Hello!!! Yo aquí de nuevo, en primer lugar un agradecimiento especial a Laetus, Tenshi-no-Tsubasa y a Mari Lou Rach por sus comentarios, espero les guste el capi n.n

Disclamer: DGM, su patente, personajes y demás no me pertenece… solo este humilde fic y los Oc.

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Dos Lados de una Guerra

N/A: Bueno este capi si lo escribí en tercera persona, cualquier cosa ya saben, un review con sus opiniones, amenazas, consejos y demás (se incluye golpear a la autora con Lero XD)

Camino a casa

El sonido del teléfono cortado después de escuchar gritos desgarradores, las imágenes de destrucción, fuego y caos en la pantalla, son los recuerdos que el Supervisor Komui Lee intenta mantener a raya con una gran sonrisa mientras despide a su hermana menor que se encaminaba a una nueva misión.

-¡ITERASHAI LENALEE-CHAAAN! –Fue lo que dijo el supervisor mientras le daba un abrazo de despedida a la exorcista de cabellos verdosos delante de los presentes.

-Itekimasu ni-san –Fue lo que respondió antes de marcharse con los buscadores y regalándole una fugaz sonrisa antes de subir al arca.

Al fin, en la soledad de su despacho, puede dejar esa mascara de alegría y seguridad para encarar la cruda realidad, de nuevo esas imágenes de pesadilla, justo cuando todo apuntaba a mejorar, un nuevo exorcista en sus líneas de batalla, la reducción de ataques del enemigo, pero eso cambió hace unas semanas atrás…

Flash back

Era de madrugada en la oficina del Supervisor, este bostezaba a causa del sueño, era algo anormal verlo a altas horas de la noche despierto, revisando unos documentos que tenía en mano y con su taza de café algo tibia, siente un escalofrío instantáneo, de repente varios timbres de las líneas telefónicas y la llegada presurosa del jefe del departamento científico auguraba malas noticias.

-¡Supervisor! Llamada urgente de las ramas de América Del Centro y Sur –Fue lo poco que alcanzo a decir antes de que en pantalla se mostraran esas devastadoras escenas: Akumas de niveles dos y tres, superando en gran número a los que habían atacado la antigua sede de la Orden, los científicos y buscadores corriendo por sus vidas en vano. Fue entonces que una gran explosión resonó y la pantalla no mostraba señal alguna de lo sucedido, pero no tenía que ser un genio para saber lo que pasó.

Komui esperaba que aquella persona no se encontrara allí, sabía que lo que pensaba era muy egoísta de su parte, pero si esos dos exorcistas se enteraban de lo que sucedía en esos momentos no dudarían en tomar el primer barco a América o, peor aún, estarían dispuestos a usar el…

-Supervisor llamada del Jefe de la Rama Centroamericana –Reever interrumpió sus pensamientos, parecía nervioso pero intentaba mantener la compostura, menuda noche para darles descanso a los chicos del departamento científico ¿Dónde estaba Bridget cuando se la necesita?-Se pregunto el supervisor.

-Reever mire si se puede usar el arca para evacuar a los supervivientes –Dijo Komui mientras contestaba el teléfono –Habla el Supervisor Komui Lee.

-Komui los… akumas están destruyendo…rama centroame… no… tenemos exorcistas aquí… el arca…ingresar… –Eran las pocas palabras que escuchaba del Jefe de la Rama Centroamericana pero supo darles orden a pasar del estado en que se encontraba por la noticia, la rama de América Central estaba siendo destruida y habían pocos exorcistas para combatir, pero el arca, la puerta que Allen había conectado con las demás ramas de la Orden… Le parecía que habían pasado horas en vez de segundos, en cuanto escucho el mensaje del Jefe y haberle dicho a Reever que vaya a ver el arca.

