Dedicado a todos mis amigos:SAMM(Sayo Ardillita doblemente Mayatón),SOVAH(Soto Vasquez Hugo Alfredo), Mojo jojo(José Luis), MAMA sin acento( Martinez Meza Angeles) y por último, al inigualable: Erick Javier Ruiz-eñor Garza Primo del Zopilote hermano del Gavilán cuñado del Aguila.Dedicado a tooodos ellos y Claro: A USTEDES, MI PÚBLICO. 2.-Hace tres años.
Lucy brincó de la emoción, sus hermosos ojos estaban más alegres que desde hacía tiempo no lo eran.
Edmund se sentó a la orilla de su cama, no lo podía creer, estaban en Narnia. Parecía un sueño, de esos sueños que al principio parecen bellos, pero se tornan horribles a medida que pasa el tiempo. Edmund metió las manos entre su cabello negro, frunció el entrecejo preocupado. Lucy dejó de brincar, sabía que no era buena señal ver a su hermano segundo favorito preocupado, se acercó hacia el nerviosa, miró fugazmente a Peter que de un momento a otro se había puesto serio.
-¿Edmund?- Lucy se sentó a su lado.- ¿Qué ocurre?.- El chico la miró con ternura, meneó la cabeza como si quisiera espantar a unas horribles y molestas moscas.
-No me ocurrre nada Lu. Es mejor que vayamos a vestirnos, nos esperan…- Sin esperar respuesta de su hermana menor, la empujó suavemente por los hombros hacia fuera de la habitación y cerró de un portazo.
-¿por qué arrojaste a Lu afuera Edmund?- Peter se cruzó de hombros, un poco molesto.
-Porque Lucy está emocionada y no quiero arruinarle el momento.- Caminó hacia la ventana, al llegar, abrió las pesadas cortinas de un movimiento brusco.
-A que te refieres?- Inquirió Peter como Rey.
Era una tarde fresca, el cielo estaba de un azul intenso como los que siempre se veían en Narnia, pero no en este mundo, en el de las Sombras. Una pequeña corte integrada por El Sumo Monarca Peter, La Reina Lucy, El Rey Edmund, El Rey Cor junto a su esposa Aravis y el Príncipe Corin, se acercaba al puente de Beruna, todos montaban bellos corceles corrientes, más no parlantes.
Decidieron descansar un poco, estaban realmente agotados, todos sacaron los manjares que llevaban desde la mañana y comieron.
En la casa de Digory, el señor Pavensie y la señora Pavensie sufrían del terrible calor.
-Ah! Cómo extraño el mundo de las sombras! Por lo menos ahí sí teníamos aire acondicionado!- Exclamó El señor Pavensie.- ¿Qué estará haciendo su?
-¡Oh mi pequeña…mi nena… mi Sussie…- La señora pavensie empezó a llorar desconsoladamente, el señor pavensie intentaba calmarla.
-No llores mujer… Susan estará bien- Suspiró el Señor Pavensie conteniendo las lágrimas de melancolía.- Como quisiera que Aslan nos regresara a nuestro mundo…
-Para ver a Susan… tener a nuestros hijos juntos…
En ese momento la puerta se abrió de golpe, una luz muy potente irradió por unos instantes, acompañada de un olor exquisito, tato como si fuera del propio…¿Aslan?.
La señora y El señor Pavensie estaban asombrados por la hermosura del León.
-Hijo de Adán e Hija de Eva. Os he escuchado, estáis preocupado por su hija que ha deshonrado a toda Narnia?
-Así es Aslan.- Aventuró la señora pavensie.- Estamos cansados de estar aquí, pensarás que somos unos mal agradecidos, pero en realidad, tu no sabes que es el maor de una madre hacia su hija…
Aslan la miró decepcionado, pero en cambio dijo.- Que así sea, no tengo en este mundo a personas en contra de su voluntad, como vosotros.- La señora pavensie sonrió.- Llamaréis a el sumo monarca, al Rey Edmund y a la Reina Lucy, Os veré a todos en el altozano.- El enorme león salió de la casa con paso lento y cansino.
