Hola! el segundo capitulo editado finalmente, espero que lo disfruten y recibir sus opiniones.
- ¿Que pasa bombón así es como me recibes? Si es así mejor me voy de vuelta…
- ¡No! Seiya- dijo la chica rubia abrazándolo – es solo que estoy muy sorprendida y emocionada a la vez, no sé qué decir…- sin más palabras, Serena se abalanzó sobre aquel joven al cual ya tenía mucho tiempo sin ver, el cual la había ayudado y la había sacado de aquel agujero en el que se había sumido alguna vez…
Después del abrazo, los chicos platicaron por un largo tiempo, poniéndose al corriente de lo que había pasado mientras no se habían visto, Serena le contó a Seiya sus planes y lo bien que le iba en los estudios, haciendo que éste se sorprendiera mucho al ver que aquella chica un poco atolondrada se estaba volviendo toda una mujer responsable y sobre todo más hermosa de lo que él recordaba, ella había madurado, no sólo en carácter en todo, su lindos chonguitos habían desaparecido y ahora recogía su cabello en una hermosa y larga cola de caballo, claro que ha veces volvía a sus chongos característicos, pero ella había cambiado.
Serena veía que aquel chico alegre que había conocido seguía igual, portándose muy lindo con ella.
-Así que vas a trabajar con el gobierno…
-Si precisamente hoy me ofrecieron el empleo – dijo Serena muy entusiasmada.
-¿Y cómo lo conseguiste? ¿Aún eres estudiante, como puedes tener un trabajo como ese?
-Bueno, voy a trabajar con un amigo que me presentó Darien antes de irse, pensó que como yo quería estudiar lo mismo que él, talvez me podría ayudar y así ha sido, él ha sido de gran ayuda para mí y le he tomado mucho cariño, se ha convertido en un buen amigo, su nombre es Daniel.
A Seiya no le agradó mucho la idea de que un chico estuviera cerca de Serena y mucho menos que ella le hubiera tomado cariño, de hecho estaba molesto, ahora no sólo tenía que soportar que Darien estuviera con ella, sino que también tenía competencia por ser siquiera su mejor amigo
–No puedo esperar porque me presentes al supuesto "amigo" ese – dijo Seiya de forma sarcástica, demostrando su molestia, aunque Serena no se percató de esto y respondió afirmativamente al pedido de su amigo, - y bombón… ¿como te va con Darien? – preguntó Seiya mirándola de reojo para ver su reacción, esperando que Serena contestara que no le iba muy bien, pero lo que él vio fue algo que no esperaba.
Una pequeña lágrima se asomaba por el ojo derecho de Serena mientras decía – él fue a Estados Unidos a estudiar medicina- a Seiya le sorprendió un poco la respuesta, no pensó que él fuera capaz de dejarla nuevamente, le dio un poco de rabia, pero pensó que así sería mejor, tal vez tenía una oportunidad
– Entonces que pasa con su relación, ¿aún lo amas como antes?- preguntó Seiya esperando que la respuesta de la joven fuera que ya no tanto como antes.
- Claro que sí lo amo tanto como el primer día, me llama casi siempre, de hecho cuando tú me encontraste yo acababa de colgar con él, me envía algunas cartas y yo también le escribo, pero…
-¿pero?- Seiya la invitó a seguir, el rostro de ella se volvió aún más melancólico, para él, la oportunidad de conquistar a la mujer que era dueña de su corazón se hacía más palpable.
-Aun así… a veces me siento muy sola… lo extraño demasiado – contestó Serena mientras rodaban mas lagrimas por sus mejillas.
