*por lo que veo el capitulo 1 llamo la atencion pero no recibi grandes animos de todos modos os dejo el capitulo 2 para seguir dandoos animos a leer esta entretenida aventura ;)*

Capitulo 2 "Lamia"

-Despierta, despierta – oía mientras notaba como alguien me zarandeaba. La chica abrio sus ojos con lentitud al reconocer la voz que la llamaba.

-que sucede mama- gruño la chica con voz soñolienta.

-la vieja Agatha a convocado una reunión urgente y ha llamado a todo el pueblo- respondió con voz cansada una mujer menuda, con el pelo azul oscuro y ojos azules como el hielo. La mire con curiosidad mientras la observaba buscar algo en el armario de mi pequeña habitación.

-levántate de una vez, Lamia- dijo mientras se volvía hacia mi y dejaba mi ropa al borde de mi cama, para después darse la vuelta y bajar las escaleras que bajaban a la cocina de la que salía un rico olor a comida y café.

Comencé a levantarme con toda la rapidez que mi cuerpo me dejaba, con lentitud me puse la ropa que mi madre me había dejado a los pies de mi cama, me sorprendí al darme cuenta de que era mi favorita, esta consistía de unos shorts cortos blancos y una camiseta azul de manga larga, me eche una mirada en el espejo mientras me recogía mi largo pelo castaño en una cola alta, contemple unos segundos el reflejo de aquella chica de 16 años recién cumplidos y de ojos color azul hielo heredados de mi madre que me devolvía la mirada con expresión soñolienta.

-¡baja ya Lamia, el desayuno esta listo!-me grito mi madre desde el pie de las escaleras.

Baje corriendo las escaleras con tan mala suerte que al poner el pie en el primer escalón resbale y acabe de bajar las escaleras de culo.

-¿te encuentras bien?- pregunto mi madre preocupada.

-si –conteste levantándome del suelo con una gran sonrisa en la cara.

-ten mas cuidado ya sabes que eres un poco patosa cielo- dijo mientras se sentaba a la mesa. Me senté en la silla de enfrente de mi madre y devore el desayuno compuesto de un tazón de cereales y un zumo de naranja.

Me levante de la mesa en cuanto termine el desayuno y me dirigí corriendo a dejarlo en el fregadero de la cocina, para después dirigirme a la puerta de la entrada a calzarme mis botas blancas y azules y ponerme el abrigo mas grueso que tenia. En ese momento apareció mi madre en la puerta que entraba a la cocina y dijo – yo no puedo ir, tengo demasiado trabajo en casa. Dale un beso a Agatha de mi parte-

-lo haré mama- dije mientras salía de casa.

-esta chica siempre tan alocada- murmuro mi madre.

Salí a la calle y la nieve me golpeo en la cara. "este día nieva mas fuerte de lo normal" pensé mientras me tapaba la cara con la bufanda. Me pare unos segundos a contemplar el paisaje nevado de la ciudad puntaneva. Eche a andar en dirección al templo puntaneva. Atravesé las puertas del templo para llegar a la sala destinada para las reuniones y contemple sorprendida que la mayoría del pueblo ya se encontraba allí. Me dirigí con rapidez hasta un asiento vacío en una de las primeras filas. Espere un rato que se me hizo eterno, mientras escuchaba aquel alboroto comencé a pensar en lo que tendría para comer mas tarde. Tan perdida estaba en mis pensamientos que no me di cuenta de que todo el mundo se callaba y tomaba asiento hasta que la voz de la vieja Agatha resonó en la sala sacándome de mis ensoñaciones.

La vieja Agatha era la chamana del templo, una mujer mayor de unos 85 años con el pelo blanco y unos ojos de color azul hielo como los míos pero que estos parecían saberlo todo.

-buenos días pueblo puntaneva, os he llamado por un asunto muy importante, un objeto sagrado que estaba guardado en el templo a sido robado, es preciso enviar a alguien a recuperar dicho objeto. Si hay alguien entre los presentes dispuesto a aceptar esta misión que venga hasta aquí.-

En ese momento paso por mi mente la idea de dejar el pueblo y conocer lugares y Pokemon lejanos y con una sonrisa radiante en la cara me levante de un salto y me dirigí rápidamente hasta la vieja chamana, la sonrisa dejo paso a un gran sonrojo cuando sentí todas las miradas puestas sobre mi, cuando llegue al lado de la chamana me miro con una ligera sonrisa, me dijo que la siguiera a una sala mas privada, por el camino llamo a uno de los sacerdotes del templo y le dijo que se encargara de tranquilizar al pueblo y enviarlos a sus casas.

