Aquí Namba reportándose...
Hola de nuevo, una alegría poder publicar esto hoy unas disculpas porque no publique ayer. ¿Cómo han estado con esta historia? ¿Están enganchados o no?
Esta es mi primer historia de la parejaT&T y de hecho me pone algo nerviosa, pero eso sí, más feliz..
Lo/as dejo de tanta chachara para que vayan a Leer!
-No me presente hace poco, Soy Sophia Mihara-se presentó tomando sus manos y sonriendo con coquetería. Algo que logró incomodar visiblemente a dos mujeres en ese lugar.
-Touya ven a siéntate aquí…aquí- señalaba la peli morada aun en su atrevido vestido de baño.
-Ni loco-le respondió sentándose al lado de la peli negra que le miraba con una sonrisa de oreja a oreja. Estuvo a punto de imitarla pero se contuvo.
-Así que estos son tus amigos-dijo en voz alta la mujer antes de inclinarse y saludarlos a todos con una bella sonrisa en su rostro. Después de saber los nombres de todos, de algunos embobados más que otros, se sentó al lado del peli plateado quien se había servido una considerable, muy considerable porción. – Huele delicioso, ¿Este lo preparaste tu Yukito-san?
-Así es, pensé que Touya había hecho mucho para los muchachos y ya que él siempre cocina para mí, preferí cocinar en su lugar y que los demás probaran su comida ¿Qué les ha parecido?
-Para ser suya…nada mal-declaró el llamado mocoso. Un joven que con su cuerpo, su personalidad y su mente demostraba que no era para nada un mocoso. Tenía diecinueve y era casi tan alto como Touya. Debido a sus entrenamientos era algo musculoso y combinado a esto, poseía un rostro agraciado pero fuerte, que decía que en un futuro iba a ser el de un gran hombre.
-Cállate. Cocino mucho mejor que tu- repuso sonriente pero echando chispas por los ojos.
-Claro que no, soy el mejor cocinero de la familia-respondió con simpleza y autoridad, echándole rayos por la mirada.
-Que no.
-Que sí.
-Que Daidoji decida entonces- repuso el castaño, con el reto brillando en sus ojos mieles.
Entonces todas las miradas se fijaron en la completamente absorta en su comida Tomoyo Daidoji. Entendiendo que la miraban levantó la mirada e hizo un puchero preguntándole a un embobado Touya lo que pasaba. Aquel mohín, le había ..asombrado por un instante.
Todos quedaron sorprendidos porque Tomoyo era una de las más audaces, siempre atenta a las personas y a las conversaciones, así que notarla distraída los descoloco un poco.
-El mocoso pedía que tu decidieras cuál comida es mejor-sentenció el trigueño guardando el puchero en su mente-La de él o la mía.
-Oh- dijo ella entendiendo y mirándolos con atención- Ambos cocinan delicioso, pero de una manera distinta y no creo que deba juzgarlos porque no soy profesional, y cada diferencia es algo único.
Mientras los demás le daban la razón, el trigueño solo se quejaba por lo bajo lo imbéciles que podrían ser al creerle, claramente se había zafado.
-En realidad creo que no sería muy neutra si contesto- le replicó ella por lo bajo, mirándole de reojo.
Él capto el mensaje y le dijo- Si fueras Sakura quizá.-Razono mirando a su hermana charlar animadamente con su novio.
-Creo que estoy en su misma situación- le dijo por lo bajo y antes de que él pudiera repetir en su mente lo que había escuchado, alguien más le hizo conversación.
Los jóvenes decidieron seguir en la piscina a excepción de los adultos y de Eriol y Tomoyo, quienes estaban pendientes de todas las historias y demostraciones que hacía Alexander sobre el viñedo. Sophia también comentaba o relataba historias, pero se acompañaba más que todo de un alegre Yukito. Nakuru iba probando todo lo que se le daba con entusiasmo. Yue la miraba muy atento a que hiciera alguna travesura o le pasara alto; y su mejor amigo se dedicaba a mirar el lugar y a mirarla a ella.