- Bombón, ahora me tienes aquí, yo haré que no te sientas demasiado sola- le dijo Seiya esperando levantarle los ánimos, mientra pensaba para sí mismo que tendría una oportunidad de conquistarla
– Gracias Seiya eres un buen amigo y me hace bien estar cerca de ti- dijo Serena con una linda sonrisa, mientras Seiya pensaba que era bueno que ella pensara en él como su amigo, su confidente, ya se encargaría de cambiar eso…
Así pasó el resto del día, Seiya se despidió de Serena y ambos partieron hacia sus hogares; mientras tanto, en Estados Unidos…
El sonido de las estudiantes hablando era la música de fondo; distraídamente Darien sorbía su café, su mente se hallaba con la hermosa mujer que lo esperaba en Japón en su amada aquella mujer que lo amaba y a la que había abandonado rompiéndole el corazón una vez más…
-Darien – la voz profunda, clara, y amigable lo sacó de sus pensamientos, mientras las miradas de todas las chicas se centraban en el grupo de jóvenes que acompañaban al dueño de aquella voz.
Era común ver a aquel atractivo grupo a esas horas y en aquel lugar, las chicas solían reunirse en los alrededores de la cafetería de la universidad con el único fin de observarlos, y si tenían suerte, alguno de ellos dirigía alguna mirada hacia alguna de ellas, lo cual era sumamente extraño… en especial de aquel joven de ojos azul profundo y cabello azabache.
Desde que se conocieron, surgió entre ellos una amistad especial a tal grado que todos vivían en el mismo edificio de apartamentos, Darien había conocido a este grupo de chicos en una actividad general de la universidad, sus caracteres eran parecidos, al mismo tiempo distintos, pareciera como si estuviesen destinados a ser un equipo como si se conocieran de antes, mucho antes…
A decir verdad para Darien la amistad con Anthony era tan valiosa, él no sabía porque pero le daba la impresión de que podía confiar ciegamente en él.
Anthony Johnson era el nombre de su amigo proveniente de Inglaterra, de linaje pues poseía el rango de Lord en la corte inglesa de familia muy influyente, su físico concordaba con su linaje era alto de cabello rubio un poco largo y ojos verdes su rostro era la personificación de la realeza muy bien parecido y atractivo, muy atento y caballeroso de carácter tranquilo, sofisticado y elegante. ¿Qué hacía en Estados Unidos? Su padre era el dueño de uno de los periódicos de distribución nacional de aquel país, por lo cual él era quien llevaba las riendas de aquel negocio.
Detrás a la izquierda estaba un joven alto y de buen porte, de cabello azul marino y ojos negros con gafas lindas que ocultaban su mirada tierna, era Samuel Evans, Sam como lo llamaban sus amigos, estudiaba ingeniería en computación, poseía un carácter muy reservado y analítico, pero un muy leal con sus amigos.
Junto a él estaba el australiano Joshua Rothman de cabellos rubios un poco más oscuro que el de Anthony y de ojos azules, de piel bronceada pues gustaba de salir a surfear en sus ratos libres, tenía un carácter un poco relajado y tierno, era estudiante de arquitectura y su pasión era el mar.
Finalmente un poco rezagado estaba el japonés Masaki Kimura estudiante de derecho, de un humor sarcástico lo cual no le restaba el atractivo a pesar de que casi siempre estaba de mal humor, físicamente era la representación de la belleza masculina oriental con cabello oscuro y una mirada firme que decía "no me molestes pues no sabes a que te metes"…
Estos representantes de la belleza masculina formaban parte del círculo de amistad íntima de Darien el porqué estaban con él y se llevaban tan bien a pesar de ser tan distintos era cosa que no les importaba.
-¿Qué te pasa?- la voz de Anthony llevaba implícito un tono de preocupación –estas… ¿Triste? ¿Melancólico, quizás?
-Hablé con Serena… Me contó que le va muy bien, le ofrecieron un buen empleo y que lo va a aceptar, -Darien rió en forma irónica- creo que hice bien en presentarle a Daniel…
-¿Porque lo dices en ese tono?- preguntó Sam
-Tuve la impresión de que a él le gustaba, y desde hace tiempo me di cuenta de que él siempre ha querido lo que yo tengo, pero esta vez…
-¿Tu confías en ella? – preguntó Josh interrumpiéndolo antes de que Darien continuara con mas pensamientos negativos.