Reever seguía de pie frente a la pantalla viendo petrificado aquella escena, Komui suelta el teléfono ante la impactante imagen, en la pantalla se veía fuego por todas partes, cadáveres de sus camaradas y akumas a donde alcanzara la vista, luego aparece un joven de no más de veinte años, de cabellos y ojos oscuros, piel bronceada, traje negro con una estaca de plata en sus manos, intentaba acabar con la mayor cantidad de akumas que podía. El joven exorcista apenas si podía mantenerse de pie, fue cuando entonces lo vieron, las puertas del arca oscura, la cual cubría la entrada del arca blanca, como ocurrió aquella vez; de esta salieron dos siluetas, que parecían ser de un hombre fornido, con gafas y cabellos en punta y otro un poco más pequeño que el anterior, con los cabellos claros y amarrados en una coleta, con dos pendientes triangulares colgando de sus orejas , el desafortunado exorcista los divisó y al mismo tiempo que se predisponía a atacar, era cortado en dos por la figura más alta y fornida...pero la imagen ahora se había puesto en negro.

El sonido del teléfono sorprendió de nuevo a los dos hombres ahora Komui fue el que contesto temiendo lo peor, si eso fuese posible.

-Komui soy yo… -La voz sonaba algo quebrada pero serena en todo caso, como si tratase de controlarse, el reconoció a la persona dueña de la voz.

-Alex… -Se escuchó una explosión detrás del auricular telefónico, y una nueva explosión se registró en la pantalla.

-No hay tiempo Komui, los akumas están atacando la Orden Sudamericana, apenas… -Se oyó el golpe de algo metálico –Apenas los mantengo a raya Komui y son demasiados, el arca está bloqueada y los golems no logran conectarse con ellos, no puedo con todos yo sola… hay una cantidad sorprendente de akumas… han matado a mis otros compañeros...

Pero el ruido sordo que el Auditor Leverrier hizo al azotar la puerta al entrar, fue suficiente para colmar de los nervios a los dos hombres, pues este no venia solo, venia con algunos miembros de "Cuervo", los exorcistas Noise Marie y Chaoji.

-¿Qué significa todo esto Komui? ¿Por qué las puertas a las Ramas de América están cerradas? Tampoco hay comunicación con ninguna de las tres ramas–Dijo con su voz autoritaria y cargada de veneno, cosa que preocupó aun más al Supervisor ya que tampoco tenían comunicación con Renny, pero la respuesta vino tan rápido en la pantalla que su mirada se inmuto por un momento -… ¿Qué... es… esto?

La pantalla mostraba atroces escenas en que los akumas desgarraban, torturaban y masacraban a los humanos que tenían en frente, sus cuerpos llenos de pentáculos y desapareciendo como el polvo, al parecer la imagen provenía de algún golem algo intacto todavía, después este se volteo para dar la imagen de varios akumas intentando romper una barrera de color verde transparente, no era producto de los talismanes que usaban los buscadores, y entonces los vieron, varias personas, entre civiles que intentando ocupar el menor espacio posible, miembros de la orden que al parecer intentaban arreglar algo, y una figura oscura de pie, en cuyo pecho se veía una luz verde más intensa que el de la barrera. De pronto, los akumas se alejaron repentinamente, y vieron aparecer una nueva puerta del arca oscura y de esta apareció la figura de dos muchachos, se diviso que ambos apuntaban con sus pistolas al grupo que estaba encerrado en el campo verdoso, de repente todo se lleno de llamas y la pantalla en negro quedó.

Nadie dijo nada por un momento, todos estaba consternados ante esas terribles escenas, en especial el Supervisor, ya que había reconocido al exorcista que estaba protegiendo a los civiles y demás miembros que seguían con vida, la misma persona que lo había llamado hace minutos atrás, solo podía apretar los puños y sentirse impotente al no podría hacer nada ahora desde donde se encontraba, ¿Cómo sería capaz de decirles a ellos que aquella persona no iba a volver?, Aquella persona que era la responsable de que él estuviese en la Orden como Supervisor.

-Nada de lo visto debe salir de esta habitación –Habló Leverrier con su autoritaria voz, mientras se convertía en el centro de atención de los presentes.

-¿Cómo pretende que ignoremos esto? Son las vidas de sus subordinados, de varias personas a las que hemos conocido, personas por las cuales usted y yo estamos vivos aún… ¡PRETENDE QUE SE LO OCULTEMOS A LOS DEMÁS! ¡QUÉ HAGAMOS COMO SI ESTO NO…! -Chaoji era la expresión de como la mayoría se sentía en esos momentos, si no fuese por Komui que le detuvo con el brazo, de no hacerlo, el exorcista novato hubiese sido apuntado con las armas de los miembros de Cuervo.

