Konichiwa, chicos ;D Aquí volví de nuevo!!!
A pedido del numeroso público que me ha pedido una continuacion de esta historia (solo porque yo la prometí xD) ¡¡¡Segundo capitulo aquí!!!!
Ñee~sólo me lo pidieron dos o tres personas ^^U, pero Anni me dijo que si no la publicaba, Jashin-sama me castigará, así que...
Lean y comenten ¬¬, no se les borraran las letras del teclado ni su mouse saldrá volando por la ventana si solo dejan review xDDD
¡Ah, si!! Me olvidaba... (Inner: ¡Imbécil!) Mary-chan: Lo sé... ¬¬ Decía: en este capi ai un poquito de contenido lime o tal vez lemon, la verdad no se -.-.... No es que tampoco haga un lemon, SOY MUY JOVEN T^T!!!!
Pero bueno, creo que nadie lee esto asi que lo haré mas corto ¬¬.... Es la noche de los semes, buahahahá xD
Ojalá les guste este capi ^^
-Oe, Hidan...
-Joder, ¿qué quieres ahora?
-Te odio… uhn
-Gracias, Dei-chan… Yo también te quiero –Hidan hizo una mueca de aburrimiento.
-¿¿Por qué dejé que me metieran en esto, uhn?? ¡¿A qué sucia y pervertida mente se le ocurre "esto"? –Deidara no dejaba de gritar a los cuatro vientos (y eso era bastante fuerte) que no estaba dispuesto a tomar parte de aquel ridículo castigo impuesto por "Tobi" y el tesorero de Akatsuki -! ¿En qué demonios pensaba cuando acepté…
-¡Por Jashin-sama, ya cállate, Deidara! Pareces más mujer aún…- el jashinista intentaba no burlarse del rubio, pero su ancha sonrisa asomaba por sí sola.
-¿¿¿QUE DIJISTE, JASHINISTA DE CUARTA… uhn??? –el rubio estaba a punto de despedazar al ojivioleta, estaba burlándose sobre su sexualidad… otras vez.
-¡¡¡¿¿¿A QUIEN LE DICES JASHINISTA DE CUARTA, RUBIA SIN PECHOS????!!!!!! – el amante de los sacrificios pensaba hacer "lo mismo" con el ojiazul.
En ese momento, alguien llamó a ambos Akatsukis, desde el interior de la sala:
-Hidan, Deidara, ya pueden pasar… en caso que estén listos, jejeje…
-¡Cierra la boca, Kakuzu! ¡Iré si se me da la gana! –gritó Hidan, apretando ambos puños y jurándole a Jashin-sama.
-Jajaja, lo siento, Hidan-chan… Pero tendrán que venir igual. Ambos perdieron la apuesta.
-¡Arrghhh!!!! ¡Jashin-sama te castigará después de esto, maldito viejo pervertido!
-¡Kuso, ya déjense de estupideces, uhn! ¿Haremos esto o qué? –el rubio intervino, más que harto de las usuales peleas de ambos inmortales.
-Ohh~ ¿Estás impaciente por hacerlo, Dei-chan? –el albino lo miró con una sonrisa entre burlona y pervertida. El ojiazul le devolvió una mirada asesina que decía por sí sola: "Más te vale que cierres la puta boca, o te joderé bastante la maldita vida".
-Bien, ya pasen de una vez. No puedo esperar a ver a mi Dei-chan con sólo un delantal, kukuku… -esta vez habló "Tobi", o mejor dicho, Madara. Estaba más que impaciente por ver a su amado "Deidara-koi" como lo llamaba él, con ese atuendo tan sexy.
Se había pasado toda la tarde imaginando escenas para nada sanas con respecto a todo lo que harían cuando ambos estuvieran "solos" y su rubio totalmente desnudo. Sí, Uchiha Madara era un total pervertido.
Cuando el rubio y el albino atravesaron el umbral de la sala, tanto el poseedor del Mangekyou sharingan eterno y el tesorero inmortal casi quedaron, literalmente, babeando por el aspecto de su respectiva pareja.
Aquel ridículamente pequeño delantal de cocina (que el Uchiha se encargó de conseguir) apenas conseguía ocultar algo. Tan sólo les llegaba hasta la mitad de los muslos, y si a eso le sumamos que ambos no llevaban nada debajo de él, los dos hombres mayores sentados en la sala, se sentían desvariar imaginando millones de situaciones llenas de "acción" entre él y su querido "uke".
Los "ukes" por su parte, no podían sentirse más incómodos. Y quien podría culparlos, llevar una única prenda de ropa como "esa" que llevaban puesta, y sentir las pervertidas y escrutadoras miradas de los otros dos... en fin, era obvio que no era la mejor noche para ambos.
