Nota de la autora: Hola! Estamos en otro capitulo mas de este Fic. Quisiera agradecer a "Cloud U" por su review: Muchas gracias, también me gusta la tuya y me alegra saber que a alguien más le gusta el Raphril y lo ama tanto como yo. No pares tu Fic.

En fin, ojalá que les guste este nuevo capitulo donde veremos a un Raphael un poco.. confundido xD y veremos algo interesante con Abril. Sin más: comenzamos.


"La amistad puede convertirse en amor. El amor en amistad... Nunca.

- Albert Camus

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Capítulo II

Abril

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Parecía como una guerra de miradas. Recorrí su cuerpo entero, al igual que su rostro; que parecía como si estuviera apenada. Buscaba de algún modo, una salida, observando a todos lados. No pude evitar, que una sutil y fresca sonrisa apareciera en mi cara. Abril era bastante entretenida. Me refiero al término en que, cada uno de sus gestos era como un deleite personal. Suavicé mi rostro, porque, sabía que parecía un monstruo sin control que en cualquier momento, me lanzaría sobre ella. Quería asustarla un poco.

—Así que… ¿ya regresaste? —preguntó. Como si no fuera lo más obvio del mundo, no podía culparla. Tampoco iba a descargar mi furia o mi ironía sobre ella. Al final, yo resultaría como un inmaduro que, tontamente, quiere intimidar a una chica.

—Por supuesto, ¿no es obvio? —recalqué. Juro que no lo hago con intención, mi estilo es ese. Ser tan jodidamente irónico.

—Eh… si, tienes… tienes razón… —me contestó, algo insegura. Abril comenzó a buscar un lugar donde sentarse, lejos de mí. Quizá podría sentir mi aura pesada que, en cualquier momento, podría chocar contra la suya. Lentamente, aparté la mirada de ella para retomar mi cómic y aparentar como si ella no estuviera ahí. Como si un hubiera nadie frente a mí, dispersando el ambiente.

—Rapha… —empezó ella. Yo seguía en mi lectura del comic, me preparaba mentalmente para cualquier cosa que estuviera por decirme—. Bueno… espero que no sigas molesto conmigo por… a lo que me refiero es que… creo que te alteraste un poco… es decir, ambos. En fin, si te ofendí, discúlpame…

¿De qué rayos iba todo eso? ¿Qué si me ofendió? ¡Pero claro que sí! En ningún momento me alteré, ella empezó a sermonearme como si tuviera derecho. Respiré hondo, no debía explotar otra vez… es decir, si la roja ya se había disculpado, al menos, debía controlarme. Esta vez.

Lancé un suspiro y bufé levemente, aparentaba como si nada de eso me importara. Como si sus disculpas fueran innecesarias—. No es necesario que te disculpes… bueno, ¿eso es todo? Porque voy a leer tranquilo a mi habitación. —le dije, mientras me ponía de pie. Pude notar como su mandíbula se tensaba mientras que empezaba a sentir aún más incómoda… ¡Cielos! ¿A qué hora se dignarían a llegar mis hermanos?

—Mira Rapha… ahora, no sé porque estás molesto, pero si vine, fue para disculparme con tranquilidad… No para que me desprecies y, te lo tomes tan a la ligera —dijo. Noté como sutilmente, fruncía su ceño. Ella quería aparentar que era una chica dura, me estaba convenciendo, pero esa no era ella.

— ¡Ja! Es gracioso que digas eso… ¿Por qué no venías? —y lo solté. ¡¿Ahora a donde mierda llevaba esto?!

Abril tenía una cara de confusión. Hasta yo mismo estaba sorprendido de lo que acaba de decir, ya lo sabía, pero parecía como si un chico le estuviera reclamando a su chica que no le atendiera bien.

[….]

¿Pero qué…? ¿Ahora que le pasaba, tan de repente a Raphael? Sigo sin comprender del todo a este chico.

—Eh… les dije a los chicos que no iba a poder venir por mis exámenes. Tenía una semana bastante agitada, entre estudiar y esas cosas… —finalicé. Raphael seguía viéndome fijamente, como si se hubiera arrepentido de haber dicho todo eso, es decir, fue extraño todo eso pero… ¿A el que le importaba?

