He aquí el pequeño extra del regalo de GusGus... No hay nada muy especial, empieza por una divagación de la mente del inglés y termina con una situación en particular. Espero que les guste.
Disclaimer: Hetalia y sus personajes son de Himaruya... Amor para él.
Estoy… en… ¿su cama? ¡Oh! ¿Cómo olvidarlo? Desde que nosotros dos comenzamos con todo esto que… Nunca nos detenemos. Suspiré y me di vuelta mirando su rostro exhausto, una pequeña sonrisa idiota se me arrancó. Bastardo de cabellos rubios y largos… aún no podía creer que todo hubiese comenzado de una manera tan idiota… ¡Si no me hubiese hablado quizás a que miserable le estaría haciendo todo lo que me hizo anoche! Sin querer… esa frase la dije en voz alta. Se despertó y gruñó un poco.
─¿Con quién estás hablando, mon cher? ─dijo quitándose el cabello del rostro. Me congelé, lo miré y aparté la mirada de inmediato.─
─No es nada… frog ─bufé irritado… No me gustaba que se me arrancaran los pensamientos por la boca. Menos a su lado y desnudo. Completamente indefenso.─
─¿Te encuentras triste, Arthur? ─me dijo, acercándose y tomándome para acogerme entre sus brazos… Comencé a sonrojarme idiotamente, como era normal con él a mi lado─. No sería capaz de hacerle lo mismo que te hago a ti a nadie ─sonrió mirándome a los ojos─, tu cuerpo es único… Y por haber pensado tal tontería tengo que regañarte de alguna manera, mon amour…
─¿A qué te refieres? ─dije lamiéndome los labios porque los tenía muy secos. Él se mordió el labio inferior y se lanzó sobre mí, besando mi cuello con apetito. Mi cuerpo comenzó a torcerse y unos pequeños gritos salieron de mi boca.─
Así comenzábamos y nos costaba terminar… Creo que de un tiempo a esta parte ya me había hecho el amor en todos los rincones de su casa… y, para ser honestos… también de la mía. El tiempo había pasado rápido y nuestra relación tomaba cada vez tintes más serios… Aunque con alguien como Francis la seriedad tomaba otro significado. Conocí a su madre, quien era… muy parecida a él… MUY PARECIDA.
─Oh… ¿Este es el petit Arthur? ─dijo, tomando mi rostro entre sus manos─, es tan pequeño y dulce… Y que bellas cejas tiene ─dijo, acariciando mis cejas… Me sentí turbado, nadie hace eso y cuando lo hacen me apeno, me sonrojo y me siento vulnerable.─
─No… please ─musitó muy nervioso, la madre de Francis me miró y me regaló una sonrisa, me fijé que se miró con el francés y comenzó a reír… ¿Qué les pasaba? Espero que ese bochorno no me haya hecho quedar mal… Sólo eso pedía.─
Con esta situación, me gané un castigo de por vida… Ahora cada vez que discutía con el rubio de ojos color… mar… Ese mar que te hunde y no te deja respirar… ¡Ese hermoso y jodido mar que abunda en sus putos ojos! Ok, lo admito… me sulfuré, lo siento… Nunca más. ¿En qué iba? A claro… Cuando discutía con la rana idiota y quería ganarle a mis sólidos argumentos con sus niñerías comenzaba a tocarme las cejas con sus dedos muy lentamente… Sabiendo que eso me ponía nervioso… ¡Como lo odio!
─F-Francis… No… Please ─decía, entre pequeños suspiros y el rojo de mi faz no quedaba atrás─. Please, stop Francis…
Qué desagradable era escucharme tan sumiso ante el francés… Y hablo en serio… Era un saco de sumisión, y él ahí, riéndose mientras me miraba… Entre todo me daba pequeños besos y no se detenía.
─Ok, me rindo ─decía yo, y él paraba, abrazándome como que aquí no ha pasado nada.─
─¡Eres tan lindo, Arthur! ─siempre me decía eso… ¿De verdad pensaba que yo era lindo? Me ponía nervioso el hecho de creerlo, nunca me consideré lindo, tal vez podía ser un poco atractivo… quizás podía llegar a conquistar a alguien por el carácter… pero… ¿Lindo? Definitivamente sólo él podía creerme lindo─. Te amo tanto… petit lapin.
Petit lapin para arriba, petit lapin para abajo… ¿Por qué me decía que era un conejito? Cada vez que me lo decía me latía el corazón a mil por hora, me abrazaba a él como un tonto y escuchaba sus latidos, uniformes pero rápidos en ese pecho tan confortable… Definitivamente estaba idiotamente enamorado de ese francés… Y no podía sobrellevarlo de mejor manera, más que tratando de dejar los miedos de lado.
