Hello , como están si están aquí es porque leyeron el primer cap. , muchas gracias por darle una oportunidad , sé que en el primer capítulo olvide mencionar que era el primer capítulo , y también sé que olvide la nota de autor , pero entiéndanme soy demasiado nueva en esto . empecé a escribir este fic porque tengo muchas ideas que no encuentro en los demás fics , deben tener en cuenta que este fic no será rosa y para nada prometo finales felices espero que sea bastante realista y no muy OoC porque no me gustan muchos los personajes fuera de personaje vaya la redundancia , me gusta el drama y sufrir , así que creo que sufrirán pero serán felices por eso (; .

Por cierto aperta ad tempus es el latín de abrir temporalmente.

Y como pensaba en dejar recomendaciones musicales les dejare canciones que me gustan pero también canciones muy mexicanas que espero que disfruten mi música tanto como yo.

Así que la recomendación de hoy es

¨sign of the times ¨harry styles (la amo)

¨drown¨ bring me the horizon

Bueno sin nada más que decir lean y sufran

Peace and love

Capítulo 2: vida

Draco Malfoy siempre había sido considerado un muchacho cruel, desagradable y malicioso en el colegio. Sólo para las casas de Gryffindor, Ravenclaw y Hufflepuff, pues para Slytherin era considerado casi un dios, alguien de la realeza. Eso es lo que te daba el ser descendiente de las familias de linajes más puras que nada y el que fuera guapo no ayudaba en nada, pues solo aumentaba su ego.

Sus características eran únicas e inconfundibles. Ese pelo tan rubio que parecía casi blanco solo pertenecía a los Malfoy, y esos rasgos tan angulares pero no por eso menos atractivos, eran copias calcadas de Lucius malfoy.

Pero sin duda lo que más llamaba la atención de su aspecto eran sus ojos grises casi plata que sin duda era un rasgo distintivo de los Black, era obvio que el muchacho bien era capaz de cautivarte con una sola de sus miradas o destruirte con una sola de sus palabras, justo como lo hacía con Hermione Granger.

Esa muchacha nacida de muggles lo superaba en muchas cosas, era inteligente (y mucho), odiaba haber sido segundo a ella en todo excepto en vuelo y pociones para lo cual él poseía un talento nato. Esas dos materias eran su fuerte, no por nada fue el buscador de Slytherin (nada que ver el hecho de que su padre había pagado para que entrara).Y el número 1 en pociones, sin duda su vida era magnifica. Era guapo, inteligente y muy astuto.

Quitando a Granger del panorama no había nada que arruinara su vida. Hasta el día en que volvió el Señor Tenebroso, pues con su llegada alteró todo a su alrededor, en casa solo se hablaba de él, de su llegada, de su poder y del futuro reinado de los sangre pura sobre los hijos de muggles.

Sin duda sus padres eran grandes seguidores de la causa.

Y él también.

No tanto por gusto si no porque al ser sangre pura suponía que debía seguir el camino que sus padres le habían trazado para que ellos se enorgullecieran de él, además al ser descendiente de sus legendarias familias e hijo único debía honrar sus raíces y no traicionarlas.

Todo cambió, sentía que no vivía, sentía que moría cada día que fingía vivir, sabía que algo en su vida había hecho mal pues para merecer esto de verdad debía tener mala suerte o simplemente haber tomado muchas decisiones equivocadas. Todo empezó desde que recibió la marca tenebrosa, aun podía recordar los gritos que daba, cómo el cegador dolor no cesaba. Solo seguía y seguía.

Y justo cuando sentía que su cuerpo no soportaría más paro, así como empezó termino. Pero tarde se dio cuenta de que esto era solo un pequeño descanso porque luego el señor tenebroso le dijo

—Muy bien joven Malfoy, ahora eres un mortífago al igual que tu padre y tu tía Bella… pero antes de que te vayas debemos probar aún más tu resistencia —Draco al oír esto se puso rígido, pero no dio a saber lo aterrado que en realidad estaba. Voldemort no le dio demasiado tiempo de pensar, pues en ese momento lo sintió, no necesitaba que lo pronunciara para saber que le había lanzado un Cruciatus a la boca del estómago.

