© Hajime Izayama ©


Título: El secuestro
Pareja: Eren&Levi (EreRi)
Clasificación: T |Aunque contiene Lemmon entre otras cosas ._.U XD|
Género: Romance
Advertencias: Lenguaje obsceno—vulgar| OoC (Nunca estoy exenta de ello DX)| Escenas de sexo explícito entre hombres | Insinuaciones sexuales |
Aclaraciones: Este fic va a ser una historia corta. A lo mucho contará con dos a tres capítulos ;.;

El secuestro

By:

~ Tomato-chan NS ~

Capítulo II; Las píldoras blancas

—E-Eren…

No podía evitar tartamudear. Sentía espasmos por todo su cuerpo que principalmente se concentraban en la columna. Sus ojos grises estaban abiertos solo un poco más de lo normal, pues no querían asimilar la imagen que se estaba grabando casi con fuego en sus retinas.

Eren Jaeger, su novio, estaba allí, parado frente a él, con una sonrisa de burlona arrogancia. Su cabello castaño estaba completamente revuelto, dándole un toque salvaje y animal. Los ojos grandes de su mocoso parecían haberse vuelto más finos, casi filosos. Sensuales y aterradores al mismo tiempo, pues lo miraban como si fuera un animal a punto de ser cruelmente magullado para —finalmente— ser completamente devorado bajo esas fauces tensas que parecían poder romper cualquier material sólido de un sola mordida. Uno de sus fuertes brazos estaba aún extendido en su dirección, sosteniendo la venda tan cerca que hacía que la tela gris le acariciara levemente la mejilla.

Levi pasó la vista por esos brazos morenos, tragando saliva. Sus músculos sobresalís, se veían duros, la piel tostada estaba tensa sobre ellos. Varios tendones sobresalientes por el ejercicio le recorrían desde la muñeca hasta perderse en sus hombros, por debajo de la negra camiseta sin mangas. El chico menor que él se veía imponente.

Eren se veía más grande que esa mañana. Los ojos verdes flameaban al mirarlo. Se sentía temblar ante tal presencia.

—Levi… Me sorprendió que no me reconocieras de inmediato—susurró aquel nuevo Eren, dejando caer la venda a un lado, posando su caliente mano sobre la mejilla del mayor, quien soltó un pequeño jadeo—. No voy a mentirte, me sentí muy alagado de que te preocuparas por mí, sar-gen-to. Fuiste tan adorable que me dieron ganas de besarte en ese momento… No sabes lo mucho que tuve que contenerme para no hacerlo.

—Eres un… imbécil—le gruñó mirándolo mal.

Sí, se sentía algo estúpido por no notar el tono de voz de Eren, pero es que esta tenía algo tan diferente que no sabía cómo sentirse.

Ahora que su cuerpo reconocía a Eren… la situación no le estaba resultando del todo desagradable, lo cual lo estaba haciendo sentir raro, se supone que estuviera molesto con su novio por —asustarlo— enojarlo de esa manera, pero realmente se estaba poniendo extrañamente caliente.

…Mierda, se estaba comportando como todo un pervertido morboso y masoquista al cual le gusta que lo azoten contra la cama con una fusta.

Ni que fuera Eren.

O al menos el Eren ''normal'', no esa ''nueva etapa'' que lo estaba haciendo dudar de sus gustos en la cama, comenzándose a poner duro ante la expectativa de unos azotes contra su trasero…

De seguro tendría que tener un gran tic en la ceja en ese momento.

—Sabes Rivaille—el mayor le prestó atención, mirándolo con su típico ceño fruncido—, te contaré una anécdota de mi pasado que no sabías—continuó Eren, dejando descansar su mano contra uno de los muslos del mayor, ignorando el insulto, y la mirada de odio que le estaba enviando su novio—. Es algo muy personal, y olvidado por conveniencia—caminó lentamente por los bordes de la cama, trepándose en ésta justo cuando llego a las piernas abiertas del peliplomo—. Una vez secuestraron a Mikasa, en esa época ambos teníamos ocho años, y los cerdos que se la habían llevado la querían para fines asquerosos. Ya te podrás imaginar para qué—soltó un gruñido al recordarlo, se sentía enojado por eso de nuevo.

Levi lo miraba atentamente sin decir nada, preguntándose qué tendría que ver eso con su situación actual, pero intrigado por esa parte de Eren que no conocía.

—Con mi familia, la de Armin y yo, buscamos a mi hermana por toda la ciudad. Solo yo la encontré en una cabaña del bosque, amarrada a un poste, solo con una camiseta y en bragas—Eren tenía la mandíbula tensa, y los ojos filosos, con el ceño fruncido—. Mientras me escondía detrás de una ventana rota, podía oír a los hombres hablando de ella como si fuese un pedazo de carne. Diciendo que esa noche llegaría alguien que la compraría y se la llevaría lejos, para hacerle todo tipo de cosas, y luego desecharla en algún burdel barato.

Eren inclinó la cabeza hacia un lado, poniendo una sonrisa algo zafada en sus labios, haciendo que Levi tragara saliva de forma audible, pasándola espesa por su garganta. Pero de algún modo esa nueva imagen de su novio, así, tan bestial, animal, primitiva, y casi sin un atisbo de cordura, le resultaba atrayente, casi como si fuera un tipo de droga afrodisiaca, puesto que estaba comenzando a sentir un familiar cosquilleo en el vientre un tanto peligroso.

Decidió dejar de pensar en esas cosas, y centrar su atención en el menor, quien había vuelto a hablar.

—La furia creció dentro de mí en ese momento como no tienes ni idea Levi—sonrió levemente, de forma sínica—. Observé, a través de la ventana, que ellos no tenían armas que pudieran utilizar en mi contra, y decidí tomar la justicia por mí mismo, sin medir las consecuencias…—pasó sus calientes manos por los muslos del mayor, en una caricia áspera que se le antojaba demasiado sensual al hombre amarrado—. Toqué la puerta, me abrieron dejándome pasar, y allí cometieron el peor error de su vida… Puesto que yo, cuchillo en mano marca Rivaille's(*1)—hizo otra pausa, acercándose hasta quedar frente a frente con los ojos de su hombre, quién tenía las pupilas dilatadas en un claro signo de excitación por sus palabras. Exhaló levemente su aliento caliente contra los labios ajenos, provocando que Levi se los lamiera de forma inconsciente.

Eren sonrió.

—¿Qu-Qué pasó después?—terminó preguntando Levi, sin soportar la espera.

Eren le pasó la lengua por el labio inferior, procediendo luego a clavar sus ojos con fuerza sobre los otros.

—Maté a tres hombres Levi, y lo disfruté mientras lo hacía.

Complacido vio como Levi se estremecía ante sus palabras, soltando un pequeño jadeo, mordiéndose el labio inferior para ocultar una sonrisa. Eren sabía lo mucho que disfrutaba su pequeño amante con la tortura de la gente mala.

Le volvió a acariciar la mejilla con la mano áspera.

—El punto con esta historia es… Una bestia enjaulada sigue siendo una bestia Levi, y por esta noche dejaré salir a la mía—su mano viajó hasta la camisa del mayor, tomándola por la mitad del cuello, halándola hasta que el sonido de tela rasgada inundó aquel lugar por unos segundos, dejando el pecho de su novio expuesto ante sus ojos.

Levi soltó un jadeo, con el corazón latiendo con fuerza.

—¿Acaso me vas a matar, mocoso?—preguntó con una voz extraña, mientras sus ojos repasaban la cara masculina del Jaeger.

El de ojos verdes se lamió los labios de una forma perversa.

—Tal vez lo haga, pero de una forma que lo hará retorcerse de gusto y placer hasta su ''final''.

El mayor no dijo nada, solo pasó saliva por la garganta, sintiendo un nudo de excitación instalándose en su vientre.

Sus ojos oscurecidos se pasearon por el fuerte torso blanco y lampiño de Rivaille, que subía y bajaba conforme a su respiración. Ese pecho siempre le había gustado, era estrecho, sí, pero nada que ver con una mujer. Era suave, pero fuerte, marcado, con una ingle larga, enmarcando su respingado ombligo. Subió su vista hacia los pectorales, viendo esos pezones un tanto más oscuros que su piel, en donde el rosado y el crema se entremezclaban de manera exquisita. Se lamió los labios, notando como estos se erizaban levemente a sentir su aliento tan cerca, pero sin rosarlos directamente con la piel de sus dedos o sus labios. Una sonrisa traviesa se extendió por su cara.