Ninguno de los cuatro presentes habló por un buen rato, hasta que el akatsuki de los cinco corazones rompió el silencio:
-Ejem… Bien, bien, yo creo que se ven muy bien. Y además están…
-¡¡¡¡Cállate, Kakuzu!!! ¡¡¡Nadie necesita de tus pervertidos halagos, hagamos esto de una vez y se acabó!!!! Ya está haciendo frío, joder!! –el jashinista le dirigió una mirada despiadada al tesorero, mientras se frotaba ambas manos con fuerza.
-Oh, tranquilo, Hidan… Te aseguro que muy pronto estarás muy "caliente", ¿lo sabías? –el moreno ni se inmutó ante el aura asesina que comenzaba a aparecer alrededor del peliblanco, sólo se limitó a sonreír lascivamente.
-Así es, ¿porqué no se acercan un poco? Queremos ver más de cerca lo bien que se ven… -el ojirojo le dirigió una mirada cargada de lujuria y perversión al ojiazul, que se sonrojó más de lo que estaba y lo observó con furia.
Ninguno de los más jóvenes se movió de su lugar. –"No pienso hacerlo, uhn, ¿qué están enfermos?" –pensaba el artista.
-Mmmh… Ya entiendo, Kakuzu. Nuestros `ukes` son muy tímidos… Pero no hay problema, yo creo que deberíamos pasar a lo más "importante" de esta noche, ¿no lo crees? –sonrió el Uchiha mayor.
-Es cierto. Sería mejor que vayamos a "lo bueno"… -respondió el otro.
-¡Joder, ya basta! ¿¿Cómo pueden ser tan pervertidos?? ¡Se acabó, Kakuzu! ¡Olvídate de esta estupidez y vete al infierno! –rugió el ojivioleta, dándose la vuelta y abandonando la sala.
-Je… ¿Problemas con tu "koi", Kakuzu? –preguntó Madara, sonriendo ligeramente.
-Nada que no pueda solucionar en una noche… -Kakuzu correspondió su sonrisa mientras se levantaba del cómodo sillón de la sala e iba tras el jashinista.
-Bien, parece que sólo quedamos tú y yo, Dei-chan… -dijo el moreno, escrutando de arriba abajo y sin pudor alguno, el menudo cuerpo del ojiazul.
-Querrás decir que sólo quedas tú, uhn. Yo me largo también. –el rubio estaba a punto de irse al igual que los inmortales, pero su "kohai" fue más rápido que él, y al instante se encontraba detrás de él, sintiendo su cálida respiración en su oído.
-¿Crees que te dejaré ir tan fácil? Lo siento, pero esta es mi noche… -el poseedor del sharingan acarició con la punta de su lengua el lóbulo derecho de "su" rubio, notando como éste se sonrojaba. Sonrió para sí, mientras una de sus manos se deslizaba hacia delante, y por debajo del delantal, acariciando sutilmente el níveo pecho del joven artista. Deidara sentía como una corriente de eléctrica recorrer su cuerpo a cada toque del mayor, sonrojándose cada vez más y notando como "algo" crecía bajo la única prenda que llevaba puesta.
-Mmmh, n-no, ya… basta, uhn~… -el ojiazul intentaba apartarse del mayor, sin éxito, este lo tenía bien sujeto de ambas muñecas. Entonces, Madara hizo darse vuelta al más pequeño y se estrelló contra sus suaves labios en menos de un segundo. Mordía suavemente los dulces labios de Deidara, mientras su lengua pedía entrada en la húmeda y deliciosa cavidad del artista.
El menor intentó resistirse al principio, por más que el otro fuera todo un Uchiha supremo y su líder y más fuerte y blablablá, él tampoco era tan débil como para sucumbir al menor placer… Pero cuando sintió el característico sabor de la boca de Madara dentro de la suya, no pudo más que dejarse llevar, sin importarle más nada.
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---Mientras tanto---
········Con Hidan y Kakuzu········
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-¡Ya deja de seguirme o Jashin-sama te castigará, joder! –el jashinista se detuvo y se dio la vuelta más que furioso -¿Cuál es tu maldito problema, Kakuzu?
-Pues verás… Yo creo que tú lo eres –el mayor sonrió lujuriosamente, mientras se acercaba lentamente hacia el religioso –Siempre estás gritando, nunca estás satisfecho con nada… -llevó una de sus manos hacia una de las sonrojadas mejillas de Hidan, acariciándola suavemente- pero tranquilo… Esta noche te dejaré más satisfecho de lo que nunca has estado.
Se acercó un poco más, posando sus labios sobre los del albino en un apasionado beso.
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---En la sala---
········Con Deidara y Madara········
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-¡A-ahh! ¡Du-duele, p-para, uhn! ¡Ah!
-Shh, tranquilo Dei-chan… Ya te sentirás mejor… -inició un lento vaivén de sus cuerpos, besando tiernamente los labios del ojiazul, para distraer su mente del dolor, aunque fuera sólo momentáneo.
