He tenido mucho trabajo afuera, pero seguiremos con esto. Ehh, en el siguiente capítulo habrá lemon, o como otros le dicen, "un salseo". Pueden decirme si les gusta o no XD.
En un borde siniestro, como si fuera una cuchilla fatídica que se estaba introduciendo rápidamente en la mente juvenil de Bra. Con una forma muy característica de la desesperación combinándose con la angustia, que perforaba a través de ese delgado cuerpo humano.
El miedo, le terminó por arrancar a la niña, un jadeo involuntario a través de esos pequeños labios, mientras sus ojos azules seguían enfocando al peligroso demonio enfrente de ella. Y si sarcásticamente, Bra intentaba pedir alguna plegaria pero solamente de forma imaginaria, con las palabras atascándose en su cabeza, pero nadie la escucharía. Sin embargo, la jovencita se sentía como si fuera un pobre ciervo y que muy pronto, el depredador la devoraría.
Además, por la forma en que los ojos del demonio Brolly, se concentraban tanto en observar a la presa humana, a la vez que el reflejo del sol, le daba un cierto reflejo inquietante inhumano en las iris del hombre.
De nuevo, otro escalofrío recorrió el cuerpo de la adolescente de cabellos esmeraldas, con la sensación incómoda arrastrándose en la parte baja de su vientre. Porque, a modo de una inusual costumbre, la inesperada criatura masculina en ese bosque, se veía por un lado, con una maravillosa vista, siendo hermoso para contemplar, pero invocando el terror. No había absolutamente nada que diera en él, la apariencia de debilidad, ya que cada detalle, línea, pronunciaban un gran poder y dominación.
Porque la feroz anticipación ocupaba todo el rostro del demonio, sin pestañear, con una inquietud enfermiza. Brolly comenzó a dar pasos hacia adelante, para acercarse a la humana. Midió cada paso, cada movimiento, mientras caminaba muy lentamente, más y más cerca de la deliciosa jovencita. En sí, él deseaba que ella huyera, para sentir la adrenalina de la persecución. La emoción de la cacería, la idea de perseguir para obtener una justa recompensa. El mismo Brolly empezó a sentir como todos sus músculos tensándose por la acción.
A la vez, que caía en la cuenta de algo, el demonio se enfocó con más detenimiento, en los ojos azules de Bra, que lo miraban con frustración, temor y un toque marcado de recelo. La adolescente con un nudo en su garganta, intentó dar pasos hacia atrás, de modo inconsciente, sintiendo que se desequilibraba al posar sus pies sobre el follaje verde.
El silencio se hizo pesado y absoluto sobre ellos. La tensión pareció intensificarse con cada respiración agitada de la jovencita, al mismo tiempo que el demonio cerraba su mirada oscura en ella. Brolly miraba fijamente a la humana, con el rostro plácido y juguetón, pero en lo profundo de sus orbes se diferenciaba una corriente de pasión innata.
La intuición de Bra, le decía que podía sentir como crecía el hambre dentro de ese maldito demonio, como la de una bestia hambrienta, mirando al pedazo de carne escogido. La adolescente forzó una mueca en su entrecejo, presiono sus labios uno contra otro con nerviosismo, sin dejar de dar pasos hacia atrás, sin romper contacto visual con Brolly. La repentina ráfaga de excepcional valentía a través de su sistema de alerta y miedo, la controlaron a ella, por un breve momento. La adolescente sentía el corazón en la garganta, con su aliento y con los tragos nerviosos. El sudor inició a formarse en las sienes y en la frente de Bra, junto con las manos empapadas de una particularidad húmeda.
Una pequeña carcajada mezclada con una oscuridad latente, burbujeando de los labios de Brolly, a la vez que crujía de nuevo sus garras. Porque el aroma de miedo que desprendía la jovencita, yendo directamente a su sensible nariz, era un dulce aperitivo para él, y concluyó que inhalaría más profundamente, para atraer más de esa fragancia. El pensamiento hizo que su ansiedad creciera aún más.
Los ojos azules de Bra, no pudieron evitar abrirse de miedo ante la insinuación libidinosa tejida a través del comportamiento del hombre a poco pasos de ella. Sus labios temblaban ligeramente y apretaba con fuerza sus manos en un muñón, acelerando su retrocedida, queriéndose alejar de una buena vez.
Otro rayo del sol, se fluyo a través del depredador masculino, dándole un aspecto aterrador. Dejando sin aliento a la joven Bra, que estaba llegando a pensar, en lanzar todas sus esperanzas de escapar como un polvillo al viento. Pero su parte analítica le dictaba, que por lo menos, tenía que tratar de llegar a la espesura del profundo bosque y esconderse. La adolescente sabía que las probabilidades de escapar y de zafarse, eran escasas. Sin embargo, su determinación la obligaba a seguir intentando. Su vida era para hacerla valer y luchar, incluso si tuviera un final desagradable.
Para colmo de males, un cierto mareo estaba embargando el cuerpo de Bra, afectando un poco su coordinación, pero se forzó a seguir moviéndose. Los pasos que daba en retroceso, sintiendo como si ella se moviera en miedo de alguna arena movediza. Cada paso estaba cargado de agonía, cada impacto a ras del suelo le enviaba espasmos por la espalda, por lo que su estremecida cabeza femenina la sentía a punto de reventar.
Los ojos de Bra, vieron como la línea de árboles se acercaba, pero todavía le faltaba un buen trayecto por recorrer. Exigiéndose en dar nuevos pasos, persistiendo en el movimiento de huida. Si llegaba al bosque, lograría tener una posibilidad de esconderse, encontrando alguna ventaja de mantenerse íntegra y con vida. Era su mejor ocasión de supervivencia.
- Humana... corre; el demonio murmuró.
Con los colmillos rechinando junto a esa declaración. La luz de sus ojos oscuros sencillamente inquietos, prestando atención a su víctima. El control se estaba deslizando dejando en evidencia en sus palabras, que el fuego había sido encendido, lento al inicio, pero en constante crecimiento. A sí mismo, las últimas sílabas de la condena, se oyeron en un bajo gruñido de su ronco pecho.
El terror se sentía espeso y muy amargo, cursando a través de las vibraciones del cuerpo de Bra, sacudiéndose como una hoja en pleno otoño. Se llegó a congelar por un par de segundos, inclinando su cabeza hacia un lado en un síntoma de miedo.
Y sin llegar a meditarlo mucho, Bra emprendió la corrida. En ella, todo gritó para lograr escaparse de la bestia, ese depredador con experiencia. La jovencita se limitó a no mirar hacia atrás, para no distraerse del camino, sin detenerse. Era bien sabido, que en el bosque, había muchas raíces, ramas y otros obstáculos, que podrían frenarla. Por ello, se forzó de nuevo a correr más rápido. Ya nada lograría importar, sí ella no lograba salir con vida.