-La información no saldrá de aquí, no queremos que los demás se preocupen y no podemos bajar la moral del resto de los miembros de la Orden… No se dirá nada hasta nuevo aviso –Fue lo que Komui dijo, viendo los rostros de los exorcistas, Marie se fue acercando a los otros tres para saber algo más de la situación mientras veían como Leverrier y los de Cuervo se marchaban sin decir más.

-Marie necesito en especial que Kanda no se entere de esto –Empezó Komui, rompiendo el silencio entre los cuatro. Este solo asienta, a sabiendas como es Kanda –Chaoji sé que esto es chocante, pero tenemos que guardar la calma, nadie tiene que saber lo que vimos hoy, ni siquiera los generales.

Flash Back End

Recordarlo era tan doloroso como haberlo vivido. Komui abrió uno de los cajones de su escritorio, tomo una carpeta de este y la abrió enseguida, eran los datos de algunos exorcistas, exorcistas que habían ingresado antes de que él se convirtiera en Supervisor, uno a uno, pasaba los historiales de los exorcistas, algunas partes estaban sombreadas o vetadas que en sí la Santa Sede no quería dar a conocer; fue más despacio cuando vio el historial de su hermana, Lenalee Lee, eran datos de cuando recién ingresó a la orden, no estaban actualizados, incluso su foto era cuando Lenalee tenía unos 6 o 7 años.

Seguía mecánicamente pasando despacio cada hoja, también se detuvo en el historial de Kanda, el cual también tenía algunas partes vetadas, aunque Komui ya sabía en qué consistía, pues era de las actuales marcas de su pecho. Continuó con su auto impuesta labor hasta que se detuvo en la que hasta ahora, parecía la mas vetada en cuestión de dar a conocer datos personales en el historial en el cual tenía fija la mirada, la foto de una niña más o menos de la edad que Lenalee, pues una de las pocas partes visibles era su fecha de ingreso a la Orden y el resto de sus datos… o lo que se podía ver de ellos constaba de la siguiente manera:

N/A: las partes que se encuentren así "////", significa que en los informes están sombreadas o con resaltador negro, o como le quieran llamar, con respecto a los años, no sabemos las fechas exactas, solo sabemos que la serie se desarrolla en el final imaginario del siglo XIX, así como Hoshino-sensei, se los dejo a su imaginación.

Nombre: /////////////// //////////////// Alexandra ////////////// /////////////// ///////////-//////////-///////// B/////////////

Fecha de Nacimiento: 7 julio 18XX

Edad: 6 años

Fecha de ingreso: 4 mayo 18XX

Nacionalidad: Portuguesa

Tipo de sangre: O

Inocencia:

Heart of Maria

Equipo/ ////////////

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De ahí, no había ningún dato acerca de ella, como en sí que era su inocencia, datos de sus parientes, si fue la Santa Sede o uno de los generales que la encontró… cosa que no sorprendió a Komui, el sabía la habilidad de cada exorcista que había estado en la Orden desde que ingresó, y ella no era la excepción.

Con un profundo suspiro dirigió sus manos a la parte final de de aquella carpeta, tomó la hoja que estaba suelta y al fin, una mirada de melancolía se veía en aquellos ojos al observar aquel boceto de un bello jardín, en el cual se encontraban dos niñas y un niño, una de las niñas llevaba su cabello recogido en dos coletas y una amplia sonrisa en su rostro; la otra niña, con sus cabellos claros recogidos en forma de cesta y con dos mechones sueltos a los lados, con una sonrisa igual de radiante como la primera; entre ambas tiraban de la mano de un muchacho de cabellos largos, amarrados en una coleta, algo serio en comparación a las otras dos. Al final de aquella tierna imagen se encontraba la firma del General Froi Tiedoll, muy conocido por sus bellos dibujos en los cuales, según él, demostraba la belleza del mundo.

De repente, alguien toca la puerta de su oficina, Komui deja salir un suspiro resignado, debido a que tendría que usar esa falsa mascara de alegría nuevamente, se prometió a si mismo intentar no recriminar a Allen por usar su sonrisa en cualquier circunstancia.