-Claro…
-Entonces no tienes porqué preocuparte… - respondió Josh.
-Las mujeres son demasiado complicadas y siempre están dando problemas- dijo sarcásticamente Masaki.
-Eso dices tú porque aún no encuentras a la correcta, deja de molestar a los que si aman de verdad…- le respondió Josh.
Los días pasaban y los cinco amigos luego de salir de la universidad a veces iban a divertirse a algún bar, o al cine pues todos eran muy maduros y responsables, a pesar de todas las distracciones, Darien se sentía intranquilo, pues se sentía incompleto y sabía cuál era la razón de ese sentimiento…
En Tokio, los otros dos chicos, Taiki y Yaten junto a Seiya planeaban ir al Templo Hikawa suponiendo que todas sus amigas estarían allí reunidas…
Las chicas disfrutaban mientras Serena les contaba sobre el empleo que le ofrecieron ocultando el encuentro que tuvo con Seiya para darles una sorpresa, las chicas disfrutaban de la emoción del momento tanto que no prestaban atención a lo que ocurría a su alrededor.
- Hola chicas ¿qué tal…?- la voz provenía de la puerta de la habitación donde estaban todas reunidas.
Todas, a excepción de Serena voltearon a ver sorprendidas- ¿Qué hacen ustedes aquí? - Preguntaron todas las chicas al unísono.
- Veníamos de visita – contestó Taiki – pero tú no pareces sorprendida – agregó viendo a la joven princesa…
- Seiya y yo nos encontramos ayer…- susurró Serena
-¡QUE! – gritaron todos al mismo tiempo.
- Porqué no nos contaste – dijeron las chicas, exigiendo una explicación a su amiga, quien había guardado el secreto para darles una sorpresa.
- Así que a eso fuiste ayer con tanta prisa – preguntó Yaten a Seiya con una cara de pícaro, - con razón regresaste tan feliz…
- No me molestes – fue lo único que pudo decir Seiya un poco sonrojado ante la mirada perspicaz de las chicas.
Después de saludos, risas, chistes y demás todos continuaron platicando hasta poco antes del atardecer, momento en el cual los chicos se retiraron a su hogar.
Mientras tanto, las Sailor del Sistema solar externo se preparaban para darle la bienvenida a su nueva huésped.
-Nosotras le daremos la bienvenida oficial princesa, lamentablemente nuestra soberana está ocupada en la Tierra por lo cual no puede viajar para recibirla como se debe… - dijo la voz de la guerrera de Plutón.
-Si le preocupa su seguridad sepa que usted está completamente a salvo aquí nosotras la protegeremos de cualquier peligro, pero, nosotras queremos saber el motivo de su visita – dijo Saturn sin mayor preámbulos, cosa que las demás chicas parecieron apreciar, a ninguna le gustaba una visita de improviso.
Resignada Kakyuu accedió a compartir lo que ella sentía- Está bien, como representantes de la princesa de la Luna, están en todo el derecho de exigirlo– dijo la princesa del fuego y prosiguió – a pesar de que en el universo entero reina un paz momentánea, tengo un leve presentimiento de que algo ocurrirá pronto, no sé cuando, pero estoy segura de que su estancia aquí se debe a su princesa también tiene ese presentimiento ¿verdad?
-Así es- el tono de Neptune estaba lleno de desconfianza – La princesa Serena nos ordenó vigilar el universo y permanecer en contacto con cada uno de los reinos para poder saber lo ocurrido, ella está al tanto de la situación…
-¿Y que han encontrado hasta ahora? – cuestionó la princesa con desesperación.
Las guerreras se miraron entre ellas pues no estaban seguras de querer compartir sus descubrimientos, pero aún así debían respetar el rango que tenía ella como princesa.
