Título: Sonríe, Cámara, ¡Acción!

Resumen: Por perder una apuesta Izaya se ve obligado a masturbarse frente a ellas, y una cámara. No supo bien cuando se puso duro al pensar en Shizuo; pero, a partir de ahí, su tranquila vida se va por el desagüe. Y todo gracias a aquellos demonios que tenía por hermanas.

Pareja: Shizuo Heiwajima/Izaya Orihara

Número de capítulos: 20.

Publicado: 15/02/15

Finalizado: 11/04/16

Fecha de actualización: Hoy mismo, cuando lo termine de editar; Capitulo III. Experimento


Notas: Sí, me tardé un montón y eso que ya los tengo escritos. Soy un desastre de persona en cuanto a tiempo se trata. Lo siento, y, gracias por comentar a Karasu-shiro, te quiero mucho uwu En efecto es mi primera historia, y como no, tenía que ser una de este estilo (?) Todavía no sé como podía escribir esto teniendo sólo 14. Jesucristo (?)

#Confesión: Admito que cuando empecé a escribir esta historia estaba obsesionada con la pareja, pero no había visto durarara todavía. O sea, que sacaba conclusiones de su relación y personalidades. Me basaba en fics que leía y comentarios de los mismos de la gente; para mi sorpresa, no me parece que esté OOC, también me parece que capté un poquito más a Izaya que en la actualidad, conociéndolo y habiendo visto todo lo habido por haber de la serie (?)

No sé, me causa curiosidad. Sin más, espero que disfruten la lectura.


Capítulo II

Siempre te ha gustado tu trabajo. Te permitía conocer a personas interesantes, saber cosas aún más interesantes, el dinero te llovía y te salía de maravilla. Pero hoy realmente NO estabas de humor como para hacerlo.

Y vamos, ¡Era sábado! Pero Orihara Izaya nunca se tomaba el lujo de disfrutar de días de descansó como hacían las demás personas. Siempre tenías trabajo. Todos los días. Y siempre lo mantenías a regla. Nunca lo acumulabas, ni se te olvidaba.

En este momento caminabas a paso lento por las calles de Ikebukuro a reunirte con unos clientes potenciales. Luego de que Namie te diera información sobre ellos la habías sometido a un pequeño interrogatorio indirecto; y al descubrir que ella no sabía nada del video te relajaste.

Al llegar al Parque Oeste cinco minutos antes de la hora prevista para el encuentro, te sentaste bajo la sombra de un árbol revisando los comentarios de la sala de chat. Al parecer el video tampoco había aparecido por internet. Hiciste una mueca. Conocías a tus hermanas, eran –aunque no lo parezca – un reflejo del otro. Para alguna artimaña querían el video.

Miraste por última vez la pantalla del móvil y lo bloqueaste con mirada aburrida. Los hombres se estaban tardando. Veías a la gente ir y venir, nadie que te llamara la atención como para molestar y pasar el rato; también notaste que estabas cansado. Más de lo normal. Quizá eso era por el aburrimiento que cargabas encima.

Y sin quererlo te quedaste dormido.

Ahí, en medio del parque de Ikebukuro, abrazando tu abrigo que te habías sacado por el calor y con la cabeza baja. Totalmente indefenso.

No sentiste como alguna que otra chica se paraba para mirarte con ternura contenida y luego seguir su camino, tampoco a los que te sacaron fotos. Y mucho menos cuando Heiwajima Shizuo llegó, tiro su cigarrillo al suelo apagándolo y sonrió cínicamente.


Cuando despertaste las luces de la ciudad estaban prendidas y últimos rayos de sol se escondían.

– ¿Qué…? – Susurraste mirando a los lados – ¡Mierda! – rápidamente te levantaste del suelo y miraste el móvil. Las siete pm. – Mierda. – Volviste a decir frunciendo el ceño. Si es que los clientes habían llegado o no, era lo de menos ¿Pero que vieran a Izaya Orihara durmiendo en el suelo? Imperdonable. Tenía que mantener la imagen del mejor Informante en todo Shinjuku; de Japón quizás.