-Supervisor, tiene que revisar estos informes –Mencionó una mujer, de aspecto serio mientras cargaba consigo una montaña de papeles entre sus brazos.

-¿Por qué soy el único que no tiene descanso Bridget-san? –Preguntó el Supervisor, haciendo uno mohines propios de él - ¿Eso es todo? –Preguntó ahora esperanzado.

-¿De qué está hablando Supervisor? Tuve que pedir ayuda para traer todo el trabajo que dejas acumular al cabo de unos pocos días –Contestó la mujer mientras Komui horrorizado veía los tumultos de papeles apenas equilibrados que traían varios buscadores y miembros del departamento científico.

Al cabo de unos momentos empezó a verse algo en pantalla, primero como imágenes no definidas, y unas voces detrás, después de unos momentos la imagen se aclaró mostrando a la Jefa de la Rama Norteamericana junto a varias personas a su alrededor, algunas con vendajes y demás curaciones, la más próxima a Renny era una muchacha de cabellos rubios oscuros, de ojos azul profundo y una hermosa sonrisa que Komui reconoció al instante, los demás que estaban con él miraban sorprendidos las condiciones en las cuales estaban.

-¡Komui! ¿Puedes oírnos? –Pregunto la fornida Jefa, que al juzgar por su apariencia no parecía tener heridas en comparación a los demás.

-Aquí Komui ¿Dónde se encuentran? ¿Están Bien?... –Interrogaba algo precipitado, la desesperación de Komui era comparada con el alivio que sentía al saber que habían supervivientes.

-Cálmate Komui –Respondió la joven rubia de facciones finas, con voz dulce per a la vez elegante y relajada. –Desembarcaremos en el puerto de Lisboa, somos aproximadamente cuatro buscadores, cinco científicos, dos exorcistas, somos lo que quedó de las Ramas Americanas del Centro y Sur –Dijo lo último con un tono más triste y sombrío. –Como la comunicación ha estado fallando estas semanas, Renny-san nos está escoltando personalmente hasta la Orden, por alguna razón la puerta que conecta con la rama norteamericana también se ha desconectado.

-Alexandra, llévalos a la Iglesia de San Vicente de Fora(1) después de atender mejor sus heridas, es una orden –Nadie había notado cuando llegó el inquisidor Leverrier había irrumpido en la habitación, el cual se llevó la atención de todos los presentes incluso los que estaban del otro lado de la pantalla, excepto la mirada de la joven rubia.

-Como ordene auditor Leverrier –El flequillo ocultaba los ojos de la rubia, y le había respondido con un tono de voz frío pero sin perder la elegancia cantarina de la misma y de un momento a otro la transmisión se cortó.

-Esa muchacha sigue comportándose de igual manera después de todo este tiempo –Dijo el Hitleriano con un dejo hipócrita del "porque lo tratan así"

-Bridget-san ¿De qué se tratan los informes que tengo que revisar en esta ocación? –Preguntó serio el Supervisor, no importaba la forma en que tratara de destruir aquel alegre momento, sabía que al menos había sobrevivido.

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Desembocadura del Río Tajo (2) al Océano Atlántico

La joven de cabellos rubios había cortado la comunicación, haciendo que esta acción fuese toda por todos los presentes dirigiéndoles algunos una mirada de incredulidad y otros de miedo.

-Alexandra ¿Qué significa esto? –Pregunto con voz autoritaria la Jefe de Rama Renny, molesta porque el golem que habían tardado en arreglar para comunicarse estaba hecho añicos.

La exorcista rubia solo se marchó a la parte puesta del barco sin auricular palabra alguna, dejando a la mayoría en estado de conmoción, incluyendo a la compañera de Komui, al cabo de unos momentos un joven de unos veinte y tres años, de piel morena y cabellos oscuros, con un brazo vendado, dirigía una mirada preocupada en dirección donde se había ido la exorcista, y después fue detrás de la misma.

-Ahora ¿Qué les pasa a estos exorcistas? –Se pregunto Renny, que veía como aquel muchacho se marchaba en la misma dirección de la exorcista, y después cambió su semblante a un lleno de culpabilidad, como si hubiese recordado algo desagradable.

