Hola otra vez, se que tenía botadisimo este fic pero en honor el review de Chica Gallagher subire el sigueinte capitulo, por supuesto esta dedicado a ella. Espero que la historia pegue un poco mas y pronto estar subiendo el tecer chap de esta bellisima historia.

Se que es un amor super de entrada por parte de Draco pero espero que guste mucho =)

Este chap fue el escrito por mi, gracias de antemano.

DISCLAIMER: Todos los personajes de esta historia son de J.K. Rowling, el mundo no es paralelo a la magia pero como es un after Hogwarts ps tiene muchas cositas que nqv con la trama.


Capítulo II:

…No podía creer lo que veía, era un maldito mal nacido y desgraciado… a pesar de todo sonreí para mi, si Hermione se llegaba a enterar de lo que él hacía s sus espaldas lo dejaría, pero… ¿y si realmente lo amaba? Aunque aquel día ella había dudado bastante en contestar…si lo amaba sufriría mucho.

Comencé a caminar alejándome de la oficina de Potter, hoy saldría temprano, hace una hora había terminado mi trabajo y no tenía nada más que hacer, camino al estacionamiento pensaba todos los escenarios en que le podía dar la noticia y así podría arruinar su boda pero aun no estaba seguro si también arruinaría su vida; si me quedaba callado ella finalmente se daría cuenta y todo sería mucho peor si se casaban.

Llegue al estacionamiento aun con la duda en mente… ¿qué hacer? ¿Decirle? ¿O callarlo hasta que ella lo supiera? Quisiera hablar con ella para ver que pensaba de él y así tomar una decisión que luego no me traería problemas en mi amistad con ella… y como si la suerte estuviera de mi lado la vi…

Se encontraba sobre un carro, un convertible negro, era un carro bastante lujoso y de una muy buena marca, la vi de abajo a arriba, empezando por las sandalias negras, de tacón algo alto, no exagerado, una falda negra algo de un par de centímetros arriba de la rodilla, y su camisa blanca manga larga, firmaba su atuendo que tan bien se le veía con una corbata negra, no repare mucho en su venía del trabajo o no pero era lo más seguro, la miré por unos segundos y luego sin darme cuenta estaba en frente de ella, mis pies me habían traicionado.

-Hola… -me dijiste con tu preciosa sonrisa, sentí que el suelo se derretía al contacto con mis pies…estaba hecho fuego cuando te tenía junto a mí.

-Hola… -dije en un susurro que no entiendo de donde salió tan suave, estaba nervioso de estar junto a ti, ambos callamos por unos segundos, yo me mantenía con la mirada baja –algo que nunca había hecho con una mujer- … ¿como estas? -quería escuchar tu dulce voz, como muchas otras veces…no encontraba como comenzar una plática contigo.

-Bien…¿has visto a Harry?-esa pregunta destrozó mi corazón, tú estabas allí por el…ahora era la oportunidad de decirte lo que vi…de hacerte sabedora de la peor verdad, de hacerte abrir los ojos a la realidad…

-Tenia mucho trabajo… -pero no pude- me dijo que te avisara que saldría un poco más tarde.

-Extraño… me dijo que lo esperara aquí -te levantaste del carro dispuesta a irte, ibas con la cabeza gacha, quería decirte todo lo que sabía pero tenía temor de hacerlo, tena miedo de decirte que el maldito de Potter en ese momento se encontraba encamado con alguien que decía ser su amiga…pero no podía.

-Si quieres…podemos ir a tomar una taza de café mientras el sale… -espere con ansias tu respuesta, sentía que cada segundo que pasaba era un minuto, cada minuto una hora, cada hora un día…el aire dejo de llegar a mis pulmones mientras esperaba la respuesta.