—Uhm… —"dijo". Entonces el empezó a caminar hacia su habitación dejándome ahí, tirada. ¡¿No iba a decir algo más?! Maldito Raphael—. ¿A dónde vas? ¿Me disculpas o no?—El silencio era inquietante. El parecía meditarlo, pero al final me mostró una cara que parecía como: "ya, te disculpo para cortar este estúpido tema de una buena vez".

Siguió andando lentamente para después voltearse levemente—. ¿Y tú qué crees? —me dijo para después mostrarme una leve sonrisa y desaparecer. ¿Y yo que iba a saber? ¡Arg! Siempre Raphael tan... malditamente expresivo. Pero al menos había acabado bien, supuse; nunca había tenido tan incómoda conversación, sentía que me asfixiaba en mi propia saliva, debía sacar varias cosas. Escuché como Mikey venía carcajeándose de, no sé qué cosa, cuando entraron los 3 hermanos y su mirada se enganchaba en mí. Los 3 sonrieron abiertamente mientras, literalmente, corrían hacia mí.

— ¡Abril! —exclamaron los 3 al mismo tiempo. Yo sonreí, me había parecido una escena bastante graciosa. Mikey se me lanzó encima mientras que Leonardo estaba muy emocionado de verme, en cuanto Donnie… estaba radiante y brillando de solo verme. Me parecía algo incómodo y raro… pero no dije nada. Solo me limité a sonreírles y saludarlos.

—Fue una semana pero… pareciera como si no los hubiera en varios meses. —le dije. Donnie se retiró a su laboratorio mientras que Leo y Mikey se habían quedado conmigo. Estuvimos platicando por varias horas, Mikey contándome las "nuevas buenas" sobre la fiesta de Rapha y Donnie. Me contó lo que le gustaba a cada uno, aunque ya lo sabía, pero hablaba detalles sobre eso. Leonardo estaba viendo la televisión. Su programa favorito, nunca se lo perdería. Yo también le daba algunas ideas a Mikey sobre la fiesta, ambos teníamos una buena conexión para estas cosas. Poco rato después, Leonardo apagó el televisor para unirse a nosotros. Me enseñó una fotografía de una fiesta pasada en la que Rapha tenía una cara, a mi parecer, bastante tierna con un disfraz que Splinter le había regalado y le había obligado a usar. Él había tomado la foto justo a tiempo para guardarla para siempre, Raphael por supuesto, no lo sabía sino, le estaría arrancando la cabeza en estos momentos por sacar esa vergonzosa imagen. Después de un rato, Mikey dijo que me iba a enseñar el boceto de lo que era la fiesta de ambos, en ese momento se fue a su habitación dejándome sola con Leo.

Al parecer, Leo estaba algo inquieto y alterado. Parecía como si quisiera hablarme de algo pero no se atrevía.

— ¿Qué pasa Leo? ¿Hay algo de lo que me quieres hablar? —le pregunté mirando sus ojos. El me evadió al principio, como si tuviera una lucha interna entre decirme o no. Finalmente, se decidió a hablar.

— Muy bien… Abril, quiero comentarte algo pero, no te lo tomes tan en serio. No quiero sonar imprudente ¿de acuerdo? —parecía algo grave. Así que le afirmé con mi cabeza, él estaba algo inquieto—. Ok… Raphaelestuvo algo cortante esta semana. Y, cuando le hablábamos de ti… parecía más molesto. Como si hubieran tenido una discusión.

Leonardo me estaba diciendo sobre lo que Raphael había hecho en esta semana en la que yo falté. No era algo como secreto pero si le decía el motivo, probablemente pierda lo poco que llevo con Rapha pero, si no le digo a Leo y soy evasiva podría perder la confianza de él. Debía pensar bien lo que diría.

— ¿De qué hablas Leo? Él y yo no discutimos… creo que, estuvo así porque yo tenía el libro que debía llevarse el fin de semana. Yo no vine en toda la semana y él debía irse el fin de semana. Cuando yo estuviera por acá. Tú sabes que él es más… evasivo a ir a mi casa. Debe ser eso, no te preocupes Leo. —de todo modos, no era todo mentira. Ya que el maestro me había explicado que ese libro debía tenerlo Rapha y que cuando regresara, le pediría explicaciones. Eso me hizo sentir terrible.