En ese momento Draco sintió el peor dolor que jamás había sentido, era como si aplastaran su cabeza repetidamente. Sentía que su carne era arrancada a mordidas del hueso, no podía abrir los ojos porque era como si le hubieran echado aceite caliente en ellos. Después de lo que a su parecer fue una eternidad, el hechizo simplemente paró, dejándolo respirando entrecortadamente, sudando, jadeando y temblando fuertemente.

Quería llorar, pero no lo haría porque eso podría ser peor, así que aguantó lo mejor que pudo. Ahí fue cuando en su campo de visión apareció en las alturas el serpentino y espantoso rostro de voldemort.

—Muy bien muchacho, con eso es suficiente. Has resistido muy bien, como todo un buen seguidor del poder —Draco no podía más que odiarlo y temerle al mismo tiempo por lo que le había hecho.

—Ahora ve a descansar, pronto volverás a Hogwarts y te tengo una misión muy especial —Draco lo miraba ya temiendo lo que pudiera ordenarle la próxima vez que lo viera.

Pero aun así solo asintió y como pudo se levantó de ahí y se fue. Salió de la sala cojeando, y al cruzar el umbral de la puerta y cerrarla se desplomó. Se hubiera ido de ahí aunque tuviera que ser gateando si no hubiera sido porque su madre llegó justo en ese momento. La vio ahí parada, tan elegante como siempre, pero esta vez lo miraba hacia abajo con una expresión triste en lugar de esa expresión soberbia y altanera que siempre llevaba. Le daba pena que lo viera así de maltrecho y herido y le daba más pena aún el verla arrodillarse frente a él y poner el brazo en su cintura para ayudarlo a levantarse. El verse reducido a utilizarla para sostenerse de pie era simplemente vergonzoso. No quería recargar su peso en ella pero no le quedaba de otra, era eso o terminar gateando a su habitación.

Sin duda prefería evitar la deshonra de ver a un Malfoy reducido a arrastrarse por los suelos, eso jamás.

Lentamente fueron subiendo así las escaleras al segundo piso, caminando entre pasillos que parecían interminables, cuando al fin llegaron a su habitación y cruzaron la puerta. Justo al momento de cerrarla, sin más se dejó caer, llevándose a su madre en el camino. Él rompió en llanto. No era un escandaloso, sino uno de los más silenciosos que ella jamás había presenciado. Era uno de esos llantos que te dice que una persona sufre profundamente, de esos que hasta tú tienes ganas de parar y, ahí envueltos entre brazos, se quedaron toda la noche. Él llorando y ella consolándolo en su tristeza. Era lo único que podía hacer, pues sin duda su vida ya la habían arruinado. Todo por culpa de su hambre de poder y su falta de sentido común hacia el pobre muchacho.

Semanas después

Draco junto con sus padres se encontraba esperando el Expreso a Hogwarts en el andén 9 y tres cuartos. Todos estaban serios, incluso su padre parecía tranquilo lo cual era raro pues desde su salida de Azkaban parecía cada día menos cuerdo.

Al llegar el tren se despidieron, pero cuando su madre lo abrazó le dijo en el oído:

—Recuerda hijo mío, antes de nada estas tú, ¿entendido?. Haz lo que debas hacer, pero regresa con vida, ¿me oíste?

Draco solo atinó a asentir, y sin siquiera ver a su padre, al cual no le importó en lo más mínimo, subió al tren y no volteó atrás.

Su estadía en el colegio no fue mejor que estar en ¨casa¨. Cada día estaba más preocupado pues no veía la forma de cumplir su misión, que por una parte era descubrir cómo hacer que los mortífagos entraran al castillo y por otra, asesinar a uno de los magos más poderosos de todos los tiempos…

Dumbledore.

