en una ensoñación - ¿Escuchaste eso Taiga? Es una niña, voy a tener una niña – y el agarre de sus manos se hizo más fuerte
- Si, una niña que será preciosa, felicidades – corroboró con una sonrisa, sonrojados ambos volvieron a mirar la pantalla y mientras el doctor tecleaba salió una tira de impresiones
- Aquí están ¿quieres las imágenes? – preguntó el medico mientras la impresora arrojaba el pequeño papel
- Si
- Si
Taiga también había contestado, inconscientemente, y de inmediato se puso rojísimo, el doctor le miró con una sonrisa y no dijo nada aunque por obvias razones no saco una copia para él
- Taiga - Alex estaba junto a la puerta, llamándole seriamente, aunque trato de disimular suavizando el gesto y sonriendo a Tetsuya – debemos irnos
- ¿Ya? – asistió y con pesar suspiró, se puso de pie mientras observaba a Tetsuya acomodar su ropa luego de limpiarse con una toallita – debo irme
- Pierde cuidado, te agradezco que vinieras, sé que no tenías por qué hacerlo…
- Quería hacerlo… ¡Oh, cierto! – escarbo en su bolsillo y sonrió – casi olvido darte esto
Perplejo dejó que tomara su mano y dejara lo que el reconoció como las llaves de su auto
- ¿Porque…?
- Mi amigo lo trajo ayer desde el complejo, espero que no te importe
- No, no, claro que no… - la verdad era que ni había pensado en eso, mucho menos en las llaves – muchas gracias, de nuevo, dile por favor que estoy agradecido también.
- ¿Es seguro? Digo ¿Qué te vayas solo? – pregunto ignorando la impaciencia que emanaba desde la puerta, por alguna razón Alex estaba siendo borde a propósito
- Si, descuida, he llamado a un amigo para que me acompañe, estaré bien, agregó con una sonrisa, Taiga quedo descolocado por un momento, sonreír transformaba su rostro maravillosamente
- Bien, en ese caso ya debo irme – pero no quería – antes me preguntaba si tu… ¿podrías darme tu número? Me ha gustado conocerte y no quisiera que perdiéramos el contacto, pero si no quieres …
- No, claro que te doy mi número – Taiga no podía creer su suerte, otra persona en la situación de Tetsuya se hubiera negado rotundamente pero agradecía que no fuera el caso – espero que te recuperes, estaré apoyándolos para que ganen
- Gracias… - le tendió la mano al doctor y con un último adiós caminó hasta la puerta, iba a medio camino cuando su voz le detuvo
- ¡Espera! - Tetsuya caminó en su dirección y le tendió algo un poco sonrojado - No es nada, solo… yo igual tengo el CD así que…
En sus manos sostenía la tirilla de imágenes que el doctor había sacado, la contemplo por un momento y sonrió, cuando levantó la mirada para agradecer el gesto Tetsuya había desaparecido
- Quita esa cara, haces que me den escalofrios
- No quiero – contestó aun contemplando las borrosas imágenes, Alex rodo los ojos mientras salían de la clínica, todo el rato había mantenido una expresión adusta – mejor apurémonos, estamos con el tiempo justo para llegar al hotel
- Espera aquí, voy por el auto – la contemplo un momento con el cejo fruncido, algo había pasado con Alex pero no lo pillaba
- ¡Lo siento! ¡Lo siento! Voy corriendo, Con permiso… ¡auch! – corriendo como loco, alguien entró a tropezones y casi chocan pero lo esquivó justo a tiempo, aunque el pobre tipo se estrelló de bruces con una mesa auxiliar golpeándose el pie
- ¿Se encuentra bien? – preguntó al verlo saltar la pata coja
- Si, si, descuide yo… - le miró y soltó un grito ahogado – ¡eres "The Tiger"!
- ¿Quién? -
- Taiga Kagami, ¿quién más? - agrego como si la pregunta fuera tonta
- Ah, él… digo sí, soy yo … - se rasco la nuca algo incomodo, algunas veces olvidaba ese sobrenombre– mucho gusto… supongo
- Vaya, si, un gustazo… pero le voy al Osaka sabes, aunque admito que juegas estupendamente ¿eh? Solo para que conste – y sonrió mientras se quitaba las gafas, tenía unos expresivos ojos aleonados y el pasamontañas que traía no ocultaba del todo su cabello rubio, le tendió la mano y al tomarla la sacudio enérgicamente hacieno que por poco le castañearan los dientes – Ryota Kise… un placer, me encantaría quedarme a charlar y te invitaría un café, tal vez con una foto para Instagram y un comentario para el Facebook, pero descuida ese tal vez lo haga, ahora debo irme ¡adiós! – sorprendido, le vio salir corriendo después de hacer una pregunta en la recepción
Taiga se quedo perplejo, sin saber realmente que había pasado, escuchó a Alex oprimir el claxon mientras se estacionaba cerca, sacudió la cabeza y se subió al auto, preparado para una larga sesión de tortura… física con su Kinesiólogo y mental con Alex
...