La cara de Leonardo empezó a calmarse, me había creído, al menos. Dio un suspiro de alivio, parecía como si él hubiera estado atormentado todo este tiempo por eso. Quizá imaginaba algo peor, no me atrevía a preguntarle más ni a, rascar en ese tema. Me carcomía la conciencia por mentir. Aunque haya sido un poco.

—Uf… —resopló quedamente, en ciertos casos, Leonardo podría sonar algo paranoico— me alegra saber que solo fue por ese sencillo tema. Es que, Raphael es tan cambiante y explosivo que, imaginé que te había lastimado. No físicamente, porque si no, lo mataría… —sonrió— Pero el, sin querer, puede herir demasiado con las palabras. Pero si algún día te llega a decir cosas hirientes... Por favor, no las tomes en serio. Él es un chico agradable —dijo. Yo solo lo escuchaba atentamente, tenía razón y por eso no tomaba tan literal lo que Rapha dijera, aunque fuera un poco... bruco; pero vamos, hasta yo puedo perder la cabeza.

—No te preocupes Leo… Lo sé, y gracias por preocuparte pero no pasó nada más.

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Cuando estuve en mi cama, no podía dormir. Había una pesadilla recurrente en mi cabeza, donde estaban Donnie y Raphael discutiendo. Pero no parecía una discusión normal entre hermanos, si no, mucho más grave y grande. No podía oír lo que decían, mucho menos, podía saber el motivo pero no quería seguir siendo testigo de esa pelea, porque después de un rato, empezaban a golpearse muy gravemente.

Caminé hacia la cocina y tomé un vaso con agua. Esperaba que ninguno de los hermanos se peleara. O que pelearan entre ellos, eso sería terrible para Splinter y para mí también. Abrí la ventana un poco para que el aire fresco de la calle, entrara dentro. Sentía como mecía mis cabellos, refrescándome. Se sentía bien. Frente a mi departamento —más bien de mi tía— había otro, un poco más alto, quedando los cuartos casi pegados. Noté que estaban las luces prendidas de un piso completo y poco rato después las apagaron. Me preguntaba quién podría estar despierto, aparte de mí, a las 3:17 de la madrugada. Se me ocurría que otra persona con insomnio o sueños —pesadillas— como las mías, o también, alguien que esté acompañado teniendo… sus cosas. Borré ese pensamiento de mi mente, no debía ser así. No es como si estuviera mal o me diera asco el pensar que ciertas parejas podrían tener sexo a esta misma hora, justo en este mismo momento. Lo que en realidad me desagradaba era que la gente o —los vecinos— estuvieran teniendo acción justo frente a mí. Frente a mi casa, y eso sí, me daba cierta repulsión. Noté como justo frente al piso que daba mi ventana, la cortina se había movido rápidamente. Seguía observando hacia ahí para saber que pasaba. Si, era curiosa, lo siento. Entonces los vi, lo que justo había estado pensando. Dos personas… Una mujer y un hombre… en su intimidad. Asco.

Aparté la mirada, estaba algo sonrojada. Es cierto, era asqueroso pero vergonzoso. Con la tenue luz de la lámpara de la calle, reflejaba en la carretera. Reflejando las sombras que pudieran estar arriba de mi departamento, justo en ese momento, pude observar la imagen de una tortuga mutante. Era uno de los chicos, y por la posición de la sombre, miraba justo hacia donde yo estaba observando por medio segundo. Pero sacudí la cabeza, eso me era aún más vergonzoso. Que, uno de los chicos observara eso…

Me tallé los ojos para borrar esa imagen de mi mente y cuando volví a abrir los ojos, la sombra no estaba. Lo había imaginado, ya hasta los soñaba. Sin duda, se habían vuelto muy importantes para mí. Regresé a la cocina para poner el vaso en el lavabo. Me refresque otra vez la boca y volví a la ventana para correr la cortina pero entonces, todo había cambiado. La "acción" que, probablemente, les estaba dando placer y gozo, se estaba volviendo en algo espantoso y horrible. Un hombre estaba acuchillando a la pareja mientras salpicaba todo de sangre. No hice más que agacharme para que ese asesino no me viera. Era algo espantoso. Saqué mi celular para grabar la escena y con mi teléfono local, llamar a la policía. Sentí algo de miedo, pero mientras no me viera el tipo ese, todo estaba bien. Cuando me alcé para revisar si el tipo se había ido, comprobé que ya no había movimiento en el cuarto y corría la cortina. Me toqué el pecho, justo donde estaba mi corazón y comprobé que latía sin control. Efectivamente tenía miedo, era algo horrible lo que había visto y que acabara de esa manera con esa madura pareja. Horror.

