2.-UN NUEVO AMENESER.

Al este el sol resplandeciente se asomaba por las montañas iluminando desde la copa de los árboles en el bosque, hasta las aldeas de la región, las aves entonaban una bella canción compuesta de alegres notas. En la aldea más cercana al bosque en una cabaña reinaba un silencio lleno de angustia y desesperación. El grupo de jóvenes, junto con la anciana Kaede, aguardaban sentados al regreso del joven hanyou de cabellos plateados.

La chica mas joven de cabellera densa color castaño obscuro, salio de la cabaña para que los demás no notaran su desesperación, a lo lejos puedo reconocer una silueta, un hombre con cabellos plateados que resplandecían con la luz del sol, se acercaba a ella, o tal vez solo se dirigía a la cabaña ubicada detrás de la chica de extraño atuendo.

-inuyasha!!!- grito emocionada con una combinación de enojo, había estado tan preocupada por el joven hanyou que ya sabia lo que la esperaba, una larga discusión con el platino mientras el seguro fingiría no escucharla, claro la discusión la terminaría ganando ella, conjurando el hechizo del kotodama haciendo que el chico cayera al suelo. Sus pensamientos fueron interrumpidos violentamente al percatarse de otra silueta aun a lo lejos, una chica acompañaba a SU inuyasha, tratando de conservar la calma profundizo su respiración, coloco las manos sobre su pecho tratando de controlar el palpitar de su corazón que en lugar del melodioso sonar se había trastornado a solo un sonido como de balas furiosa. Sus ojos salieron de su orbita acusa de la impresión, no era solo una chica la acompañante de inuyasha, se trataba de su gran rival en conquista del corazón del joven hanyou, era inconfundible, a pesar de que la pareja aun permanecía en la lejanía, era inconfundible, su cabellera negra caía como chorro de agua sobre sus delicados hombros, su piel blanca se tornaba de rosa, y sus ojos color chocolate se fijaban en la chica aun paralizada por la impresión. El platino veía de reojo a su acompañante en busca de alguna señal de desagrado al ver a su reencarnación frente a ellos, pero en sus facciones solo pudo notar el nerviosismo. Siguieron caminando hasta que quedaron enfrente de la chaca de cabellera densa y pesada.

-kikyo- pronuncio kagome casi inaudiblemente. Dejo caer sus brazos a los costados y sus ojos mostraron un vacío en donde no se hallaba un final o una salida. Un silencio incomodo se prolongo, kagome parecía haber entrado en una clase de trance del que no parecía poder salir "así que ya tomaste una decisión" pensaba amargamente la chica, "pero ¿Por qué ella? Si te ha hecho sufrir tanto" sus ojos seguían fijos en la acompañante de el joven hanyou. Ella se percato de esto y la miro fijo a los ojos, tenían el mismo color de ojos chocolate, pero esta ves la dulce mirada que solía mostrar su reencarnación, se mostraba indiferente sumida en sus propios pensamientos. Un leve sonrojo apareció en sus mejillas a causa de la vergüenza, después de todo lo que les había hecho al grupo que acompañaba a inuyasha se sentía de estar allí parada esperando que algo extraordinario pasara, algo como ser aceptada y que le permitieran acompañarlos, pero eso no le quitaba el sentimiento de que no debía estar allí. Y kagome seguía viéndola con esa mirada vacía, no esperaba que la perdonara, pero aun así le hacia sentir mal, tal vez ella la veía como un obstáculo, pero no era culpa de la joven chica, sino suya, por haberla lastimado tanto, se sentía culpable después de todo ella estaba en ese lugar por su culpa.

El silencio seguía presente, pero el hanyou intercambiaba la mirada nerviosa de una chica a otra tratando de entender que pasaba por sus mentes. Existía en su mente la posibilidad de que sus amigos y aun kagome rechazaran a kikyo y le impidieran que viajara junto a ellos, aun si eso llegara a suceder el no permitiría que su amada continuara sin rumbo fijo, sola, no lo permitiría si era necesario abandonaría a sus amigos para estar con su querida flor de campanilla, la acompañaría asta el fin del mundo. No dejaría desperdiciar esta segunda oportunidad que les había otorgado la vida, esta ves la protegería y estaría con ella todo el tiempo posible. Era humana el palpitar de su corazón eran sus tonos melodiosos favoritos, su aroma era embriagante, no por ser malo o muy dulce, sino por ser algo a lo que se había vuelto adicto. Le asía tan feliz estar con ella una vez más que tanta dicha no cabía en su pecho.

