Y es que en mis sueños…

Y es que en mis sueños…

Almas (cap. II)

(Febrero 2006)

Akane observó con detenimientos las fotos que yacían sobre la cama, todas ellas recuerdos latentes de días felices, de momentos que dentro de su corazón y su mente se habían vuelto inolvidables. Retratos convertidos en vivas memorias de antiguas caricias, de besos robados y dados, de sonrisas iluminadas por la tibia sensación de ser queridos. Allí, frente a ella, su propia imagen fundida con la de su querido Ryoga daba fe del fuerte sentimiento que aquella tarde de junio los había unido, de aquella ansiada sensación de protección que había logrado que ella viera en el reflejo de esos ojos color arena la firme convicción que él, era el hombre de su vida. Y ahora que las encaraba, las fatídicas preguntas volvían a su mente, como demonios dispuestos a sembrar cizaña, ¿Dónde había quedado todo eso? ¿En qué tramo del camino sus sentimientos habían cambiado? Ella simplemente no sabía la respuesta y eso enajenaba su mente y perturbaba sus sentidos ¿Qué podía hacer? ¿Cómo encarar a aquel hombre que había dado todo por tenerla a su lado? ¿cómo decirle que amaba un ser que sólo existía en sus sueños? . Akane trató de no pensar más en ello y apartando su vista de aquellas lejanas imágenes caminó hacia la puerta, en cuyo marco, recostado, la esperaba con los brazos abiertos su antiguo amado.

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Su mirada pura, inocente, su radiante sonrisa y aquella fragilidad escondida tras la imagen de una fuerte mujer habían catapultado dentro de su ser el florecimiento de un amor incondicional y de una pasión nunca antes sentida. Aquella mujer, su mujer, se había convertirlo, sin siquiera buscarlo, en el pilar fundamental de su nueva existencia y ahora que la tenía así, frente a él, concentrada en imágenes queridas, solo podía sonreír y agradecer su suerte.

-Mi Akane…-murmuró mientras extendía sus manos en señal de cariño a pesar de que dentro de su mente la dura realidad había encontrado su cobijo.

-Te amo…

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Ranma realizó un último movimiento antes de tomar la toalla y limpiar de su cuello las múltiples gotitas de sudor que adornaban su piel. Agotado no estaba, más bien todo lo contrario, el gran esfuerzo realizado había ayudado a despejar su mente y a proporcionarle un relajamiento no experimentado en varios días.

- Ahora si estoy en condiciones de decir que me ha vuelto el alma al cuerpo- masculló sonriendo melancólicamente a la vez que dirigía su mirada azulina hasta posarla sobre un determinado punto de la playa, su lugar preferido desde ese día.

- Kawaii – susurró mientras seguía con la mirada una gaviota que acaba de alzar el vuelo y dejaba planear a su vez, en conjunto con el suave danzar de esas alas, sus pensamientos.

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Una y otra vez el recuerdo de aquella dolorosa expresión reflejada en el rostro de Ryoga volvía a su mente haciendo florecer en su interior aquel sentimiento de culpabilidad que tanto temía.

-Si tan sólo todo fuera como antes- musitó otorgándole a sus palabras un inusual tono de ruego. Sabía perfectamente que ya no estaba en posición de esperar un milagro; los sentimientos huyen, se escapan, desaparecen y eso era lo que había ocurrido en su vida desde el preciso momento en que aquella penetrante mirada irrumpiera en sus sueños.

- Ya nada será como antes- pronunció cerrando sus ojos, rogando interiormente por una señal, por una bendita guía.

- Quizás si tan sólo yo lo volviera a intentar, si me esforzara más…- reflexionó tratando de encontrar sin mayor éxito en sus propias palabras aquella seguridad que la caracterizaba en antaño. ¿Cómo saber entonces si eso era lo correcto? La respuesta cayó literalmente del cielo haciendo que Akane abriera sus ojos y posara su oscura mirada sobre una pequeña pluma blanca que yacía sobre las palmas de sus manos. Y mientras elevaba su rostro para poder contemplar a la antigua dueña de tan preciado tesoro formuló su respuesta.

-Lo buscaré…

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Ryoga siguió con su mirada todos y cada uno de los felinos movimientos de su amada, atesorando de antemano todo aquello que pudiera convertir en un bello recuerdo. Porque él lo sabía, mucho antes que ella lo decidiera él ya lo había aceptado. Sus caminos se separarían y a pesar de que la sola idea destrozaba su ya moribundo corazón la dejaría partir, después de todo la amaba demasiado para obligarla a nada.

La observó venir a él mientras sentía como un escalofrío ganaba terreno en su espalda. La hora de la verdad acababa de llagar y no se echaría atrás. Juntando todo su coraje la atrajo hasta él para estrecharla en un último deseado abrazo y antes de que ella pudiera formular una sola palabra pronunció su propia sentencia.

- Que seas feliz.

Fin Cap

Próx. Cap. Esperanza

Creo que debí aclarar que se trataba de un historia que se desenvuelve en un universo alterno al de la serie. En donde Akane y Ranma nunca tuvieron más contacto que por medio de sueños. Espero que les agrade. Cariños.

PD: Akane Red…muchas gracias