El muchacho fue con paso lento buscando por cubierta a la joven de orbes azules. La encontró en el extremo final del barco apoyada grácilmente sobre la baranda mirando las olas que golpeaban al barco como un suave roce, se aproximó hacia ella y aproximó su mano sin vendas al hombro de la muchacha para señalar que estaba allí.

-¿Qué sucede Nahuel-san? –Le preguntó al joven antes de que este apoyara su mano en el hombro mientras se volteaba para darle la cara.

El moreno pensó que la había hecho enfadar y por medio de señas intentaba darle a entender que su intensión no era de molestarla en lo absoluto, sino era para saber cómo se encontraba, ella solo lo queda viendo con expresión divertida ante su intento de comunicarse con ella.

-Lamento haberte preocupado, pero debe tener más cuidado, no queremos que se le abra la herida Nahuel-san –El joven hizo una cara algo desagradable al escuchar la terminación "san" junto a su nombre –Se que no está acostumbrado a que lo traten de manera formal, pero los buscadores te trataran así, será mejor que te vayas acostumbrando. –Lo único que pudo hacer el joven fue suspirar resignado.

Después una brisa helada hizo tiritar a ambos jóvenes y amos dirigieron sus miradas al cielo, el cual se empezó a cubrir con oscuras nubes, el muchacho llamó la atención de la exorcista y le hacía señas extrañas nuevamente, pero en esta ocasión señalando el vestido de la exorcista, de un color beige con bordes blancos, (N/A: guíense por el modelo de vestido que usa Lenalee para pasar como civil, solo que sin cuello alto, todo lo verde es beige y lo negro es blanco, a excepción de las botas las cuales son un café, y las mangas no son tan largas),que al parecer no era demasiado abrigado, para el temporal que empezaba a azotar en esos momentos.

-No tengo frío, además creo que ya vamos a desembarcar y no le he pedido disculpas a los demás por mi actitud anterior –Fue lo que dijo mientras se encaminaba de nuevo al sitio donde se encontraban los demás, siguiéndole el mayor mientras meneaba resignado la cabeza.

La joven se acercaba con paso grácil y acelerado buscando con la mirada a la Jefa de Rama, pero solo lo que veía era a los demás supervivientes.

-Chicos –Llamó en forma de que le prestaran atención mientras se acercaba a ellos –Chicos, vengo a ofrecerles una disculpa, no es justo que yo venga en una arran…

-No se preocupe Alexandra-dono –Dijo uno de los buscadores interrumpiéndola, ella sabía que era buscadores a pesar de usar ropa de civil por la forma en que la llamaba –Sabemos que no es de su agrado hablar con el Inspector.

-¿Por cierto donde esta Renny-san?, creo que le debo una disculpa también a ella –Preguntó la rubia que movía su cabeza de un lado para el otro buscando con la mirada a la Jefe de Rama.

-Renny-san fue a su camerino a colocarse algo mas abrigado, si me permite Alexandra-dono, creo que usted también debería ponerse algo más abrigado, el viento está muy helado el día de hoy, podría enfermarse.

-Gracias por preocuparte, pero me siento cómoda así, si me disculpan voy a buscar a Renny-san –Y sin perder tiempo fue en dirección a los camerinos, mientras Nahuel solo veía como la exorcista se marchaba.

La joven empezó a deambular por los pasillos del interior del barco, el cual no era ni muy pequeño y ni muy grande, una mediana máquina de vapor en el agua, ahora era tan comunes, además de ser un barco discreto y veloz –Pero con muchas comodidades –, para poderse marchar de aquel continente que ahora estaba bajo el control del Conde en gran parte.

Se detuvo frente a una puerta blanca, de metal grueso, toco tres veces y espero a recibir una respuesta, pero no obtuvo ninguna. Cuando se predispuso a entrara para confirmar si había o no alguien la habitación alguien se encontraba cerca.

-Alexandra que haces aquí ya tenemos que desembarcar –Dijo Renny con una actitud como si nada hubiese pasado momentos atrás.

-Bueno, es que yo la andaba buscando para disculparme por mi actitud anterior, no debí haber destruido el golem…

-Eso quedo en el pasado, ya olvídalo, ahora solo tenemos que preocuparnos en que los demás lleguen en una pieza a la Orden –Fueron las palabras que la Jefe de Rama usó para interrumpir a la exorcista.