-No lo sé -parecías debatirte en tu interior- está bien, le mandare un mensaje a Harry… -sacaste un celular de tu bolsillo mientras yo trataba de no perder detalle alguno de tu rostro, expresiones y todo. Siempre me había sorprendido la capacidad que tenías de expresar tan bien cada sentimiento que poseías, cuando estabas feliz tu sonrisa irradiaba una energía increíble, si estabas triste también podía sentirse, amaba cada gesto tuyo.

-Bueno… ¿vamos? -me tomases de la mano, quería morirme, era la primera vez que me sentía así con alguien, me imagino la cara de bobo que tenía en ese momento pues tu no dejabas de sonreír- conozco un lugar aquí cerca, muy bonito, creo que te encantara –yo solo logré asentir ya que mi cerebro no lograba atar una palabra con otro, igual no hacía falta pues siempre me había bastado con estar a tu lado, lo demás sobraba.

Comenzamos a caminar hasta llegar a una calle que no recuerdo haber visto nunca, o seria que mi ente estaba demasiado ocupada pensando un una sola cosa, un solo ser, una sola persona, ella que tenia nombre y apellido, y porque no decirlo, unas curvas hermosas. Ciertamente me traías loco.

-¿No te gusta? -me había dado cuenta que habíamos parado frente a un local bastante bonito; quería responderte que estaba de lo mejor pero no podía, el contacto con tu piel quemaba todo mi ser, mi mano ya casi no existía.

-Claro -respondí al cabo de un rato mas parecía un susurro inseguro que una verdad, había contestado porque sino imagine que te irías, la sola idea me disgustaba pues sentí que mi estómago dio un vuelco con ese pensamiento. Entramos a ese lugar mientras yo trataba de pasar los molestos dolores que tenía en mi estomago, el aturdimiento que me embargaba y mi estupidez momentánea, cuando por fin reaccione me di cuenta que estábamos sentados en una mesa algo apartada de todos y tú te encontrabas tomando un café…

-¿Cómo te sientes? -fue la pregunta más estúpida que te pude haber hecho, lo sé; pero no hallaba que decirte y sabia que en cualquier momento se me saldría la verdad y lo que menos quería era verte llorar- es decir, ya casi te casas, debes estar emocionada, ¿o no?

-Podría decirse que lo estoy -estuvimos unos segundos callados, creo que en esos pocos segundos ambos nos desmoronamos- Draco…

-Hermione -hablamos al mismo tiempo- perdona, habla tu.

-No, tu…

-No te preocupes, no es importante, habla tu primero -tu asentiste, pase unos segundos viendo cómo te debatías internamente, tratabas de hablar, reflexione, lo mejor era decírtelo antes que cualquier otra cosa, pero tú me interrumpiste nuevamente.

-Yo… creo que… creo que Harry me engaña… -abrí los ojos de tal manera que sentí que se me saldrían, no podía creer lo que había oído, tu… tu lo sabías… o por lo menos lo intuías, ¿que mas decirte? ¿Afirmártelo? no, no podía…

-¿Porque lo dices? -quería saber si ese estúpido había hecho algo frente a ti para que me dijeras eso, solo me respondió tu silencio, a pesar de la confianza que habíamos creado no me lo dirías; me molesto saber que te doliera que él te hiciera eso, aunque a quien no le dolería. En ese momento vi que las lagrimas se agolparon en tus ojos, no estaba seguro porque llorabas, pero si lo hacías por el soy capaz de ir en este momento a la oficina y matar a ese desgraciado con mis propias manos…

-No puedo creer… no puedo creer que luego de tanto tiempo… hace tanto tiempo que planeábamos la boda. Él ha cambiado, lo sé, ¿cómo es posible que me engañe y quiera seguir con esto? -yo no hallaba las palabras con las cuales consolarte, estaba muy ocupado ideando planes para matar a Potter con mis propias mano sin ir a Azkaban, aunque eso era algo difícil: estaba hablando de matar al cara-rajada, una de las personas más importantes en el mundo mágico- quisiera saber con quién me engaña, ¿quién será la maldita perra con la que me engaña…?