Cuando el menor se acostumbró a aquello, el Uchiha comenzó a ir cada vez más rápido, deleitándose con los deliciosos gemidos y jadeos que escapaban de los delicados labios de "su" Deidara.
-Ahh~… Mmh… ¡Ah! ¡Ahh, ahh! M-ma-madara… ah, ahhh~
-Dei-chan… -sonrió el ojirojo.
El ritmo de sus movimientos era más y más rápido. Ambos sentían que su límite se acercaba.
-¡AH! –el ojicielo llegó a su clímax, al igual que el moreno. Sintió como una cálida sensación lo abordaba, al tiempo que un sentimiento de paz inundaba sus pensamientos. No le importaba que fuera un Uchiha, ni que fuera un pervertido, ni nada de eso. Sólo le importaba que él se encontraba a su lado y así quería que fuera siempre.
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---·····Con Hidan y Kakuzu·····---
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-Ah, Kakuzu, ¡¿qué demonios crees que haces?! – Hidan se separó bruscamente del otro, observándolo con el entrecejo fruncido.
-¿Qué, me dirás ahora que no te gusta que te bese? –el moreno ya estaba impacientándose. Había esperado todo el bendito día para aquel `glorioso` momento y, ahora, su adorable jashinista no quería cooperar.
Además, por lo que había oído desde la sala, parecía que "Tobi" ya había "comenzado" con Deidara. Parecía que debía tomar `medidas más extremas` con Hidan…
-¿Y cuando dije que me gustaba? Para empezar, tienes un- Hidan iba a comenzar con uno de sus sermones sobre los defectos de su pareja, pero éste decidió silenciarlo nuevamente con otro salvaje beso. Mientras lo besaba, pensó que ya habían pasado más de tres segundos y el peliblanco no se había movido ni un ápice, por lo que supuso que aquello le estaba gustando.
Mientras seguía besándolo apasionadamente, fue empujándolo sutilmente a la habitación que estaba detrás de ellos, y cerrando la puerta a continuación.
Todo lo que aquella noche se oyó desde allí fueron los gemidos, jadeos y gritos del inmortal más joven, rogando que aquello no acabara nunca.
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…Al día siguiente, en la cocina de Akatsuki-cueva…
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-¿Qué tal te fue anoche? –preguntó Kakuzu al portador del Mangekyou.
-Mmh… Yo diría que muy bien –respondió, sonriendo lascivamente.
-Ya lo creo… Todo lo que se escuchaba desde la sala no eran especialmente "peleas de pareja" –concordó el tesorero.
-Jeje, es cierto. ¿Y qué tal a ti? Tampoco se oían ni la mitad de lo enfurecido que estaba en la sala, ¿verdad?
-Ajá, también es cierto… -el ojiverde ahogó un suspiro y también sonrió.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
-Hidan, juro que si vuelves a meterme en otra de estas tonterías como la de anoche te borraré de la faz de la Tierra, uhn… -dijo el ojiazul, observando al ojivioleta con rabia.
-Oh, mira como tiemblo, Dei-chan… -el albino siguió tomando tranquilamente su desayuno-… pero no vas a negarme que no te gustó, verdad?
-¿Eh? –Deidara sintió como sus mejillas se teñían de rojo y miraba con más rabia (aún) al peliblanco.
-Así es… Tampoco había que estar a un lado de la puerta para oír todo lo que "pasaba" allí adentro…
-¿Ah, si? ¿Y tú crees que yo tampoco oí todo lo que "hacían" en la habitación de Kakuzu, uhn?
-Rayos, no importa, sólo sé que no quiero que vuelva a pasar…
-Lo sé… Tampoco yo, uhn…
Aunque eso, no era precisamente lo que pensaban los "semes" respecto a la noche siguiente…
Oh, yes... ES MI PRIMER LIME :D Jejeje, espero que les haya gustado, dioss~ este fic me estresaba demasiado -.-.... Pasé como cuatro días pensando en qué poner, porque el maldito "bloqueo de escritor" apareció de nuevoo ToT!!!! Y Jashin-sama estuvo persiguiendome durante las noches diciéndome:
-¡Joder, termina el jodido fanfic de una maldita vez o sufrirás mi ira, buahahahá!
Entonces debí terminarlo ¬¬.... Justo ahora, está Jashin-sama a mi lado, verificando que publique el fic (bueno, en realidad fue a la cocina por un vaso de agua xDDD)
Nya~ no importa, lo único que es importante es que lo subí -w-.... xD
Si comentan mi fic, Dei-uke y Mada-seme jugarán muchisimas veces con la consola xD
Ah, si! Y lo mismo para Hida-kun y Kuzu-chan ^^
Bye, ;D, recuerden rezar por la gloria eterna de Jashin-sama o me castigará a mí T^T~ xD
