Anime / Manga: Saiyuki X3
Autora:
Yo (XP LoGiaRu)
Género:
General, Comedia, Acción?
Resumen:
De cómo el grupo conoció al Dragón Hakuryu (o Jeep)
Personajes:
Los 4 protas (Sanzô, Gokû, Gojyo, Hakkai), el pequeño Hakuryu y algún personaje inventado por mí para la ocasión XP.

Disclaimer: El manga de Saiyuki, sus secuelas y pre-cuelas le pertenecen a Minekura Kazuya y a su equipo, yo sólo los tomo prestados-sin-permiso para mis delirios (y que delirios!!!)

-2-

Sentado bajo un árbol con la niña en su regazo y el dragoncito acurrucado a su lado se puso a repasar sus conocimientos en botánica y astronomía; tenía que intentar no dormirse, teniendo en cuenta que un monstruo enorme andaba suelto por aquel bosque, así que empezó a fijarse en todo lo que tenía a su alrededor empezando por las plantas y los árboles y continuando por la fauna y las estrellas del cielo, todo valía con tal de no dormirse.

Claro que eso era difícil teniendo en cuenta que él no había dormido bien desde hacía un tiempo. Había estado dándole vueltas a la cabeza a la idea de irse de casa de Gojyo desde lo ocurrido con Banri; Cierto era que su personalidad y la del pelirrojo eran muy diferentes, y que allí sólo le estaba estorbando. Y quizás, si él no hubiera estado, Gojyo no habría ido a ayudar al ladrón y no se hubiera puesto en peligro. Por más que le diera vueltas a las mismas ideas no conseguía aclararse y para colmo el cansancio estaba consiguiendo hacer que le doliera la cabeza. Se llevó una mano a la sien.

-Deberías dormir un rato, tienes mala cara…

La voz resonó como un eco distante en su cabeza. Se puso en pie, dejando a la niña en el suelo detrás de él y adoptó una posición defensiva.

-¿Quién hay ahí? ¿Quién ha hablado? –preguntó escudriñando en la oscuridad.

-Aquí… he sido yo. –volvió a escuchar la voz en su cabeza- Kyuuu…

Se giró y miró hacia abajo donde estaba el dragoncito con el cuello estirado hacia arriba mirándole fijamente. El animal volvió a emitir el mismo sonido cerrando los ojos y levantó el vuelo posándose en su hombro.

-¿Hablas? –dijo perplejo enarcando una ceja-. Por qué no lo habías hecho antes?

-No hablo realmente, puedo transmitir mis pensamientos pero sólo en ciertas ocasiones. Ocasiones como ahora que hay luna nueva. Pero no me cambies de tema. Tienes mala cara yo vigilaré puedes descansar tranquilo.

-Tú también tienes pinta de necesitar descansar –dijo refiriéndose a sus heridas- tú la salvaste de esa cosa, no? Por eso resultaste malherido.

-Esa cosa la atacó por mi culpa –sentenció con tristeza- Me persigue desde hace algún tiempo; venía huyendo de él creyendo que lo había despistado para siempre y sin embargo… Pero ya no huiré más, cuando le vuelva a ver será él o yo pero no me acobardaré más.

-No sé cómo es ese monstruo, pero a juzgar por el rastro de destrucción que dejó tenía pinta de ser enorme. Cómo piensas acabar con él? –dijo acariciando la cabecita del animal.

-Ya hallaré el modo cuando llegue el momento… ahora te conviene dormir un rato –sus palabras fueron cortadas por un rugido cercano-Está cerca… Debéis huir, ¡vamos! –dijo levantando el vuelo en dirección a dónde venían los rugidos cuando sintió que una mano lo agarraba- ¿Qué haces?

-¿Qué hago? Escapar, como me has dicho. –dijo tomando a Mira en brazos otra vez y echó a correr lo que hizo que ella despertara- Nos marcharemos de aquí, pero tú te vienes también.

-Hakkai-sensei…? –pregunto somnolienta- algo va mal?

-Tenemos que irnos de aquí, Mira-chan. Pero confía en mí, no nos pasará nada.

-Él me quiere a mí.

-Más razón para que te vengas.