Estaba empeorando, cada día se veía más demacrado y no podía encontrar nada que pudiera hacerlo sentir menos que mal. No comía, no dormía, apenas hablaba, parecía un alma en pena y por si eso fuera poco le sucedían cosas raras, pues a pesar de su desgracia no podía dejar de notar algo diferente en Granger que llamaba su atención. Su cabello antes estorboso ahora se veía más controlado y su rostro era distinto. Ella parecía más… ¿bonita? No, debía sacar esos ridículos pensamientos de su cabeza o terminaría más que loco.

—Basta de estupideces, basta, basta —se decía a sí mismo.

En una ocasión la descubrió mirándolo. Sus miradas se encontraron y ninguno quería apartarla, ambos tenían una voluntad de hierro, no se dejaban vencer. Pero un rato después fue Hermione la que decidió que eso no valía mucho la pena y volvió a hablar con sus amigos.

Draco no sabía por qué, pero tal vez era porque ni siquiera ella creía que él valiera la pena.

Semanas después se encontraba en la torre de astronomía, solo, a una hora que sabía que no era apropiada para andar deambulando por los pasillos. No había ido a descansar, sino porque quería estar solo. Se sentía cansado, frustrado, pero más que nada decepcionado de no poder encontrar una solución a su problema. Empezó a llorar, uno de esos llantos silenciosos de los que parecía que fuera fanático, estos parecían no tener fin. En ese momento se sentía capaz hasta de lanzarse de la mismísima torre de astronomía, y en eso pensaba cuando…

—¿Hola? —escuchó que alguien se acercaba a la torre y calló—. ¿Quién está ahí?

Conocía esa voz, esa suave voz que empezaba a atormentarlo en sus noches de desvelo.

—Sé que hay alguien ahí, ya te escuché. Será mejor que salgas —pero no quería salir. En su interior sentía que quería seguir escuchando su voz solo un poco más—. Si no sales ahora, seas quien seas, tendrás problemas. Te recomiendo que lo hagas y nos ahorres este momento tan innecesario, sal ahora.

Ahí estaba la voz de esa mandona muchachita, la que ahora conocía de memoria.

—Bien, como quieras. Solo no te quejes cuando tengas problemas.

Estaba caminando hacia la entrada de la torre, ¿la dejaría ir? Sabía que no tendría otra oportunidad así en la vida, así que decidió aprovecharla.

—Espera —la detuvo. Su voz demandante—. Soy yo, Granger —ella volteó rápidamente y preguntó.

—¿Qué haces aquí a estas horas? No es hora de visitar la torre y lo sabes, Malfoy —él solo enarcó una ceja, dejando de lado su patético intento de desahogo.

—¿y qué haces aquí entonces?

Ella se defendió.

—Iba camino a la torre de Gryffindor cuando escuché a alguien llorando, así que decidí acercarme a ayudar.

Draco solo bufó exasperado. Le molestaba infinitamente el que siempre quisiera ayudar a todo el mundo.

—Para empezar no estaba llorando, y además dime Granger, ¿qué podrías haber tú brindado de ayuda?

Ella suavizó su severa mirada y le dijo:

—Hay veces en las que una persona no necesita más que consuelo, desahogo, alguien que te escuche, alguien en quien poder confiar.

Él la miro, incrédulo.

—Malditos Gryffindors con sus ¨ganas de ayudar¨ —dijo entrecomillándolo con sus dedos—. Son patéticos, pero ahora llegó no solo una Gryffindor, sino además sangre sucia a ¨querer ayudar¨ —volvió a decir, a lo que ella ni siquiera se inmutó, solo lo miró fijamente y le preguntó.

—¿Por qué me odias tanto, qué te he hecho yo? —él la miro frunciendo el ceño como cuando alguien te pregunta algo demasiado obvio.