-Creo que como una princesa aliada usted está en todo el derecho de estar enterada del estado de la situación. – la voz de Uranus fue seria– hasta ahora, uno de los planetas de agua ha reportado cierta energía negativa en un lugar cercano a ellos, en estos momentos estamos estudiando el área para poder descubrir de que se trata, si es algo que ellos puedan manejar o requiere nuestra intervención…
-A sí que por el momento solo ha sido eso, espero que no sea nada grave y mi presencia aquí solo se quede como una visita casual – dijo la princesa – y ¿la princesa Serenity cuándo viene? Tengo muchos deseos de saludarla…
-Ella permanece en la tierra, ocasionalmente viaja hacia acá para ponerse al tanto de las cosas y si es algo muy urgente una de nosotras desciende a la Tierra comunicarle, y déjeme aclararle que no es por cobardía que ella permanezca allá, nuestra misión es secreta y nos ofrecimos voluntariamente para cumplirla, nuestras compañeras no están enteradas pues no queremos preocuparlas, así que la princesa se queda a guardar las apariencias, así ellas viven sus vidas normales, y si la ocasión lo requiere ellas se enterarán en su momento, no antes ni después.– la voz de Saturn llevaba implícita una advertencia, no querían que sus compañeras se enteraran de la situación si no era necesario, pues debían vivir sus vidas normales, otra razón era que ellas no contaban con sus poderes completamente desarrollados.
-Así que por eso están ustedes aquí, se ofrecieron para esta misión y así sus compañeras vivan tranquilamente, eso es muy noble por parte de ustedes…- dijo la princesa.
-Para nosotras no es ningún sacrificio, siempre estuvimos destinadas a permanecer lejos de nuestras compañeras y cuidar a la princesa desde la lejanía… −la melancolía era audible en la voz de Uranus− A pesar de eso ella siempre está al pendiente de nosotras, así que podemos jactarnos de una vida feliz aquí al mismo tiempo que cumplimos con nuestro destino- una sonrisa iluminó su rostro normalmente serio.
En la tierra, Serena llegó a casa, saludó y fue directo a su habitación llena de cajas pues empacaba sus cosas ya que pronto se mudaría a su nuevo apartamento. Estaba cansada, había sido un largo día en la universidad se recostó y en pocos segundos se quedó profundamente dormida al lado de Luna…
−Serena… -los susurros de la suave voz femenina le resultaban familiares –Serena…- se escuchó nuevamente.
-¿Quién es? ¿Quién me llama? – preguntó Serena
−Soy yo no te asustes…−la voz se hizo más fuerte y de entre un montón de neblina se vislumbraba una la silueta de una mujer, ¿quién era y que quería? Se preguntaba Serena – tengo que decirte algo Serena…
− ¿Tú? ¿Qué quieres, porque estás aquí?- dijo Serena sorprendida.
−No tengo mucho tiempo, solo escúchame es importante lo que debo decirte… algo malo ha ocurrido en el tiempo, nuestros tiempos se han separado y ahora son tiempos alternos, no tengo idea de cómo sucedió, pero creo que pequeños detalles han hacho un gran cambio, mi pasado no es tu presente y tu futuro no es mi presente, lo único que puedo decirte es que tu futuro es incierto, el futuro que conociste ya no es el presente que yo vivo, por favor Serena no cambies demasiado tu futuro o la tierra podría verse envuelta en un gran problema e incluso podría conllevar a la destrucción de toda la galaxia, esto es lo único que puedo decirte Serena o corro el riesgo de cambiar aún más las cosas y empeorarlo, solo recuerda que ahora eres tú quien decide que camino elegir, sobre ti recae el destino de la Tierra e incluso del mismo universo…-dijo la voz desvaneciéndose entre le niebla.
−Espera, no te vayas, necesito saber… no te vayas Neo Reina Serenity, por favor, no me dejes con estas dudas – dijo Serena angustiada – ¡No te vayas regresa! – gritó mientras se despertaba de golpe.