-¿Con quién habla? –preguntó contrariada.

-Os pondré en peligro.

-Tú estás herido y no puedes hacer nada en estas circunstancias. Así que deja de rechistar.

-Hakkai-sensei? –volvió a preguntar sin entender con quien hablaba.

-Luego te lo explico, Mira-chan. Ahora agárrate.

Hakkai corría con todas sus fuerzas; iba esquivando ramas, piedras y troncos como podía. De vez en cuando miraba a su espalda y veía como los árboles iban desapareciendo. De repente escuchó un sonido fuerte y grave algo grande cortaba el aire a gran velocidad. Tuvo el tiempo justo para ver una gran bola brillante que volaba directamente hacia ellos. Tuvo los reflejos suficientes para proteger a las dos criaturitas que llevaba con él, pero eso no lo libró de recibir el impacto de la bola.

Mira trató de despertar a su profesor, mas este estaba inconsciente y herido. La pequeña empezó a llorar. El dragoncito se acercó a su salvador y trató también de despertarlo; sin embargo, por más que lo intentó, no consiguió nada. De pronto escuchó a la pequeña gritar de puro terror se giró y antes de que pudiera reaccionar una gran garra se le echó encima, lanzándolo contra un árbol.

La pequeña asustada corrió a esconderse tras un árbol. La bestia se acercó al cuerpo inconsciente que yacía en el suelo; se relamió sólo de pensar en el festín que se iba a pegar. Lo olfateó detenidamente y comenzó por lamer a su presa, saboreando la sangre del las heridas del chico.

El pequeño dragón vio lo que ocurría y en un arranque de furia se incorporó lanzó un rugido que desconcertó al atacante. Aprovechando los segundos de confusión lanzó un segundo rugido con el que su tamaño empezó a aumentar (sin perder su forma estilizada) alcanzando el tamaño de la otra bestia, que podría medir como una casa de planta baja; y se lanzó al ataque.

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Habían hablado con los vendedores de los puestos de la plaza pero Hakkai no había llegado a ir a comprar con lo que no le habían visto. En la ciudad casi todo el mundo conocía al chico pues había sido raro que Gojyo se lo llevase a vivir a su casa y los comentarios y los cotilleos habían girado en torno a ellos durante mucho tiempo y aún lo hacían. Sin embargo nadie recordaba haberlo visto ese día.

-Una persona no puede desaparecer así como así. –bufó el pelirrojo desesperado.

-Os dije que Hakkai ya es mayorcito y sabe cuidarse sólo. O es que tiene que darte cuenta de todo lo que hace –dijo sarcásticamente el monje.

-Si piensas así, monje corrupto, por qué has venido?!

-Porque lo que haga el mono tonto, es responsabilidad mía! Si se mete en líos soy yo el que tiene que dar explicaciones. Y deja de llamarme monje corrupto! Kappa pervertido!

Los adultos empezaron una lucha de miradas, ajenos a la conversación que Gokû mantenía con una mujer.

-Vaya! Así que la pequeña Mira-chan ha desaparecido.

-Sí, y tu amigo vio a Yuka-san, que estaba destrozada y la llevó de vuelta a casa para buscar a la pequeña. Espero que la hayan encontrado. No sabes nada de él?

-No, señora. Le estamos buscando. Pero la avisaré en cuanto le encontremos. Hasta pronto.

Gokû se dirigió a donde estaban los otros dos, sentados en unas cajas alejados el uno del otro, sin mirarse y fumando.

-La señora Naga me ha dicho que esta mañana se ha descubierto que la pequeña Mira-chan ha desaparecido y que Hakkai fue a buscarla. Vayamos a ver a Yuka-san a ver si nos puede contar algo más. (Nota: sí, Gokû está bastante OOC pero me gustó ponerlo así y ya está, no me matéis por eso, porfi)

-¿Ahora en serio, que le estás dando últimamente de comer? –bromeó el pelirrojo, mas en cuestión de segundos todo rastro de broma desapareció de su rostro, sintió una corriente fría recorrer su espalda y su semblante palideció.

-¿Qué ocurre? –preguntó el monje intrigado.

-Tengo un mal presentimiento, debemos encontrar a Hakkai.