Aravis y Lucy jugaban a intentar montar a Hwin y Bree mientras estos trotaban en Zigzag, los demás las miraban bajo un frondoso árbol.
-Que es eso… parece…- Empezó Cor señalando una mancha en el cielo azul.
-¡Alado! Esto me suena a malos presagios.- Incluyó Edmund enfocando la vista hacia la mancha que se acercaba rápidamente a ellos.
-Son malos acontecimientos Oh Su alteza.- Murmuró Alado echando las orejas para atrás y aterrizando limpiamente.- Aslan desea veros a vosotros majestades.- Señaló con el hocico a Lucy, Edmund y Peter.- Sólo a Vosotros, sin compañía.- Los Pavensie se miraron preocupados…. Pero asintieron.
-Dejaremos esta puesta para otro día.- dijo Corin un tanto decepcionado.
-Por nuestros deberes vosotros no dejaréis un rato de diversión- Comentó Edmund.- Vosotros seguiréis con la puesta y, si Aslan nos lo permite, vendremos con ustedes por la noche.
-Vamos Ed, hay que montar en Alado para llegar más rápido.- Peter dijo esto mientras ayudaba a Lucy a montar.
-Así es Peter, esto es muy raro.- Concluyó Edmund con un semblante mucho mas serio que al iniciar su relato.- Me temo que ésta vez no confío en Narnia.
-Y con mucha razón, pero… ¿Acaso no fue lucy la que vio a Aslan cuando salió de la casa?¿ La que nos indicó el camino a través de el precipicio para que llegáramos con Caspian?
-Es cierto.
-Entonces será mejor que ésta vez volvamos a confiar en ella, tal como cuando éramos niños
Y ella era siempre la de la razón.
-Entonces será mejor que nos alistemos.- Edmund abrió la pesada cortina que daba a un balcón.- Porque la gente nos está esperando…
-Vaya Lucy¡Cuánto tiempo¡Qué hermosa estás!. Eran algunas de las aclamaciones que más circulaban entre los conocidos.
-Oh Edmund!- Reían las Náyades al verlo pasar.- Ya piensas casarte?
-Oh Peter!.- Comentaban las Dríadas.- A quién de nosotras elegirás como tu reina?
Lucy, Peter y Edmund aguantaron estoicamente toda su fiesta de Bienvenida, aunque al final terminaran demasiado cansados como para protestar el viaje que Caspian les tenía preparado al otro día.
-Aún tienes tus sospechas Ed?- Preguntó Peter al Finalizar la fiesta y llegar a la división de sus habitaciones.
-Así es, pero cada vez disminuyen conforme el paso del día quizá mañana se dispersen o aumenten.
-Buenas noches querido hermano.- Se despidió Peter con un abrazo.
-Que duermas bien Sumo Monarca Peter.
-Vamos Reyes¡Parecéis que sois gente común, no narniana!- Gritaba Caspian cada vez que estaba por saltar a Edmund o a Peter. Cabalgaban a toda velocidad, pero aún así, tres años en el mundo de las sombras sin practicar equitación sí afectaban.- ¡Vamos Pete, Eddie!
-¡Ahora si se me ha desesperado!- Murmuró Peter.- ¡Vamos Ed! Enseñarle quienes son los Pavensie!- Edmund y Peter empezaron una carrera mas bien violenta que divertida.
-Chicos! os vais a matar pero no a ganar! -Gritó Aravis al pasar al lado de los tres hombres a una velocidad difícil de alcanzar, aunque estaba seguida por Lucy.- Sois MUY pesados.
Edmund, Peter, Caspian y Cor detuvieron sus caballos en seco, estaban anonadados, se miraron unos a otros negando con la cabeza.
-Estoy muy cansada Aravis, dejarlos atrás no me ayudó mucho, pues ahora estoy cansada Aravis…- Dijo Lucy Sentándose en la hierba.
-Yo creo que tardarán mucho en venir estos hombres…
-Bueno… En lo que viene será mejor que comamos algo…- Lucy sacó un pequeño bulto de su mochila.- Carne asada.