Ambas se reunieron con los demás en la cubierta, en la cual se podía apreciar la belleza de la ciudad.

-"Estou em casa" (3) –Dijo la exorcista rubia al descender del barco, con una sonrisa sincera que cruzaba su rostro y hacia que sus hermosas facciones relucieran con mayor intensidad.

-Olvidaba tu nacionalidad Alexandra, ya deben ser varios años que no venias –Mencionó Renny mientras subían al carruaje.

-Sí, ya hacía algún tiempo que no venía no porque no he querido, sino porque no he tenido la oportunidad –Le confirmó la exorcista que admiraba el paisaje citadino que ofrecía aquel momento la ventana del carruaje.

El transcurso del viaje al hospital por las calles de la ciudad fue tranquilo y silencioso, más no incómodo, veía a gente con ropa abrigada a causa de la fría brisa de la temporada, pero el astro rey mostraba indicios de volver a reaparecer y brindar algo de su calor, haciendo que la ciudad se viese aún más hermosa de lo que se podía apreciar.

-Hemos llegado –Anunció el cochero.

La joven exorcista junto con la Jefe de Rama ayudaba a los demás con quienes viajaban, hasta que llegaran los doctores y enfermeros a atenderlos. Después de algunas horas encerrados en aquel edificio había agotado en especial a Jefa de Rama que tenía que estar con los asuntos del papeleo y esas cosas, parecía poder quedarse dormida en cualquier momento, lo cual pasó mientras estaba con Alexandra y Nahuel llenando unos formularios.

-Creo que está demasiado cansada –Dijo la exorcista de orbes azules mientras el otro de piel morena solo asentía divertido, pero su semblante cambió a uno más apenado cuando su estómago hizo el recordatorio de su existencia. –Y que tú tienes hambre, iré a conseguir algo de comer.

Pero este se interpuso en su camino y con señales intentaba explicar que no había necesidad de eso, y que él solo podía ir a buscar comida más tarde, pero de nuevo fue traicionado por su órgano interno, que a gritos pedía combustible.

-Cuida de los demás, regreso en seguida.

La exorcista ya estaba cruzando el umbral cuando el joven le detiene con el brazo sin vendar, haciendo que esta voltee a verle, este llevaba sobre su cabeza el sombrero, el cual reconoció, pues era el mismo sombrero blanco que llevaba la Jefe de Rama en su camino al hospital, señaló la ventana, por la cual entraban los rayos del sol y luego colocó el sombrero sobre su rubia cabellera y esta le agradece asintiendo con la cabeza.

Ya estando afuera, pudo darse cuenta de que a pesar de que el sol resplandeciera, el viento seguía frío, pero no soplaba con la suficiente fuerza como para llevársele el sombrero de su cabeza, ahora si se lamentaba no haberse puesto al menos una bufanda. Siguió por las calles con paso agraciado tan propio de ella, al menos estando en actividad le permitía conservar el calor, llego a un pequeño puesto de frutas, mientras se iba acercando recordó que solo cargaba pesos(4) consigo, no cargaba ni un reis(5).

-¿Qué puedo hacer ahora? –Se preguntó a sí misma con una voz apenas audible, fue entonces que por casualidad vio pasar a unos de esos artistas ambulantes realizando sus acrobacias en la calle, se le vino la idea de hacer lo mismo, pero cayó en cuenta de que con ese vestido no podía realizar tales acrobacias como ellos.

Entonces escuchó a una niña que pasaba por ahí tarareando una canción, se le vino la idea a la cabeza, se paro cerca de una tienda esquinera y empezó a cantar una canción (N/A: Se los dejo a su imaginación, pero que vaya acorde a la época) logrando atraer público, el cual se reunía a su alrededor. Cuando al fin terminó las ovaciones no se hicieron esperar y agradecía que Nahuel le haya dado el sombrero de Renny.

Fue entonces cuando lo vio, un hombre mayor que ella, debía rondar entre unos 26 años, con elegante traje de chaqué(6) color negro, con largos cabellos oscuros rizados sujetados en una cola, su piel blanca aceitunada y unos ojos color café oscuro, de aire misterioso y atrayente, se acercó a ella como todos los demás con la diferencia que solo tenía ojos para la exorcista.

