...Aladdin?
Gritó de felicidad, cayendo de rodillas. Lagrimas de alegría amenazando con caer de sus ojos. Sus manos, por reflejo, taparon su boca para que ninguna persona que pasara la escuchara. Una sonrisa sincera que hace mucho que no usaba, se encontraba en ese momento en su rostro.
Escuchó un golpe en la puerta(todavía no se había ido de la pensión, estaba a punto de irse). Se puso de pie inmediatamente, en una posición cautelosa. Escuchó la voz de una mujer del otro lado.
- Emm, perdone pero ¿Esta todo bien? Pasaba y escuche un grito- La joven se tranquilizó un poco al reconocer a la dueña de la pensión.
- ¿Un grito? Debe ser en otra habitación o debe venir de afuera - Abrió la puerta, una mirada seria recibió a la señora, la sonrisa que hace unos segundos no podía sacar de su rostro había desaparecido por completo
La señora miró un poco la habitación desde el umbral de la puerta, todo normal... hasta que vio el cabello de la chica.
Jadeó.
-Ese cabello...- salió corriendo del lugar.
La chica maldijo por lo bajo. La habían descubierto, ahora tendría que irse antes de que llamaran a los vendedores de esclavos.
Frunció el ceño,lo primero que hizo fue volver a ponerse su capucha, agarró todas sus pertenencias del lugar en solo un minuto y mirando las estrellas con anhelo por unos instantes, se fue rápidamente de la pensión.
Mientras corría, a lo lejos pudo escuchar los gritos de la dueña de la pensión y... de los vendedores de esclavos.
- ¡Estaba aquí! Todos la vieron, debe estar cerca aún - la señora decía con una voz demasiado fuerte como para ser agradable - ¡ Vamos! tienen que darme mi dinero, los traje cerca de ella. ¡Debe ser valiosa!
- ¡JA! como si le fuéramos a dar algo, vieja. No veo a ninguna joven con el pelo rojo cerca, nos engañó ¿Verdad?... oigan, ¿Por qué no la llevamos para que "trabaje"?
-¡¿QUE?! NO
Lo único que pudo escuchar después fueron gritos y forcejeos. Suspiró, las personas harían lo que fuera por , algunas.
Luego de ese incidente con la señora, decidió irse. No sabía a donde, que el viento la llevara a donde lo que era seguro era que el destino haría que se encontrara con EL en su camino, sin importar las circunstancias.
...
La joven miraba al fuego delante suyo, era de noche y estaba en un bosque . Habían pasado dos semanas desde el asunto de la pensión y seguía en su pequeño viaje de búsqueda. Por suerte no se había vuelto a encontrar con ningún comerciante de esclavos desde ese día.
Tenía frío, a pesar de que en medio del día era cálido, no había que dejarse engañar tan fácilmente, ya que de noche uno se podía morir de hipotermia si no se iba preparado.
- Aghh - la chica gemía por su garganta seca, que rogaba por un poco de agua. Hace algunas horas se le había acabado la reserva y si no se encontraba con algún río o algo cerca, su garganta iba a seguir igual. La próxima vez que comprar más alimentos, para que no le volviera a suceder lo mismo.
- Solo unas horas más de viaje y llegaré a Balbadd - se repetía a si misma para darse ánimos - Solo unas horas más.
Y con esos pensamientos, se durmió profundamente.
- ne ne, oka-sama - una niña tiraba de las faldas de una mujer joven. La mujer, le sonreía con cariño, la alzaba en sus brazos para depositarle muchos besos en el rostro, y la niña se reía.
- ¿Si, mi niña? ¿Que ocurre?
La niña miró hacia otro lado, su rostro de repente sonrojado.
- ¿Puedo trenzar tu pelo?
La mujer la miró confundida, pero no dudo en asentir. Se sentó en el suelo de su casa y la niña, de pie, empezó a pasar los dedos por esa seda roja que la mujer tenía por cabello.
- ¿Por qué quieres hacerlo? - le preguntó con una suave voz a la niña.
la menor no dudó en seguir trenzando, casi parecía como si ignorara a la mujer, demasiado entretenida con lo que estaba haciendo. Luego de unos segundos, la niña dijo:
- Porque el pelo de oka-sama es suave
La mujer solo sonrió en respuesta y se quedó mirando la pared en frente suyo. Blanca, simple, sin adornos. Vacía.
Sintió como la niña detrás suyo empezaba a parar la velocidad de su trenzado, a pesar de que todavía le faltaba más de la mitad de su pelo.