Sin haber terminado de hablar aceleró el paso siguiendo al chico de la diadema dorada que ya iba bastante adelantado. El rubio suspiró derrotado, tendrían que seguir buscando y eso implicaba que había que caminar otra vez.

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Trató de abrir los ojos pero todo lo que veía era niebla y formas difuminadas. Sentía su cuerpo dolorido y su cabeza dando vueltas. Escuchaba rugidos y ruidos de golpes .Escuchaba una voz que le llamaba desesperadamente. Volvió a intentarlo: abrió los ojos y lucho contra el dolor agudo de su cabeza y contra la visión borrosa. Por fin pudo enfocar la cara de la pequeña que lloraba desconsoladamente y tras ella un grande y bello dragón blanco luchando contra un enorme y monstruoso dragón negro.

-Hakkai-sensei! Tengo miedo!

Se puso de pie con dificultad y volvió a observar a los dos dragones.

-Mira-chan, ese dragón blanco es… -preguntó con algo de dificultad todavía.

-Sí, es el dragoncito.

-Pues sí que ha crecido –pensó para sí- Mira-chan, escóndete y pase lo que pase no salgas, vale?

La pequeña asintió y corrió a esconderse. Él se giró de nuevo a ver la escena entre los dos dragones; el blanco estaba perdiendo terreno. No podía quedarse ahí parado viéndole sufrir. Además, después del dragón blanco irían ellos, y no se veía capaz de vencer a semejante mole él solo. Se preparó para lo que suponía iba a ser una lucha encarnizada; hizo acopio de todas sus fuerzas y retomó sus conocimientos de defensa personal, quizás no fueran suficientes pero tenía que intentarlo.

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Habían tardado varias horas en llegar a la casa de la chica, o mejor dicho, a lo que quedaba del edificio. Ella estaba en la entrada de la casa de rodillas en el suelo con la zapatilla de la pequeña entre sus manos. Ya no lloraba, pero eso no hacía la escena menos angustiante.

En todo el trayecto Gojyo no había podido librarse de esa sensación de desasosiego, y el ver lo que quedaba de casa y a la muchacha en ese estado no ayudó mucho.

Repasaron con ella lo ocurrido y ella les explicó lo que sabía hacia donde había visto partir al moreno en la tarde, la última vez que le vio. Se despidieron de la chica prometiendo traer de vuelta a los dos desaparecidos y siguieron el mismo rastro que había guiado al moreno.

Para este entonces los tres estaban convencidos de que Hakkai estaría en serios problemas si se encontraba con aquella bestia. Todo el camino lo hicieron en completo silencio, ya no había tiempo de bromear o entretenerse. Habían llegado al claro cerca del arrollo y contemplaron la devastación de la noche anterior.

-Debió ser algo muy grande para crear tales destrozos. –comento Gokû para romper el silencio que se había instaurado desde hacía ya unas horas- Tanto en la casa como en el bosque… creéis que Hakkai estará bien?

Ninguno contestó no sabiendo bien que decir. El chico era fuerte y mañoso pero viendo lo que podía hacer aquello no parecía posible que Hakkai fuera a conseguirlo sin ninguna herida de recuerdo.

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Llevaban un buen rato combinando sus ataques. Sin embargo los golpes de Hakkai no parecían ser del todo efectivos y el dragón blanco estaba herido y agotado. Empezaron a temer que no saldrían de esa tan fácilmente.

-Márchate de aquí, coge a la niña y corre. Yo le entretendré.-sentenció lanzándose al ataque esquivando los mordiscos del otro como podía.

-Ni hablar! No voy a dejarte sólo, creía que lo había dejado claro –se lanzó al ataque pero recibió un golpe que lo hizo volar lejos.- Así no lo lograremos… habrá que arriesgar el todo por el todo… -pensó mientras se llevaba la mano a la oreja izquierda y empezaba a quitarse los limitadores de poder.- ¡ALÉJATE DE AQUÍ!

Miró a su espalda para ver como el chico que había visto antes desaparecía dejando paso a otro ser con una mirada fría y calculadora. Observó la transformación con detenimiento lejos de asustarle, le alegró que el también tuviera una forma oculta, un poco porque eso les daba una ventaja y un poco porque así no se sentía tan bicho raro. Tuvo que quitarse de en medio con rapidez ya que el otro no dudó en lanzarse al ataque.

