Hola! Esta vez tengo q agradecerle a mucha gente su review :D

Holic, muchísimas gracias, me ha encantado tu review, espero que este capítulo tb te deje con ganas de más.

Gilrael, gracias por los piropos, al escribir intento expresarme lo mejor posible, aunq no siempre lo consigo. Espero que te siga gustanto tanto como el primero.

Sha Shiori, tu te apuntas a todos mis fic, eh?? jajaja, muchas gracias, eso me anima mucho a continuar escribiendo. :D

Deneb, muchas gracias a ti tb, (contigo me tengo que enrollar) creo que la ortografía es importante, a veces se me escapará algo, pero procuro no cometer faltas, creo que así todo se entiende mejor y queda más bonito. Respecto a los capítulos, pues siempre suelo hacerlos así de cortos, se leen rápido y te dejan con la intriga, tb lo hago por mí, cuando llevo mucho tiempo escribiendo me canso y creo q la calidad es peor. Los personajes...los diálogos no son lo mio, prefieron narrar, además es bastante difícil llevar a los siete a la vez, y con sus personalidades tan especiales... a veces puedo fallar un poco en eso, aunq creo que en estos capítulos, con una chica medio muerta y Zoro malherido Luffy se cortaría un poco con sus chorradas, jeje. De todas formas procuraré mejorar, aunq este capítulo ya lo tenía escrito antes de tu comentario y no lo he cambiado, en los próximos se intentará.

Gabe Logan, gracias por tu comentario, espero que siga siendo tan interesante como el primero.

Por cierto, iré actualizando cada viernes ¿vale?

Gracias a todos por leer, y espero vuestras reviews :)


CAPÍTULO 2

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Zoro se desplomó en el suelo y todos corrieron a su lado.

-¡Zoro!. ¿Estás bien?-Luffy lo zarandeaba intentando que despertara.

-¿Quieres dejar de agitarlo? Así se va a poner peor-le gritó de muy malas formas Nami.

-A lo mejor se ha cansado de tus órdenes y se ha echado a dormir. Sólo intento despertarlo.-le contestó Luffy.

La pelinaranja iba a descargar toda su furia en la cabeza de su capitán cuando una mano la detuvo.

-¡Dejad de discutid y mirad esto!-les gritó Sanji.

Los otros dos dejaron de pelear y miraron hacia donde señalaba el rubio. En el brazo de Zoro una mancha de color oscuro se extendía poco a poco, cubriendo ya la mitad del brazo derecho.

Chopper, que se había acercado al ver caer a su amigo, sacando un hilo de voz logró hacerse oír.

-Dejadme paso.- El miedo que lo paralizaba había disminuido al ver a su amigo tirado en el suelo y pudo acercarse y comprobar él mismo la gravedad de su brazo.

- Llevadlo a una cama.-sentenció el reno al ver el brazo de Zoro.

Entre Ussop y Sanji llevaron a Zoro a la habitación de las chicas y lo echaron sobre la cama de Nami. Al dejarlo sobre la cama, la cara del peliverde se contrajo de dolor. Lo miraron preocupados, su rostro estaba cubierto de sudor, y tenía un color pálido que nunca le habían visto, el brazo ya estaba completamente cubierto con aquella mancha y sufría pequeños escalofríos debido a la fiebre.

Detrás de ellos había bajado el resto de la tripulación, dejando en la cocina, sola e inconsciente, a la muchacha.

Chopper traía con él todos sus aparatos y corriendo, se dispuso a explorar a Zoro. Al cabo de cinco minutos, Chopper levantó la vista de su camarada y se dirigió a los demás en tono preocupado:

-Ya sé lo que tiene.

Casi se podía mascar en el ambiente la impaciencia.

-Ha sido envenenado.-sentenció el pequeño.

Ussop ahogó un grito y comenzó a mordisquearse las uñas.- Ya lo sabía yo. Todo esto me daba mala espina.- y con tono dramático empezó a gritar.-Grandes desgracias caerán sobre nosotros. Moriremos todos ¡TODOS! Hay que deshacerse de ella ¡YA!

-¡CÁLLATE! Me estás poniendo histérica.-le gritó Nami al moreno.-Nadie se va a morir. Chopper va a encontrar la cura y Zoro se pondrá bien dentro de muy poco ¿verdad, Chopper?-Nami miró al reno esperanzada.

-Eh…Creo que podré encontrar una cura, pero tengo que hacer algunas investigaciones. Será mejor que empiece ya-cogió una muestra de piel de Zoro y salió corriendo dispuesto a ir a la cocina y empezar sus experimentos, cuando de pronto se paró en seco y volviéndose, mientras pequeñas lágrimas brotaban de sus ojos añadió-pero…¿me puede acompañar alguien?- snif- Me da miedo estar solo con ella.