—¿Existir? ¿Respirar? ¿Vivir? Eres todo lo que odio —"pero también algo que quiero", pensó—. El simple hecho de verte caminar como si nada sucediera me hace querer estrangularte, tu mera presencia me irrita —con cada cosa que decía se le iba acercando un paso más y ella retrocedía hasta que su espalda topó con la pared.

—Quisiera poder matarte en este instante y ahorrarme muchos dolores de cabeza, pero no puedo porque si mueres…

Ahí dejó de hablar pues supo que estaba a punto de cruzar un límite, aun así subió su mano derecha como si quisiera tocar su mejilla, pero antes de hacerlo desvió su mano hacia la pared al lado de su cabeza. Se miraron fijamente, ella no pudo resistir la tentación y la curiosidad y preguntó.

—Si muero… ¿qué? —él solo la miro fijamente. Quería decirle que si necesitaba su ayuda, su consuelo... pero eso sería ceder a sus deseos y un Malfoy no se dejaba llevar por sus instintos, sino por su cabeza. Sin decir nada más abrió la puerta y salió de ahí.

"Si mueres no lo soportaría", pensaba mientras caminaba sin rumbo.

Decidió que no volvería al dormitorio de los Slytherin, quería estar solo así que fue a la sala de los Menesteres y mientras caminaba por fuera repetía en su mente ¨necesito un medio para transportar personas¨, lo repitió 3 veces y al terminar una puerta se abrió frente a él. Ni siquiera dudó y entró. Cuando lo hizo se sorprendió al ver lo que la sala le había preparado… Un armario evanescente.

Draco había oído acerca de ellos pero jamás imaginó que en Hogwarts hubiera uno. Estaba asombrado, los creía extintos. Se acercó a examinarlo y notó que obviamente estaba averiado, pero si lograba arreglarlo tenía listo el pasaporte de entrada de los mortífagos, aunque por el momento estaba cansado y solo quería dormir. Se movió entre los cachivaches viejos de la sala y de casualidad debajo de una pequeña montaña de cosas había una cama con doseles negros tallados a mano y sábanas de seda.

Procedió a quitarle las cosas de encima y la limpio con un scourgify. Era un poco más antigua de lo normal pero a simple vista era hermosa. Sin embargo, no se dejó llevar por su belleza, sino por su comodidad. Y sin importar nada más se acostó y en menos de 5 minutos ya estaba viajando en el mundo de los sueños.

—¡Maldición! Esa estúpida de Bell no le dio el collar al maldito viejo decrépito de Dumbledore y ahora es ella la que está en la enfermería medio muerta por la maldición de la joya —maldecía Draco por el intento fallido de completar la segunda parte de su misión, no encontraba otra manera viable de completarla—. ¡¿Por qué?!, ¿por qué nada funciona, maldita sea? Ese idiota de slughorn debía darle la botella a Dumbledore, no compartirla con el pobretón de Weasley y cara rajada Potter, ¿por qué, maldición? —casi vibraba de la furia con la que apretaba sus puños poniendo blancos sus nudillos. No resistió y lanzó a lo muggle una mesa que estaba cerca, haciéndola volar por los aires.

Estaba que se lo llevaba el demonio pues no sabía cómo arreglar esto y lo peor no era que Weasley hubiera resultado herido, no señor, sino que Granger no se le despegaba ni dos segundos. Odiaba que ese tomate con patas tuviera toda su atención, lo detestaba. Pero aun así no lo deseaba, no primero muerto, esto solo lo complicaba todo.

El armario no era problema pues lo había arreglado en cuanto descubrió un hechizo llamado ¨harmonia nectere pasus¨. Su verdadero problema, el cual había tomado más tiempo del debido, había sido asesinar al vejete de Dumbledore. Estaba resultando más complicado de lo que él había pensado, ni siquiera hechizando a Bell o a madame Rosmerta había funcionado y para terminar de empeorarlo Granger sospechaba algo, pues cada vez la encontraba mirándolo más y más. Ella no sabía que pronto lo detestaría más que nunca y a más que nada.