No podía negar que con los años se había encariñado con ella. De hecho podía hablar con ella cómodamente sobre cualquier asunto sin que le molestara. Así mismo, desde el momento en el que hizo la estúpida promesa esa, se dio cuenta de los pequeños cambios que ella había tenido, hasta llegar a los grandes. Su figura siempre había sido esbelta y delicada, pero ahora que se convertía en mujer, pudo ver bien por la silueta de ella al caminar, que poseía curvas, que aunque no eran tan voluptuosas como las de Nakuru. No era tan alta como Sakura, y de hecho podría decir que si acaso le llegaba poco más arriba de su pecho, pero cuando se ponía los zapatos altos esos, podía mirarla sin problema a los ojos.
-¿En qué piensas?
La voz de su mejor amigo interrumpió sus pensamientos y se giró para observarlo. Yue era frío en su forma de ser, de pensar y de tratar a las personas, algo que siempre le había gustado. Pero era también amable, a su manera, y buen amigo. Era mayor que él y que Yukito por tres años, por eso era muy maduro y entendía lo que le pasaba a su amigo.
-Sin comentarios.
-A tu favor, puedo decir que se ha vuelto una mujer muy hermosa-le dijo sin emociones, admirando el talle de la joven de la que hablaban.
-Sigue siendo una niña.-Repuso enfurruñado de que le dijeran lo obvio, lo que decían todos en Tomoeda, inclusive su padre.
-Yo la veo cada vez más como una mujer.
-Y un demonio Yue cállate.-hablo en bajo para que no lo escuchara. Él sabía que su silueta, su mente, su personalidad y toda ella destilaban la madurez de una mujer, pero aun así no lo iba a aceptar nunca.
Alguna deidad intercedió por él porque el peli blanco tuvo que cargar a una borracha Nakuru que estaba empezando a tambalearse. Sin que ella objetara se la llevo a la casa.
-Oh, permítanme traerles la comida perfecta para acompañar este vino. Es de 1996, una de nuestras cosechas más interesantes y deliciosas, muchos la consideran de las mejores.-Informó el peli verde emocionado.
-Permítame acompañarle Mihara-chan-se ofreció voluntariamente el peli azul, quien antes de partir le guiño el ojo a su amiga.
-Una fecha interesante. Daidoji-chan ¿No es acaso su año de nacimiento? Porque asumo que debes tener diecinueve años o quizá veinte-preguntó la elegante señorita, con un brillo extraño en su mirada.-Oh, Yukito ¿recuerdas lo que te dije que te quería mostrar? Si nos disculpan por un momento, volveremos en un minuto.-declaró alegre llevando de la mano al alto joven.
Durante unos minutos no se hablaron y cada uno miraba para otro lado, pero a cierto castaño le pareció demasiado estúpida esa actitud y se le acercó para hablar.
-Nos dejaron solos-comentó como si no fuera nada.
-Pero ¿Por qué?-le preguntó curiosa, decidida a hacerse una coleta en su cabello debido al intenso calor que hacía en ese lugar. Él la observo hacer el movimiento, dejando al descubierto su pálido cuello.
-Tu amigo el inglés ese… ¿Es Gay?
-¿Qué? ¡No!-Repuso alegre antes de estallar en carcajadas. Su risa llamo la atención del mayor, contagiándose de ella.
-Entonces si quería dejarnos solos porque Yuki y esa mujer deben estar haciendo de las suyas en este momento.
-¿De las suyas?...oh-declaró roja como un tomate ante la mirada divertida del mayor. Si, por una vez era bueno ser el mayor.
- ¿Y Yue y Nakuru?-preguntó después aun algo sonrojada. –Me duelen las piernas ¿Podemos ir a sentarnos?
Sin asentir ni nada, el mismo los guió a unos asientos que estaban frente a las barriles de vino. Eran increíblemente grandes y hacían que el lugar oliera muy bien.
-No lo sé muy bien, quizá Nakuru se decide a aprovecharse por fin de Yue, no lo sé…¿Por qué las preguntas?