Nuevamente se percato del silencio trastornante que rodeaba la escena.

-perdón! –dijo kikyo de golpe rompiendo el silencio, esta palabra parecía ser dirigida a kagome que seguía con una mirada vacía, al no hallar respuesta la chica continuo hablando. –no espero ni remotamente que me perdones, pero si quiero que sepas que estoy arrepentida de todo el mal que te he causado y no solo a ti sino también a tus amigos, tal vez yo sea la malvada en tu historia pero no lo soy.

-kikyo- inuyasha estaba atónito ante aquellas palabras jamás pensó escuchar disculpas salir de sus labios y mucho menos que las dirigiera específicamente a kagome. La veía con fascinación, la veía como la imagen misma de la perfección, estaba que reventaba de alegría, tanto amor no cabía en su corazón, ni aunque fuera del tamaño de la noche misma. Toda esa alegría se había esfumado de golpe al ver el rostro inexpresivo de kagome, por mas que la veía no encontraba ningún gesto o reacción que le permitiera saber lo que pensaba – kagome- llamo a la chica algo preocupado. –¿te encuentras bien?

-solo quiero estar sola.- hablo por fin la chica. Con paso lento paso por un lado de kikyo haciéndole sentir un escalofrío estremecedor recorrer todo su cuerpo "tanto es tu odio asía mi que ni siquiera eres capas de responder" pensaba kikyo agobiada por la simple idea de que así sucediera con los demás. La chica siguió su paso sin un rumbo fijo hasta perderse de la vista del hanyou.

-¿kikyo es…

-estoy bien, no te preocupes.- tuvo que esforzarse para que no le temblara la voz y para que la dulce sonrisa que había marcado en su rostro no se deformara a una mueca de angustia y pesar. No quería que su amado se preocupara.

-no te preocupes ella entenderá.- paso un brazo por uno de los hombros de la chica y la acerco a asimismo.

-señorita kagome se hace tarde ya debe…- la oración quedo en el aire al ver a una dulce pareja enfrente de el, la emprecion lo dejo enmudecido durante un pequeño instante pero luego se recupero. –señorita kikyo que sorpresa verla aquí, inuyasha ¿sabes a donde fue la señorita kagome?

-salio a caminar necesita pensar un rato. ¿Los demás están en la cabaña?.

-si, necesitamos hablar de algo que sucedió ayer por la noche.- en eso salio la joven exterminadora con el pequeño niño zorro en brazos. Al ver allí a kikyo curvo los labios haciendo una mueca de desagrado, imitando el niño izo lo mismo. Se quedo plantada de pie detrás del monje miroku muda y con cara de frustración. – no se ofenda señorita kikyo, pero dudo mucho que venga aquí solo a ver que hacíamos ¿acaso sucedió algo?

-eso, desde ahora kikyo nos acompañara en nuestro viaje.-respondió inuyasha evitándole el mal momento a kikyo. Esta solo vio de reojo la expresión de los jóvenes para luego volver a desviar la mirada. A miroku no parecía molestarle, pero a Sango que era la mejor amiga de kagome no le agradaba la idea de que la rival de su amiga los acompañara, así que solo torció el gesto viendo con desprecio a la chica. Shipo por su parte estaba enojado y con la boca izo un puchero pero sin decir nada.

-¿y kagome?- pregunto sango con tono molesto.- ¿A dónde fue?

-dijo que necesitaba estar sola y salio a caminar.- respondió inuyasha como el mismo tono de molestia.

-o claro y tu la dejaste salir sola para que se perdiera en el bosque, pero seguro cuando se trata de…- no pudo terminar aquella oración pero todos los presentes allí sabían como era su continuación "pero cuando se trata de kikyo corres a buscarla". Aun así continuo omitiendo la parte en que acusaba a inuyasha de hipócrita.- y a tu como puedes llegar aquí y lastimar a kagome de esa forma, quien crees que eres, siempre nos miras de forma despectiva, has hecho cosas que lastiman a kagome y aun a inuyasha pero aun así estas aquí, ¿acaso crees que puedes llegar como si nada?