Levi tenía uno de sus puntos erógenos en esa zona.

Vio la respiración agitada del otro, haciendo que su caja torácica subiera y bajara de forma constante.

Sus ojos se posaron en los del hombre mayor, quién lo miraba con una mirada expectante que intentaba ocultar la lujuria tras esos ojos grisáceos.

Sin pensarlo del todo, dio una palmada justo en el trasero de Levi, arrancándole un pequeño gemido.

—Vaya que estás ansioso, ya te estás comenzando a mojar…—susurró con voz ronca, paseando su mano por el miembro oculto por ese pantalón de vestir que se ajustaba demasiado bien a los ''atributos'' del más bajo.

—Cierra la boca Eren. Ahora desátame—al ver que el pelimarrón solo lo miraba casi con aburrimiento ante sus palabras pero sin moverse, frunció el ceño—. Obedéceme, mocoso.

El Jaeger negó suavemente, volviendo a ponerse serio.

—No. Esta noche se hará lo que yo quiera.

Tras esas palabras se paró de su lugar entre las piernas del más bajo, dejando al Ackerman completamente extrañado, mirando como salía de su rango de visión, en dirección a lo que supuso serían las escaleras, de nuevo de donde sea que estuviesen.

—¿A dónde crees que vas, pedazo de mierda? ¡Desátame ahora, imbécil, y te prometo que cuando lo hagas solamente te medio mataré!—gritó con furia.

Escuchó la risa estridente—y casi malvada, escalofriante, enserio—, de Eren en algún lugar al sur de la habitación.

—No te preocupes Levi, no te voy a dejar por ahora, calma pequeño… Y me temo que lo de desamarrarte no está en mis planes en este momento. Como te dije; Esta noche se hará lo que yo quiera.

«Y lo que yo diga», pensó de forma algo tétrica, poniendo otra de esas sonrisas filosas en su cara.

Levi se estremeció levemente, como si le hubiera leído la mente.

Entonces los pasos de Eren volvieron a rechinar contra la madera, que crujía casi con dolor debajo de sus grandes pies. El menor volvió a ponerse en su campo de visión, trayendo consigo algo que parecía un pequeño tarro de pastillas, el cual contenía bastantes en el interior, mientras que en la otra mano portaba un vaso de cristal largo, que apenas contaba con dos cuartos de agua en el interior.

El Jaeger se acercó nuevamente a donde él descansaba su cabeza, sonriendo de esa forma sínica, y perversa que le causaba estragos en su columna y cuerpo.

Iba a volver a preguntar, pero Eren se le adelantó.

—Por ahora solo te haré tomar esto. Es todo lo que quiero—agitando el tarro de pastillas blancas frente a sus ojos.

—¿Más droga? Ni jodiendo, imbécil—le escupió.

Estaba molesto con él.

Ese no era su Eren, no era el mismo chico infantil y amoroso de siempre.

Y no le gustaba en absoluto, no importa lo que diga su entrepierna, ni sus pezones erguidos.

Eren se encogió de hombros, sacando un par de pastillas del frasco, colocando el vaso de agua entre sus piernas para aguantarlo.

—No te estoy pidiendo tu permiso, Levi. Solamente te estoy informando.

Entonces sin previo aviso, su mano libre lo agarró con fuerza de las mejillas haciendo que abriera la boca en contra de su voluntad, mientras que con la otra le tiraba las pastillas dentro de su cavidad, agarrando con velocidad el vaso de agua y vertiendo su contenido dentro, logrando que Levi pasara las pastillas sin poder resistirse. Lo soltó de golpe, permitiendo al de ojos grises toser para recuperar el aliento, mirándolo con odio en el proceso.

Eren se levantó tranquilamente, llevándose nuevamente el tarro de pastillas con él, junto con el vaso, aunque dejándolo en un lado, por si más tarde lo necesitaba.

Pasó justo a los pies de la cama, se detuvo un segundo, palmeando la entrepierna de su amante, luego frotándola con suavidad levemente, sintiéndola levemente erguida ante su toque. Sonrió ante ese hecho.

—Bueno, cariño, te dejo, me tengo que ir hasta que ellas te hagan sentir su efecto.

Entonces Levi, con incredulidad, y aun tratando de alejar el picor de su garganta por el casi ahogamiento, vio como Eren se iba de nuevo de su rango de visión, escuchó la madera crujir, unos pasos subiendo unos escalones, luego una puerta abriéndose, y luego cerrándose.

No lo podía creer. Él no conocía ese lado de su novio tan perverso.

Claro tampoco podía creer que se pusiera duro ante aquel trato.

¿Qué mierda? ¿Acaso le gustaba que Eren hiciera lo que quisiera con él?...

¿A qué se refería con eso de las pastillas? ¿Qué efecto?

Fuera lo que fuera, sabía que no le iba a gustar…

Y estaba totalmente en lo cierto.


.

.

.


Dos horas. Dos malditas horas habían pasado desde que Eren se había ido… Y en ese momento estaba desesperado. Ya entendía qué quería decir Eren con aquellos efectos. Esa droga era… era horrible.

Todo había comenzado a calentarse de forma repentina. Había mucho calor a su alrededor, demasiado. Su piel parecía que ardía en fiebre, transpiraba, de modo que la ropa estaba siendo —por lo mucho— estorbosa. Se estaba comenzando a sentir demasiado excitado, tanto que su polla palpitaba dura en sus pantalones, mientras sentía sus testículos demasiado inflamados, como si no hubieran eyaculado en mucho tiempo —lo cual era insólito con la clase de pareja libidinosa que tenía, que no lo dejaba en paz, aunque no era como se quejara, claro—. Pero lo que le resultaba perturbador era su ano. Su esfínter se sentía completamente raro. Estaba escurriendo de él algún tipo de líquido baboso, y se contraía con mayor frecuencia a medida que el tiempo pasaba. Se estaba aterrando cuando descubría que tenía más urgencia de tener algo en su culo que lo llenara, a descargar sus pesados testículos que parecían hincharse más a medida que el tiempo pasaba.

—Ngh…—medio jadeó, tratando de aliviar su necesitad, frotándose con algo. Pero por obvias razones el aire no iba a ayudarlo en nada.

Estaba deseando tener a Eren, tomándolo como nunca, que lo jodiera tan profundo, que lo ayudara con ese calor que estaba sintiendo.

Cerró los ojos, sintiendo el cabello mojado pegarse en su frente. Comenzó a pensar en los encuentros sexuales que había tenido con Eren, tratando de imaginarse esa chorreante protuberancia entrar en él, sentirlo caliente, irritando de forma placentera sus necesitadas paredes internas, pensando en las veces que se le ocurría penetrarlo con lentitud para siempre dar en su próstata de forma lenta, luego embistiendo contra ella sin piedad.

Mala idea. El calor aumentó más fuerte que antes.

Una bola de fluidos se escapó de su ano, escurriendo hasta las sábanas, comenzando a crear un pequeño bache en las telas arrugadas, mientras que sentía como —por su propia voluntad— su ano estaba dilatándose. Su pene también estaba empapado, dolía el que estuviera tan aprisionado en su bóxer, y la fruncida tela de su pantalón. Sus pezones también estaban tan erectos que dolían… Incluso su boca estaba salivando más de lo normal —haciendo que un hilo de saliva se escurriera por cada una de sus comisuras—, su boca pedía el sabor de Eren. No podía creerlo, también quería ser… vocalmente profanado.

Quería gritar, pedir ayuda. Pero se resistió, apretando su boca, no iba a llamar a Eren. Él era el causante de esto. No iba a sucumbir. No iba a rogar —pues estaba seguro de que eso era lo que su novio quería—, no le iba a ceder el poder de hacer con él lo que quisiera.

Él era Levi Ackerman, no ninguna zorra barata que se dejaba hacer lo que fuera por saciar su hambre de sexo…

Entonces —¡por fin!— escuchó la puerta abrirse nuevamente, y casi grita de alegría al oler el aroma de Eren acercarse—al parecer todos sus sentidos se había agudizado por la maldita droga—, pero se controló, decidido a no dejarse ceder.

—Vaya…—exclamó en un susurró apagado, con asombro, mirando a Levi tirado en la cama.