– Pensé que nunca más despertarías, pulga.

Oh, genial.

–Shizu-chan. – Te diste vuelta lentamente. Efectivamente Shizuo se encontraba sentado en una banqueta cerca de donde estabas dormido, fumando un cigarrillo. – No puedo esperar a el día que te de cáncer de pulmón.

Soltaste sin pensarlo mucho. Shizuo solo sonrió.

– ¿Ah, sí? – no sabes por qué el tono que ocupo te hizo erizar la piel, pero lo ignoraste.

–Así es, Shizu-chan ~ – diste saltitos hasta llegar frente al rubio. – Y dime, dime. ¿Por qué estabas esperando a que despertara? ~ ¿Sera que Shizu-chan me observó todo ese tiempo? Pervertido ~ m – te hiciste el sorprendido, observando como el rubio no movía ni un músculo ante tus burlas.

–Me parece que aquí el pervertido es otro.

– ¿Ah?

–Sabes, Izaya. Hoy encontré algo interesante llegó a la puerta de mi casa – al momento de decir eso se recostó contra el respaldo del banco, y mostró la pantalla de su celular. Un video se estaba reproduciendo. – No sabía que te tocabas pensando en mí.

–No puede ser… ~ – dijiste con un tono juguetón y haciendo una mueca de disgusto. – Oh, maldición Mairu.

¿En serio? ¿Shizuo? ¿EN SERIO?

La bestia de Ikebukuro sonrió para sus adentros al ver como la sonrisa altanera de Izaya se transformaba en una mueca de disgusto, para luego cerrar los ojos y fruncir el ceño.

– ¿Qué pasó Izaya-kun? ¿Viste un fantasma?

-Shut up. – susurraste. – Nee, Shizu-chan. ¿De dónde sacaste eso?

–Veo que al fin te pones serio. – dijo, parándose del banco y empezando a caminar. – Como dije, apareció enfrente de mi puerta esta mañana, sería muy divertido publicarlo en los medios, ¿No crees?

–Entiendo – lo seguiste manteniendo seriedad. – ¿Qué es lo que quieres?

– ¿Qué que quiero? ¿Esa es la manera de hablarle a la persona que te gusta? – soltó con calma tirando el cigarrillo que tenía aún caminando.

– ¿Gustarme? – soltaste una carcajada. – ¿Estás loco? ¿Te golpeaste la cabeza, Shizu-chan? No seas ridículo – metiste tus manos en el abrigo. – Esto y aquello son cosas muy diferentes.

– ¿Entonces no te gusto?

–Para nada. – mirando a los lados entendiste a donde se dirigía el rubio. – ¿Por qué vamos a tu departamento?

– ¿Quieres discutir en la calle sobre esto? – dijo con tranquilidad. Te costaba creer que Shizuo pudiera mantener la calma por más de dos minutos, pero lo que no sabías es que él estaba disfrutando de esto. Bastante. – Además – Agregó. – No mientas, porque si no te gustara no sería mi nombre el que gritas en el video.

Auch. Justo en el orgullo.

–Qué no se te suban los humos a la cabeza, Shizu-chan. – Cerraste los ojos y suspiraste. Sentiste como Shizuo paraba en seco. Habían llegado a su casa.

–Entra – dijo después de abrir la puerta y desaparecer tras ella.

¿Entrar o no? Sabías que nada bueno te esperaba dentro. Y si no entrabas era un hecho que Shizuo publicaría el video por ahí o se lo daría a algún cliente insatisfecho para ocuparlo en tu contra.

De todos modos, te encogiste de hombros y entraste.


Bien. No tenías planeado nada, pero crees que atraer a la pulga a tu departamento estuvo bien. Estabas un paso más cerca de lo que tenías pensado.