Tenía una duda bastante grande ¿cómo te distes cuenta? ¿Quién te habría dicho? ¿O porque medios te habías enterado? Tú tenías la cabeza gacha, yo me acerque tímido a ti y te rodee con mis brazos, creí que no me corresponderías pero lo hiciste e instintivamente pusiste tu cabeza en mi pecho pero no derramaste lágrimas. Creo o por lo menos intuyo que no te dolió mucho.

-¿Quien te dijo que Potter te engañaba? -la pregunta se me escapo, pero me sorprendía que lo supieras. Nadie sabía la verdad además de Potter, la Weasley y yo, ¿quién mas podría saberlo?

-Ginny me dijo un día que lo vio con alguien, que lo mejor era dejarlo, que si seguía con el sufriría -así que la Weasley no solo quería ser la amante de Potter, ahora si tenía casi todo el trabajo hecho, te podía decir la verdad pero era bastante difícil que me creyeras, varia gente del local comenzaba observarnos con más insistencia. Deje un dinero sobre la mesa, te comencé a acariciar el pelo y te levante de la mesa, pusiste todo tu peso en mí, preferí regresar al estacionamiento, de allí subiría a traer unos papeles y te iría a dejar a tu apartamento.

Comenzamos a caminar hasta la oficina, recordé que sería mejor que fuéramos en tu carro. Si Potter bajaba y lo veía allí de seguro empezaría la farsa del novio preocupado y lo que menos quería era eso, la llevaría a su apartamento y le daría algo para que se calmara, a pesar de todo sabía que estaba molesta, tal vez algo decepcionada. Llegamos allí y tu subiste al asiento de pasajeros.

-Iré a traer algo allá arriba, espérame aquí y luego te llevo a tu casa -tu asentiste tratando de formar una sonrisa en tu rostro, que bien se te da tratar de cubrir cuando estas mal; te devolví la sonrisa y me fui a traer los papeles, pase cerca de la oficina del maldito ese, me imagine que ya no estaba, me acerque a la puerta para asegurarme de que ya no había nadie, aun estaba allí, aun lo podía oír, me imagine si Hermione te hubiera esperado, eres un maldito, seguí caminando lleno de rabia hasta mi oficina y saque lo que necesitaba, el silencio aun era perturbado por el maldito cara-rajada y la pelirroja…

Me fui refunfuñando como Hermione se había fijado en ti hasta llegar al estacionamiento, te vi dentro del carro, camine rápido a él y me subí en el asiento del conductor, me sonreíste y yo arranque. Saque el carro y comencé la marcha hasta tu casa

En el camino no trate de formar conversación contigo, me imagine que aun tenias mucho que pensar y tendría que darte tiempo para que pusieras todo en su lugar. Cuando llegamos me di cuenta que te habías dormido, decidí no despertarte y en brazos te subí hasta tu apartamento que en secreto sabia donde estaba; no podía resistir llevarte en mis brazos, lo que más quería en ese momento era despertarte y hacerte mía una y otra vez, pero me era imposible, estaba tan metido en mis pensamientos que llegue hasta la puerta y al llegar allí algo me paso por la mente, no tenía las llaves de tu puerta, que estúpido.

-Hermione… -susurre- Hermione… -lentamente abriste los ojos y yo te baje con cuidado, estabas tratando de acomodar tu vista mientras yo te veía buscar las llaves en tu cartera, al encontrarlas trataste de abrir la puerta pero un gesto muy gracioso no lograbas encontrar cual era la llave correcta, cuando por fin lo lograste tomaste mi mano y me llevaste adentro…recorrí la habitación rápidamente, era un lugar bastante grande y lleno de fotografías sin un tema en especifico, llegamos hasta la cocina.

-¿Quieres algo de tomar? -tu voz interrumpió mis pensamientos, sentí como tu aliento se deslizaba por mi columna vertebral y trate de contenerme, temía desfallecer por lo que me provocabas, lo único que quería era tenerte junto a mí y hacerte mía, solo eso te pedía. Aun podía sentir como tu mano había quemado la mía en la tarde.

