Parte 2 – El acuerdo

APOCALIPSIS EN CARDIFF

Desde hace una semana apareció sobre la ciudad de Cardiff un monstruo mitológico, el popular "Dragón de Gales" que ha sido tema los últimos días. Como si la ciudad no tuviera suficiente con semejante espectáculo, la tasa de crímenes ha ido en aumento y los policías no saben de quien se trata, crímenes "perfectos" y enigmáticos que parecen no tener solución han atentado a la ciudad…

- Sospecho que esto es obra del mismo Smaug – musito para sí el doctor bastante angustiado – me urge encontrar a ese monstruo, o santos ancestros, ¿por qué permitieron escapar a ese dragón? -.

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- Soy el único en el mundo – espeto muy molesto armando un puchero como si fuera un pequeño de cinco años.

- Querrás decir "eras" – respondió Sherlock/Smaug con una sonrisa burlona en su rostro, colocando ambas manos bajo su barbilla.

- Deja de robarme a mis clientes, o haré que los dejes por las malas – frunció el ceño.

- ¿O qué?, ¿Va a matarme?, creo que de ser así ya lo habrías hecho, en el fondo no quieres deshacerte de mí, porque ya no tendría con quien discutir, sé que ama esto, tener un rival a su altura, lo sé porque también me encanta, justo cuando creí que todos los humanos eran un montón de cabras asustadas, apareció para retarme -.

- Es cierto, imposible deshacerme de usted… por ahora, es por eso que le propongo que se aleje, dedíquese a otra cosa, pero deje de robarme a mis clientes, ¿tiene que estar precisamente aquí en Cardiff?, o más aun, ¿aquí en Inglaterra? -.

- Sí y sí, no pienso irme, y entienda. Yo no me robo a sus clientes, simplemente van con el que da mejor calidad, solo soy su competencia, no es mi culpa ser mejor que usted -.

- NADIE es mejor que James Moriarty señor Holmes, y se lo voy a demostrar, entonces recordara mi oferta de dedicarse a otra cosa -.

- Que tenga buen día profesor Moriarty -.

- Cuídese la espalda Holmes, te quemaré -.

- Si alguien quema gente aquí… ese soy yo -.

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El doctor estaba a punto de rendirse, si su asistente seguía enviando a todos sus pacientes con el otro doctor con consultoría de la calle, iba a terminar perdiendo su reputación, su clientela, y su consultorio.

Mientras tanto, Sherlock a medida que iba ganando popularidad (mala por cierto), iba olvidando sus propósitos de volver a ser un dragón, pero no al cien por ciento, más con la aparición de ese tal James Moriarty en su departamento. Cuando James se retiró visualizo una escena en la que el volvía a ser SMAUG e iba a donde Moriarty para decirle bastante victorioso "te dije que era el único que quemaba gente". Oh, aquella visión como lo había dejado tan "contento", tanto que la archivo en su palacio mental para futuras ocasiones.

Al salir de su "palacio", se encamino directo a la pared donde tenía toda una red (un mapa araña) de pistas en donde podría encontrar a algún descendiente de los antiguos magos de la 'tierra media', día tras día se la pasaba viendo el mapa, añadiendo , moviendo, o quitando cosas, con la esperanza de dar con algún indicio, pero nada.

- Soy Smaug, de existir un mago, quizá ya lo habría encontrado – se dijo a si mismo frustrado. Decidió ir a dar un paseo por la estación, los magos amaban viajar, quizá algún viajero sería uno, nada perdería con intentar.

Mientras John iba rumbo a la estación de trenes para ir de regreso a Londres, cuando una voz muy familiar lo estremeció. No había escuchado la voz de Smaug desde los pocos videos que vio en televisión sobre él, y estaba casi seguro de que aquella voz era idéntica, de igual forma John trato de controlarse. "Quizá son las ansias de querer encontrarlo las que me hacen escucharlo", pensó.

- Señor, se le cayó esto – le había dicho el hombre de cabello negro y ojos camaleónicos a la hora de entregarle su pasaje de abordaje.

- Gracias, casi me trepo a ese tren sin tener el pasaje – le respondió nervioso, mientras John seguía pensando en sí era o no la voz de Smaug, Sherlock lo miro dudoso, aquel hombre se le hacía familiar, casi hasta podría jurar que era la misma imagen de …

- Oh ese es mi tren, creo que debo irme, gracias señor… -

- Sherlock, Sherlock Holmes –

- UN gusto Sherlock, gracias -.

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Ese hombre se parecía demasiado a aquel mago que me ayudo hace tanto, pero también tenía el aspecto de ese extraño Hobbit que invadio mi montaña… ¿aun viviran Hobbits?, sea lo que sea necesito encontrarlo, no se su nombre, pero va a Londres, vive en el mero centro, es un doctor, y estuvo en el ejercito, no tiene mucho dinero para pagar un departamento, tiene su consultorio, además es soltero, sin familia. Espero esa información me sea suficiente.

Sherlock Holmes, de Cardiff, ¿será Smaug?, hablaba igual a el, además esos ojos felinos tan espectaculares, no cualquier persona tiene esos ojos, ni esa mirada … bien, recordare el nombre y lo investigará al llegar a casa.

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El doctor llego muy pensativo y exhausto a la diminuta casa que era su hogar y su trabajo al mismo tiempo, para su sorpresa, alguien había llegado antes que el, a juzgar por su comodidad, mucho antes.

- ¿Cómo llego tan rápido? , ¿Qué hace aquí?, ¿Cómo dio con mi casa?, ¿Esta usted siguiéndome? -.