-no te voy a permitir que hables de esa manera a kikyo.- protesto inuyasha ya rojo de pura cólera. Dio la espalda a sango para ver la reacción de kikyo, esta permanecía con un semblante desanimado arruinando sus bellas facciones, se acerco y la abrazo con fuerza susurrándole al oído algo que nadie más que ella pudo escuchar "perdón". Trato de responderle con una sonrisa pero esta rápidamente cambio a una línea recta, sus ojos comenzaban a tornarse cristalinos, no quería que el la viera en ese momento de debilidad así que oculto su rostro en el pecho del hanyou, el tan solo pudo sentir como su ropa comenzaba a humedecer acusa del llanto ahogado de la miko. Volteo a ver a inuyasha y discretamente se limpio las lagrimas para que los demás no se dieran cuenta de que había llorado, se desprendió suavemente de los brazos que la rodeaban y quedo nuevamente frente a sango.

-no, no creo eso, y nunca fue mi intención lastimar a kagome, en un principio tal vez lo fue pero fue por que estaba cegada por el dolor, nunca e intentado nada contra ti, y si he lastimado a inuyasha fue para alejarlo de mi, justo por eso, para no herirlo cuando tuviera que marcharme nuevamente, pero que acaso no eres tu quien han sido cegada por el dolor que buscando una venganza contra un ser que es justo lo que quiere lastimar, es absurdo solo habrá mas sangre, aun así seguimos aquí por que ese hecho nos mantiene vivos. Inuyasha de ninguna manera trataría de herir a kagome por que se que el también la ama, y aun así desde que me entere de la verdad y comprendí que lo único que quería era que inuyasha fuera feliz, no importaba que fuese con otra persona, pero el me ha elegido a mi y no voy a desaprovechar esta nueva oportunidad.- terminando el dialogo sango quedo impresionada, por la dureza con la que había sido tratada haciéndola sentir mal por su comportamiento anterior, también estaba llena de coraje consigo misma, ¿Por qué no podía odiarla, al saber que ella también estaba sufriendo? . El silencio volvió a apoderarse del lugar, pero esta vez en la mente de todos pasaba la imagen de una kikyo que había durado tanto tiempo en la soledad, solo para ver feliz una vez más a su amado. Inuyasha nuevamente recuperando el conocimiento en el mundo real en lugar del de el hilo de sus pensamientos, tomo a la chica de un brazo acercándola a su cuerpo, la abrazo muy fuerte como si intentara recuperar el tiempo perdido sanando una vieja herida. Nuevamente entre susurro le dijo: "te amo".

De la cabaña salio una ansina con ropas de sacerdotisa con un rostro lleno de surcos y arrugas mostró desconcierto al ver allí a su hermana abrazada de inuyasha, se le veía tan feliz que la contagio de esa alegría, pero hubo ago que realmente la impresiono mas que el hecho de que estuviera enfrente de su casa, mas que el hecho de que estuviera feliz, o el de que parecía haber aceptado los sentimientos de inuyasha, mas que todo aquello, noto que en el rostro que siempre había sido pálido, pero que ahora se mostraba en el un leve sonrojo. Depronto al percatarse de que unos ojos chocolate estaban fijos en ella despertó de sus pensamientos, la impresión seguía presente pero ahora también tenía muchas dudas, ¿Por qué ahora se mostraba tan humana? ¿Qué habría pasado?, tantas dudas pasaban por su cabeza.

-kaede.- dijo kikyo algo apenada, sus ojos comenzaron a mostrarse cristalinos, se Safo de los brazos de inuyasha para abalanzarse sobre su hermanita, que ahora aparentaba ser mayor que ella.- perdóname, perdóname, perdóname…-murmuraba ya tendida en el hombro de su hermana agachándose para no arrebatarla en estatura. Las lágrimas comenzaban a decender por sus mejilla, salían una tras otra sin dejar espacios de tiempo entre ellas, lloraba desconsoladamente en el hombro de su hermana.

