William está tomando una ducha cuando la puerta del baño se escucha abrirse.
— ¿Vas a tardar mucho? —pregunta Dylan entrando al baño.
—No, sólo un minuto más—contesta William tras la cortina de baño.
—No tengo tanto tiempo—dice Dylan —.Voy retrasado a mi clase.
William no entiende que es lo que quiere decir Dylan, hasta que la cortina de la ducha es abierta por su hermano y este aparece completamente desnudo; y como si fuera lo más normal del mundo Dylan entra dentro de la ducha.
— ¿Qué crees que estás haciendo? —pregunta William cubriéndose la entrepierna, intentado ocultar su desnudes.
William está ya acostumbrado a la desnudes de Dylan pero es muy cuidadoso con su propia desnudes. En todo este tiempo que ha compartido habitación con Dylan no ha permitido que esté le mire ni siquiera el torso desnudo.
—Ya te dije, tengo prisa… o hermanito que bien te ves—dice Dylan mirando lascivamente el bien formado cuerpo de William.
— ¿Qué dijiste? —pregunta indignado William. Dando oportunidad para que Dylan se retracte.
—No entiendo porque te ocultas tanto. Pensé que te avergonzabas de tu cuerpo pero ahora veo que no tienes motivos—dice Dylan.
— ¡Largo de aquí! —ordena enérgico William. Jamás se había sentido tan desnudo.
—No, ya te dije que tengo prisa—dice Dylan tomando el jabón entre sus manos sin desprender los ojos de su hermano—. ¡El pene! Claro. Te avergüenza el tamaño de tu pene. ¿Sabes? El tamaño no es algo relevante, lo importante es…
— ¡No! Claro que no—contesta indignado William mostrando orgulloso su miembro. Sabe que es muy grande después de haber visto a sus compañeros en las duchas.
— ¡No puedo creerlo! ¡Es enorme! ¿Cuánto mide erecto?
—No voy a contestar a esa pregunta —contesta indignado William, ocultando su miembro una vez más para ocultar la erección que comienza a formarse con esta situación que le resulta tan exitante—. Ahora largo que aquí.
—Jamás, ya te dije que tengo prisa y además no pienso perderme este espectáculo—dice Dylan sonriendo, en clara alusión al cuerpo de William, mientras comienza a enjabonar su propio cuerpo.
— ¡Dylan! Eres un pervertido. ¡Somos hermanos! —dice William indignado.
—No es cierto, somos hermanastros.
William no contesta sólo abandona la ducha enojado.
—Por cierto, lindo culo—dice Dylan justo antes de que William cubra su pelvis con su toalla y salga del baño.