En la noche regresaron al castillo de Cair Paravel, estaban agotados, todos querían irse directamente a dormir en esas confortables camas Narnianas. Pero al parecer eso no sería posible...
-Sumo Monarca¡Qué bueno que ya está aquí¡Hay un grave problema!- Tumnus estaba realmente nervioso.- no lo fuimos a buscar pues pensábamos que vosotros- Se dirigió a Aravis, Cor y Caspian.- se enfurecerían con nosotros.
-Estamos más enojados ahora que si nos hubieran ido a avisar.- incluyó Caspian.
-¿Qué es lo que sucede Tumnus?- Preguntó Edmund acercándose al fauno.
-será mejor que entren Sus Altezas.- Trumpkin salió a la vereda con un faro en la mano,-un faro que a decir verdad iluminaba bastante- su cara estaba llena de preocupación.- Hoy no es una noche de calma.
El Sumo Monarca Peter caminaba con preocupación, a su lado iba Edmund con el entrecejo fruncido.- Esto me suena muy mal.- Murmuró Peter mas para sí mismo que para los demás que lo acompañaban.
-Os lo dije, esto es muy raro, al menos que el mismísimo Aslan se presente ante mis ojos y diga que esto es Narnia y no otra alusión, me sentiré profundamente precario.- Edmund murmuró a su hermano Peter, para que nadie lo oyese y se preocupase, menos Lucy.
Peter entró en la habitación con decisión- Digna del Sumo Monarca-, en un canapé se encontraba una hermosa Dríade, tenía un aspecto alicaído, como si hubiese corrido miles de kilómetros entre el fango y el mar. Sus ropas estaban tiesas por la sal del mar, su cabello que seguramente algún día fue implacable ahora estaba opaco y sucio.
-Por tus ropas delatas que eres de Archenland, mas sin embargo, están llenas de sal, esto quiere decir que navegaste.- Cor habló por primera vez desde que habían llegado a Cair Paravel.
La dríade Se incorporó con dificultad e intentó una especie de reverencia endeble.
-¡Pero Narnianos¿Qué gente sois vosotras¿A dónde quedó la hospitalidad?- Rugió Edmund.
Inmediatamente algunos enanos sentaron a la dríade y le ofrecieron agua, que ella rechazó.- No… n-no puedo…- Su voz era débil y temblorosa- me queda muy poco tiempo de vida…- Hablaba con dificultad pero era muy entendible.- Archenland está en guerra.
-¿Otra guerra?- preguntó el sumo Monarca. La joven inclinó la cabeza y con los ojos anegados en lágrimas estalló.- Archeland está en guerra contra Charn, pues el príncipe de Charn quiere esposar a la princesa y ella se a negado. Por favor en nombre de Aslan! ayúdenos, somos vuestros hermanos! Además el príncipe Asath y el Rey Jae os han enviado a la princesa por la cual su país a sufrido guerra...- la doncella se tranquilizó.- esperan que la cuiden, pues es una persona muy valiosa y lo único que vale l pena...ahora... Por ella se ha iniciado la guerra y por ella se espera termine, aceptando el casamiento. Por ahora habrá guerra y ella es lo suficientemente orgullosa como para decir que sí...
-Pero es una decisión que debe ser aceptada.- intervino El Rey Edmund.- Traedla ahora mismo
La doncella los miró con rencor y protestó.- la ciudad está concretamente destruida, El rey Jae y el Príncipe Asath batallan ferozmente día y noche, pero el rey, como ya he mencionado, mandó a su princesa con vosotros, sufrimos muchos infortunios y toda la gente que la protegía murió en el camino…- La dríade exhaló.- Como yo… cuidadla… nustro único tesoro que vale la pena…- La dríade se desmoronó y a los pocos minutos hubo un fuerte aironzazo y unas cuántas hojas de abedul flotaron…
-Y… ¿Y la princesa?- preguntó Aravis.
Edmund salió de la habitación con precipitación.- Muertos…
Peter lo siguió.- Charn… Charn… Charn…- Se detuvo en seco.- La bruja blanca…
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