-hermana kikyo…- el impacto del comportamiento de su hermana mayor la izo sentir que algo que había perdido hace mucho regresaba junto a ella.

-te deje mucho tiempo sola, y aun cuando nos volvimos a encontrar no te reconocí, ignore por completo lo que sentiste todo este tiempo, debiste de haber sido demasiado fuerte como para crecer sola, pero aun así yo… - los sollozos le impedían hablar pero aun así no soltó a su hermanita, continuaba rodeándola con los brazos sin apartarse ni un segundo de ella, ahora las lagrimas salían de unos ojos similares, los de su hermana, ambas lloraron conmovidas por las palabras, y los recuerdos que llegaban a sus mentes. – debo ser la peor hermana, ignore por completo tus sentimientos y aun así yo vengo a pedirte perdón…

-yo no tengo nada que perdonarte.

-kaede.- levanto la mirada aun mas conmovida que antes, miro los ojos de su hermana tan parecidos a los suyos solo que estos se habían tornado mas obscuros acusa de la edad.

No muy lejos de muy adentro del bosque una chica permanecía solitariamente en un pequeño prado verde junto a un pozo viejo, la madera ya astillada y descolorida, alrededor de el crecían plantas. Sentada allí a la orilla de una de las paredes del pozo estaba sola, simplemente pensando, estaba triste, las lagrimas empezaron a brotar de sus tristes ojos y recorrieron un camino ya conocido por sus mejillas. El sol se escondía por el oeste, dejando en su lugar un hermoso atardecer de un color rojizo, se acercaba la noche, no se había dado cuenta de todo el tiempo que llevaba hasta que analizo el rojo atardecer, al escuchar un ruido provenir de los arbustos se seco las lagrimas rápidamente, cuando estuvo segura de que no se notara que había estado llorando toda la tarde. Se acerco al arbusto pero cuando ya estaba muy cerca tropezó con una rama y cayo al frío suelo amortiguando el golpe con sus manos, volteo la mirada asía enfrente de ella y se encontró con unos ojos color ámbar observándola desde muy cerca, se incorporo de un salto y el platino paso a segundo plano, mientras ella observaba los raspones de sus manos que ahora sangrabas. El chico las miro con cara de preocupación y tomando un pedaso de tela que acababa de arrancarle a su traje, vendo las manos de la chica, ella solo lo observaba. Después de vendar sus manos el silencio fue interrumpido por inuyasha:

-¿te encuentras bien?

-acaso esperabas que me sintiera mal.- respondió de mal modo.

-pues tus heridas estaban sangrando así que supongo que si.

-ha…te referías a eso- dijo entre susurros mientras un sonrojo se avecinaba por sus mejillas.

-¿pienses regresar a tu época?- sus ojos ámbar se clavaron en el viejo poso mirándolo de una forma acusadora.

-solo si tu me lo pides.- nuevamente la mirada triste aparecía en su rostro.

-por que te pediría algo como eso.

-al parecer ya has tomado una decisión.- le dedico una sonrisa nada convincente al platino, para luego desviar la mirada.

-eso no quiere decir que no quiere que permanezcas aquí.

-pero ahora tienes a kikyo, ya no necesitas que permanezca a tu lado.

-tienes razón ya no te necesito junto a mi.- estas palabras hirieron a la chica haciéndola retroceder un paso, nunca creyó que inuyasha pudiera ser tan insensible, como podía decir eso sabiendo lo que ella sentía por el.- pero aun así quiero que permanezcas junto a mi.

-¿por que?

-por que también te amo.- estas palabras la hicieron regresar en si, como si su alma hubiera salido de su cuerpo y al escuchar eso hubiera regresado. Una chispa de esperanza crecía en ella junto con la alegría que habían perdido sus ojos al verla con ella. "te amo" esas palabras resonaban fuertemente en su cabeza, era como si todo lo demás se hubiera desvanecido, y solo quedaran el y ella, en el mundo ignorando todo lo que ocurriera en el mundo real, ahora veía fijo a los ojos color ámbar de su inuyasha, estaba claro que ese momento quedaría guardado en su corazón para siempre. –pero si me tengo que escoger, la escogeré a ella. – eso ya no le importaba, la amaba tal vez no de la misma manera que ella, tal vez no de la manera en la que se ama a un amante, pero la amaba y eso bastaba. No importaba que eligiera a otra persona ahora sabia que también tenia un lugar en su corazón.