Por unos instantes Levi creyó que el verdadero Eren había vuelto al verle de nuevo con ojos grandes, sorprendidos. Se sintió un poco mejor.

—Al parecer sí funcionó.

Pero Eren le jodió su fantasía cuando volvió a entrecerrar los ojos —poniéndolos pícaros—, mostrando una filosa sonrisa en su cara. Esa que estaba comenzando a odiar tanto que se la quería arrancar con los labios… No, mejor a puñetazos, con los labios no sería saludable en su estado de excitación actual. Luego querría comer otra cosa…

Sacudió de forma violenta la cabeza, alejando esos pensamientos sucios de su mente… o al menos haciendo el intento de ello.

—¿Qué me has hecho, mocoso?—intentó que su voz sonara fuerte, pero ante todas las sensaciones intensas que corrían por su cuerpo, su voz salió como un pequeño hilo.

Eren no le contestó, miraba fascinado la retaguardia de Levi, en donde ya estaba demasiado pegajoso, escurriendo. Se lamió los labios de forma lenta, arrodillándose con lentitud en la cama, agachando su cabeza —casi hipnotizado—, enterrando su nariz en los muslos internos, aspirando el dulce aroma que desprendía allí su novio, causando un estremecimiento al antes mencionado, y logrando que con esa caricia su culo rogara por más.

—O-Oh, ngh…—gimió un poco, pero cerró los dientes.

No iba a sucumbir, maldición. No lo iba a hacer, punto.

Un escalofrío le recorrió con fuerza la columna, teniendo que soltar por obligación, un jadeo, al sentir la lengua traviesa de su novio lamer la tela mojada y pringosa que cubría su esfínter.

Mierda, estaba jodido.

—Oooh, Levi, tienes un sabor delicioso—gimió ronco Eren, mirando la cara sonrojada de Levi, quién lo miraba con el ceño fruncido.

Era tan excitante tenerlo enojado durante el sexo, eso lo hacía tan… tan Rivaille que le encantaba. Haciéndose el difícil, el que detestaba lo que estaba haciendo, cuando su cuerpo decía todo lo contrario. Lo ponía tan duro, y más al verlo de esa forma tan erótica.

La saliva escurriendo de ambas comisuras de su boca —la cual mantenía fuertemente apretada—, los ojos oscurecidos por la excitación, su cabello pegado a su frente, el pulso y la respiración acelerados, aquellos pezones se habían tornado más oscuros, un poco más rozados —casi rojos— de lo erizados que estaban, el torso marcado y lleno de músculos estaba tenso, con todo fuertemente marcado, los pantalones que no podían abarcar la erección que allí había, y los fluidos que se escurrían por su entrada cubierta que estaba seguro que rogaba a gritos por ser profanada.

Se llevó una mano a la entrepierna, apretándosela con fervor, sintiendo el monstruo que poco a poco estaba despertando.

—Levi—llamó al ojigris quien tenía los ojos fuertemente cerrados—, mírame.

Fue increíble ver como el otro le hacía caso fácilmente—probablemente en contra de su voluntad—, de verdad que valía la pena.

Entonces procedió a quitarse la camisa, de forma lenta, sacando su pelvis hacia el frente, arqueando su espalda para mayor facilidad. Todo con tal de desesperar más a ese cuerpo que parecía tan necesitado en una forma tan primitiva…

Rivaille lo miraba todo, sus pupilas se dilataron tanto que de su iris fue una línea casi invisible de ver. Siempre el pecho bronceado de Eren era como una inyección de adrenalina directa hacia su entrepierna, pero hoy… En ese instante era mucho más. Al parecer los músculos de ese abdomen forjado rudamente por el trabajo en el gimnasio, y cargar cajas pesadas en el nuevo lugar donde trabajaba, se habían puesto en acuerdo en marcarse más de lo normal, dejando a su vista líneas y líneas de músculos bien fijados en su lugar, que —sabía por experiencia propia— eran duros al tacto. Sus ojos oscuros viajaron por las clavículas, viendo los huesos de las mismas marcados en lo profundo, pasando por los pectorales tonificados, esos pezones oscuros —quienes se habían erizado gracias a una brisa fría que pasó por allí en ese momento— que le daban ganas de mordisquear que chupar, bajando, encontrándose con esa ingle demasiado marcada, que junto con el ombligo ovalado, hacían que su boca se hiciera agua.

A Levi no le gustaba en vello en exceso, pero ver aquella franja oscura bajar por debajo del ombligo y perderse debajo de esos pantalones que estaban tan bajos que casi podía apreciar la base cilíndrica del comienzo de la polla oscura de Eren, cubierta por una capa de vello púbico oscuro… Eso era algo que podía con él. Eren era la sensualidad echa hombre.

—Maldición—jadeó al apreciar como dos venas, una a cada lado de la ingle, se estaban llenando, bajando hasta ''allí'', delatando el estado de su hombre—. M-Mocoso…¿P-Por qué te deseo tanto?—preguntó casi de mal humor por el deseo que lo consumía.

Su corazón palpitaba de forma rápida y constante, bombeando sangre caliente por todo su cuerpo. El sentido de fiebre aumentó al ver como Eren se bajaba la bragueta de su pantalón, abriéndolo, dejando salir de un salto —casi de una forma obscena— su pene erguido ya en toda su gloria —demostrando que no tenía ropa interior puesta el muy enfermo—, pasando sus manos de forma descarada por su húmeda hombría —principalmente por el glande, rosando la uretra—, lo cual no ayudó al estado de delirante excitación de Levi, quién sentía la boca seca, queriendo que fuera su lengua la que se pasara por esa punta roja o por esa base unos cuantos tonos más oscuros que su piel. Joder, Eren estaba tan excitado que ya estaban comenzando a aparecer venas fuertemente marcadas.

Jadeó de gusto con los ojos brillosos.

Su garganta estaba cerrada, incapaz de hacer algún comentario, sintiendo más dolor provenir de su polla por la prisión de tela, y los fluidos que bajaban desde lo más profundo de su esfínter hasta emerger con unos sonidos casi grotescos hacia afuera, por su entrada que cosquilleaba de forma desesperada. El nudo de excitación en su vientre se acentuó. Quería tocarse, tocar a Eren…

Pero, maldita sea, estaba atado de manos y pies… Y eso —de alguna forma muy bizarra— le estaba resultando de lo más excitante.

Estaba siendo bien domado —más que las anteriores veces que Eren se decidía a hacerlo—, hasta casi le hacía sentir un juguete, y lo perturbador de todo es que la idea no le desagradaba… en absoluto.

Entretenido, Eren veía como Levi seguía cada uno de sus movimientos, como se lo comía con la mirada. Miró su mano húmeda con su propio lubricante personal, y sonrió. Estiró su mano hasta llegar al rostro de Levi, inclinándose un poco, haciendo que su polla descansara sobre la cubierta de Levi, la cual sentía demasiado caliente y húmeda. Volvió a lamerse sus labios.

—Huele, Levi—le susurró el menor, con una voz demasiado morbosa, poniendo sus dedos húmedos de presemen debajo de los orificios nasales.

Levi aspiró el olor fuerte, entrecerrando los ojos, gimiendo, mientras se comenzaba a frotar contra Eren con necesidad. Ese olor era demasiado excitante.

—E-Eren…—suspiró ronco.

—Huélelo bien, Levi—restregó los dedos con aquel líquido incoloro por debajo de la nariz, pasándolo luego hasta llegar a los labios, sintió a Levi gemir, mientras una gran cantidad de saliva se escurría por sus comisuras, algunas logrando tocar el cabello, haciendo que algunos flecos largos se pegaran a su cuello, demasiado excitante—. Saboréalo, porque sabes que es lo único que desearas por esta noche. Mi sabor y olor escurriendo en por cada parte de tu cuerpo.

Los dedos entraron en la cavidad de Levi, quién comenzó a chupar con voracidad y empeño esos gruesos y callosos dedos cubiertos con aquel elíxir que en ese momento se le antojaba como agua para su garganta seca.

Ya no se resistía, estaba sucumbiendo, lo sabía, ¿pero qué más daba?

El fuego se lo comía por dentro.

Hizo un sonido de desconformidad cuando Eren sacó los dedos de su cavidad.

El ojiverde se miró la mano, viéndola cubierta de una saliva demasiado espesa, se llevó uno de sus dedos a los labios, probándola.

—Mmm…—se relamió.