-Una voz tan dulce, que armoniza con su delicada belleza –Dijo el hombre elegante dedicándole una sonrisa encantadora mas no lujuriosa y como los demás depositando unas monedas en el sombrero y retirándose del lugar, no sin antes dedicarle una última sonrisa a la joven exorcista.

La joven se había quedado petrificada por el momento, no sabía qué era lo que había hecho el hombre para hacer que su corazón palpite con una fuerza desmesurada, sus caballerosas palabras o su forma de sonreírle, fue sacada de sus pensamientos por su estomago que empezó a emitir molestos ruidos.

-Genial, ahora yo también tengo hambre –Se dijo a sí misma después de dar un pequeño suspiro, finalmente fue al puesto en el que se planteó ir en un principio.

Ya con las frutas (en su mayoría manzanas) en una bolsa de papel, se predispuso a regresar, volvía a tener frío, pues el astro rey había desaparecido detrás de unas nubes nuevamente. Decidió apresurar el paso, a pesar de que las nubes parecían pasajeras, la fría brisa no dejaba de golpear su piel.

-¡Hey! ¡No! ¡Espera! –Fue lo que la muchacha articuló, pues el sombrero que llevaba puesto momentos atrás, que ahora iba a merced de las corrientes frías que lo alejaban más de la joven exorcista. –Renny-san va matarme si lo pierdo –Dijo mientras corría tras el objeto de color blanco.

Los vientos parecían bajar la intensidad, pues el sombrero parecía descender, aliviada por eso apresuró el paso, doblo en la esquina próxima siguiendo al objeto volador que estaba a punto de aterrizar, cuando chocó con una persona; el impacto hizo que ella perdiera el equilibrio, pero antes de caer al suelo, una mano detuvo su caída, una mano con un fino guante blanco, levantó su rostro y vio a ese hombre nuevamente, pero ahora la veía con una sonrisa divertida y sorprendida.

-Dis… disculpe, fue mi culpa… debí ser más… -Con aquella mirada, que hacía que las mejillas de la joven de orbes azules se tornaran de un color carmín, lo cual hizo que la sonrisa de aquel desconocido se ensanchara aun más.

-Pero si es la joven de bella voz –Dijo mientras la ayudaba a incorporarse, era un milagro que los alimentos que iban en la bolsa no se hubiesen dispersado por el suelo –Creo que esto es suyo.

Este se aproximó aún más, dejando un espacio de pocos centímetros entre ellos. De manera instintiva había dejado que los parpados cubrieran sus ojos azul profundo y aferró la bolsa a su pecho cuando sintió algo en su cabeza.

-Se ve realmente linda cuando se sonroja de esa manera señorita –Fue lo que le susurró al oído mientras esta los abría de la sorpresa al escuchar tales palabras, haciendo que su rostro se ruborizara más de lo que estaba. –Vaya con cuidado, espero algún día volverla a ver –Tomo la mano izquierda de la joven y la beso cuan caballero era y se marcho no sin antes regalarle una última sonrisa.

La exorcista no daba crédito a sus ojos por ver lo que acababa de suceder, su corazón latía con fuerza y aun podía sentir su sangre que teñía de un bonito tono carmín sus mejillas, mecánicamente llevó su mano libre a su pecho y con sus delicados dedos tomaba el rosario que siempre llevaba consigo en el cuello. En sus orbes había un nuevo brillo que le hacía dar un aspecto más inocente, ya sintiendo que el rubor empezaba a desaparecer, con el sombrero de Renny en su lugar y próxima a regresar al hospital observo que alguien corría en dirección a ella.

-¿Nahuel-san? –Dijo volviendo totalmente a la realidad al verlo aproximarse y reclamarle por medio de sus habituales símbolos el porqué había tardado tanto, pues ya la tarde estaba a punto de caer para dar paso en el cielo al terciopelo negro. –Tenga –Dijo la exorcista, con una sonrisa dulce ofreciéndole la bolsa de manzanas al joven no sin antes tomar una.