- Demasiadas preguntas señor "John Watson" y muy poco tiempo, vayamos al grano. ¿Es usted quien yo creo que es usted? -.

- Justo tengo la misma pregunta, pero no le diré nada, y mas vale me responda o llamo a la policía -.

- La policía será inútil, tengo el gobierno británico de mi lado, entre otros agentes, en serio no gaste su tiempo. Dijo que tiene la misma pregunta para mi, eso quiere decir que si es quien creo que es-.

- ¿Quién demonios se supone que soy yo?, oiga, comienza a asustarme -.

- ¿En serio?, oh vaya, que decepción, un mago no se habría porque asustar, podría matarme con magia si así lo desea … -

John se quedó perplejo ante eso y rápidamente fue a cerrar todas las persianas y cortinas de la casita, se llevo a Sherlock-Smaug consigo hasta su habitación, cerro la puerta con seguro y ya una vez que verifico que en efecto estuvieran solos, volvio a tomar aliento.

- Oh John, vamos muy rapido, ¿no piensa acortejarme primero? – dijo burlándose.

- Cállate, ¿Smaug? , sabía, sabía que esa voz me era conocida.

- Y yo sabía que no podías ser tan estúpido como el resto de los humanos, has sido el único que relaciona mi voz con la del dragón de Gales, todo un mago -.

- Gracias a dios te encuentro maldita sea, toda la semana pasada te estuve buscando, ¿en qué has estado metido?, ¿son ciertas mis sospechas de qué eres la razón de que el crimen aumentara en Cardiff?, y lo mas importante, ¿por qué demonios rompiste el acuerdo que tenias con mi ancestro? –

- Vaya, calmado, ¿siempre lanzas como 100 preguntas a la vez? – dijo divertido arqueándole la ceja y yendo hacia la cama del doctor para descansar – rompí el acuerdo porque estaba aburrido, pero me aburre ser humano, ni siendo criminal asesor me divierto, esperaba que me volvieras dragón de nuevo – dijo como si nada, esperanzado a que con solo pedirlo el doctor fuera a convertirlo así como quizá habría hecho el mago azul.

- Claro, ¿Y qué te hace creer que voy a ayudarte así como así?, después de las muertes que ocasionaste y todo el mal que has estado haciendo, debería matarte ahora mismo -. Sherlock-Smaug se burlo de la amenaza.

- No, no me matarías, te conozco, conozco a los de tu sangre, tan nobles, leales y justos, no… matar no es lo tuyo -.

- Me subestimas mucho Smaug -.

- Bien, entonces hazlo, mátame -. Sherlock se volvió a recostar en la cama, apoyo su cabeza en una mano y su otra mano yacía sobre su cadera – Solo recuerda, ya no soy Smaug, soy un ser humano, un humano sin armas, indefenso, que el único mal que le ha hecho a la gente es eliminar el mal, no soy tan criminal como crees después de todo -.

- ¿De qué hablas?, acabas de decir que eras asesor criminal, ¿qué puedo pensar de eso? -.

- No ayudo a cualquiera John, ayudo a quien sé que merece mi ayuda, criminales que buscan deshacerse de otros criminales, despues esos mismos criminales son eliminados por otros criminales, asi se va John, y si me conviertes en dragón, quemare a todos y cada uno de ellos, empezando por ese profesor Moriarty – refunfuño con lo ultimo, el doctor le miro sin comprender.

- Aun así, ¡mataste gente con tus incendios en Cardiff! – grito a la defensiva.

- ¿Si John lo hice?, ¿qué gente exactamente?, queme empresas que destruían el medio ambiente, casas de gente que vivía en la gloria mientras otros mueren en la miseria, entre otro monton de personas que tambien ha sido "malas" en este mundo, entonces … ¿Quién es el malo en realidad John?, y si matar gente mala se trata, o de cazar dragones, tengo una lista innumerable de personas que podrías ir a matar, eres un mago, ¿por qué no vas y juzgas a todos de una vez? -, John se quedo muy pensativo mirandolo con el ceño fruncido, paso saliva por su agrganta, aun pensando en que decir para refutarlo, en eso Sherlock se puso de pie y lentamente se acerco a John y lo acorralo hasta la pared más cercana, frente a el, sintiendo su aliento retomo su discurso con una voz mas grave, en un susurro

– te dire porque John, porque tu no eres asi, pero yo si, hazme dragon y les dare a todos su merecido, quemare a cada hombre sobre la tierra, y vengare a las otras criaturas que ellos mismos han extinguido con su salvajismo – John sintio que sus piernas flaquearon pero tomo fuerzas para retar al dragon, le miro a los ojos, aun molesto pero con una sonrisa ironica sobre su rostro.

– tienes razon – respondio – pero no todos son malos Smaug-.

- te propongo un acuerdo – Sherlock le arqueo la ceja no muy convencido.

- ¿de qué se trata? – pregunto curioso, si el acuerdo involucraba la idea de volverlo dragon de nuevo, no lo dejaria pasar.

- Dame una oportunidad, dame un día para demostrarte porque vale la pena seguir siendo humano y porque no debes quemar a nadie, si al terminar la jornada aún quieres ser un dragón, así será… pero si al final del día decides ser humano, bueno, tendremos que acostumbrarnos al nombre de SHERLOCK, ¿qué dices? -.

- John Watson, ¿de verdad ese es tu trato?, es pan comido, no podrás convencerme de cambiar de idea en un día, ni si quiera en un milenio -.

- ¿Entonces aceptas? -.

- Es un trato -. Ambos hombres se tendieron la mano cada uno seguro de que ganaría.