Demasiado buena.

—Maldición mocoso, bésame—demandó el mayor, gruñendo.

Y el Jaeger en ese momento no pudo decirle que no.

Sus gruesos labios se estrellaron contra los finos y pálidos. Comenzando a morder desesperado, ambos adentrando la lengua en la cavidad ajena, deseando dominar el beso, restregando sin control, al mismo tiempo, sus partes bajas. Eren fascinado por el rose de la tela húmeda del pantalón de Levi, y éste gustoso por la desesperada fricción que estaban haciendo.

Además la lengua del más joven se sentía caliente y porosa al contacto con la suya, también otorgándole alivio. Las rotaron juntas fuera de la boca, para más placer y morbo de poder verlas de reojo con sus ojos entrecerrados, luego volviendo a luchar en la boca del Ackerman. Eren abusando del rugoso paladar ajeno, Levi saboreando la suave piel de debajo de la lengua de su novio, soltó un fiero gemido.

Pero de un momento a otro tuvo que cortar el beso.

—Ah-Ah, j-joder…—jadeó cerrando los ojos, bajo la atenta mirada de su novio.

—¿Qué sucede?—inquirió preocupado.

Levi enterró su cara en la almohada, respirando con dificultad.

—Mi polla duele, y mi culo arde, Eren…—informó casi con dolor.

El oji-jade sonrió levemente, depositando luego un beso en su frente.

—Tranquilo bebé, tu alivio viene en camino.

Esas palabras tranquilizaron al pelinegro, quién suspiró un poco más tranquilo. Eren se bajó de la cama, aprovechando para bajarse los pantalones por completo, quedando totalmente desnudo, y, al contrario de lo que Levi pensaba, no le quitó la ropa a él también, sino que se alejó hasta la parte de la habitación que no podía ver, regresando unos segundos luego con algo brillante en sus manos.

A medida que se acercaba, el corazón de Levi se agitaba más al reconocer lo que tría.

Una navaja para cortar cartón.

—¿Para qué exactamente vas a utilizar eso?—preguntó asfixiado, pero, como veces anteriores, el moreno no le contestó.

Eren se arrodilló entre sus piernas tras subirse nuevamente a la cama, deslizó la cuchilla fuera de la base que mantenía la seguridad para no cortarse, y arrastró la filosa hoja por los costados de su miembro, haciendo unas leves rasgaduras en forma semicircular alrededor, perforando la tela de sus pantalones, junto a la de sus bóxer ceñidos. Arrancó la tela de ambos luego, con una de sus manos —tras alejar la cuchilla—, dejando que el miembro de Levi saliera a flote como el suyo, en un brinco, y no solo eso, sus testículos rellenos cayeron levemente con un pequeño sonido de pesadez.

—¡Oh, Dios!—gimió de forma larga al sentirse liberado de esa forma, al fin.

Eren, al tener la cara tan cerca del miembro ajeno, cuando este logró salir de su prisión de tela, salpicó unas gotas de líquido sobre su mejilla, cerca de la comisura izquierda de sus labios. Solo tuvo que sacar la lengua un poco por ese costado y tuvo la esencia de Levi en su boca. Sintió un tirón en su hombría, al saborear el insano sabor de su hombre. Sintió como más sangre se acumuló en el sur de su cuerpo, y más cuando su pareja empujó su pene hacia su boca, frotándose contra sus labios y por el costado de su nariz, gimiendo de una forma deliciosa.

—Levi…—graznó con voz profunda, tomando con una mano aquel pene sin circuncidar, poniendo sus labios en una pequeña ''o'', para proceder a quitar el prepucio con ellos, bajando lentamente hasta tener el glande desnudo sobre su lengua, la cual comenzó a rotar alrededor de aquella piel sensible, escuchando los sabrosos sonidos que hacía su ''Sargento''. Su otra mano se ahuecó contra aquellas bolsas rugosas sintiéndolas pesadas, inflamadas, y sensibles contra su rasposa palma. Tuvo que refregar su hinchada hombría contra las sábanas de la cama para aliviar un poco el deseo que se lo estaba comiendo por dentro.

—¡E-Eren! ¡Mierda, s-sí!—gemía sin control, demasiado sensible—¡Chúpame!

Levi ya no tenía control sobre sí mismo. Estaba perdido en sus más bajos instintos.

La lengua de Eren se sentía muy bien sobre aquella parte de su cuerpo. Intentó embestir contra aquella boca, pero no podía debido al estúpido cinturón en su cintura no podía hacer mucho. En ese momento deseó —más que nunca— tener las manos libres, así podría posarlas sobre aquella cabellera castaña y marcar él el ritmo que necesitaba con urgencia. Deseaba tanto —tanto— enterrarse hasta más profundo de la garganta de su novio…

—Grrr…—gruñó furioso cuando Eren se separó, había sido demasiado pronto.

—Aún falta otro lugar—le explicó tranquilamente Eren, volviendo a acercar la cuchilla a su cuerpo, rasgando tal y como había hecho anteriormente, para luego arrancar los pedazos de tela que cubrían su entrada—Tsk, maldición…—gruñó demasiado excitado con la vista.

Veía la arrugada entra de Levi con un color más rosado de lo normal, escurriendo líquidos mientras se expandía un poco, abriéndose casi del grosor de uno de sus dedos, para luego cerrarse con levedad, no por completo, deseosa en demasía porque algo la llenara. Su polla palpitó, inquieta, deseando entrar de una vez por todas en ese agujero que lo clamaba a voces. Cerró la navaja, tirándola al suelo, apretando su polla después, con tal de calmarse un poco. Primero lo primero…

Acercó un dedo hacia la entrada acariciándola a la vuelta redonda una fracción de segundo, adentrándolo después, viendo fascinado como era casi succionando por esas paredes calientes y empapadas que pedían más. El gemido largo y tendido de Levi no tuvo precio, lo hizo tragar saliva mientras movía en círculos el dedo para ir tanteando el terreno interno. Demasiado caliente.

—E-ren, d-deja de jugar…—la voz de su hombre sonaba tan necesitada…

Pero todavía no era hora.

Esperaba aguantar un poco más.

—Estás tan mojado y sucio Levi…—no reconocía su propia voz, de verdad que no lo hacía, y ver a Levi retorciéndose de placer contra todas las rígidas restricciones que tenía puestas era demasiado hermoso como para pensar con coherencia, o para intentar ser el mismo de siempre, a pesar de ser un morboso comúnmente, siempre sabía cómo controlarse—. Quieres comente mi polla tanto…—tragó saliva, adentrando con suma facilidad el segundo dedo.

Levi estaba tan suave, como si se lo hubiera follado por horas y horas anteriormente.

Un quejido de puro gusto se quedó atorado en su garganta ante ese pensamiento.

Lo mejor de la vista es que, cada vez que embestía con sus dedos aquel lubricado esfínter, el miembro grueso —y nada pequeño— de Rivaille daba un pequeño brinco de gusto, como si tuviese vida propia.

Su propio pene palpitó desesperado, chorreando fluidos que se escurrían por toda su base. Como si necesitara lubricarse para entrar en aquella —más que ofrecida— cavidad…

Esta vez se escapó el quejido de sus labios.

—¡Nhgn…!—gimió el pelinegro, arqueando la espalda de gusto, sintiendo las tijeras que hacía Eren dentro suyo—¡U-uhg…!

Más, quería más, y el lenguaje obsceno, con ese tono tan vulgar, con el que Eren se estaba dirigiendo a él, lo estaban volviendo loco. El nudo de excitación cada vez estaba haciéndose más fuerte, y aún se preguntaba cómo es que no se corría ya si estaba tan sensible. Pero algo le decía que no lo iba a hacer hasta tener a Eren dentro suyo.

—E-Eren—llamó con la voz rasposa, mirando los ojos oscurecidos por la lujuria pura de su novio. Se estremeció—, n-necesito algo más grande.

Él pensaba que había sido lo suficientemente claro, y al parecer Eren lo entendió, pues sacó sus dedos de dentro de él, y aunque se sintió vacío por un momento, se complació al saber que Eren se lo iba a follar ya.

O eso pensó.

—¿Algo de éste tamaño?—preguntó de manera sugerente Eren, tomando de forma descarada su miembro, frotándolo de forma lenta contra aquella entrada llena de fluidos.

