Hola de nuevo.
muchisismas gracias por sus mensajes Me han inspirado demasiado! Esta historia me pareció interesante y espero que a ustedes también. XD Es base de la canción 'In god's hands' de Nelly Furtado y de "Qué nos pasó? De Reyli... la leerán?
Nota: Esta historia se basa en los personajes de Naoko, pero la trama es 100% mía. También quiero aclarar que Haruka es hombre. No me lo tomen a mal, pero esta vez le daré este sexo para... bueno, lo leerán más adelante XD.
GRacias y nos vemos en el siguiente capítulo.
Capítulo2: Descubrimientos (parte1)
Y en esos momentos su risa desapareció.
"¿Aino?" La directora no cabía en su sorpresa. ¿Acaso ese tormento no las dejaría en paz?
"Así es. Mi nombre es Amy Aino… ¿Ocurre algo señorita Directora?" la joven preguntó dudosa. El ver como esos ojos estaban desconcertados por su presentación, no pasó desapercibido.
"No, no pasa nada Amy. Disculpa mi descortesía." La mujer comentó sin más. "Ahora ve con Lita para que te muestre cuál será tu salón de clases y sobretodo te presente a tus compañeros"
"Gracias." Con una pequeña reverencia, salió de esa lujosa oficina. Suspiró para quitarse toda extrañeza por el comportamiento de esa "señora" y así encontrarse con su sonriente tutora.
Y con ello comenzó su primer día de clase. Lita le mostró cada una de las aulas de la zona de preparatoria, el gimnasio y los diversos talleres extracurriculares existentes. Al principio le interesó el de artes plásticas, pero al saber que estaba el equipo representante de ajedrez, no lo dudó ni un segundo y salió del salón de juegos con una hoja llenada con todos sus datos.
"Veo que ese juego te encanta" Lita sonrió al ver como su pupila sonreía.
"Así es. Tengo mucho de no practicarlo y ahora estaré a prueba. Es fenomenal"
"Me da gusto Amy. Verás que valdrá la pena… Aunque tienes que prometerme que me darás clases algún día ya que soy realmente mala para el ajedrez"
"Jajaja" Amy rió un poco. "No debe preocuparse, cuando quiera yo…"
"Amy." La morena se detuvo y colocando su mano derecha en el hombro de la joven. "Háblame de tu, no sabes qué frustrante es tener 27 años y que me hablen los estudiantes como si fuera mayor"
"De acuerdo, Lita" sonrió y encaminándose hacia su salón de clases. "Eres igual que mi madre, odia que le hablen de usted"
"¿En serio?" Recibió una afirmación en silencio "Entonces no se diga más. Deseo de todo corazón ser una amiga para ti, Amy…" para cuando comentó eso, se encontraban a unas puertas de su destino. "Puedes confiar en mí y si llegases a tener algún problema, no dudes en decírmela"
"Gracias"
"Pues bien jovencita… mucha suerte." Lita tocó suavemente la puerta y después de anunciar a Amy, la dejó pasar. Estando ya instalada su nueva alumna, regresó a la oficina a paso lento. Por desgracia la directora andaba con un genio de los mil demonios y enfrentarla era lo peor en estos momentos…
"¡Demonios!" No podía dejar de pensar en ese apellido. ¡Era más que imposible! Sí que Dios no la quería. ¿Acaso tenía que relacionarse todo lo malo que le pasaba a su hermana? ¡Era inaudito! Se dejó caer en su gran sillón para meditar lo pasado. "Amy Aino." Volvió a repetirse.
"Discúlpeme directora Sori, pe… pero Lita ha regresado." Su secretaria entró sin llamar y la fulminó con la mirada, generando que esta retrocediera los pasos dados. "¿La hago pasar?"
"Por favor." Tenía que aclarar algunas cosas, ya que si sus sospechas eran ciertas, estaba en grandes problemas su hermanita Raye…
. . . .
"Pero Serena…" su voz era débil y quebrada.
"¡Pero nada!" La rubia reganaba a su compañera de trabajo. "No vuelvas a decir eso por favor, así que hazme el favor de tomarlo." Serena le acercó el cheque y notó que Mina dudaba. "Sabes mejor que nadie que este trabajo ha sido tuyo, yo sólo propuse parte de la decoración"
"Sin embargo…" Mina deseaba de todo corazón hacerle entender a esa ruidosa amiga suya que era el dinero para las dos. Una cosa era que ella había desarrollado el proyecto y otra muy diferente el haber trabajado sola.