Esa mañana al agarrar el video un papelito cayó de él, y enseguida entendiste todo. No recuerdas muy bien lo que decía, pero era algo como "Si haces uso de esto, ¡Nos das una cita con Yuuhei-san! 3" Ah, también había un dibujo (o eso crees ) de la cara de las hermanas Orihara.

Al ver el video varias ideas pasaron por tu cabeza, como extorción, chantaje. Fácilmente podrías decirle a la pulga "Te vas de Ikebukuro para siempre y el video nunca existió" Pero por alguna razón, no querías que eso pasara.

Y entonces la idea de oro llegó a tu mente. La cara de Izaya en el video era un libro abierto. Jamás habías visto al peli negro así en los años que llevabas conociéndolo. Y pensaste "A Izaya le gusta ver las reacciones de las personas, ¿Qué tal si retuerzo su jueguito en su contra?"

Y ahora tenías una idea clara en tu mente: exprimir lo más que podías de Izaya.

–Entonces… – dijo Izaya rompiendo el silencio venenoso que se respiraba en el ambiente. Este mismo tenía la cabeza apoyada en su rodilla y se encontraba sentado en el suelo, observando la taza de té humeante que tenía enfrente. – ¿Qué quieres, Shizuo?

Era ahora o nunca.

–Sabes Izaya… algunas veces mi fuerza me juega en contra.

–Eso ya lo sé Shizu-chan. – respondió divertido. – Eres un bruto.

–Entonces sabes que las mujeres huyen de mí. – silencio. – Hace mucho que no estoy con una chica guapa.

Me acerqué. Él no se dio cuenta de que lo acorralé contra la pared hasta que chocó con ella. La cara que tenía era seria, pero yo sabía que estaba tenso. Seguramente en su mente trataba de calcular todo lo que estaba sucediendo.

– ¿Y qué tengo que ver yo en tus problemas maritales? Contrátate una prostituta y ya- … ¡Uggh! – Molesto por sus palabras lo tiré al suelo, haciendo sus huesos tronar. Ahora lo tenía tirado en el suelo, con mis piernas y brazos a sus costados impidiendo que escapara.

Lo agarré del cuello, haciendo que llevara sus manos a mi agarre.

– ¿Y por qué tú no eres esa puta, eh Pulga? Se nota que se te da bien.

– ¿¡Ah!? – inmediatamente vi como sus ojos se abrieron y quedó estupefacto. La cara que estaba mostrando valía un millón, quizás más.

–Hagamos un trato. – lo solté, llevando una de mis manos a sus cabellos ébano y los estiré cuidadosamente. (Tan cuidadosamente como puede ser Shizuo). – Se mi perrito por una semana completa, Izaya-kun ~ Y luego de eso el video desaparece.

Podía ver en su cara que no se esperaba nada de eso. ¡Ya entiendo por qué Izaya se divierte tanto molestando a la gente! Las expresiones que deben poner no deben tener precio, o al menos las de él no lo tienen.

Pareció pensárselo, ya que dejó de moverse y miró a la nada. Después de unos minutos tragó en seco.

–… Acepto.

– ¿En serio…? – ¿Había aceptado? ¡Esperen! ¡Yo solo quería jugar con él! Nunca pensé que aceptaría… y de todos modos iba a darle el video…

Esto se me salió de las manos.

–Claro que es en serio. ¿Esperas que deje que eso ande dando vueltas por ahí? Además tú propusiste eso. – En ese momento levantó la ceja y sonrió. – ¿Te acobardaste, Shizu-chan~? Bueno, después de todo era obvio. Solo eres un bruto, cobarde, insensible; no haces más que usar la fuerza brut-

BRUSH. El piso de madera se había roto, e Izaya se había callado. Es impresionante como la pulga puede hacer hervir tu sangre en tan solo unos segundos. Sacaste tu puño del agujero que habías hecho en el piso, y agarraste a Izaya de la remera elevándolo en el aire y parándote.

Izaya no podía tocar el suelo, fácilmente le sacabas unos diez centímetros en altura. Cuando te paraste completamente lo soltaste sin consideración, y él cayó de sentón; quedando justo a la altura de tus caderas, entonces empezaste a desabrocharte el pantalón.