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En unas cuantas horas, noté las luces de policía y como los vecinos salían con pijamas. Me había quedado dormida recargada bajo la pared y con el celular en mano. Era temprano, como las 6:30 a.m. Decidí hacer lo correcto y entregar mi grabación por si se veía la cara del sujeto o algún rasgo. Pero un toque en mi puerta me sobresaltó. Observé por la mirilla y vi a un policía. Abrí la puerta y estaba acompañada de dos detectives que me enseñaron su placa y me preguntaban si podían pasar y hablar conmigo.

Los hice pasar y empezaron a hacer preguntas.

—Lamentamos molestarla tan temprano, Señorita O'Neil... ¿Usted hizo la llamada, no? —me preguntó uno de ellos. Afirmé con la cabeza.

—Qué bueno que lo hizo, llegamos a tiempo para atender de inmediato a la mujer que estaba en el otro lado. Esta gravemente herida pero contamos con que se salve para que señale a su agresor. Dígame… ¿Qué fue lo que vio? —Yo comencé a dictarle a paso todo lo que había visto. Obviamente omití que había visto la figura de una tortuga arriba de mi departamento. Ellos anotaron todo lo que decía y les enseñe la grabación que había hecho. Se veía un hombre mayor atacando a la pareja, al menos no tenía mascara. La mujer podría identificarlo, gracias a Dios. Les pasé el vídeo, y se fueron, sin antes darme las gracias por a ver llamado a tiempo y grabar todo lo que veía. Sin duda había ayudado mucho. También me explicaron que ya había visto otro asesinato parecido en un departamento un poco más retirado. Por supuesto, me recomendaron que, hasta que atraparan al asesino, me fuera a otro lugar. Por mi seguridad, dado que esos tipos eran inteligentes y podía hacerme daño. Les agradecía por eso y sin más, se retiraron.

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Por la mañana, estaba algo cansada. Por el interrogatorio y por despertarme tan temprano. Me bañé y desayuné tranquilamente. Era sábado. Por la tarde iba a visitar a los chicos así que me dediqué a arreglar mi departamento mientras esperaba la hora. No dejaba de pensar en la horrible escena que vi, sin duda, me constaría olvidarla. Además también me daba algo de miedo pensar que el tipejo vendría por mí. Temblé ligeramente. Me puse a hacer otras cosas para olvidar ese tema.

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[...]

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Desperté con un dolor de cabeza. Ya eran las 11 y apenas salía de mi cuarto. Eso de salir a las 3 de la madrugada, no era bueno. Nunca más volvería a hacerlo y más para ver tan… incomodo acto. Justo arriba del departamento de Abril. ¿En que estaba pensando? Justo cuando tenía que verme con Splinter.

—Oye… ¡Rapha! —me llamó Mikey. Estaba desayunando mientras él me miraba, como si supiera lo que había hecho.

— ¿Qué? ¿Tengo algo en la cara? —le pegunté. Lo más rudo que pude. Mikey alzó los hombros mientras lavaba los platos—. ¿Entonces?

—Nada… es solo que, raras veces te despiertas tan tarde. ¿Saliste acaso? —me miró. Yo solo atiné a negar rápidamente. ¿Cómo Mikey había intuido todo eso?

—Claro que no.. ¿a dónde iría? —le dije de mala manera. El solo sonrió abiertamente mientras seguía en lo suyo y yo terminaba—. Bueno… tienes razón, ¿A dónde irías? Por cierto… Leo y Donnie fueron a buscar algo que Splinter les pidió. Volverán más tarde.

Yo solo le gruñí levemente, afirmando y me iba a mi habitación. Ahí estaría todo el día, si Splinter no me hubiera pedido que le mostrara mis propios conocimientos. Ademas, debía distraerme despues de ver a dos humanos en su intimidad. ¿Que tan incomodo era? Si, bastante. En ningun momento, Splinter hablaba de eso sobre nosotros. Y nadie le preguntaba. Ya era algo tarde, debía presentarme ante él.

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Si, sin duda me había salvado.

