La historia es una adaptación del libro Bruised de Cassandra Michaels y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.
1
Isabella
Era una típica noche en el Screaming Fox en Newbury, California. La cerveza estaba fluyendo, Johnny Cash y Pantera estaban alternándose en la rocola, y el club de motociclistas Spider Skill se había apoderado de la mayor parte del bar. Isabella Swan había sido cantinera en el Fox desde que había cumplido veintiuno, y a pesar de la naturaleza a menudo escandalosa de los Skulls y sus amigos, ella amaba su trabajo. Los motociclistas eran buenos con ella, y en los tres años en los que había estado trabajando allí, las propinas le habían hecho posible mantener a su hija Renesmee por su cuenta.
Bella se había embarazado de Renesmee justo al salir de la preparatoria, lo que significó que sus planes para asistir a la Universidad en Boston fueron puestos en espera indefinidamente. Su novio, Edward, no había querido nada que ver con un bebé, y las dejó a ambas para ir a la Universidad de Nueva York, y estudiar actuación. Lo último que ella había oído fue que era camarero en el Olive Garden en Times Square.
Renesmee tenía seis ahora, y era la niñita más dulce y amable que Bella alguna vez conoció. Trabajar por las noches significaba que la mejor amiga de Bella, Alice, se quedaba cada noche mientras Renesmee dormía, pero considerando el dinero que Bella llevaba a casa después de un turno, valía la pena. Llegaba a tiempo para enviar a Renesmee a la escuela, y luego dormir hasta que se bajaba del autobús. Ser una mamá soltera no siempre era fácil, pero era afortunada de tener a Alice, y un trabajo que amaba, lo que era más de lo que muchas mamás en su posición podían pedir.
Eran las 2:45 a.m., lo que significaba el último aviso en el Screaming Fox. Bella gritó a los sujetos que se acercaran a la barra si querían algo antes de que comenzara a limpiar y reabastecer. El líder de los Skulls, Caius Volturi, se precipitó hacia la barra con una sonrisa gigante en su rostro. Él no podría tener más de cincuenta, pero portaba el hecho de que lucía aproximadamente veinte años más viejo que eso como una medalla de honor. Tenía largo cabello blanco y un bigote retorcido gris, con gruesas cejas negras que se establecían sobre sus alegres ojos azules. Pero, demonios, si lo veías en la luz correcta, podrías ver que atractivo hombre había sido en su juventud, y él aún cargaba rastros de ese hombre cuando sonreía. Las mujeres quienes habían vivido en la ciudad montañosa de Newbury aún hablaban sobre cuán hermoso era Caius y que nunca quiso a alguien en su cama.
Pero Bella, bueno, la trataba como una hija. Lo había invitado a casa la última Navidad, y él se había aparecido con una bolsa enorme llena de obsequios para ella y Renesmee, como un Santa Claus vestido de cuero. Sabía que los Skulls se metían en su porción justa de problemas, pero la verdad era que, siempre y cuando ella no se involucrara en ellos, prefería pretender que no ocurrían. Eran su familia y, sujetos duros o no, ellos la cuidaban.
—Bella, mi niña, dale a mis chicos una ronda de whisky. De primera calidad. Tenemos un nuevo hombre uniéndose a nosotros y necesitamos celebrar que él consiguiera su parche.
Bella sacó una botella de Jameson con 18 años de añejo, sabiendo que Caius no escatimaba en gastos cuando traían miembros nuevos. Sirvió doce tragos para todos los sujetos, luego uno para ella misma, lo que raramente hacía, pero sabía que Caius se ofendería si no se unía en la celebración.
Caius tomó la bandeja de ella y le hizo señas para que fuera a la mesa donde los chicos estaban reunidos. —Vamos, Bell. Quiero que conozcas a Jasper Whitlock, nuestro nuevo sujeto de Oregón. En realidad, es irlandés o inglés o… algo. No lo sé, él puede decirte.
Bella rió mientras saltaba sobre la barra y hacía su camino hacia la mesa, donde los Skulls estaban riendo e iniciando a su nuevo miembro en un círculo con historias de robos y peleas de bar que Bella pretendía no oír. Caius estaba a punto de iniciar las presentaciones, cuando ella capturó la mirada de Jasper, el único hombre en la mesa que no conocía y sintió que su corazón se saltó un latido.
Bella nunca antes había visto a alguien que luciera como él, y había visto muchísimos hombres entrar al Fox. Él no era terriblemente alto, sino más bien musculoso y amplio, con fuertes brazos cubiertos en complejos y hermosos tatuajes de toda clase. Su cabello era rubio oscuro, pero su descuidada barba era un tono más claro, y sus ojos azules-verdes brillaban como el océano a las afueras del bar. Sus labios eran llenos y encantadores, y sus orejas sobresalían solo lo suficiente para darle una apariencia juvenil, lo que hizo que Bella se derritiera. Jasper le sonrió, y sus ojos brillaron con travesura. La hizo querer zambullirse sobre la mesa y besarlo estúpidamente.
Afortunadamente, Caius no notó nada; él estaba demasiado ocupado entregando las bebidas. —¡Socios! ¡Un trago por nuestro nuevo hombre, Jasper Whitlock! Puede ser un niño bonito; pero creo que hará una gran adición a los Skulls.