−Serena… ¿Qué te pasa Serena? ¿Tuviste una pesadilla? - Preguntó Luna adormilada.
−Luna, algo le ha pasado al tiempo… Quizás eso tiene que ver con esta sensación extraña que he tenido desde hace tiempo…
− ¿De qué hablas Serena? – la voz de Luna sonó preocupada.
−Soñé con la Neo Reina Serenity, dijo que nuestros tiempos han cambiado, que su pasado no es mi presente y mi futuro no es el presente que ella vive, que mi futuro y el futuro de la Tierra es incierto – contestó Serena aún muy asustada.
−Serena ¿pero qué dices? eso está muy mal, ¿qué haremos si el tiempo cambió? eso quiere decir que Tokio de Cristal no existirá, ¿qué va a pasar ahora? – la gatita estaba muy aturdida.
-No lo sé, debemos corroborarlo, mañana iremos a la Luna a hablar con Plut, debemos comprobar si es cierto pues si es así la puerta del tiempo estará bloqueada y ni siquiera ella podrá pasar.
Finalizó la conversación y Serena intentaba conciliar el sueño sin lograrlo, solo podía pensar en cómo habían cambiado las cosas, como ocurrieron y qué futuro les depararía a ella, sus amigas, su amado y su querida Tierra…
Al día siguiente, en la universidad, las chicas se ponían al corriente, platicas comunes, que habían hecho el día anterior, tareas y chicos.
−Chicas, Serena me llamó hoy a primera hora y dijo que no vendrá a clases y que tampoco va a reunirse con nosotras que el templo, y no está segura si mañana asistirá o no - dijo Amy, mientras caminaba hacia sus amigas.
−Y porqué no va a venir, ¿a caso ya volvió a ser la perezosa de antes?, si es así no me extraña – dijo Rei.
−Tal vez tenga una cita con Seiya− insinuó en tono pícaro Mina.
-¡Mina! – gritaron sus dos amigas.
− ¡Hay! No tienen que gritarme yo solo decía…− respondió ella.
−Hay Mina tú no cambias verdad– dijo Amy –no creo que Serena se capaz de faltar a clases sólo por una cita, además ella tiene a Darien, yo creo que ha de ser por lo de su nuevo empleo…
−Tienes razón Amy, pero ya vámonos o llegaremos tarde a clases…− sentenció Rai.
Cada una fue a sus clases, mientras Serena estaba preparándose en casa para partir al palacio junto a Luna.
En la Luna, la presencia de mariposas de luz blanca se hizo sentir, al igual que el suave aroma a lavanda y orquídeas blancas.
—Algo pasó, algo tan grave que ameritara que volviera tan pronto— dijo Uranus a sus compañeras, mientras se apresuraban a recibir a su princesa.
—Bienvenida princesa, pero… ¿porqué volvió tan pronto?— saludó Uranus mientras las tres se inclinaban en una reverencia.
—Plut necesito habar contigo— fueron las palabras de Serena mientras miraba a Plut muy seria.
—Si princesa como diga – respondió la sailor del tiempo.
Ambas se dirigieron a un lugar apartado del Palacio Lunar, para tratar los temas que a Serenity le importaba tratar.
— ¿Has ido a visitar la puerta del tiempo?— preguntó Serenity con la misma seriedad.
—No princesa, con todo el movimiento que hemos tenido últimamente, no he podido ir, ¿sucede algo malo acaso? —al ver que la princesa sostenía la misma mirada fría y sin emociones añadió— iré en este momento si usted lo desea.
—Date prisa, cuando vuelvas, repórtame la situación inmediatamente, estaré en la biblioteca, y quiero una explicación detallada de lo que sucede ahí ¿entiendes?
—Si princesa como ordene.
—No le comentes nada a las chicas hasta que yo te autorice.