Splinter definitivamente exigió que, le mostrara la supuesta "táctica" que tenía. En fin, aparte de salir para despejar, lo hice para pensar en que podría mostrarle, entonces recordé que en uno de esos aburridos –aunque sabios– libros de Leonardo, había unas cuantas tácticas donde eran del nivel que el maestro nos mostraba. Sin duda, era una táctica bastante laboriosa y que debía salir a la perfección, sin duda. Claro, solo si eras Leonardo y hubieras entrenado por 2 meses personalmente con tu sensei. Tonterías.

Sin más, tomé aire puro. Respiré sin más, debía al menos hacer el intento y preparar mentalmente para lo peor entre mi maestro y yo.

Splinter me llamó. Estaba en medio del dojo, sereno. Tenía los ojos cerrados, podía aprovechar para escapar y así, no pasaría nada. Pero creo que sería mucho peor. Cautelosamente me acerqué hasta donde estaba el sensei, noté como resoplaba, como si supiera que no tengo nada para él y solo iba a tratar, inútilmente de salvarme. Cielos, debía saber que no podía engañar a sensei.

—Raphael... —habló de pronto. Yo solo di un respingo en mi lugar, estaba preparado físicamente para lo que fuera, no lo estaba mentalmente.

Hai, sensei. —le contesté firme.

— ¿Hay algo que, quieras decirme? —preguntó. Yo fruncí levemente el ceño. ¿Que trataba de decirme? No pasaba nada, tenía la opción de contar la verdad, pero entonces me bombardearía con preguntas como: ¿Que pasó con Abril? ¿Por que eres tan explosivo? etc... Y sin duda, ya estaba cansado de escucharlo todo el tiempo con Leonardo.

—No se a que se refiere sensei. Vengo a mostrarle lo que aprendí. —y lo sostuve. De cierto modo, quería ponerme un reto personal.

—Uhm... —murmuró, mientras se rascaba la barbilla. De cierto modo, ya me ponía nervioso—. Muy bien... si es así, empieza.

Di un sonoro suspiro, no sabía como empezar. Recordé rápidamente lo que había leído en el libro de Leonardo, al menos, lo había leído completo y si algo tenía claro... Es que mi mente era tipo fotografía, en cuanto a lectura se refería. Sin duda, era difícil, debía enfocarme mentalmente. Pero entonces, otra vez Abril volvió a mi mente. Lo siento... lo siento. Y entonces, por un mili-segundo casi golpeaba a sensei. El rápidamente se movió de su lugar para sujetar mis piernas que iba directo hacia él. Splinter abrió mucho los ojos, quizá no esperaba y he de decir, que yo mucho menos.

Instintivamente, me paré de golpe para disculparme con Splinter. El me paró con una mano sobre mi pecho, volvió a cerrar sus ojos y se alejó rápidamente de mí. Esperaba que me golpeara o me diera tremenda riña, pero en realidad no pasó nada. De un momento a otro, me veía fijamente. Yo volví a disculparme, pero Splinter me cortó.

—Raphael... ¿seguirás diciéndome mentiras? —me preguntó severamente. Yo solo volví a suspirar pesadamente. Creo que ya no tenía salvación.

—Muy bien... no practiqué nada. Solo me alejé y... debía pensar en todo lo que hacía. Eso es verdad, sensei. Me propuse no ser tan... explosivo. —le confesé. Ojala esto si lo creyera, era la verdad.

— ¿Por que no fuiste por el libro? —me preguntó sin más. Quería evitar todo esto.

—Tuve una diferencia con Abril, es todo. —dije. Sin involucrar que, casi la hice llorar o que, había huido de las alcantarillas a las tres de la madrugada, para ir al departamento de una chica. El de ella.

—Ya lo temía, hijo mío —me dijo. Entonces, no volvió a decir nada más. Me dijo que podía irme pero que nunca más volviera a decirle algo, que no era verdad—. Por cierto... esa táctica que, trataste de hacer... ¿de donde la sacaste?

—De un libro de Leonardo... —volví a confesar. Me sentía humillado.

—Bien. Por que es una poderosa arma, que... definitivamente quiero que aprendas. Yo te ayudaré, Raphael.

Y seguí caminando, no sabía que había pasado. Al menos, no había estado tan mal.