-¿Aprovecharse por fin?-preguntó interesada doblando las piernas para sentarse cómoda, en esas, un dolor fuerte intervino y tuvo que quedarse quieta-Oh Dios…
Sin esperar algún pedido, el joven estudiante de medicina se arrodilló en el suelo y sin pedir permiso, levantó un poco el vestido. Palpando sus piernas, encontró que estaban demasiado duras. Duró palpando unos minutos hasta que se dio cuenta de lo que estaba haciendo y se levantó de inmediato.
-Estás tensionada, quizá por el estrés, así que te recomiendo que aproveches la piscina y muevas las piernas allí, al menos así se aliviara el dolor.
-Gra…gracias-susurró ella sonrojada, mirando dulcemente a Touya.-Serás un gran médico.
-Hmp-bufó y se sentó nuevamente en el lugar. Al ver que le dolía, esta vez sí pregunto- puedo masajear la zona, si es lo que quieres.
-Oh, no será necesario, no quiero ser ninguna molestia.
-Lo serás si no me dejas atenderte- Le dijo, volviendo a arrodillarse en el suelo para empezar a masajear la zona. Dándose cuenta de lo suave y pálida de su piel. Esta vez su mente no le jugó una mala pasada, como le venía pasando hace tiempo, porque esta vez, su profesión era la que le hacia hacerle masajes. Para evitar el incómodo silencio, le respondió la última pregunta.- A Nakuru le gusta mucho Yue, y piensa que poniéndolo celoso conmigo puede hacer que funcionen las cosas.
-Pero…¿a ella no le gustabas tú Touya?-Quizá fuera por lo intenso de la pregunta, por el tono o porque ella utilizaba su nombre sin ningún, joven de por medio, que levantó la mirada y la posó en las orbes azules más claras y puras que había conocido desde hace mucho.
-Le gusté hace un tiempo, antes de que conociera a Yue, y como no sabía cómo comportarse con él pues siguió comportándose como ya lo hacía, acosándome sin parar- repuso con el ceño fruncido recordando todos los momentos- Lo que no sabe la muy tonta, es que a Yue le gusta.
-¿a Yue le gusta Nakuru?-y fue esa pregunta, con aquel tono de sorpresa y de ternura, lo que le hizo darse cuenta de que él había revelado el secreto que su mejor amigo le había confesado desde hace cuatro años.
-Será mejor que guardes el secreto, porque no quiero que me maten esta noche-decretó con una sonrisa en sus labios. Aquella mujer lograba cosas que él nunca pensó.
-Creo que están demorando mucho… ¿Siempre es así cuando dos personas…tienen relaciones?-preguntó algo sonrojada, pero directa, sobre lo que estaban haciendo Yukito y Sophia.
A él se le bajaron los colores del rostro y no atino siquiera a mirarla. No iba a responder, no le iba a contar a ella nada…No, jamás.
-Prometiste contarme todo sobre eso, ¿recuerdas?- y él la miro encolerizado. Se lo había recordado. No supo controlar un poco el enojo y masajeo duro hasta que escuchó el gemido de dolor de la pelinegra.
-Lo siento…
-Por favor no te enojes conmigo-le pidió con aquella voz que sabía que lo convencía. Debía ser una jodida bruja para saberlo- Porque tú prometiste que me ibas a explicar todo lo relacionado…y además…
-Calla-le pidió aun agachado. Dejó los masajes, porque sentía que le iban a hacer mal y se sentó nuevamente a su lado.-Depende de muchas cosas lo que dure…eso.
-¿Cuánto dura normalmente?
-Diez, quince minutos si mucho.-le dijo mirando hacia otro lado, sintiendo como partes de su cuerpo empezaban a reaccionar….¡Era una jodida charla!
-Ya veo… y a ustedes…a ustedes… su...su ...Es que Nakuru me contó el otro día…-empezó tartamudeando un poco y el maldijo a la tonta de Nakuru, deseo que en este momento Yue se le estuviera negando para que supiera lo que era sufrir. Sin mirarla, supo que estaba nerviosa y sabía lo que iba a preguntar, así que la cortó.
-Se llama una erección, y nos pasa casi todo el tiempo-le informó intentando ser lo más objetivo posible "creo que voy a tener una de un momento a otro". Se dijo que tenía que hablar como médico, así que siguió- Si no se…satisface, llega a doler como un demonio.