…
Arthur estaba en la tina, pensando ampliamente en todo lo que había vivido hasta ese momento en su vida… Estaba en el baño de Francis, todo estaba con ese olor a vainilla y lleno de rosas, de hecho, el agua donde estaba bañándose también tenía rosas… Más que un baño era un momento para estar relajado, aunque sus pensamientos lo que menos hacían era relajarlo. Cerró los ojos y se sumergió un poco… hasta que…
─Amour~ ─la voz del francés era fácil de reconocer, y su jugoso acento también─, ¿quieres unos masajes en la espalda? ─dijo el francés, que completamente desnudo entró al baño sin avisar─. Anda, que tengo unas manos fenomenales ─rió, guiñándole un ojo.─
─¡De ninguna manera! ─dijo Arthur a la defensiva─, y… ¿Qué se supone que estás haciendo desnudo aquí dentro?
─Quería compartir la tina contigo ─dijo, haciendo un pequeño puchero.─
─¿Bañarte? ¿Qué bebiste, eh? Yo no me arriesgaría ─dijo Arthur, mala costumbre de tratarle mal cuando en su cabeza sólo quería que le diera mil veces adentro de dicha tina.─
─¡Qué cruel eres! ─dijo el francés con un tono de amarga tristeza─, sabes que esas cosas son habladurías… Déjame entrar a la tina contigo, cher… s'il vous plaît ─susurró cerca de su oído… ¿Cómo llegó tan rápido? Ni idea.─
─Of course not! ─chilló el inglés cuando sintió el aliento de Francis en su cuello.─
El francés hizo caso omiso a las amenazas impuestas por el rubio de ojos aceituna y se metió a la tina… Arthur desvió la mirada, porque Francis permanecía de pie y lo que veía frente a su rostro… era… precisamente…
─Oh~ La Tour Eiffel está animada ─dijo el francés riéndose tontamente.─
─¡Si te vas a meter hazlo de una buena vez! ─gritó el inglés muy sonrojado y nervioso.─
Francis se sentó sobre Arthur y se le quedó mirando con una sonrisa pícara en los labios… Se acercó y besó su frente con cariño.
─Ahora, ¿me vas a decir lo que te tiene tan preocupado? ─preguntó el francés acariciando el cabello del inglés.─
─¿Qué has dicho? ─preguntó el de ojos verdes.─
─Sé que algo te tiene preocupado… Me has evitado todo el día y has estado aquí, en esta tina… Estás muy helado y tus manos están arrugadas… ¿He hecho algo malo, cher? ─el inglés se ruborizó ante el rostro de preocupación de Francis. Tomó aire y trató de hablar.─
─Estuve pensando en todo lo que hemos pasado… Y que… no importa lo que pase, siempre abunda un miedo en mi interior… Ya sabes, no soy alguien que se considere bello o algo por el estilo, como tú dices que soy… Para mis ojos… Nunca podría gustarle a alguien como tú.
Una mueca desaprobatoria se dibujó en el rostro de Francis, quien se sacó un poco el cabello del rostro y trató de buscar las palabras correctas.
─Tú eres único Arthur… Y no te lo digo para animarte, te lo digo porque es verdad… ¿Crees que me hubiera acercado de no ser verdaderas y fuertes mis intensiones? Tu carita de interés me llamó la atención desde el principio, sería un idiota de no haberme acercado. Además… ¿Qué tan importante es la apariencia para ti? Yo tal vez… soy guapo, tal vez bastante guapo ─una sonrisa se le dibujó en los labios─, pero… estoy seguro de que tú no estás conmigo por eso… Ni siquiera por la forma en que hacemos el amor… Tus ojos me llaman cada vez que me miran, tu rostro al ruborizarse, la forma en que tratas de evitarme… Todo me incita a acercarme más y más a ti ─se lamió los labios y se acercó al cuello del inglés sin dejarle decir nada… por unos minutos.─
─F-Fran…cis… ─dijo el inglés entre un pequeño suspiro.─
─¿Aún tienes dudas, o debo demostrártelo de otra manera? ─dijo Francis.─
─Salgamos de aquí… Al agua está fría ─dijo el inglés temblando y aferrádose al francés, quien abrió los ojos y lo sacó de la tina llevándolo hacia la habitación.─
─¡No es necesario que me seques y todo eso! ─dijo el inglés, mientras Francis lo secaba con una toalla y le quitaba las rosas del cuerpo que le habían quedado pegadas─, además tu también quedaste algo mojado.
─Yo me preocupo de eso… Ahora, sólo falta secarte un poquito por detrás de la oreja ─rió, besándole la frente─. Listo, señor llorón, estás seco.
Arthur bufó y cuando fue a colocarse ropa miró al francés secarse… Cuando éste le devolvió la mirada él la apartó… Francis lanzó la toalla y le agarró el rostro─. No hagas eso cuando sé que me estás mirando… Puedes hacerlo aunque mis ojos estén pegados en ti… Me gusta sentir eso.
─Eres un fogoso ─le respondió el rubio de ojos verdes.─
Francis besó su mejilla y lo tomó del brazo, quedando ambos sobre la cama, abrazados… El frío pasó a segundo plano, porque juntos no podían sentirlo… Arthur se aferró en el cuerpo del francés, quien lo recibía alegre… Muy alegre.
Espero que les haya gustado, me gustó leer sus mensajes por el primer capítulo y espero que este les guste.
Las espero en algún otro escrito...
Nos vemos cuando nos veamos.