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Ya habían regresado Donnie y Leonardo. Eran las 3 de la tarde y habían traído pizza. Mucha a mi parecer. Donnie comentó que Abril vendría en una hora y que probablemente se quedaría a dormir. Todos asentimos y seguíamos comiendo. Efectivamente, llegó justamente después de una hora. Estaba haciendo algo de ejercicio pero el aroma de ella, me avisó que había entrado. Además de su típico saludo. Yo alcé un poco la cabeza y la saludé como se debe, ya había dejado todo eso atrás. Me parecía una niñería, seguir con mi actitud de emo.

— ¡Hey Rapha! —me saludó alegremente. Pero sus ojos me decían otra cosa, como si estuviera asustada. Además, su cuerpo estaba algo tenso, quería saber.

— Hola Abril… ¿te pasa algo? —le pregunté, sin rodeos. Ella hizo un respingo, tal vez creyó que no lo notaría—. Bueno… no es como si debas contarme.

— Eh… no, no te preocupes... Gracias por preguntar. Es solo que hoy por la madrugada mataron a una pareja frente a mi departamento y bueno… yo, lo vi desde mi cuarto… —decía algo inquieta. Yo me paré como bala y me acerqué un poco a ella. ¿Sería la misma que…? Un momento… ¿Abril habría visto lo mismo que yo? No pude evitar tragar saliva al pensar eso.

—Y ¿Cómo es que lo viste? —le pregunté. Ella se sentó levemente mientras esperábamos a los demás. Creo que quería evitar repetir lo mismo dos veces, así que esperamos a que los otros llegaran a la sala. El primero en entrar fue Leonardo que se acercó alegremente hacia ella y me veía algo raro. Notó la cara de ella y le preguntó lo mismo pero no le respondió ya que detrás de Leo venían Mikey y Donnie quienes llegaron casi corriendo hacia nosotros. Los dos preguntaron lo mismo y April les explicó lo que me había dicho. Nos explicó con detalle cómo había estado todo y que había grabado la escena. Yo quería ver la grabación, era la adrenalina de ver sangre, pero al recordar que dos personas estaban muertas. Contuve las ganas.

—Eso es horrible Abril… —Comentó Mikey. Estaba preocupado por ella, más bien todos. Ella dijo que no estaba asustada pero se le notaba en la mirada que lo estaba, así que Leonardo hizo lo impensable.

—Deberías de quedarte con nosotros, en lo que encuentran a ese sujeto. —soltó, sin más. Donnie estaba sonrojado hasta no más poder, yo rodé los ojos y no me parecía mala idea. Después de todo, Abril estaba sola fuera, con su padre como mutante y no era correcto que anduviera por ahí con un asesino que posiblemente sepa que lo descubrió. Me parecía algo coherente.

—Si Abril… quédate con nosotros. —esta vez fue Mikey. De la nada, salió Splinter que parecía que había escucha todo y nos había asustado a todos. Parecía un fantasma que salía de cualquier lado.

—Leo tiene razón, Abril… piénsalo. —Ella nos observó a todos. Se detuvo un momento en mí. Como si no me agradara la idea, pero no sería nada extraño. Ella se la pasaba prácticamente todo el tiempo, no sería tan raro. Yo le guiñe el ojo para que supiera que estaba de acuerdo y noté que levemente se había sonrojado. Sonreí para mis adentros.

—De acuerdo… Gracias chicos y sensei.

Donnie casi quería estallar de la alegría, ella se quedaría ahí y le facilitaba las cosas. Volví a rodar los ojos, estaba siendo muy fantasioso. Esa tarde comimos pizza, jugando videojuegos y hablando de varias cosas. Cuando fueron las 10 de la noche, la roja se dio cuenta que no tenía sus cosas, así que nos dijo que debía ir por ellas. A esa hora. Lógicamente los 4 la acompañamos, no pensábamos dejarla sola. Como ya era de noche no nos costaba trabajo salir sin ser vistos. Era oscuro y difícilmente nos notábamos. Cuando llegamos a su cuarto, podíamos ver la cinta de la escena del crimen frente al edificio. Y entonces, supe que era el mismo cuarto. De cierto modo, la sensación volvía a mí. Abril y yo habíamos visto lo mismo. Solo que si me hubiera quedado un poco más, hubiera visto eso y probablemente hubiera salvado a esa pareja. No podría asegurarlo.