-Y ¿por qué se pone así?-pregunto aún más curiosa e interesada, prestando mucha atención a lo último. Sabía algunas cosas porque junto a Sakura, habían investigado y además habían hablado con Nakuru, quien se decía a sí misma la experimentada, pero aun así, saber cosas de este tipo y además de parte de él, le gustaban y…le permitían tener confianza para pedirle alguna vez lo que quería.
- Depende de cada persona, a veces las hormonas te juegan una mala pasada y ante cualquier cosa que haga una mujer o…hombre, en el caso de los gays, te excitas y eso pasa.
-¿Te ha pasado muchas veces? ¿Con quiénes?- Ahí si que perdió todos los colores. Iba a enojarse hasta que sus manos fueron tomadas por las de ella, pidiéndole con eso paciencia y que le contará. En esos momentos detestó que fuera una curiosa.
-Me ha pasado muchas veces, con muchas personas-respondió escueto sin mencionarle que de esas personas, ella ocupaba la mayoría. Aunque si se lo decía quizá se quedaba callada.
Y luego lo golpeaba y se iba antes de decirle depravado…no,lo mejor era callar.
-¿Y no hay otra manera de…?
-Tomar una ducha helada o masturbarse- le interrumpió sorprendido de su completa honestidad.
-Oh…ya veo…Y sí..
-Solo una pregunta más señorita Daidoji- le dijo con el ceño fruncido pero aun así con una sonrisa por como ella preguntaba. Ella le sonrió por el apelativo y tomo aire:
- Y cuando se …masturban…eso…
-Cuando se masturba se piensa en las personas o las situaciones, o se le puede inventar o inclusive uno puede ver algo que lo estimule…
-¿Porno?-preguntó con su dulce voz y él deseo no haberla visto haciendo esa pregunta, fue demasiado para él.
-Sí.
-¿Y solo lo hacen ustedes?
-Creí decirte que era tu última pregunta.-Le dijo exasperado, pero aun así continuo. Si ella supiera los efectos que producían en él sus miradas, como la que le hacía ahora, sabía que no iba a poder negarle nunca nada.-No, puede que la otra persona lo haga.
-Nakuru dijo algo de….
-Se puede hacer con la mano o con la boca- le dijo no queriendo escucharlo decir de su boca, y decidiendo no contarle con qué otras partes más se podía hacer.
Instantes después suspiro agradecido de que ella hubiera dejado de preguntarle, pero nuestro amigo no sabía que primero viene la calma y luego la tormenta.
-¿Cuál te gustaría que te hicieran?
Después de eso se quedó mirándola con insistencia, preguntándole mentalmente si acababa de decir lo que acababa de decir. Sin quererlo se sonrojo y se levantó de un brinco.-Ese tipo ya se demoró, me voy.
-¡Touya!-Le llamó ella pero él seguía caminando o huyendo rápido más bien. Al salir se encontró con que todos estaban allí afuera intentando escuchar, pero el lugar era ancho y grande, así que para su alivio solo los podían ver.
-Tú- señaló al peli azul que lo miraba entre asombrado y divertido- ve por ella y Yukito, no pensé nunca que formarías parte de esto.
-Pero Touya…
-Pero nada.-Cortó y aunque los demás veían la escena algo extraños, solo el peli plateado sabía lo que significaba. Cuando Touya no gritaba o se tiraba a golpes, significaba que estaba furioso. Y la verdad, nunca había estado furioso con él.
-Creo que nos pasamos- dijo la joven mientras le daba unas palmadas en la espalda al otro.
Cuando el joven salió del viñedo y los demás lo siguieron, eran más o menos las seis de la tarde. los que se habían quedado en la piscina o jugando en otra parte, ya estaban descansando en sus habitaciones, porque al parecer un joven amigo de la familia de Mihara iba a hacer un show e iban a necesitar energías.
-Hermano ¿dónde está Tomoyo?-preguntó una curiosa Sakura, llegando a la habitación de su hermano.