El día llego más rápido de lo esperado, pero tal y como temía no pudo hacerlo, no después de ver como el hombre al que estuvo a punto de asesinar le ofrecía una salida, le daba una opción, una en la cual podía salir de ese mundo de odio y rencor en el que vivía. No después de ver cómo le ofrecía algo mejor se sorprendió ante tal muestra de bondad y estaba bajando su varita.

Pero llegaron los mortífagos y no quedó otra opción, aun así no lo pudo hacer aun entre los gritos de ¨hazlo, hazlo Draco, ¡ahora!¨ de su tía Bellatrix, y al final su padrino Snape tuvo que terminar el trabajo por él.

Cuando todo terminó y Dumbledore estuvo muerto salieron de ahí, Draco iba en medio del grupo. Caminaban por los pasillos y en un segundo, cuando todos entraban al gran comedor, para causar su ya típica destrucción, mientras Draco miraba desde fuera logró ver a un lado del pasillo a Hermione, mirándolo con la confusión escrita en su rostro pues aun no sabía lo que había hecho. Él solo la miraba estoico, indiferente aunque por dentro se derrumbaba.

Ella estuvo a punto de avanzar pero escuchó voces mientras Draco le decía con los labios ¨vete, vete, vete¨ y le señalaba con la cabeza el gran comedor. Hermione lo miraba mientras caminaba de espaldas y luego de unos segundos de sostenerle la mirada se volteó, pero antes de avanzar volvió a verlo una última vez y salió corriendo de ahí. Él solo la miraba sin poder hacer nada, cuando los demás se aburrieron, salieron del castillo y se fueron.

Esa fue la última vez que Draco vería a la Hermione Granger que conocía, la última vez que apreciaría cómo se veía la vida antes que muriera, la última vez que tendría esperanzas de algo mejor. O al menos eso pensó, pues no tenía idea que más pronto de lo que esperaba la vida le daría la oportunidad de volver a verla, aunque no como la recordaba.

¡Ja!, el pobre niño estúpido no tenía idea de nada.

Hola mundo como están espero que les haya gustado este cap. Antes de avanzar en la historia quería retratar un poco de la vida de nuestro antihéroe favorito y más que nada crear esa situación que lleva a nuestros protagonistas a unirse.

Ya quitándonos eso de encima será más fácil avanzar obviamente habrá muchos flashbacks de la vida de Draco y Hermione, más adelante en la historia y alguna que otra cosilla medio loca que espero les agrade.

Dato Curioso: los métodos de tortura aplicados en Draco (no me refiero al crucio en sí, si no las imágenes de lo que el sentía) algunas las imagine y las otras son de la ayuda (obviamente inconsciente) de la sádica de mi madre o almenos lo que según ella le haría a los presos entre otros coloridos métodos de tortura como picarles con agujas entre los dedos y las uñas o sacarles los ojos, así como aplicarles choques eléctricos en las joyas de la familia o quemarlos (jajaja si mi madre es bastante sanguinaria ¿no?.

Tengo recomendaciones de canciones que consideré apropiadas para este cap.

¨i ll be good¨ de James Young

¨monster ¨ de Meg y Dia

¨eres¨ de café tacuva

Me encantan, pasando a noticias mas interesantes quiero agradecer a mi beta.

Cristy 1994 gracias mujer por ayudarme en esta historia que puede que sea un fracaso así como también puede ser un éxito pero el cual sin duda no seria capaz sin tu valiosa ayuda pues yo soy pésima en lo que a escritura se refiere.

gracias Cristy por tus consejos y tu apoyo también a tus criticas las cuales sin duda me impulsan a mejorar (o espero que mejore con el tiempo) de verdad que eres la mera neta del .

pero eso es todo y bueno hemos llegado al final, me despido de ustedes disfrutado de un delicioso tamarindo con chilito en polvito jajaja , bye cuídense y si les gusto déjenme saberlo con un review

Peace and love.