—Aja, maldición, ¡quiero tu polla! ¡Dámela ya!—ordenó Levi, empujando levemente su cadera hacia la cabeza de aquel miembro, pero solo logrando que entrara unos escasos centímetros, gimió de desespero—. Eren, no jodas, necesito algo en mi culo, ¡ya!

Entonces, con una risa maligna, Eren se levantó de su lugar otra vez, yendo a esa oscura esquina en donde Levi no podía ver nada. Gruñó.

—¡Eres un mocoso estúpido!—le gritó—. Te juro que después de esto te quedaras sin sexo por tanto tiempo que te creerás virgen—gruñó, apretando los dientes.

De nuevo escuchó la risa sarcástica de Eren.

—Como si eso fuera posible para usted, sargento.

Levi entrecerró los ojos.

—Maldito niñato engreído.

—Aprendí del mejor.

Eren volvía hacia su lugar, cargando esta vez una pequeña maleta negra, la cual puso al costado izquierdo de las piernas de Levi, abrió, tomó algo de allí adentro y, antes de que —nuevamente— el mayor pudiera preguntar…

—¡AHHHH!—se ahogó en un grito, abriendo los ojos más de lo usual, arqueando su espalda, y apretando los tubos de la cama en la cual sus manos estaban amarradas.

Eren había puesto un vibrador en su culo, era de tamaño considerable y… y ya se estaba moviendo.

—¡Tsk! ¡Q-Quita esa…ahhh… mierda de… ahhhhííí! ¡Ahhh E-Ereeen!—jadeó retorciéndose de placer. Se sentía tan lleno, pero…—¡Yo no quieeero e-essso E-Ereen…!¡Nght..!

Pero Eren no le prestaba mucha atención a sus quejas, él estaba muy entretenido mirando a su hombre contraer todos sus músculos debido al placer, mientras la saliva le bañaba el mentón y las mejillas por los fuertes gemidos que estaba soltando.

Joder.

Su polla parecía que iba a explotar de un momento a otro. Sonrió de medio lado, trepándose a la cama, gateando hasta poder poner sus rodillas a cada lado de los hombros de Levi, dejando que su miembro reposara sobre la mitad de la cara de Levi—manchándola con sus fluidos escurridizos—, sus testículos cayendo con pesadez sobre la boca abierta del Ackerman, quién lo miró a los ojos.

—Saboréame—ordenó con la voz áspera.

La boca de Levi no se hizo de rogar, y comenzó con su trabajo con fervor, demostrando lo necesitado que se sentía por el Jaeger.

—Oh, joder, ¡Levi! ¡Da rienda suelta a esa sucia boca que tienes, mi amor!—su voz salió en un gorgoteo, distorsionando un poco la nueva orden.

Tuvo que jadear, pues el bajito sabía utilizar su órgano bucal de forma excelente. Rotando los testículos, aprisionándolos junto a los dientes para poder chuparlos y lamerlos a gusto, tanteando por detrás de las dos bolsas rugosas hasta llegar al perineo, presionándolo, logrando tocar justo en ese lugar donde se rosaba la próstata. Levi era tan experto en ese lugar… que era mejor sacar ese lugar de la lengua de Levi o terminaría corriéndose. Se levantó un poco, provocando la protesta de su novio, pero enseguida lo calló cuando invadió la pequeña boca con su base. Levi lo miró mal, pero comenzó a succionar lentamente, al ritmo que sabía que lo volvía loco.

Se mordió la cara interna de los labios, tratando de no gemir demasiado alto, pero ahora Levi estaba empujando su lengua por su glande, raspándolo con sus dientes con brevedad. Cerró los ojos, comenzando a embestir levemente contra esa dulce boca masculina y sensual.

Sus manos viajaron hasta atrás aterrizando en el pecho de Rivaille, sirviéndole éste de apoyo para poder embestir con mayor profundidad, y comodidad. Entonces notó que los botones de su amante habían quedado justo debajo de sus dedos, sonriendo, los apretó a gusto, ganándose un gemido que fue amortiguado por su propia carne adentrándose con descuido en aquella cavidad de gloriosa humedad.

Fascinado veía cómo la saliva bañaba toda su base, dejándolo casi brilloso. El líquido preseminal se había ido hacía algunos minutos, parte del líquido se encontraba en el rostro de Levi, y el otro ya lo había tenido que ingerir el mismo chico. No sabía cómo, pero Levi se las había ingeniado para lograr que hasta su vello púbico estuviera empapado y casi escurriendo saliva. Pasó la propia por la garganta con algo de dificultad.

Ya no podía más. Necesitaba follarse a Levi.

Volvió a alejarse del cuerpo de su amante, esta vez casi con dolor, pero realmente necesitaba follarlo ya.

—¿Ahora qué pasa Eren?—preguntó algo cansado Levi de las decisiones repentinas de su pareja, él que estaba al fin sintiéndose satisfecho con, al menos, tener ese gran falo en la boca…

Pero esta vez, la respuesta le fascinó.

—Pasa que esta vez te voy a follar Levi. Ya no puedo contenerme.

Esa respuesta viajó directamente hacia su olvidado pene que dolía por la falta de fricción. Este dio un pequeño salto, necesitaba tanta—tanta—atención…

Eren desabrochó con rapidez todas las correas, y cinturones que mantenían a Levi prisionero, logrando que éste soltara un suspiro tirando todas las restricciones hasta un lado, sobándose las muñecas doloridas, y sintiendo como la sangre corría violenta por sus pies como si tuviera hormigas. Hasta ese momento no se había percatado de la falta de sangre en ese lugar. Genial, ahora tendría un calambre... Pero Eren no lo dejó reposar lo suficiente, puesto que le quitó toda prenda con rapidez—casi de forma agresiva—, tomándolo luego de la nuca, en un beso demandante y fiero. Demostrando toda esa necesidad animal que sentía por él.

Levi paró sus manos por el cuello de Eren, para luego comenzar a tironear con fuerza —casi con violencia— sus cabellos marrones, logrando así atraerlo más cerca.

Sintió el miembro de Eren frotarse de forma lenta y placentera contra su propia y necesitada dureza. Ambas resbalaban con facilidad contra la otra, calientes e hinchadas hasta más no poder.

Se separó un poco de Eren, sus alientos calientes y húmedos chocaron, entremezclándose.

—Ahhh…Eso se siente muy bien…—jadeó Levi, tomando ambos falos frotándolos con desespero, halando las pieles de forma descuidada, causando en ambos un placer casi doloroso—Mmm… Ya no puedo más Eren…—su cabeza se enterró en el musculoso hombro de su pareja—Yo no quiero un juguete…

Eren bajó sus manos hasta las nalgas ajenas, tomando aquel pene de plástico y apagándolo, escuchando el sensual gemido de Levi amortiguado contra su piel, perlada por el sudor. Lo movió un par de veces, sintiendo los temblores del Ackerman contra sí, estaba demasiado sensible, Eren lo sabía a la perfección. Sacó de forma lenta el consolador, deleitándose con el sonido acuoso que hizo la entrada al verse sola de nuevo. Como si se estuviera quejando.

Levi gimió.

Se sentía tan vacío.

De nuevo de su entrada se escurrieron más fluidos, bañando el interior de sus muslos, escurriéndose por estos, cayendo sobre las sábanas.

—Dios… Levi—casi se quejó Eren al posar sus manos por esos muslos firmes y fuertes, sintiendo la humedad que escurría de ellos.

Respiró con fuerza, llevando sus manos hasta los pálidos glúteos, los cuales apretó a gusto, alineando con un movimiento de caderas, ambos miembros de nueva cuenta. Miró hacia abajo, admirando la rosada polla de su pareja refregarse contra la suya color canela. El contraste de pieles era exquisito.

Soltó un jadeo cuando sintió al mayor chupar con fuerza la el comienzo de su mandíbula, debajo de su oreja, mientras sus caderas embestían una contra la otra de forma lenta, sensual.

En venganza, Eren medió tres de sus dedos de un solo golpe en la entrada lubricada de Levi, y casi quiso correrse al notar lo abierta que ya estaba, incluso más escurridiza que antes. Jadeó ante el calor que las paredes internas de Levi le otorgaban a sus dedos, y casi le da un paro cardiaco cuando estas comenzaron a apretarse en torno a él, como no queriendo dejarlo ir.

Se mordió los labios, escuchando los sonoros jadeos roncos del mayor contra su oreja.