-No sé monstruo-Respondió de mala gana tumbándose en la cama.
-¿Estás enojado conmigo? ¿Te hice algo?
-A parte de vestirte de esa manera ahora- le dijo recordando su vestido de baño-y de ser novia del mocoso, no, nada malo.
Pensó que iba a escuchar alguna replica o un grito pero solo sintió que se hundía un peso más en la cama.-Si estás enojado por eso lo siento mucho hermano, pero ya soy mayor y tengo derecho a decidir y a que respetes mis decisiones- le dijo con voz conmocionada. El mayor de ambos levantó la mirada para ver a una tensa Sakura mirarlo con tristeza.
Ahí se dio cuenta que no podía cagarla con Sakura.
-Escucha lo dije por molestar-respiro hondo-sé que ya eres mayor y todo eso, te respeto, pero siempre voy a molestarte por todo, ese es mi trabajo como hermano mayor.-Aquella explicación hizo que una sonrisa enorme reluciera en el bello rostro de su hermana quien emocionada lo abrazó. Ambos estuvieron así por un buen rato hasta que ella le dijo- Entonces ¿por qué estás tan enojado?
-No siempre estoy feliz monstruo, deja de preguntar por todo-refunfuño mirando para otra parte. Observo entonces a su hermana en un bonito vestido, pero sobretodo decente, y luego recordó que tenía que alistarse para un estúpido show.
-Entonces nos vemos ahora, ah y hermano ¿has visto a Yue? No lo he visto en toda la tarde.-Le preguntó desde el marco de la puerta.
Así que el cabrón había hecho de las suyas y se había llevado por fin a Nakuru. Sonrió y le tiró una almohada a su hermana- Ya vete, a menos que quieras verme Sakura y eso si sería muy raro, aunque explicaría porque estás siempre tras de mí.
-Ayy hermano ¡No te soportó¡-gritó ella con una sonrisa azotando la puerta.
Momentos después, un adolescente abrió esa misma puerta buscando a su novia y mirando mal al trigueño-¿Qué le hiciste?¿Dónde está?
-Creo que uno de esos primos de Mihara se la llevó, quería mostrarle las caballerizas aunque está muy tarde- mintió, viendo como la palidez llegaba al rostro de su cuñado, quién enseguida volvió a cerrar la puerta.
Se quedó mucho más tranquilo sabiendo que alguien más sobre protegía a su hermana, pero recordó entonces que cierta tirana ya le había dicho eso, con otras palabras claro, hace mucho tiempo. Recordarlo lo puso de mal humor así que después de cambiarse decidió salir y caminar por los alrededores.
Él no estaba de humor para un show.
Sin quererlo, deambulo por un increíble lago que había en el fondo de las propiedades y estando ahí, liberado de todo y de todos, encendió su cigarrillo. No lo iba a negar pero ese viaje estaba volviéndose en su contra y nada de lo que ocurría lo satisfacía.
-Creo que debería irme, sería lo mejor y así dejo solos a estos chiquillos que quieren divertirse y no un A tipo que les agüe la fiesta.-Se dijo mientras se sentaba contra el árbol. Quizá era lo mejor.
Termino su cigarrillo y se quedó ensimismado en la quietud de la ahora noche, tanto así que no se dio cuenta y se quedó dormido.
-Ayyy pero que hombre tan guapo ¿Me lo puedo quedar? ¡Por favor, por favor!- Chilló una voz de mujer a su lado y abrió los ojos asombrado. Frente a él se encontraba una mujer que parecía ser bailarina por sus ropas, y que era quien lo había despertado, un hombre que parecía ser domador de tigres o cualquier cosa y una gitana. ¿Estaba drogado acaso?
-No Elphi, él es un invitado de mi prima no podemos hacer eso…Mucho gusto, doctor- Saludó él con un acento extraño y con una mueca divertida en su rostro. Era rubio y sus ojos de un extraño color, ¿marrón quizá?-Soy Paolo Mihara ¿y usted?
-Parece que ya lo sabe- contestó intentando ponerse de pie, porque la mujer se le había pegado como lapa al hombro. Sí, conocía esa sensación.-Por favor, quítese.