—Si princesa— haciendo una última reverencia, Plut partió a donde estaba la Puerta del Tiempo, evitando encontrarse con una de sus compañeras, para evitar dar explicaciones.
Lo que le preocupaba aún más era la expresión fría de la princesa Serenity, definitivamente algo malo estaba pasando y debía averiguarlo lo antes posible para darle solución.
Mientras esperaba, Serenity entró en la biblioteca, mentalmente intentaba encontrar algo que le ayudara a entender lo que estaba ocurriendo, tal vez alguna pista que la ayudara a entender.
Afuera, las otras tres sailors estaban preocupadas, la actitud de la princesa no era la habitual, algo malo había pasado pero la mejor decisión por el momento era no preguntar nada ya que ella era quien decidía si decirles o no lo que ocurría.
En la biblioteca, Serenity y Luna estaban literalmente sepultadas en libros, buscando información, investigando la historia, alguna pista del pasado que les ayudase en su presente, cuando de pronto un libro antiguo llamó la atención de Serenity, era un de pasta café muy gruesa cuya portada no decía nada, al abrirlo, sin querer y sin darse cuenta una hoja rota cayó al suelo, Serenity leyó el libro y se dio cuenta que era un libro de poemas y leyendas escrito con una hermosa caligrafía antigua y los versos que de él brotaban eran los más hermosos que jamás había visto, pero lo extraño era que ninguno tenía autor.
—Que libro tan extraño, observa esto Luna— dijo la joven princesa mientras extendía el libro a su gata.
—Si tienes razón princesa, sus poemas están tan llenos de sentimientos he historia, mira, cuenta algunas historias de la Tierra en vellos versos de poemas… pero deja de entretenerte en eso, debemos encontrar algo que nos ayude a resolver el problema que tenemos frente a nosotras— dijo la gatita
—Si tienes razón Luna – respondió la princesa.
Mientras se levantaba y dejaba el libro en otro lugar para así leerlo cuando tuviera oportunidad, pisó accidentalmente una hoja, en ella estaba escrito otro poema, asumiendo que era del libro Serenity revisó lo revisó, dándose cuenta que no hacía falta ninguna hoja, mientras observaba con detenimiento descubrió que efectivamente, el poema que estaba escrito en la hoja tenía la misma bella caligrafía que la del libro, mientras se adentraba en la lectura, un escalofrío recorrió el esbelto cuerpo de la joven, las palabras fluían hacia su mente, tomando forma en su cabeza, formando recuerdos y nuevas ideas sobre un futuro incierto.
La princesita se enamoró una vez…
Ella amó, pero la tragedia llegó a si vida.
De pronto el cuerpo inerte de él cayó
Y por él, ella se mató.
La princesita vivió de nuevo,
Sin sus recuerdos ella quedó.
La princesita a su amor encontró de nuevo,
La princesita de nuevo amó.
Una vez más de él se separó.
Una vez más a su lado él volvió,
Una vez más juraron amor eterno, pero…
De su lado él se separó de nuevo…
La ausencia de él deprimió a la princesa y
Su corazón se confundió.
De tres amores ella deberá elegir,
¿Será el amor predestinado?
¿El más fuerte y más apasionado?
¿Será el amor de cercano?
¿O será el amor que apareció de pronto?
Entre tres amores ella eligió…
Al lado de su amor ella va…
La princesita lejos de su casa está.
Rodeada de cuatro guardianes.
El día que al fin al lado de su amado está
Bajo la luz plateada del que fue su hogar,
Y un espectáculo celestial de luces habrá.
Bajo las luces una guerra se declarará
Su futuro de ella dependerá
Una nueva amenaza a su felicidad
Ella debe elegir, que futuro ha de seguir…
Serena vio con temor las palabras —¡Luna ven a ver esto! Ven pronto mira esto…
— ¿Qué es? – dijo la gatita mientras miraba fijamente la hoja de papel— pero, ¡princesa! Esto, esto es…