Tetsuya estaba ultimando los detalles de su próxima cita médica, prometiendo seguir las órdenes cuando escuchó un pequeño alboroto en el pasillo, sorprendido vio a alguien correr hacía él y patinar hasta quedar de pie a su lado
- ¡Kurokocchiiiii! – en menos de un segundo se vio envuelto de los brazos de Ryota ante la asombrada mirada el médico que pidió silencio ante el escándalo que estaba montando
- El se encuentra perfectamente – aclaró cuando lo único que sacó en claro de su retahíla fue que era su acompañante y creía que se estaba muriendo – solo debe reposar y tomarse sus medicinas, ya he programado su próxima cita así que no siendo más, puedes reclamar tu salida en la recepción, ahora debo irme, por favor cuídate mucho
- Muchas gracias por todo Profesor, lo veré en la universidad en unos días supongo – asistiendo y con un gesto de despedida se fue por el pasillo contrario
- ¿Pues qué te ha pasado? No veo que estés a punto de estirar la pata – exclamó mirándole por todos lados – aunque estas un poco… eh pasado de peso, pero te sienta lo juro – dijo algo inseguro
- ¿Te parece si nos vamos? Te pongo al tanto en el camino ¿sí? – ignorando ese último comentario Tetsuya quería irse lo más pronto posible pero primero buscaría algo para comer porque sentía que podría engullir un caballo y pedir una vaca de postre
- Tomaremos un taxi – dijo su amigo mientras buscaba alguno – deje mi auto en el hotel, espérame aquí que no estoy seguro si debas caminar ¿no necesitas algunas silla de ruedas o algo?
- No, estoy perfectamente, busquemos el mío, debe estar en algún lugar del parqueadero – le tendió las llaves mientras revisaba la receta, sus próximas dosis eran vitaminas y otras cosas por el estilo pero no debía tomarlos hasta dentro de unas horas
- ¿Dónde? – preguntó mientras miraba para todos lados
- No lo sé, yo no lo traje – dijo distraído mientras prestaba atención a un mensaje de su móvil, sonriendo mientras lo contestaba
- De verdad necesitas contarme con pelos y señales que fue lo que paso, no te vez para nada como alguien enfermo
No tuvieron que ir muy lejos para encontrarlo, todo parecía estar en su sitio y pronto se pusieron en camino, mismo que se vio plagado de preguntas una seguida de la otra y le estaba costando seguir el hilo cuando pidió que hicieran un alto para comer, tratando de conseguir una pausa ante la avalancha que era Ryota
- Cuando me llamaste de veras me asuste – dijo tomando un respiro, entraron en una pequeña cafetería y fueron hasta la última mesa ubicada cerca a un colorido jardín, era temprano así que estaba algo solo, buena cosa porque quería algo de privacidad
- Lo lamento – tomaron asiento y se disculpó mientras veía el menú – como te dije ayer tuve un pequeño percance y termine hospitalizado, pero no estoy enfermo - enfatizó
- Aun sigo esperando que me digas lo pequeño que fue – murmuró mientras una señora de edad tomaba su orden – nadie necesita pasar la noche en una clínica por nada, me aterra pensar que la pasaras solo además – al momento la misma mujer llegó con un plato de huevos con tocino, panecillos con mermelada y algo de mantequilla para untar, un vaso enorme de leche, otro de jugo de naranja y algo de fruta picada, Tetsuya se relamió y tomó un poco del zumo, comparado con el sándwich de jamón y queso de Ryota lo suyo era un banquete – ¿hace cuanto que no comes? Hasta donde recuerdo no te gustan los huevos ¿de verdad estas bien?
- Estoy bien ahora... verás – le miró un momento y sonrió metiendo un pedazo de manzana en su boca – descubrí que estoy esperando un hijo
- ¡¿Qué tu queeeeeé?! – no pudo evitarlo y se rio con ganas, Ryota se había quedado con la boca abierta... y sin palabras, algo inaudito y no era para menos, nunca le había contado sobre Daiki así que seguramente el hasta creía que aún era virgen – ¡¿cuándo?! ¡¿Cómo?! ¡¿Dónde?! ¡¿Por qué?! ¡¿y de quién?! ¡¿Cómo me sueltas algo así de pronto?!
- Hace poco más de tres meses, de la forma habitual, en mi apartamento, porque tuve relaciones sexuales y de alguien con quien salida, eres mi amigo ¿a quien más se lo voy a decir? – contesto con la boca llena de huevos, nunca los huevos había sabido tan bien
- Pero… pero… ¿Cómo que salías con alguien? – dijo con un gruñido - ¿desde cuándo?