Mientras estrellitas relucían en lugar de ojos en el moreno al momento de ver la bolsa con alimento, la joven caminaba a su lado por inercia y comía la manzana del mismo modo, su mente divagaba en todo lo ocurrido en América y lo que había ocurrido momentos atrás.

-Debemos agradecer los pocos periodos de felicidad que tenemos en la vida ¿Verdad Nahuel-san? –Este solo asintió mientras devoraba prácticamente la bolsa entera, como si no hubiese comino en días.

Al llegar al hospital se dieron cuenta que ya tenían preparado los carruajes para llevarlos a la iglesia, vieron a Renny-san supervisando todo, mientras algunos de los atendidos ofrecían mejor aspecto que cuando llegaron, fue cuando vieron exasperada a la Jefa de Rama con uno de los cocheros.

-¡No me importa si tiene que mover cielo y tierra para encontrarlos…!

-¿Encontrar a quien Renny-san? –Pregunto la rubia mientras se aceraba con el otro joven a ver que sucedía.

-Bueno creo que ahora podemos marcharnos, solo faltaban ustedes dos –Dijo en un tono más moderado la Jefe de Rama, pero luego se quedo viendo a la exorcista con sus ojos afilados, en especial su… -¿Ese no es mi sombrero?

-Eh… bueno… yo –La joven no sabía que responderle a la mayor, cosa que se solucionó enseguida con la ayuda del joven moreno.

Sin más la exorcista le devolvió el sombrero a su superior, ahora su mente divagaba en sus pensamientos, en cómo la recibirían los demás en la Orden, si es que ellos se encontraban de misión, ya estaba ansiosa por llegar, aunque también no podía dejar de pensar en aquel hombre, en sus ojos y en su sonrisa…

Nahuel la zarandeaba delicadamente para que despertara de sus divagaciones y bajara del carruaje, quedando en si frente a esa sobria y simétrica estructura, con torres a cada lado. La Iglesia de San Vicente, patrón de la ciudad capitalina, la edificación seguía igual como ella la recordaba, y su mirada antes llena de gozo, ahora pasaba a una melancólica y nostálgica, recordaba cada azulejo que conformaban los murales rurales, mientras caminaban detrás del sacerdote que estaba esperándolos.

Cerró con fuerza los ojos unos instantes para no ver en dirección a una puerta que estaba abierta, cosa que notó una de las personas que la acompañaban.

-Alexandra-dono ¿Se encuentra bien? –Era el mismo buscador con el que había hablado momentos antes de desembarcar.

-Sí, todo está bien –Dijo mostrando una radiante sonrisa.

El buscador no dijo más porque ya habían llegado al lugar donde estaba abierta la puerta del arca, ella dirigió una mirada de soslayo a Nahuel, que parecía maravillado por la luz que emitía aquel portal, cosa que sorprendió a la rubia pues esperaba una reacción diferente. Uno a uno pasaba a través de aquella luz blanca, hasta que llegó su turno. Al traspasar el umbral, el joven no pudo contenerse más y salió disparado a recorrer las blancas calles que le tomaron por sorpresa, al parecer esperaba algo más.

-Nahuel-san, no se aleje mucho, podri… -Se interrumpió a si misma al ver a un muchacho pelirrojo que Dios sabe de qué puerta había asomado.

-¡STRIKEEE! –Fue lo que dijo al ver a la joven exorcista.

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Aquí otro capítulo que termina, vamos con algo de glosario XD

La iglesia San Vicente de Fora se encuentra en la ciudad de Lisboa, Portugal. Conocida por sus azulejos que datan del siglo XVIII, las estatuas de los santos Agustín, Sebastián y Vicente sobre la entrada, las ilustraciones de las fabulas "La Fontaine" y el Panteón de Los Braganza.

El río Tajo (o Tejo según los idiomas) es el río que pasa por la ciudad de Lisboa y desemboca en el Océano Atlántico

"Estou em casa" es estoy en casa en portugués

Los pesos si mal no recuerdo era la moneda que circulaban en los países que habían pertenecido a la Gran Colombia,

El Reis, si no estoy equivocada, era la moneda que circundaba en los bolsillos de los portugueses en esa época (que alguien me corrija si estoy mal informada)

El Chaqué, es un traje de etiqueta usado en el día principalmente