Joder, ese hombre bajito era pura y sensual testosterona.

—Lo haces a propósito, ¿no?—jadeó sacando de forma abrupta los dedos de allí, ganándose un nuevo quejido de parte de su amante—. Lo único que quieres es que folle como nunca tu agujero… Eres un pervertido Rivaille Ackerman.

Levi sacó la cabeza del cuello de Eren para mirarlo a los ojos, notando el deseo puro en ellos, se lamió los labios.

—Exacto Eren…—susurró de forma lenta, pasando su lengua por el labio inferior de su novio, suspirándole cerca. Tentándolo, incitándolo a que hiciera con él lo que tanto deseaba—. Quiero que me folles como nunca lo has hecho… Quiero sentir tu polla tan honda dentro de mí, que cuando te corras, casi pueda saborearte en mi boca—complacido, escuchó el gruñido fiero de Eren.

Perfecto, ya casi lo tenía, solo faltaba dar el golpe final. Se giró lentamente, dándole la espalda a Eren, apoyando sus codos en el colchón, sus rodillas ya hundidas en este, bien abiertas, quedando en la perfecta posición ''cuatro'', pero allí no acababa para la vista de Eren, no, aún no. El mayor se acomodó por completo en sus hombros, alzando su retaguardia lo más que podía, arqueando la espalda, casi logrando quedar a la altura de la cara de Eren, cuando logró esto, sus manos fueron en dirección a sus nalgas, separándolas lo más que pudo, jadeó cuando el aliento cálido de su chico dio de lleno allí.

—¿Ves este lugar, Eren? ¿Ves cómo escurre?

¿Qué si lo veía? Eren tenía la boca echa agua ante esa imagen tan pecaminosa. La parte trasera de Levi completamente levantada—en el más puro ofrecimiento—, las manos separando sus nalgas, dejando a la vista esa entrada abierta y bien lubricada por donde salían fluidos que mojaban el perineo, bajando por los sacos llenos de Levi, incluso mezclándose con el líquido preseminal que se escurría de aquel miembro mojado por su gruesa punta.

Sintió su entrepierna engrosarse un poco más. Estaba al borde de la locura, y Levi parecía darse cuenta de ello.

—Es por ti, cariño, solo por ti. Te necesita. Necesita ese gran Titán dentro de él… Y si soy un pervertido Eren, ¿por qué no me ayudas con mi vicio? ¡Jódeme como un maldito animal…!

No necesitó más.

De un momento a otro sintió las manos de Eren en sus caderas y cabeza en forma de hongo de su pene refregarse contra su agujero, que punzaba necesitado. Pese a lo que pensaba, Eren no lo embistió de una sola vez, al contrario, se tomó todo su tiempo para penetrarlo—pese a que se estaba conteniendo, lo sabía por la fuerza con que agarraba sus caderas—, sabía que quería que lo sintiera. Que viera lo mucho que lo había provocado. Se mordió el labio, tratando inútilmente de no emitir sonidos de gusto ante la lenta invasión, fallando al instante.

Pero no podía evitarlo, podía sentir, casi ver la forma tan fácil con la que Eren entraba en su agujero. Estaba tan duro, tan grande y tan hinchado, que hacía que sus paredes tuvieran que abrirse más de lo que estaban, pero, ansiosas de su tamaño, lo hacían. Lo hacían con gusto, abriéndose y cerrándose en torno a él, haciéndolo jadear. Ambos gimieron de gusto al sentir como los testículos de Eren chocaban contra sus nalgas.

Levi sonrió de una forma morbosa, apretando las sábanas arrugadas de su alrededor.

Se sentía tan abierto que le encantaba.

Mientras, Eren estaba suspirando con fuerza—casi parecía un toro—, sus ojos achicados hasta parecer dos rendijas humedecidas por el placer. Estar dentro de Levi siempre era una experiencia placentera, pero estar allí, con esas paredes resbalosas que parecían que no lo querían dejar ir más nunca, eso lo estaba matando de placer. Un gozoso placer pecaminoso.

Lamió la hendidura de que formaba la columna de Levi, subiendo hasta la nuca que sabía más salada que el resto del cuerpo, además de que tenía un olor más fuerte, a sudor y a saliva ya algo seca, sonrió, aspirando ese aroma, acomodándose mejor sobre Levi, reafirmando el agarre en esas estrechas caderas, comenzando a moverse de forma lenta, justo como lo había penetrado. Tanteaba, buscando ese lugar que sabía que pondría a gemir de forma deliciosa a su pareja. Salía casi por completo, para volver a entrar de la misma forma desesperante para Levi, quien soltaba leves jadeos, y se intentó apoyar en sus codos para mirarlo, Eren lo atajó, poniendo sus manos sobre los hombros del más pequeño.

—Espera… estoy buscando algo—entonces dio una embestida certera, donde abusó de una la próstata, escuchó el jadeo que dejó sin aliento a Levi, sacándole el aire de sus pulmones, y sonrió malvado—. Bien, eso era—se acomodó en mejor posición, poniendo sus rodillas a cada lado de las de Levi, para obtener mejor profundidad—. Ahora si prepárate, cariño, porque vas a sentir tanto placer que hasta te dolerá.

Entonces sin más miramientos, comenzó, y fue con fuerza.

—¡AHHHH!—gritó Levi ante el primer embiste de verdad, sus hombros enterrados en el colchón, sus manos apretando y arañando las sábanas.

Eren lo estaba embistiendo sin piedad, dando repetidamente contra su punto sensible, una y otra vez, sin descanso, con fuerza, y en la posición en la que estaban, Levi podía sentirlo tan profundo, irritando sus paredes con su hinchada carne, tan caliente que parecía como si le estuviera perforando una brasa de hierro al rojo vivo.

Se lo estaba follando como si fuera un animal.

Algunas lágrimas traviesas se deslizaron por sus mejillas, mientras sonreía gimiendo de puro gusto, el sentirse así de expuesto antes, era una locura en comparación a como se encontraba en ese momento, sabía que su retaguardia no sería la misma dentro de unas horas, que ni siquiera podría disimular el sentarse, pero, joder, que estaba en el puto paraíso. Tener sexo salvaje siempre le hacía bien a su humor, sus empleados siempre le agradecían a Eren.

Eren clavó sus uñas en los hombros de Rivaille, escuchando el quejido —mezcla de excitación, mezcla de dolor— que soltó éste ante la sensación. Bajó las uñas por toda esa musculosa espalda perlada de sudor por la ajetreada actividad, maravillándose con las marcas rojas que dejaba en ella hasta llegar a la cadera, la cual volvió a tomar, bajando la velocidad de sus embestidas, volviendo a sacar su miembro con lentitud de ese esfínter abusado, y adentrándolo nuevamente, con una fuerte arremetida. Sus ojos sin despegarse de la espalda ajena.

Como amaba esa espalda. Ver esos omoplatos moverse cuando lo embestía en el lugar correcto… O también como ahora que —aparte de dar en el lugar acertado—también había comenzado a moverse, crujiendo sus músculos cuando Levi se movía para recibirlo.

Oh, por Dios. Se estaba volviendo loco.

Sus ojos se posaron en el lugar que lo recibía, viendo los pliegues del ano enrojecidos en demasía, completamente inflamados. Salió por completo de manera lenta otra vez, escuchando el suspiro de Levi. Asombrado vio como el esfínter se quedaba abierto, chorreante. Tragó saliva, volviendo a embestir con profundidad.

Ya no podía más, necesitaba correrse.

Sus huevos chocaron con las nalgas ajenas de forma constante, logrando que Levi mordiera la sábana, rasgándola levemente. Se recostó en la espalda sudorosa, poniendo su cara sobre uno de los hombros de su pequeño amante, escuchando los sonidos que salían de su fina boca. Comenzó a temblar, jadeante, el orgasmo ya estaba a punto de darse.

Notó cuando el pecho de Eren se recostó contra su espalada, percibió cada masa musculosa del vientre y pecho, los duros pezones de su chico restregarse sin pudor en cada estoque. Demasiado… demasiado placer el que estaba recibiendo en sus terminaciones nerviosas. Él también estaba a punto.