-inuyasha.- miraba detenidamente los ojos color ámbar del hanyou, sus ojos empezaban a ponerse cristalinos.

-lo siento kagome no es mi intención lastimarte.- la voz se le cortaba por el nerviosismo, no quería ver llorar a kagome por su culpa, y mucho menos por lo que había dicho. Sus pensamientos no alcanzaron a ser procesados por que cuando se dio cuenta kagome estaba colgada de su cuello llorando y diciendo lo feliz que le hacia.

Después de un rato de conversación decidieron regresar a la aldea donde se encontraban sus amigos. Inuyasha le comento que kikyo los acompañaría en su viaje, pero en lugar de retomar su actitud de zombie como el chico esperaba, le dedico una sonrisa dulce y le dijo que por ella estaría bien. Cuando regresaron se encontraron con un grupo reunido degustando de la cena que habían preparado kaede y kikyo, ella reía en compañía de sango, y el pequeño zorrito dormía recostado en su regazo. Al entrar inuyasha y kagome las sonrisas se borraron de sus rostros, todos al mismo tiempo como si hubieran estado ensayando esa bienvenida. Inuyasha camino hasta encontrar un lugar junto a kikyo, le dio un beso en la mejilla que la izo sonrojar, automáticamente todos (asta shipo que había abierto solo un ojo para verla) voltearon a ver su reacción, el percatarse de que todos la miraban se sonrojo y río nerviosamente, para después sonreír. Todos incluyendo a kikyo dieron un leve suspiro.

-lo siento kikyo.- dijo en un volumen bajo para que los demás que habían salido a ver el cielo estrellado no escucharan.

-la que debe pedir disculpas soy yo.- replico la miko tratando de esconder su vergüenza.

-no fui yo la que a estado dando por hecho algo que no eres por favor perdóname.

-entonces eso quedo en el pasado, acompañemos a los demás.- le ofreció la mano para salir juntas a ver el cielo estrellado, kagome la tomo y salieron de la cabaña. Después de un rato todos entraron a la casita, pues tenían frío. kikyo e inuyasha quedaron solos bajo el manto de la noche.

-quiero mostrarte algo.- dijo tomándola en brazos, salto por los aires asta quedar seguros en una rama en la copa del árbol mas alto. Desde allí se podía apreciar el denso bosque iluminado por la luna y las estrellas.

-es hermoso.- sus ojos se iluminaron con tal paisaje. Se aferro aun mas a inuyasha al sentir vértigo por la altura. –creo que me voy a caer.

-no permitiré que pase eso.- dijo acercando su rostro dejando solo un pequeño espacio entre ellos.

-extrañaba esta sensación.

-¿cual?- pregunto con una curiosidad reflejada en sus ojos.

-la de tenerte tan cerca.

-pues tendrás que acostumbrarte.- acerco sus labios dulcemente, primo rozando y dejando que su respiración cortara contra su piel, dejándola con los nervios a flor de piel, la rodeo de la cintura y ella coloco sus brazos por su cuello. Coloco sus labios contra los de ella, la beso como nunca antes, la beso con pasión, deseo, ternura. Se separaron un poco para tomar aire.- te amo.

-te amo mas que a la vida misma.- diciendo eso continuaron con besos llenos de ternura. Se abrazaron cada vez más fuerte, querían permanecer así eternamente.

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jejeje...XD

espero les aiia gustado, la verdad se me complica mas este fic que el otro

creo que es por que es como una continuacion de el manga/anime

y mi otro fic es de mi invencion,,,

gracios por los Reviews nunca crei que jueran tan importantes pero si lo son me emocione cuando los lei

y gracis por estar al pendiente de mis 2 fics,,,jejej XD (i eso yo tambien me he leido los suyos pero denles final, yo quiero saber quien agarra a kikyo y tambn quien trata de secuestrarla)

y recuerden dejen Reviews.....

espero que les guste lo que planeo hacer para esta historia chauuu...+_x