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No recordaban cuanto habían recorrido pero a cada paso que daban sus pies se resentían más y más, si no se tratara de él, si no fuera una situación tan peligrosa hace rato que hubieran parado de buscar, habrían vuelto sobre sus pasos y al día siguiente habrían vuelto más preparados. Pero no era ese el caso; y para terminar de arreglarlo hacía un rato que habían empezado a escuchar unos tremendos rugidos y estruendos de árboles y rocas cayendo, fuertes pasos de algún animal grande, por eso debían darse prisa.

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Se movía a una velocidad insólita, casi le costaba seguir su estela. Pudo ver vagamente algunos movimientos garras desgarrando tejidos y aunque no podía asegurarlo estaba casi seguro de que era el moreno quien ganaba. Sin embargo se equivocó en un rápido movimiento, demasiado para un ser de tal tamaño golpeó al demonio con la cola quien al caer al suelo pudo sentir todo el peso de la bestia sobre sí, al ser aplastado por una de las garras.

Por suerte Hakkai había conseguido herir de gravedad al dragón negro cosa que aprovechó el pequeño-gran dragón blanco. En pocos minutos y con algo de esfuerzo por su parte, pues estaba muy mal herido, el dragón negro se desplomó en medio de un gran charco de sangre.

Hakkai consiguió ponerse sus limitadores y se arrodilló agotado. El dragón bueno recuperó su tamaño normal.

-Buena lucha. –consiguió decir antes de desplomarse.

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Estaba amaneciendo. Había pasado un día entero desde que el chico había desaparecido; dos desde que había desaparecido la niña. Había pocas esperanzas de encontrarlos. Para colmo, habían escuchado lo que parecía ser una monumental pelea a lo lejos y eso los alertó de que la cosa iba de mal en peor; y escuchar cómo se hacía el silencio más absoluto en cuestión de segundos no les ayudó a relajarse. Temiéndose lo peor habían acelerado el paso para encontrarse una escena un poco más diferente de lo que esperaban, pero no por ello menos reconfortante: Hakkai de rodillas herido hasta las cejas "acariciando" lo que parecía una rata muy grande y una enorme mole bañada en sangre.

Gojyo fue el primero en acercarse al moreno, se colocó delante de él y lo agarró de los hombros. Al levantar la mirada sus ojos verdes estaban llenos de lágrimas. El pelirrojo no entendía a que se debía, pero no pudo preguntarlo pues Hakkai habló primero:

-Se muere… Gojyo.

Los tres recién llegados miraban la escena sin saber que decir o que hacer. No podía dejar que muriera. Salvó a la niña, le salvó a él. En su mente se repetía a sí mismo, no puedo permitir que esto ocurra, no puedo dejarle morir… una y otra vez. Acarició al dragoncito que cada vez respiraba con más dificultad y sin saber cómo sus manos comenzaron a brillar. El resplandor inundó la zona. Cuando la luz se disipó pudieron ver al animal poniéndose en pie y emitiendo sus sonidos, lo que hizo que la pequeña saliera de su escondite al ver que todo iba bien.

-De nada… -dijo sonriendo al dragoncito; levantó la cabeza para mirar al pelirrojo y le sonrió de manera genuina antes de caer inconsciente en sus brazos.

-Está bien? –preguntó Gokû.

-No parece tener heridas graves.- sentenció Gojyo- Habrá sido al curar a ese pequeñín –dijo señalando al dragón, que se subió a su hombro mirando al chico inconsciente con lo que parecía preocupación.

-Salgamos de aquí y llevemos a la niña con su hermana. –sentenció el monje.

-Kyuuu…

-Creo que quiere decir algo –dijo Gojyo viendo como el animalillo saltaba de su hombro al suelo de nuevo, se alejaba un poco del grupo y comenzaba a brillar para convertirse en un coche.

-Vaya! –dijo Gokû- Es increíble!

-Así que puede hacer esto? Impresionante! –dijo el pelirrojo.