—¡Maldición…!—gimió Levi con un hilo de voz, moviendo sus caderas junto con las de Eren, encontrándolo en cada estocada, sincronizados—M-Mierda…—se quedó sin aire por un momento, para luego jadear algo inteligible, ya sentía el orgasmo cera—E-Eren… tócame…—jadeó de una forma constante, apretando las sábanas entre sus dedos, retorciéndolas con descuido—. Ya no resisto… más…

—Yo… tampoco… Levi—avisó caluroso.

Su mano izquierda bajó hasta el sexo del Ackerman, quién —erguido hasta más no poder— se friccionaba en cada embestida contra el ombligo de Levi. Lo tomó con un poco de fuerza deslizando el dedo pulgar entre el prepucio y el glande, otorgándole caricias a la redonda, a esa sensible piel. Su otra mano dejó la blanca cadera, para poder ir también hacia esa virilidad. Envolvió con su caliente y áspera palma el tronco, comenzando a masturbar con rapidez, para rápido desfogue, sintiendo todos los espasmos de Levi contra él. Le besó el cuello, para luego comenzar a chuparlo, dejando marcas, mientras sus caderas se movían con velocidad, intentando seguir ese ritmo con sus manos.

—¡Oh…! ¡Ngh…!

Levi ya no podía, sentía el hormigueo proveniente de su vientre. Tenía demasiado placer recorriéndole cada rincón de su cuerpo. Movió sus caderas en círculos, apretando los músculos de su esfínter, buscando causarle más placer a su pareja, lográndolo al sacarle un sonoro gruñido a Eren.

Se sentía en la gloria, su Levi sabía lo que le gustaba, lo que lo hacía gruñir como un perro. Entonces, en una certera embestida directo al bulto de nervios de Levi, comenzó a correrse de forma violenta, derramando toda su semilla bien profundo en ese interior cálido.

—¡L-Levi…!—bramó sin aire.

—¡Ngh…!—gimió Levi con ganas, sintiendo como el espeso y caliente esperma casi bañaba su estómago. Esa sensación fue mucho para él, comenzando a derramar su propio orgasmo en la mano de Eren, ensuciando más las sábanas de aquella cama—¡E-Eren…!

Era demasiado, para ambos fue un orgasmo demasiado intenso.

Eren se acostó por completo en la espalda de Levi, exhausto, derramando todo su peso sobre él, respirando sin control, jadeante hasta más no poder. Varias gotas de sudor cayeron de su cabello hasta la mejilla de Levi, quién también trataba de recuperar el aliento bajo todo el peso de su novio.

Se miraron de reojo, mientras Eren se levantaba un poco—aunque sin salir de su interior— para dejar de apresarlo con su propio cuerpo. Entonces, en forma sincronizada, juntaron sus labios en un suave beso en donde se reconocían sin prisas. Una de las manos de Levi fue directo hasta su cabello húmedo, el cual acarició con suavidad, enredando sus dedos en el cuero cabelludo.

Así estuvieron unos cuantos minutos hasta que se separaron un poco, poniendo sonrisas suaves en sus labios, mientras que, con los ojos entrecerrados, juntaban sus narices para frotarlas de forma suave, otorgándose de forma mutua un beso esquimal.

Levi se quiso girar, para así estar frente a frente con Eren, pero aún estaban unidos, no podía.

—Espera un segundo… ahora me salgo—dijo eren al percatarse de las intenciones del otro. Rodó su cadera hacia atrás con cuidado para no lastimar a Levi, sacando su miembro flácido de la cavidad anal, ambos soltaron un jadeo—. Ya está… muévete con cuidado… Me porté como un bruto… Estas todo…—sus mejillas se tiñeron al ver la retaguardia de Levi, estaba completamente abierta y roja por la irritación, derramando tanto fluidos propios, como los de Eren.

Levi no le prestó atención, rodó de forma rápida hasta quedar acostado, sí, le dolía moverse, pero estaba casi anestesiado con el orgasmo anterior, así que no le importaba mucho, lo que sí le molestaba era la forma en que Eren le estaba mirando ''allí'', por donde estaban saliendo demasiados fluidos, y su recto estaba abierto. Cerró las piernas, quejándose un poco, pero no importaba.

—Oi, Eren, deja de mirarme así, maldita sea. ¿Qué, acaso ahora te da asco lo que ves?—gruñó molesto, frunciendo el ceño, sentándose de forma lenta.

Estaba dispuesto a patear la cara de Eren si decía que ''sí'', pero toda acción se vio frenada cuando Eren alzó los ojos, mirándolo nuevamente con deseo.

—Ni hablar, sargento, todo lo contrario…—entonces el muchacho alzó la cadera, mostrándose.

Los ojos de Levi se fueron directo a la entrepierna de Eren, quién parecía a punto de erguirse nuevamente. Tragó saliva, sintiendo de nuevo el nudo de excitación instalarse en su bajo vientre. Sus ojos volvieron a los de Eren.

Jadeó gruñendo.

—Ven acá, maldito mocoso libidinoso—con un brazo sirviéndole de gancho en el fuerte cuello de Eren, lo atrajo hacia sí para besarlo mientras le hacía un hueco entre sus piernas, cayendo sobre la cama, de nuevo con Eren encima.

Entonces se volvieron a besar con ganas y la habitación se llenó de calor nuevamente.


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Hanji salió de bañarse de forma tranquila, cantando una canción pegajosa que había escuchado esa tarde en la radio, y moviendo sus caderas de una forma graciosa. Buscó su ropa interior colocándosela al instante, seguido de una gran camisa que le había robado a su amigo Mike hacía unos meses y que le llegaba más debajo de medio muslo. Se tiró en la cama, tomando el control remoto de la tv y encendiéndola en un canal científico tratando de comprobar la existencia de ''Titanes'' hace miles de años atrás.

Sus ojos volaron hacia el reloj digital de su mesita de noche, que estaba al costado de una lámpara.

—Ya son la una y cuarenta de la madrugada…—dijo al aire, sonriendo como una desquiciada mental acomodando sus gafas—. Eren y Levi deben de estar pasándola bien… Que malo fue Eren al no dejarme instalar cámaras…—hizo un puchero—. Yo quería ver el resultado de mis arduos experimentos…jeje…

Miró de reojo unas cuantas pastillas rojas en un pequeño envase.

—Meh… Lástima que Eren no se tomó ninguna para querer ser todo un hombre dominante…—suspiró de forma soñadora—. Pero al menos me dijo que Levi si iba a tomar las que les di… —pensó en el tarro de pastillas que le había dado a Eren unas horas atrás, en la tarde—. Ya quiero ver la cara de Levi cuando se entere...


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Eren estaba con su espalda contra la cabecera, sus labios en uno de los botones de Levi, chupando, mientras que su mano se encargaba del otro. Están tan duros que permite que una nueva sonrisa se asome en sus ocupados labios. Siente el gruñido de Levi y alza su mirada para verlo que lo mira desde arriba con el ceño fruncido, y los pómulos rojos.

—D-Deja eso, mocoso… y haz bien tu trabajo…—lo escuchó decir con dificultad, mientras se movía de arriba hacia abajo sobre su sexo.

Eren rió, mordiendo con un poco de fuerza aquel duro pezón que ya tenía un leve toque morado.

—¡E-Estúpido…!—jadeó Levi, echando su cabeza hacia atrás y cerrando los ojos con fuerza.

Eren decidió hacerle caso a su amante, dejando aquellos botones tranquilos, recostándose por completo en la cabecera de la cama, poniendo sus manos sobre esos muslos duros y trabajados. Observó la gran vista que se alzaba frente a sus ojos. Levi estaba levemente inclinado hacia atrás —sosteniendo su peso con sus manos—, con las rodillas completamente abiertas, haciendo peso en sus pies para poder alzarse y descender sobre su erguida dureza.

Eren se lamió los labios, oscureciendo su mirar. Dirigió su mano hacia los testículos de Levi, jugando con ellos a gusto, escuchando los sonidos eróticos que soltaba el mayor, deleitándose con ellos.

Ante la imagen tan lasciva que su novio le ofrecía, se le ocurrió una idea.

—Levi…—susurró ronco—, frótate contra mí, con mi polla aún dentro de ti.

Levi lo miró confundido por unos segundos, hasta que su mente captó la idea de Eren, sonriendo de medio lado.

—Claro, bebé—con el apodo dicho por él, y en ese tono, se ganó un fuerte apretón en el trasero que lo hizo gemir de una forma extraña, por parte de Eren quién había gruñido de gusto ante lo dicho.