-Ayy pero que respetuoso y caballeroso, hasta me pidió el favor-Dijo divertida acercándosele más.
-Pues ya va a empezar el show y vamos a ir por los amigos de mi prima, además, si usted no viene conmigo estoy seguro de que no logra encontrar la casa.
-Patrañas, yo sé el camino.-Repuso dudando del tipo frente a él. Se parecía mucho l inglés.
-Como quiera
Ese extraño conjunto de seres humanos siguió su camino. Comprendiendo que el lugar era grande, y sin interés en quedarse más de lo necesario. Se puso de pie y los siguió. Llegaron rápido y cuando lo hicieron, vieron frente a ellos una caravana inmensa de circo frente a la casa. Observó que todos ya estaban cambiados, pero no pudo dejar de enfocarse más en la peli negra. Vestía unos jeans algo pegados y una blusa blanca tipo playera, que dejaba ver su plano vientre.
Rogo a todos los cielos para poder mirar a otro lado, y así lo hizo cuando Paolo empezó a hacer las presentaciones, diciéndoles que iban a presentarse en el pueblo y que era mejor ir de una vez.
-Entonces ¿nos vamos a subir a… la caravana?-preguntó una temerosa Naoko
-Claro que sí, pero no se preocupen, ninguno muerde…del todo- Aseguró a los demás que empezaban a subir a los buses. A Touya le parecía una estupidez de mal gusto y decidió no ir…
-Pero hermano…
-Monstruo, deja de quejarte, aunque creo que es mejor que te quedes
-¿Por qué habría de…?- preguntó curiosa.
-Porque de pronto se dan cuenta de lo monstruo que eres y deciden llevarte.-Interrumpió con malicia.
Recibió una patada y una mirada colérica de parte del novio de su hermana. Ya estaban montándose en el bus pero luego ella se volteó y le sonrió mientras era abrazada por un auténtico celoso.
-¿Por qué no viene?-Le preguntó entonces la joven gitana que no le había hablado. Tenía el pelo rojo y unos ojos mieles impactantes.
-¿No se supone que lo debe saber?-Le contestó con simpleza, viendo como los demás montaban.
- Lo sé, pero no creo que ese deba ser un motivo-Le contestó ella caminando a su lado, mientras caminaban, se acercaban a los buses.-Y sé que usted no me pedirá nunca algún consejo o…
-Respeto su profesión señora, pero no me gusta que jueguen conmigo- Le dijo el hastiado de tanta palabrería.
-No lo hago, créame, no soy Paolo.-Le dijo deteniéndose para tocarle el hombro, en señal de atención- Pero si sé, al igual que él, que el tiempo es una cualidad meramente de los humanos, y que si uno ama, entonces no importa pasar a través de él.
¿Le estaban acolitando su perversión?
-No la amo - dijo escueto mirando sus ojos miel. Ella no se mostraba misteriosa como el otro tipo, sino más bien, tranquila y conciliadora.-Sólo es una obsesión.
-Quizá su mente piense eso, pero no su corazón. Pero no crea que vengo a obligarlo o a decirle qué hacer. Usted me parece alguien interesante y por eso se lo digo. Tome cartas en el asunto…-Le dijo despidiéndose. Pero antes de girarse le comentó con picardía- Además las promesas son muy fuertes, van a través de los tiempos y de los espacios. Espero que lo recuerde.
Quizá lo que había fumado no era un cigarrillo común, quizá había soñado despierto porque aquello e le hacía muy extraño para ser verdad. Los vio marcharse y sentirse solo. Inclusive la loca de Akitsuki lo había dejado allí.
No se quejaba, no estaba de ánimos, así que para dárselos decidió meterse a nadar un rato. Pero entonces su estómago pidió atención y fue a ver la comida que habían hecho Yukito y la tipa esa. Las señoras que atendían la casa lo atendieron muy bien y le brindaron vino, pero la comida sobresaltaba.
Estaba exquisita.
Recibió un mensaje en ese momento y no tuvo que mirar para saber de quién era. Últimamente lo habían cogido como una costumbre, para él un vicio más que nada, porque las primeras veces eran para saber dónde estaba Sakura, pero después, fue una manera de comunicarse sin tener que escuchar sus voces.