Bella agarró el trago de la bandeja y lo tragó más rápido que cualquiera de los motociclistas de la mesa. Estaba tratando de calmar sus nervios, pero todos la estaban viendo asombrados, impresionados por su habilidad para manejar el licor. Caius solo rio.
—Whitlock, esta es Bella Swan. Ha sido cantinera del Screaming Fox por tres años, y básicamente, es una de nosotros. Sé bueno con ella, chico.
Jasper asintió con otra sonrisa descarada, y cuando habló, su voz tenía un indicio de un acento de Cockney, aunque era claro que él había estado en el Estado por un tiempo. —Es un gusto conocerte, Bella. Gracias por ocuparte de nosotros de forma tan excelente hoy.
Bella se arrepintió de no sentarse, porque sus piernas se volvieron gelatina en un instante.
—Es un gusto, Jasper. Estoy segura de que te veré mucho en el futuro —dijo, tratando de sonar menos afectada de lo que se sentía. Involucrarse con uno de los Skulls no era una gran idea, pero la forma en que Jasper la estaba mirando... la hacía pensar que esa lógica podría no ser la forma de avanzar esta vez. Bella odiaba echarlos de allí; podría haber mirado a Jasper toda la noche. Pero si no comenzaba a limpiar y cerrar el bar pronto, nunca estaría a tiempo en casa para alistar a Renesmee para la escuela.
—Bueno, amigos. Odio correrlos de aquí, pero ya casi es hora de eso. Y Tyler ya se marchó por la noche, así que tengo que cerrar yo sola.
Los sujetos comenzaron a ofrecer ayuda, pero los rechazó y los empujó por la puerta, pero no antes de que Caius le diera un beso en la cima de su cabeza. —¿Estás segura de que no necesitas algo de ayuda, bebita?
Bella le dio un empujón gentil hacia fuera de la puerta
—Tengo esto, Caius. Ve a dormir un poco. Renesmee se despertará pronto y tengo mucho que terminar aquí antes de salir.
Caius asintió, mientras se dirigía hacia su moto y la saludaba con la mano mientras aceleraba por el camino fuera del bar. Con una risa y una exagerada limpieza de sudor de su frente mientras pensaba en Jasper y esos brillantes ojos, Bella regresó al interior del bar para comenzar su ritual nocturno de cerrar el bar.
El sol apenas comenzaba a arrastrarse sobre el horizonte mientras Bella bloqueaba el Fox y caminaba hacia su auto. Sentía una enfermiza agitación en su estómago que no podía explicar, pero trató de sacarla de su mente mientras comenzaba a catalogar todo lo que Renesmee necesitaba llevar a la escuela en varias horas. Casi estaba en su auto cuando sintió un agudo dolor en su nuca, y luego todo se volvió blanco. Cuando golpeó el suelo, el estruendo hizo eco en sus oídos, y la sensación de la grava sobre su piel era como mil cuchillos pequeñitos, enterrándose en su carne.
Bella rodó sobre su espalda e intentó abrir sus ojos, pero una mano se disparó a través de su mejilla, enviando otra sacudida de dolor a través de su cráneo tan cegadoramente que no podía respirar. Trató de alcanzar su bolso; Caius le había dado un cuchillo hace varios años, sólo en caso de que algo como esto ocurriera alguna vez. Y aun así, aquí estaba ella, su bolso fuera de su alcance y un cuerpo sobre ella, clavándola al suelo.
Era un hombre, de eso estaba segura; tenía su frente atascada en su cuello, haciéndole difícil respirar. Cada vez que abría su boca para gritar, un puño se estrellaba con su rostro, o en su costado. Bella intentó abrir sus ojos y capturar un vistazo del hombre que la estaba atacando, pero todo lo que podía ver era una bandana roja y una cicatriz a través de su ojo derecho, antes de que su ronca voz le gritara que cerrara sus ojos de nuevo.
Mientras el hombre comenzaba a jalar sus vaqueros, algo en la cabeza de Bella hizo clic. No iba a ser asaltada sexualmente a las afueras del bar, simples horas después de que los Skulls se habían ido; tenía que hacer algo, pelear de alguna forma. Con cada onza de su energía, sacudió su pierna para levantarla y patearlo tan duro como podía entre las piernas, enviándolo gritando y volando fuera de ella, sobre el suelo.
Bella gateó hasta quedar de rodillas y agarró su bolso, escarbando tan rápido como podía para encontrar sus llaves, mientras el hombre gemía y lloriqueaba sobre el pavimento. Una vez que encontró sus llaves, saltó dentro de su auto y salió a toda prisa del estacionamiento, con las manos temblando, y condujo de regreso a su casa. Llamar a los policías no era una opción, porque ellos sólo asumirían que, de alguna forma, estaba relacionado a los Skulls y sus negocios. Nadie ayudaría.
Mientras estacionaba en su entrada para auto, con sus ojos comenzando a hincharse, bajó su cabeza cautelosamente sobre el volante y peleó por no llorar.
¿Qué hago ahora? Pensó, mientras las luces comenzaban a encenderse dentro de la casa.
Bien, aquí esta el primer capitulo de esta historia, como les comente es bastante corta, solo son 3 más y luego el final.
Dejenme saber que les pareció.
