Disclaimer: "Puedo escribir los versos…" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador, Hart Hanson, de la antropóloga forense Kathy Reichs y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto. Sólo escribo para divertirme y con la idea de compartirlo para que más gente lo disfrute.

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Capítulo 2: Brennan

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Al día siguiente Brennan estaba sentada en el sofá de su despacho en el Jeffersonian. No había ningún cadáver fresco ni huesos antiguos que clasificar, además, no tenía ganas de trabajar en el limbo así que había decidido adelantar un poco de trabajo y escribir un capítulo de su última novela.

Quince minutos habían pasado desde su decisión y no había conseguido hilar más de dos frases seguidas. Aunque no quisiera admitirlo sabía por qué tenía la cabeza en otra parte: Booth. Hacía una semana que lo había dejado con Hannah y desde entonces ella no había vuelto a salir con James. Era un tipo encantador pero… no era Booth. En ese momento una Angela con el vientre abultado entró en su despacho.

-Hola, cielo, ya que no hay mucho trabajo he pensado que podríamos ir tú y yo a Founding Fathers a tomar algo y tener una charla de chicas, que la vamos necesitando –dijo Angela con un guiño.

-Debería acabar de escribir este capítulo… -dijo Brennan, no muy convencida.

Angela se acercó a ella y leyó las dos frases que tenía el capítulo.

-Cariño, como artista que soy te digo que cuando una no está inspirada lo mejor que puede hacer es salir y vivir un poco. Ahí sí que llega la inspiración –sonrió Angela triunfante.

-De acuerdo –suspiró Brennan, apagando el portátil antes de levantarse del sofá y coger su chaqueta. Realmente necesitaba un poco de "charla de chicas".

Llegaron al Founding Fathers y pidieron un par de cervezas sin alcohol. Angela no podía probar el alcohol y Brennan sentía que no debía hacerlo estando en horas de trabajo.

-Y bueno –comenzó Angela con una sonrisa y ojos inquisitivos-, ¿qué tal con James? ¿El sábado pasado no fue vuestra tercera cita? –la artista levantó las cejas sugerentemente.

-Sí, ¿por? –la mirada de Brennan era confusa y Angela sabía que la antropóloga nunca sabría ser simplemente una chica.

-Cielo, sabes lo que significa la tercera cita, ¿verdad? ¡Sexo! –dijo con una sonrisa en su rostro.

-¡Angela! No pasó nada de eso.

-¿Por qué?

-Porque no quería –la respuesta más sencilla es probablemente la correcta.

-Cuéntame –la mirada de Angela había cambiado, ya no era juguetona, sino que parecía más bien preocupada-, ¿cómo fue la cita? ¿Qué fue mal?

-Nada fue mal, Angela, es sólo que… James fue encantador, me recogió a la puerta de casa, me llevó al teatro y luego fuimos a cenar a un sitio elegante. Me dio conversación y me lo pasé bien. Me trajo de vuelta a mi casa y yo sabía lo que iba a pasar… -Brennan miraba a la mesa según hablaba y Angela veía lo que le costaba a su amiga explicarse-. Me besó en la puerta y, de repente yo… -respiró hondo y lo soltó de golpe- Yo me imaginé por un momento que era Booth y le besé con toda la pasión de mi alma.

-Guau- Angela estaba en shock y no sabía qué decir.

-Y, de repente me di cuenta de que era James quien estaba frente a mí y… me miraba de esa forma que… él esperaba que tuviéramos sexo y yo me di cuenta de que no quería, no con él –finalizó el relato y dio un largo trago a su cerveza.

-Estás enamorada de Booth –simplificó Angela.

-Sí –reconoció sin más Brennan-. Sea lo que sea que eso significa.

Angela sonrió de oreja a oreja.

-¡Eso es bueno, Brennan! Hace una semana que Hannah se fue. Que quieras a Booth no es algo malo, ni inmoral. No está mal, él es libre ahora y tú también lo eres.

-Ya, pero…

-No corras si no quieres –la interrumpió Angela-, sólo ha pasado una semana, dale tiempo a que se recupere. Volveréis a ser los mismos, a comer juntos, a ir uno a casa del otro con cualquier excusa tonta… -ambas sonrieron-. Y, en algún momento tú te lanzarás a sus labios y le dirás lo mucho que lamentas haberle hecho esperar tanto –Angela le guiñó un ojo.

Brennan sonrió: Tal vez tengas razón…

-Claro que la tengo, cielo, claro que la tengo –rió Angela-. Bueno, deberíamos volver al trabajo.

Ambas mujeres se levantaron y Brennan agarró el brazo de Angela al salir. La artista sabía que esa era la manera que tenía Brennan de darle las gracias.

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Los reviews son extremadamente agradecidos, además de tener un efecto antidepresivo... en mí XD