Sanji soltó un resoplido y cerró los ojos harto, pero los sollozos y las lágrimas del pequeño ablandaron su corazón.

-Vamos, Chopper. Voy contigo.

-Gracias, Sanji.-le contestó contento el renito siguiendo al cocinero fuera de la habitación.

-Yo voy a investigar más a fondo ese cofre.-comentó Robin saliendo por donde se habían ido los otros.

-De acuerdo, pues nosotros cuidaremos de Zoro ¿vale?-preguntó Nami acompañando la pregunta con una mirada que no admitía contestación negativa.

-Por supuesto.-contestó alegre el capitán. Él no se había dado cuenta de la mirada, pero gracias a su carácter despreocupado, acertó con la respuesta.

-Yo…yo…no…yo no…-Ussop empezó a tartamudear incontroladamente.

-Tú no ¿qué?-dijo Nami echando fuego por los ojos.

-Yo…yo…yo haré lo que tú digas, Nami.-concluyó el asustado Ussop con resignación.

-Ya me parecía a mí. Bueno, pues traedme paños de agua fría. Hay que bajarle la fiebre.-los chicos empezaron a moverse, pero no todo lo rápido que le hubiese gustado a la pelinaranja.- ¡VENGA!-gritó, haciendo que dieran un respingo y corrieran escaleras arriba.

En la cocina, Sanji ayudaba a Chopper con sus investigaciones.

El pequeño miraba en su microscopio la muestra de Zoro, y con la vista yendo y viniendo del microscopio a sus libros, ordenaba a Sanji que le llevara hierbas y demás medicinas.

-A ver, tráeme el bote rojo de allí.

Conforme Sanji traía material, Chopper mezclaba y mezclaba ingredientes en el almirez, mientras que una pasta verduzca se formaba en el fondo.

Al cabo de media hora de medir ingredientes, de pesar hierbas y de trasvasar líquidos, el pequeño reno alzó la cabeza con un suspiro.

-Creo que esto ya está.-miró la foto del libro y luego su mezcla.-Al menos se parece mucho a la del libro.

-No fastidies Chopper. Tiene que ser esa.-le reprendió Sanji.

El reno cerró los ojos y rascándose la cabeza dijo sonriente:-Sí, sí, es esa. Era una broma.

-Pues déjate de bromas y vamos.

Los dos corrieron escaleras abajo, llevando con ellos su preciada cura.

-Ya la tenemos.-dijo contento Sanji a su querida Nami.

-Ya era hora, habéis tardado un montón. Y la fiebre no le baja.-la cara de la muchacha se veía preocupada.

Zoro, inconsciente, se retorcía en la cama, el sudor le cubría todo el cuerpo y por el cuello empezaba a asomar aquella sombra morada.

Chopper se adelantó y con un paño secó el sudor de Zoro. Colocó la mezcla en una tela limpia y fue cubriendo con ella toda la parte afectada.

-Dentro de un par de días estará mejor, aunque hay que seguir bajándole la fiebre, pero se pondrá bien.

Todos respiraron aliviados y felicitaron al pequeño doctor. Nami se acercó y acariciándole la cabeza le dijo cariñosa:- Eres el mejor, Chopper.

-¡AAHHH!. ¡TONTA! No digas esas cosas¡eres idiota!- el renito se retorcía sonriendo.

-Chopper es verd…

-¡Chicos!

La cabeza de Robin apareció en lo alto de las escaleras.

-Venid. Creo que he descubierto algo.

Se sentaron en la cocina y esperaron a que la morena se decidiera a hablar.

-He averiguado cosas del cofre, de qué época es y de dónde procede. Según las marcas y símbolos que hay grabados en la tapa es de un reino que se creía perdido hace siglos. También he visto, al revisar la caja pequeña, que contiene algo que brilla, no hay nada dentro a parte del papel que sacamos, pero toda la madera brilla con una luz rojiza. He raspado un poco la madera y…-tragó con fuerza-algo parecido a la sangre ha empezado a brotar,-los ojos de sus compañeros se abrieron con sorpresa- por la parte de fuera también, pero fuera no brilla igual, será por la luz, no lo sé, pero por fuera no se ve el brillo rojizo que se desprende de dentro.

La tripulación se miraba desconcertada, no entendían qué significaba todo eso y su pregunta se vio formulada a través de la boca de Luffy.

-Y eso ¿qué?-el capitán con su típico descaro soltó la pregunta.

-Pues…eso nada. Si queremos averiguar qué significado tiene todo esto hay que preguntárselo a ella.-y girando la cabeza miró a la chica que descansaba en la mesa de la cocina, con los ojos y la boca sangrando y la cabeza rapada como símbolo de su herejía.