Empacó unas cuantas cosas y nosotros le ayudamos a cargar unas cajas para llevarlas a las alcantarillas. Desde el ventanal, pude observar como una camioneta negra estaba parada a unos cuantos metros del edificio, les advertí a mis hermanos y salimos por la parte trasera. Quizá iban por ella. La estaría vigilando y definitivamente habíamos hecho bien, ella estaría a salvo. Llegamos a las alcantarillas y dejamos sus cosas en la sala. Había un cuarto donde estaban las cosas, tipo "almacén" así que no estaría disponible hasta mañana. Donnie le ofreció su habitación pero ella se negó. Se quedó en la sala y se acomodó. Todos nos fuimos a nuestras habitaciones.

De nuevo, desperté a las 3 de la madrugada, estaba cansado pero no podía dormir. Fui a la cocina por agua y olvidé por completo que Abril estaba ahí hasta que escuché su leve respiración. Dormía plácidamente, su respiración era calmada y tranquila. Tenía el cabello levemente revuelto y con un gesto en los labios, algo extraño, pero lindo. Me quedé observándola detenidamente hasta que me di cuenta de la estupidez que hacía. Empecé a sudar frío y me golpee mentalmente. Era una rara noche y si ella despertaba y me viera, pensaría que soy un acosador o que soy raro. Me dirigí a mi cuarto pero inconscientemente voltee otra vez, para verificar que no había despertado. Estaba tranquila. Suspiré y me alejé a mi cuarto.

[….]

Había dormido bien, eran las 8:00 a.m. y no se escuchaba ningún ruido. Quizá nadie había despertado aún. Me acomodé y rápidamente me dirigí al baño. No quería que nadie me viera en mi horrible estado por la mañana. Me lavé los dientes, me cambie y me cepillé el cabello. No me había detenido a pensar en el baño, cuando me bañara, sin duda sería incómodo. Despejé mi mente tratando de no pensar en eso.

Me dirigí a la cocina y estaba bastante ordenada y limpia. Mikey siempre hace la comida pero esta vez yo quería darle un respiro a él. Así que buscando en el refrigerador, me dispuse a hacer el mejor desayuno que se me ocurriera. Al menos, debía apoyar en algo ya que me había ofrecido estar ahí.

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Un rato más tarde, Mikey llegó. Se sorprendió de ver la mesa puesta con el desayuno. Primero me vio con cara confusa para después sonreír ampliamente.

—Abril… no debías molestarte. Yo siempre hago la comida aquí. Pero como todo huele bien, te lo acepto esta vez. —me dijo. Yo solo lo vi y después le sonreí, sin duda Mikey cocinada excelente pero, debía relajarse un poco.

—Si lo se… solo quería darte un poco de descanso. Ya podrás hacerla en la tarde. —le respondí. Sus ojos se iluminaron y después habló.

— ¡Ya se!… para que sea parejo, me ayudas y cocinamos juntos… ¿Qué dices? —Su cara era de fascinación—. Por supuesto Mikey… me encantaría. —y le sonreí.

El se sentó en la mesa acomodando los platos, mientras esperábamos a los demás. Llegó sensei seguido de Leo, al parecer Donnie y Rapha eran los últimos en pararse. Leonardo al igual que Splinter pusieron la misma cara de Mikey, para después decirme lo mismo que él. Pero les respondí que al menos debía hacer algo, ya que yo estaba ahí.

Después entraron Rapha y Donnie quienes hicieron lo mismo pero no dijeron nada. Inmediatamente todos empezamos a desayunar. Fue muy ameno el desayuno. Splinter les decía lo que debíamos hacer en el día. Que los 4 entrarían juntos mientras que, si yo quería, podría entrar con él. Yo acepté y después, me disponía a lavar los trastes, a lo cual, todos se pusieron algo incómodos y cada quien se levantaba a lavar lo que había usado. Raro, pero… creía que era un tipo de costumbre. Al menos, no debía lavarlos Mikey o yo.

Un rato después de que salieran, Mikey me detuvo para decirme algo.

—Creo que cambiaras todo aquí… —puso una cara dudosa— Nadie había hecho eso, de levantarse y lavar lo suyo. —me dijo. Después, se acercó y me abrazó muy fuerte mientras con voz chillona me agradecía—. ¡Gracias por venirte con nosotros Abril!


¡Muchas gracias por leer! Nos vemos en el próximo capitulo.