–¿Sabes? Hablas mucho, pulga. – Sacaste tu entrepierna a la luz e Izaya hizo una mueca. – Voy a mantener esa boca ocupada para que te calles.

– ¡O-oye, oye! – El informante se hizo para atrás, chocando contra la pared. – ¿Qué te hace pensar que haré eso?

–Eres mi perra por una semana Izaya, ¿Lo olvidaste? – En ese momento Orihara iba a protestar, pero rápidamente lo tomaste de sus cabellos y lo acercaste a horcajadas a tu miembro. – Menos charla, más acción.

Pensaste ver como las mejillas de Izaya tomaban un tono carmín que enseguida desapareció, y también como sus ojos reflejaron… ¿Miedo? A saber. Finalmente el peli negro cerró los ojos.

–Te odio… – dijo antes de tomar el glande con sus dos manos, empezando a masajear, y haciéndote saltar de la sorpresa. Izaya siguió acariciando lentamente con los pulgares, para luego acercar su lengua vacilante. Hasta que finalmente sentiste como lamía la punta de tu miembro.

– Mnh. – cerraste los ojos, sujetando a la pulga de los cabellos. Se sentía bien. Muy bien.

Tus sentidos se afinaron, sentías como lentamente Izaya iba entrando en confianza; trazando una línea con su lengua desde el tronco hasta la punta, dándole atención a esta, y luego bajando nuevamente. Con las manos aún acariciaba suave, lento.

Fue cerrando sus ojos, decidiendo terminar con esto lo más rápido posible. Y de un momento a otro, metió tu miembro en su boca.

– ¡Ah! – soltaste un gemido ronco, encorvando tu espalda, apretando inconscientemente los cabellos del informante.

–Mnh… – Izaya se quejó, pero no más que eso. Lentamente empezó a subir y bajar; chupando, succionando y lamiendo todo lo que podía. Lo que no alcanzaba a cubrirlo con su boca, lo acariciaba con sus manos.

Por un momento lo sacó completamente de su boca, lamiendo en círculos la punta, y volviendo a chupar. El ritmo empezó a aumentar, Izaya en alguna que otra ocasión suspiraba, lo cual era ahogado en tu glande, haciéndote vibrar por segundos. De vez en cuando soltabas algunos gemidos roncos y suspiros.

Los labios de la pulga se sentían tan bien que permitió dejar a tu mente volar; y muy pronto sentiste estar en el límite.

Cuando eso sucedió, enredaste tus dedos en el sedoso – debías admitirlo – cabello de Izaya, marcando un ritmo que a duras penas el informante seguía, y a causa de eso soltaba intentos de protesta que eran ahogados en el glande. El peli negro apretó tus muslos con las manos, dando a entender que pararas, pero no lo hiciste.

– ¡Aah! – gemiste más fuerte que las otras veces, empujando a Izaya lo más que podías logrando que se tragara tu miembro entero, y luego sacándolo completamente de su boca, en ese instante Izaya empezó a toser y buscar aire desesperadamente, y te viniste en su cara.

–Ugh. No tenías porqué apuntar a la cara, cabrón. – dijo Izaya respirando aún con dificultad y tratando de limpiarse el semen de su cara con las mangas de su abrigo. Algo tierno, debías admitir.

– ¿Preferías que lo haga en tu boca, pervertido? – dijiste divertido al ver como Izaya se tensaba y abría los ojos.

–Qué desagradable eres.

–No más que tú.

–Te odio.

–Y yo también.

Esa noche Izaya se fue a su departamento con un sabor agrio en la boca y la cara pegajosa. No sabía en qué clase de lío se había metido, no. Le parecía Irreal. Pero ahora no había marcha atrás. Él sería el perrito de Shizu-chan por una semana. Y luego de destruir ese video lo mataría.

Si, mataría a Shizuo Heiwajima por dañar su orgullo de esa manera.