-Kyuuuu.

-De acuerdo… creo que espera que subamos… -dijo acercándose al coche- no tenemos que ir andando.

Algo que agradecieron profundamente todos ellos, aunque sobre todo el monje.

Dejaron a la pequeña en casa con su hermana, donde Gokû prometió, en nombre de Sanzô, que harían lo posible por ayudarla a reconstruir la casa, motivo por el cual recibió una buena somanta de palos con el harisen.

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Habían pasado varios días desde aquel incidente y Hakkai, quien se había recuperado increíblemente rápido dadas las circunstancias, había tenido que contar la historia varias veces ya que ninguno podía creerse lo que había sucedido. En especial Gojyo que por más que veía al pequeño dragoncito blanco no se creía lo que Hakkai le contaba. Estaban sentados en la mesa del comedor tomándose un café mientras el dragoncito comía algo de futa fresca.

-Gojyo yo no tengo porque convencerte de nada. Deberías saber que no gano nada engañándote.

-Pero es que es tan pequeño. ¿Y eso de que sólo tú seas capaz de hablar con él?

-Explícale, por nonagésima vez, que hay gente que es capaz de recibir los pensamientos de otros seres, pero que un cabeza hueca como él, jamás podría. –dijo ya exasperado, lo que hizo que el moreno se riera y el pelirrojo se mosqueara.

-¿Y por qué no se transforma ahora para que yo lo vea? –demandó el medio demonio, el otro suspiró cansado ya.

-Eso no puedo hacerlo, ya no. –vio que Hakkai le miraba intrigado- la pelea con el dragón negro me debilitó y perdí algunas habilidades. Pero estoy feliz de que estés bien.

-Ya no podrá transformarse en dragón grande nunca a causa de las heridas de la pelea. –dijo con un deje de tristeza- Lo siento mucho, Hakuryu.

-No lo sientas yo soy feliz así. –Hakkai sonrió y el dragoncito refregó su cabecita en la mano del chico.

-Vaya es una lástima… OYE! ¿Y por qué le llamas Hakuryu? ¿Cuando lo decidiste?

-Se va a quedar a vivir con nosotros no puedo esta llamándole siempre, pequeñín o dragoncito, y es un dragón blanco, así que Hakuryu le pega y a él no le disgusta. Por cierto como van las obras de reconstrucción de la casa de Mira-chan y Yuka-san.

-Pues se ve que cuando ese monje corrupto se pone es capaz de conseguir que toda un cuidad se una para ayudar a una persona. –en ese momento se dio cuenta de algo y decidió preguntar- por cierto, cuando dices que se va a quedar a vivir con nosotros significa que tú no te vas, no?

-Pues eso me temo, siempre que me aceptes aquí. –dijo mirándole de reojo.

El pelirrojo hizo el amago de darle un coscorrón dándole a entender que era tonto si creía que no era bien recibido. El moreno sonrió y siguió con su café. Así eran ellos: poco expresivos, pero se entendían.

FIN

Vale dos capis a no ser que cuando lo corrija me de por cambiarlo. El capi 1 queda tal cual; el que es susceptible de sufrir cambios es este capi 2. Tengo que releerlo y luego ver lo que cambio.

Comentar que el capi 1 lo hice en la guardia del Viernes y lo corregí hoy (guardia del domingo 20 horas seguidas) y también hice el capi 2 xo no lo corregí, eso mañana que tengo guardia de 16 horas y escribiré un fic que se llamara FIN de cómo el grupo llega a su destino y de cómo termina la historia, y es que para el 2010 supuestamente Minekura Kazuya escribirá la ultima entrega que es Saiyuki Reload Blast –ojitos brillantes- wiiiiiiiiiiiii!!! Pero hasta entonces... Y si me da tiempo corrijo el capi 3 de Generator Gawl –ya kiero hacer muchas cosas, que no?- y empiezo el 4. (esto fue escrito hace como unos seis meses… si es que soy muy perra! Y sí, este capítulo ha sido modificado, nunca sabréis como era un principio, pero me gusta más así.)

Vuelvo a pedir perdón por lo raros que están los personajes, sobre todo Gokû, gomen nasai!!!!

Ja ne!