Llegamos a una sala que parecía un despacho con una chimenea encendida que calentaba la habitación, me quede observando la chimenea hasta que oí que me hablaban.

-así que quieres aceptar esta misión-

-si- dije con seguridad volviéndome hacia la voz para encontrarme con la chamana que me miraba seria.

-¿eres consciente de a lo que te enfrentaras a muchos peligros?-dijo con preocupación.

- si soy consciente de a lo que me enfrento- dije con una sonrisa.

-no creo que tu madre este de acuerdo con esto- respondió.

-pero tu podrías convencerla ¿verdad, abuela? Sabes las ganas que tengo de salir del pueblo-dije poniendo mi mejor carita de perrito abandonado y dando énfasis a la palabra abuela, sabia que no podía negarme nada cuando la llamaba así y pensaba utilizar eso a mi favor.

-ummm...…- reflexiono unos segundos pare después llamar al sacerdote que se había encargado de tranquilizar al pueblo, mi abuela se acerco al escritorio y escribió un mensaje, cuando termino de escribir le entrego el mensaje al sacerdote.

-entrégale este mensaje a mi hija por favor-dijo seria pero con una pequeña sonrisa.

El hombre la miro con curiosidad pero hizo lo que le pidió, cuando el hombre abandono la habitación se volvió hacia mi.

-sígueme tengo algo que te resultara útil en esta misión- la seguí saltando de alegría. Me guío hasta su habitación, era una habitación sencillamente decorada con muebles blancos, pero no por eso dejaba de ser realmente linda y acogedora.

La vi dirigirse hacia una cómoda que había en un rincón, cogio algo de uno de los cajones y se dirigió hacia mí.

-cuídalo mucho- dijo mientras me entregaba una pokeball. La mire confundida y curiosa.

- es un spheal que atrape en un viaje a hoenn cuando tenia tu edad, pero preferiría que utilizaras tus propios pokémons- dijo con una sonrisa.

-gracias- respondí aun shokeada.

-ja, ja, ja- se río.

-bien lo dejo en tus manos se que podrás hacerlo, pero antes de irte ve a despedirte de tu madre. Ya sabe todo y no te regañara la e pedido que guarde los útiles necesarios para el viaje en una mochila y que te entregue una pokedex que le preste a ella cuando era joven-la abrace agradecida. Me despedí de ella con un beso en la mejilla y me dirigí a mi casa, al salir la oí murmurar.-buena suerte, cariño-

Cuando llegue a casa mi madre ya me estaba esperando en el salón, me miro con seriedad pero no me dijo nada."Gracias abuela" pensé. Se dirigió hacia un rincón y saco una pequeña mochila.

-toma- dijo mientras me pasaba la mochila.

-te he puesto algo de comida, ropa ligera, algunas pokeball y un saco de dormir-la mire sorprendida."¿Como puede entrar todo eso en una mochila?"

Me sonrío al ver mi cara cuando mire la mochila y no pudo contener una carcajada.

-solo hay que organizarlo un poco, cariño- dijo adivinando mis pensamientos.

-no se como has conseguido convencer a tu abuela pero aun así quiero que tengas mucho cuidado, mira por donde caminas cielo sabes que eres un poco torpe y come bien-dijo mirándome preocupada.

-si mama-le respondí entre riéndome y enfadada.

La abrace con fuerza y ella me devolvió el abrazo, cuando nos separamos me dio un beso en la frente.

-casi se me olvida, toma- dijo sacando una pokedex de un cajon del aparador.

La cogí y la puse en un bolsillo de mi abrigo.

-adiós mama- le dije mientras me dirigía hacia la puerta para comenzar un viaje que me prometía aventuras y emociones nuevas e insospechadas.

-ten cuidado cariño-dijo mi madre desde la puerta.

Así partí hacia la ciudad Vetusta donde esperaba encontrar alguna pista de esos bandidos.

FIN DEL CAPITULO 2