Eran pocas las veces que Levi lo llamaba de una manera tan… cariñosa, y se sentía bien. Demasiado bien, en realidad.

—Comienza, ahora—dijo con autoridad, mirando el punto de su unión con Levi, viendo como los testículos hacían un movimiento en cada auto-estocada.

Escuchó la risa traviesa y masculina de Levi, y entonces comenzó con su tarea. Dejó de hacer el típico galope sobre la hombría de Eren, para comenzar a moverse en círculos, restregando sus lampiños testículos contra el vello púbico de Eren—lo que lograba una sensación placentera para esa piel—. Se mordió el labio, tratando de retener un poco la fuerza de sus gemidos, pues ''batir'' la engrosada verga de Eren dentro suyo le provocaba demasiadas sensaciones. Eren comenzó a moverse de la misma forma que él, pero a la inversa, y entonces sus músculos se tensaron, agarrando las sábanas con sus uñas, clavando sus palmas en el colchón con más fuerza. Apretó la mandíbula, temblando.

Eren suspiró por la nariz, viendo la reacción de Levi, sonrió de lado.

—Lo volví a rosar, ¿verdad?—preguntó malicioso, volviendo a rotar sus caderas como la otra vez. Estaba todo pegajoso, por sus muslos, por culpa de Levi, así que el hacer eso un sonido de humedad les llenaba los oídos.

Notó de nueva cuenta los espasmos de ese sensual hombre sobre sí.

Embistió cuando aún Levi estaba moviendo su pelvis en forma circular, lo que hacía que el hueso de la cadera sobresaliera de su vientre de una forma llamativa e impura.

—¡Ah!—retumbó el gemido del mayor contra las paredes habitación—¡N-No…Eren…!

Volvió a echar su cabeza hacia atrás, jadeando sin control, pues nuevamente Eren no le estaba haciendo caso, y había comenzado a embestirlo de forma neutra, logrando chocar contra ese punto cada vez que entraba, sintiendo los espasmos que causaba en ese abierto esfínter. Tomó el pene de Levi en sus manos, masturbándolo de una forma rápida que contrastaba con el ritmo más que llevaba en sus embistes.

—¡Mgmhh…!

Levi sentía como su vientre se llenaba de calor una vez más, el nudo de su interior expandiéndose de forma certera hasta la hombría que estaba siendo masajeada por pareja. Temblando, colocó sus manos sobre los amplios hombros de su chico, arañándolos un poco, bajando por las clavículas hasta que llegó hasta aquellos pezones oscuros y firmes, los cuales apretó a gusto, ganándose un fiero gemido de su pareja.

Eren volvió a arremeter contra él, abriéndolo más si era posible.

Volvió a sentir un fuerte espasmo.

—Eren… mocoso…—llamó con voz temblorosa, aferrándose al cuello del más joven—. Ya no puedo más… m-me voy a correr…—jadeó al final.

Eren soltó otro gruñido de gusto y con una mano atrajo la cabeza de Rivaille hasta la suya, donde sus lenguas se encontraron con fervor. Eren comenzó a golpetear el interior de Levi con más fuerza, mientras que con su otra mano continuaba con la fuerte masturbación. Su vientre se contrajo también al estar rodeado de tanta calidez, no solo por el interior de éste, sino también por el abrazo que éste mantenía en su cuello, también porque se volvía a mover con él, de forma sincronizada.

Se separó del beso, mirando a Levi a los ojos, ambos respirando con pesadez y de forma entrecortada.

—Vengá…monos… j-juntos…—sugirió Eren.

Levi asintió, incapaz de decir algo. Apretó su agarre en el cuello de Eren, escondiendo allí su cabeza, tomando con sus labios la piel que cubría la yugular de Eren y chupando con fuerza, acallando los gemidos. Eren aumentó ambos ritmos, volviendo loco al otro.

—¡L-Leeeviiii!—embistió con fuerza una vez más, comenzando a correrse dentro por segunda vez.

—¡E-Eren! ¡Uhhgh…!—gimió a su vez Levi, apretando los músculos de su esfínter, tomando todo de Eren mientras que la mano de su novio no dejaba de moverse con fuerza contra su hombría, sacándole cada gota del orgasmo que había en él.

Ambos estaban jadeantes al culminar. Levi estaba recostado contra Eren, con su cabeza escondida aun en cuello, mientras que los dedos morenos se paseaban por la blanca espalda sudorosa, trazando un lento ir y venir que relajaba un poco al mayor. Los dos estaban intentando recuperar el aliento, aun sintiendo espasmos por todo su cuerpo. Levi se levantó un poco, liberando así el miembro de Eren, ya ni siquiera hizo una mueca cuando el chorro de fluidos bajó por su esfínter y cayó en las sábanas. Solamente volvió a recostarse sobre Eren, sintiendo el aura tranquila que los rodeaba después del sexo.

Sintió los labios de Eren rosarle la mejilla de manera suave, dándole un casto beso cariñoso. Levi giró el rostro para ver como Eren le dedicaba una gran sonrisa llena de felicidad, estrechándolo en sus brazos de una forma cálida. Él puso una de sus manos en la trigueña mejilla, sonriendo con suavidad.

—Te amo Eren—soltó desde lo más profundo de su corazón, notando como las mejillas del otro tomaban un adorable color rojo.

Eren cerró los ojos, estaba tan feliz.

—Yo también te amo, mucho, Rivaille—entrelazó sus manos, pegando sus frentes, para luego otorgarle un pico al otro.

Un fuerte bostezo de parte de Levi lo hizo sonreír.

—Mejor durmamos un rato, ¿te parece?—preguntó acomodándose en la cama, con Levi acostado sobre su fuerte pecho.

—Mjm…—susurró éste, con una voz rara debido al sueño.

Sintió el nuevo beso que Eren depositó en su frente, antes de quedarse profundamente dormido.

—Descasa, mi Levi.

Ya mañana le explicaría la situación, mientras él también cerró los ojos, dejándose llevar por Morfeo.


(*1)Cuchillo marca Rivaille's: Sep, ya Levi —con 21 años— había abierto su tienda de armas y, bueno, era pequeña en ese momento pero sus cuchillos se vendían muy bien XD Eren lo admiró desde esa entonces.


Contestaciones a sus Reviews;

Moru Evans: Gracias por tu Review linda / Me alegro que este coso te llamara la atención n.n... Y con respecto a la violación, he de confesarte que no lo había planeado así XD Sí que pareciera eso pero no que fuera real —tu me entiendes, yo lo sé :B—. Cuídate tu también y espero que no te hayas traumado con la cantidad de porno que acabas de leer D:! ¡Besitos!

Daurina-Mikko: ¡Gracias por tu review linda~! Tengo mucha curiosidad de saber quién creías que era :E C; ¡Dime .A.! XD ¡Besos y espero no haberte decepcionado~!

Agradecimientos a los follows y favs~ De veras que muchas gracias~


Nota de Tomato-chan NS: *cri, cri* ... Primero que nada; creo que al leer el primer capítulo en algún momento pensaron que sería el moreno-super-sesual de Eren... y si las logré confundir me doy por satisfecha(?). XD ¡Soy mala! Muahahaha...Ejem, ejem...

En segundo lugar... —rubor—, quiero confesar que tardé menos escribiendo y editando este cap que el anterior... ._.U ¡Soy una enferma sin remedio! D: De verdad no pensé que iba a escribir tanto porno en un solo capítulo, con una leve —muy leve, tanto que casi no cuenta como aparición— aparición de Hanji...

...Debo de dejar de leer tanto manga Yaoi XXX... y también de ver vídeos de esa misma temática... y... los de humanos también...¡Viva el slash! O:

Any way... Hace muuuucho tiempo que no escribía un Lemmon, so que perdón.

Sé que está muy raro / pero así es mi forma de escritura, prometo mejorar para la próxima, ¿ne?

¡Por cierto! El capítulo que viene ya lo estoy comenzando :3 no sé si va a ser igual de largo que este, no pienso —en absoluto— que vaya a tener Lemmon (¡Mi cerebro está seco! *¡Mentiraaaa!*), y va a explicar muchas cosas que no se explican aquí...

Bueno, dah, ya que es el capítulo final, y ustedes, preciosas, se lo merecen~

¡Beshitos con corazones morados!

Nos leemos pronto~


¿Reviews?
~EreRi RLZ~


PD: Tomato-chan está como un tomate... *Shhh* ;)