Sentía ese calor, esa fragancia tuya, ese todo tuyo en mí, pero no me bastaba, realmente quería recorrer tu cuerpo con mis manos y hacerte mía, enseñarte que era posible tocar el cielo

-Creo que un café no me vendría nada mal – tu pasaste a mi lado para comenzar a hacer la bebida, camine hasta donde tú te encontrabas pero pare de momento, si llegaba a ti seria mi perdición, mi final, no pararía a la tentación de deslizar mis dedos por tu brazos y besar la parte trasera de tu cuello.

Aun así seguí caminando hasta llegar a tu lado, tú me volteaste a ver y una sonrisa apareció en tu rostro de ángel, te la devolví y me aleje, no quería que llegáramos a algo que tu no quisieras, me senté en la mesa y al rato llegaste tu con un café en tus manos…

-¿Sabes? -de momento hablaste- hace mucho sabia que Harry me ponía los cuernos, nunca necesite que Ginny me lo dijera. Aun no puedo creer como Harry me hizo eso -¡Merlín! Me dolía verte así, tan destrozada, tan molesta, tan indefensa, no podía creer que el maldito de Potter te haya hecho algo, ¿Cómo se atrevió?

-No deberías de molestarte por la estupidez que hizo, el no aprovecho a la mujer que tenía a su lado, yo jamás hubiera hecho lo que él hizo… -ella me sonrió otra vez, cuando iba a tomar mi taza de café tu llevaste tu mano a la mía y la tomaste delicadamente, el aire no me llego, nuevamente en un día sentía que me moría y todo por lo que tu provocabas en mi. Tome tu mano entre las mías y te acerque a mí, lo único que podía ver en este momento eran tus labios tan apetitosos, tan preciosos, los quería solo para mí.

Tu acortaste el último tramo de distancia entre nosotros para luego fundirnos en un apasionado beso, el cual creo que no olvidare nunca en mi vida… fue sensacional, extremadamente cariñoso y delicado, así como lo supuse el sabor de tus labios era exquisito, indescriptible. Nos separamos despacio, lo suficiente para tomar aire, nuestras frentes quedaron juntas al igual que mi corazón amarrado al tuyo, levante mi mano derecha y con ella tome tu rostro, no había nada que arruinara el momento, era perfecto.

Respiraste profundamente y un velo cayó sobre tus ojos, te comenzaste a alejar lentamente de mí, parecías avergonzada, creo que te dio pena haberme besado mientras estabas comprometida, me di cuenta de que eres especial, no eres como la pobretona, a ti no te gustaría andar de zorra regalada, tu actitud era propia de un ángel, ahora no lo dudo tanto… eres un ángel.

Te paraste lentamente de la silla mientras yo tenía mi mirada fijada en ti, tus mejillas se colorearon, estabas nerviosa, se podía notar. Cada vez que te ponías nerviosa tus mejillas se coloreaban y comenzabas a temblar.

-Disculpa… iré al baño -saliste de la cocina bajo mi atenta mirada, te espere unos segundos, en realidad no se cuanto tiempo pero no aguanté mas y salí a buscarte, estabas a unos pocos pasos afuera de la cocina, habías apoyado tu espalda en la pared del pasillo que llevaba a las habitaciones y al baño, tenias tu mano derecha levantada y con ella te tocabas los labios, mientras yo te observaba embobado te volteaste, te sorprendiste bastante al verme allí parado frente a ti, yo no logre resistirme más, me acerque a ti y te tome de la cintura para pegarte completamente a mí.

Ambos nos miramos fijamente a los ojos, mientras nos veíamos tu bajaste la mirada a mis labios, no lo resistí mas y volví a unir nuestros labios pero ahora en un beso apasionado.


Espero que les haya gustado mucho y nos sigamos leyendo pronto!

Adi Roldán