- Un tiempo – respondió sin darle mucha importancia, si le decía que desde hacía seis años había tenido novio y no se lo había dicho el berrinche que armaría no tendría nombre – aunque hace tiempo que no nos vemos y no sé donde está ahora – y no mentía... a medias, era cierto que no tenía ni idea sobre donde pudiera estar Daiki en ese preciso momento, podía suponerlo pero nunca saberlo a ciencia cierta
- ¿Pero lo sabe, no? ¿Qué tendrán un hijo? – preguntó sorprendido, no imaginaba el porqué de la manera tan desapasionada con que estaba tratando el tema, el no podria hacerlo
- Sí, pero ambos estamos de acuerdo en que sería un pésimo padre, así que no intervendrá – "más le vale que no" sintiéndose un poco mal de repente, tomo un poco de zumo y respiro profundo, decidido a mantener la comida en su estomago
- ¿Y así? ¿ya está? Solo te deja el paquete y se larga cagando leches ¡no es posible! Y que tu lo aceptes me desconcierta aun mas, me cuesta creerlo – se le quedo mirando un buen rato y suspiro con pesadez – de nosotros dos eres el más sensato ¿tan malo es?
- Mas que malo es… un estúpido malnacido – Ryota dio un respingo, era tan raro verlo maldecir - no quiero cerca de mí a alguien que lo primero que sugirió cuando se entero que tendría un hijo fue que me deshiciera de él, lo hubieras visto, ni siquiera se lo pensó dos veces al decirlo, luego tuvo el descaro de decirme que no estaba seguro si quiera que fuera suyo… - ahora más que dolor sentía rabia, ¿había sido tan ciego? Viendo en retrospectiva todas las señales habían estado ahí, el hecho de haberlas pasado por alto aun le molestaba, había sido masoquista y estúpido, confiado y porque no, ingenuo mas allá de lo que podía soportar admitir
- ¿Pues que hacías con un tipo así? – la pregunta era razonable, pero no podía contestarla sin aceptar su parte de la culpa
- Mi error, quise ver cosas donde no las había y de repente espere demasiado de algo que no iba a ninguna parte y de alguien que no me había dado motivos de ser confiable – suspiró y de nuevo el miedo se coló por su columna, recordando las amenazas y los gritos – aunque le dije que no se acercara a mí no estoy muy seguro de que lo pueda evitar
- Podrías vivir conmigo – sugirió con una sonrisa – mi apartamento es enorme y no me molestan los niños
- Te lo agradezco, pero no, debo aprender a lidiar con esta situación, si huyo siempre no voy a tener paz nunca, cambiare las guardas y le impediré la entrada al edificio – picó un poco de su comida como por comer pero ya no sentía tanto apetito
- ¿Conozco a este idiota? – Ryota estaba realmente enojado y dolido – ¿porque nunca me dijiste nada?
- Quise hacerlo muchas veces pero no me lo permitió, ahora recuerdo sus razones para tanto misterio y las encuentro absurdas, no, no creo que le conozcas y es mejor así, aunque al principio pareciera lo contrario no es el tipo de hombre que uno presume frente a sus amigos – recordaba los breves buenos momentos pero eran tan pocos que solo se le venían a la mente malos ratos y discuciones
- ¿Te liaste con un feo? – pregunto con burla para aligerar el ambiente, Ryota era el primero en decir que la apariencia no lo era todo, a pesar de su línea de trabajo siembre decía que las personas que ponían toda su esperanza en la belleza física estaban destinadas al fracaso, cualquier cosa podía marcarla y el tiempo siempre acababa por ella, por eso todo el dinero que ganaba era sabiamente invertido, no siempre seria joven para ser modelo
- Lamentablemente era un maldito buen trozo de carne de primera clase, seguramente por eso es tan cretino – reflexiono con un encogimiento de hombros – lo que me importa ahora es mi bebé, solo eso
- ¡Voy a ser tío! – dijo con un chillido – ¡un nene bello, bello! porque tú eres bello, ¿te lo imaginas? Así ¿todo ojos azules?
- "La" imagino – aclaró con intención, Ryota se quedó boquiabierto – estoy casi a mediados del cuartro mes así que ya se lo que espero
- ¡Vas a matarme! Me declaro desde ya "madrino" universal ¡si será una muñeca! – Tetsuya empezó a reír ante tal parloteo, siempre podías contar con Ryota para hacer una fiesta de una tragedia, su hija sería afortunada porque vendría al mundo, estaría rodeada de amor, mucho amor… y esperanza
...continuara...
Hola!
Hombre ¡si que me he tardado! lo siento de veras pero tengo tanto trabajo que es absurdo... lamento no prometer que no vuelva a pasar... pero tratatré (TnT)9
Espero muchos mensajes y opiniones (los adoro, buenos o malos, la verdad)
Besos
Kaede