-Nakuru está bailando con unos payasos y Sakura está muy asustada con unos enanos que están enojados con Shaoran por alguna razón. Todos están sonriendo, inclusive Yue… ¿Qué haces tú? ¿No era mejor estar acá con todos?
Y si eso no lo mataba, lo haría el final:
-Yo hubiera preferido que sí.
Una sonrisa se dibujó en su apuesto rostro por las palabras de ella.
-Mucho cuidado con la monstruo, puede que se la queden, y de paso a ti también, eres una bruja ¿Lo sabes?
Le respondió después de que se cambió de ropa, podía sentir como el agua lo llamaba.
-No la disfrute en la tarde, es lo menos que debo hacer ahora-Se dijo y dejando sus pertenencias de lado clavó en la piscina. Al principio quiso sentir el agua en su cuerpo, el sentimiento de soledad y de tranquilidad que siempre le transmitía el agua.
Cerró los ojos y su mente lo llevó a esa misma tarde en la que la había visto a ella en el delicado vestido de baño blanco que llevaba. Ni siquiera el de Nakuru había producido los mismos efectos. Por eso la miró más, para poder excitarse con el de Nakuru, pero nada había pasado, y en cambio, cuando la vio a ella nuevamente con aquel vestido, sin quererlo y queriendo imaginarla con lo que traía puesto Nakuru, su voz se tornó ronca y el calor rondo su cuerpo.
Era demasiado dulce y angelical como para querer corromperla, pero aun así, el imaginarla siquiera a su lado era ya una dura prueba para su raciocinio, porque lo único que había querido desde en que ella había cumplido los dieciséis, era empotrarla contra cualquier pared y hacerle el amor allí mismo.
-¡Maldición! ¡¿Qué estoy pensando?!-Se gritó a si mismo dejando de nadar de espaldas. Tenía que quitar las imágenes que ahora le llegaban:
Ella con su atuendo de porristas; ella con su mandil puesto mientras le preparaba la cena; ella riendo a su lado, muy cerca suyo, al ver películas; ella en su cama, cuando había caído rendida y pensaban que él no iba a llegar a la casa esa noche, ella en su cama, debajo de él, sonrojada hasta la médula, con los labios hinchados y los ojos brillantes.
Por todos los infiernos, estaba teniendo una erección allí mismo, y quería llamarla a decirle eso, quería decirle Hey niña, ¿querías saber sobre las erecciones? Pues mírala, porque esta es tu culpa.
Se rindió y empezó a nadar con más fuerza. Si no podía sacar aquellas imágenes al menos podría sentir algo más que el toque de sus manos en sus fantasías inventadas. Nado con fuerza y rapidez, levantando el agua de la increíble piscina, porque estaba enojado.
Enojado consigo mismo por ser tan pervertido, tan morboso y tan ridículo.
Enojado porque no dejaba ir las palabras que aquella tipa le había dicho. ¿Qué él estaba enamorado? Patrañas, y de las grandes, mucho menos de una niñ niña madura, inteligente e increíble, dulce con sus palabras y al tacto, cariñosa con todos y con todas, y lo peor, muy superior a é ó con furia, como si no quedara nada más y después de unos minutos u horas, se detuvo. Respirando agitadamente se dijo que tenía que sacársela de la cabeza antes de hacerles daño a su familia y a ella misma.
Por dios, ¡eran primos! De segundo grado o lejanos, como quieran, pero primos. Y él era mayor, mucho mayor. No podía hacerse eso. Pero ¿Y si ella se lo pedía? ¿Si ella…?
-No seas imbécil, claro que ella no lo va a hacer, es demasiado ingenua como para pedirlo y no es un hormonal como tú- se regañó, pero se relajó por su propia respuesta. Sí, se podía decir que ya había cumplido su promesa.
Así pues, tranquilo y completamente exhausto, se dirigió a su habitación. La cama era ancha y cuando se hubo duchado y alistado, se tiró encima de ella. Sabía que los demás se iban a demorar así que se dedicó a mirar el techo, hasta que un sonido lo distrajo.