- ne ne, oka-sama... ¿Cuando vendrá otou-sama a vernos?
La sonrisa en el rostro de la mujer se puso rígida, un suspiro triste sonó en el silencio de la casa.
- No lo se, mi amor. Su padre no quiere que venga con nosotros.
-¿Por qué? yo quiero que otou-sama venga aquí - la voz de la niña temblaba por las lagrimas contenidas.
Unos brazos suaves y cariñosos rodearon a la pequeña, con teniéndola con su calidez. La mujer depositó besos en la frente de la niña, que había empezado a sollozar en los brazos de su madre.
-Shhhh, tranquila Hada... Yo estoy aquí contigo, no te preocupes. Tu oka-sama te protegerá. Siempre.
Siempre...
La chica se despertó a la mañana siguiente con la luz del sol dándole directo en el rostro. Hada. Ese era su nombre. Se lo había dado su madre hace mucho tiempo... realmente MUCHO TIEMPO.
Luego de levantarse y volver a ponerse en marcha, caminó solo unos quince minutos hasta que se encontró con la ciudad que buscaba. Balbadd.
Estaba un poco feliz de haberlo encontrado pero... ¡SI ANOCHE HUBIERA SEGUIDO UN POCO MÁS YA HABRÍA LOGRADO LLEGAR ANTES!
"Soy una ¡BAKA, BAKA, BAKA!" se gritaba a si misma en su mente, con las mejillas ligeramente sonrojadas. "ME HUBIERA AHORRADO TANTO TIEMPO, E INCLUSO HUBIERA PODIDO DORMIR EN UN HOTEL, EN UNA CAMA SUAVE Y CÓMODA!"
Pero sujetó su mochila con más fuerza y se aseguró que su capucha aún estuviera en su lugar para luego seguir avanzando.
En el momento en el que llegó en el centro de la ciudad, la zona más concurrida por los comerciantes, se sintió ... no intimidada, sino abrumada por la gran cantidad de personas a su alrededor. No importa en cuantos lugares como ese haya estado antes, nunca le gustaron las multitudes. Siempre se sintió más cómoda con la soledad, una compañera que nunca abandona y siempre sigue al lado de alguien incluso en los peores momentos.
Hada suspiró cuando ya le habían ofrecido lo mismo casi todos los comerciantes de la zona como 7 veces.
Ella vió como en todo el lugar se comerciaba con Huang, ¿No era esa la moneda del Imperio Kou? ¿Por qué se utilizaba en Balbadd?
"Bueno, realmente no me afecta tanto" pensó mientras cruzaba el bazar, sin encontrar nada interesante en el lugar y decidiendo irse de ahí "solo debo encontrar un lugar para pasar la semana y estaré bien"
Mientras buscaba una pensión para quedarse, Hada repentinamente al girar en una esquina, chocando con alguien.
Normalmente, seria la mujer quien caiga al suelo en ese tipo de situación... pero quien cayó fue el chico rubio que chocó con ella.
Hada solo observó al joven desde su posición superior, el rubio se frotaba la parte baja de la espalda que le dolió por la repentina caída.
- Oi, es dolió imbe...- el rubio paró de hablar cuando vio a quien estaba a punto de insultar. Aunque más bien cerró la boca por la obvia figura femenina delante suyo.
La joven levantó una ceja, suponiendo lo que el rubio iba a decir.
- emm... etto... siento haber chocado con usted, señorita - esos ojos dorados la evitaron un poco.
Hada suspiró internamente, ofreciéndole una de sus manos al joven, que aún seguía en el suelo.
-¡Oh!... CIERTO- el rubio agarró la mano que ella le ofrecía y se levantó. Esa timidez anterior parecía haber desaparecido, había una sonrisa de oreja a oreja en su rostro - Gracias por ayudarme, mi nombre es Alibaba.
Hada solo lo miró unos momentos, luego a su alrededor y como si el joven delante suyo no le estuviera hablando, se fue caminando tranquilamente.
- ¿Eh? - pudo escuchar al rubio, quiero decir, Alibaba decir confundido.
En su salida, dijo murmurando unas palabras que a pesar del tono bajo, alibaba pudo escuchar. Y eso solo lo confundió aún más.
- Mi nombre es Hada.
Con la gente a su alrededor yendo a un paso apurado, ella desapareció de su vista en unos segundos.
"La gente a nuestro alrededor nos estaban mirando raro" pensó ella mientras se iba " No me gusta que la gente me mire mucho, es molesto. Era mejor irme de ahí rápido"