-Si soy una bruja entonces tu eres un ogro, o al menos eso dice Sakura. En estos momentos Yukito está bailando con unas alegres gitanas y Yue está disparando con unos dardos…A pesar de todo, estoy insatisfecha, debiste venir y ver el rostro de Sakura cuando unas gitanas se le insinuaron a Shaoran, fue increíble, creo que sacó lo celosa de tu lado.
Pd: me voy a hacer leer las manos con la gitana que te estaba acompañando. Es muy linda.
Sonrió nuevamente como imbécil y releyó nuevamente el mensaje. Al menos en textos, siempre habían sido más informales y habían tratado de manera más cómoda. Pero se dijo que si tenía que terminar con aquella obsesión tenía que empezar con algo y eso era alejarse de ella.
-El ogro mayor te habla para decirte que se va a dormir. Ve y disfruta…Ah y deja de ser tan caprichosa, no siempre obtenemos lo que queremos. Cuídate mucho y aléjate del tal Paolo y de Alexander.
Pd: Pásala muy bien niña.
Ella odiaba que le dijera niña.-Ese fue su último pensamiento antes de caer no en los brazos de Morfeo, sino encima de él.
Algunas horas después, quizá a las tres de la mañana, quién sabe, escuchó ruidos en la casa y supo que ya habían llegado, pero eran demasiadas las voces. Se levantó de la cama y salió a recibirlos. Los encontró algo sonrojados por las bebidas, a algunos porque el imbécil de su cuñado no tomaba y Yue tampoco. Parecía que la familia discutía sobre cualquier asunto así que se alejo y fue a ver cómo estaba su hermana.
-Creo que podemos dormir tres en la habitación, así cada uno de ustedes cabe- le dijo al tipo del sombrero ese y a dos mujeres muy hermosas, quizá gitanas, y a dos muchachos fuertes que sostenían a las amigas de su hermana ¿Naoko y Rika se llamaban?
-Siii- festejaban todos y viendo la animosidad del ambiente, el trigueño dijo en voz alta- Entiendo, se van a quedar, Mihara ¿Hay más colchones o algo más donde dormir? Tres en una cama y como están- repuso mirando a una muy sonrojada Nakuru, que era sostenida por el estoico Yue- puede que terminen peor. –La castaña asintió y él, ordenándole a los primos de ella y al mismo Shaoran, fueron a traer algunos colchones. Los dispusieron en todas las habitaciones, y debido a que Nakuru no se despegaba del peli blanco, este tuvo que excusarse diciendo con mal humor, como si Touya le fuera a creer eso, que tenía que irse a dormir con ella.
-Solo faltan ustedes- dijo en voz alta y ellas, las gitanas a las que se referían, le miraron algo intimidadas y tenían porqué. Touya Kinomoto no sólo era muy alto, sino también acuerpado, aunque no fuera tanto porque no tenía mucho tiempo como estudiante. Además, aunque su rostro era atractivo y varonil, este siempre estaba marcado por un gesto de enojo y autoridad increíbles, que las chicas podían sentir desde lejos. Por eso le pidieron encarecidamente a una confundida Tomoyo, que acababa de llegar, que intercambiara lugar con ellas.
-Claro, no hay problema Touya ¿Dónde duermo yo?- Y él estaba apunto de maquinear un plan hasta que el tipo de pelo verde salió a unírseles comentándole que podía dormir con él si quería.
-Ella viene conmigo- le dijo y enseguida la arrastró a su habitación. Le encargó a las señoras del servicio que por favor llevara cubetas a todas las habitaciones y luego fue a la suya propia, dónde sabía que el infierno se iba a desatar.
Ohhh Pobre Touya, puedo decir que puedo entenderlo, pero no, no puedo.
En fin ¿Qué tal este capítulo? Les digo de una vez que me voy a demorar un poquito con el otro pero no mucho, se los prometo.
¿Qué sucederá?
Cualquier cosa que quieran comentarme no lo olviden, escribanme, con mucho gusto les contestaré... nos leemos después.
-Namba64.