"Darien me lo pidió." Serena la interrumpió con una seriedad jamás vista. "Entendemos tus necesidades. ¡Vamos mujer, acéptalo! Ahora Amy entró en una escuela de paga y Kato está creciendo rápidamente." Continuó para no dejar que ella hablara. "Como madre soltera no puedes desperdiciar oportunidades como esta y quiero que entre en tu cabezota que no te aprovechas de mi ni de mi trabajo, al contrario Mina, somos un equipo y sé mejor que nadie todas las necesidades que tienes… por favor acéptalo"
"Es mucho dinero"
"¿Y? Eres mi mejor amiga y mis sobrinos lo valen" sonrió y acariciando su vientre de ya 8 meses. "Darien desea que te lo quedes por el simple hecho de que eres la hermana que siempre quiso…" sonriendo "… y como agradecimiento a la gran felicidad que le diste al conseguirle nuestra primera cita. Gracias a eso vamos a ser padres y nos amamos con locura."
"¡No me vengas con eso!" Mina comenzó a reír fuertemente. "Ahora resulta que me va a pagar el favor que le hice hace tiempo. Sabes perfectamente que lo hice por tu bien"
"Cierto, pero sin tu ayuda no sería el hombre más feliz del mundo" la voz masculina proveniente de la puerta, generó que ellas rieran y le buscaran con la mirada. "Agregando que ese dinero lo necesitas más que nosotros"
"No voy a quedarme tranquila Darien." Mina observaba como ese hombre abrazaba a su mujer tiernamente y acariciaba el abultado vientre. "No fue sólo mi trabajo y lo saben perfectamente."
"Pero si tu idea y eso lo vale…" Serena miró seria a su amiga. "Minako Aino, si no lo aceptas voy a llamar a tus padres y…"
"¡No!" contestó enérgica "De acuerdo, ustedes ganan… ¡pero sólo esta vez!" tomó el cheque y con un berrinche se acercó a la puerta. "Pero me vengaré, ya lo verán"
"Oh Mina, que bueno que has entendido el punto" Darien sonrió. "Y nada de venganzas. Sabes que eres una hermana para mí y que me preocupan mis sobrinos-ahijados"
"Hablando de eso…" Serena se separó de su esposo para tomar su bolso. "Mina, ¿no has sabido nada de tu familia?"
Suspiró mientras cerraba sus ojos. Su familia… "No Sere, Darien. Desde que me separé de ellos no he vuelto a saber nada más que por las revistas o el periódico"
"¿Y no te gustaría hablarles? ¿Por lo menos a Haruka?" Darien se acercó a ella para colocar su mano en su hombro.
"No." Sentencio. "Él me dejó claro que si elegía a Yaten, dejaría de ser mi hermano mayor…" sonrió con melancolía "Y ahora mi única familia son mis hijos y ustedes."
"Mina" Serena la abrazó.
"No se preocupen, en verdad." Se separó de su mejor amiga con una gran sonrisa "Lo más doloroso ha pasado y ahora soy tan feliz" les abrazó y antes de irse volvió a sonreírles "Bueno hermanos míos, tengo que pasar por Kato y por Amy, nos vemos mañana y gracias por todo."
"Hasta mañana." Y observaron atentamente como se alejaba la rubia.
"¿Crees que esté bien Darien que esté separada de su familia?"
"No, pero no podemos hacer absolutamente nada." Y ambos se abrazaron.
¿Cómo ayudar a su amiga? Ambos conocían el gran amor que Mina le profesaba a su hermano y por desgracia no había hablado con él desde hace 8 años. ¿Cómo acercarlos sin perder la amistad de Mina?
"Serena…" Cuando Darien observó la revista de arquitectura localizada en el escritorio, se le ocurrió una gran idea.
"¿Qué ocurre?" ella buscó su mirada azulada y encontró un brillo especial, ese que le indicaba que su amado esposo planeaba una travesura. "Darien…"
"¿Acaso no esta revista es leída por todo empresario, sin importar el rango o el mercado que manejen?"
"No te entiendo"
"Pues verás, tenía pensado ponerte a ti y a Mina con el proyecto de las oficinas." Sonrió al encontrar esa cara traviesa de su amada por entender su idea.
"Sin embargo mi amado Darien, yo estoy más que embarazada y es mejor que ella sea la que nos promueva, ¿no lo crees? Con esa sonrisa y cuerpo de modelo, no dudo que recibiremos un par de llamadas, incluida la de cierto Aino."
"Me parece perfecto…" y bajo un beso, planearon todo para ayudar a su mejor amiga…
. . . .
No podía creer lo que su hermana le estaba comentando. Al principio le sorprendió que Sori hablara al set, sabiendo lo molesta que se pondría por una interrupción, sin embargo al escuchar la palabra "Aino" de su asistente, detuvo a todos para atender la llamada.
"¿Aún sigues ahí Raye?" la voz de su hermana la hizo despertar nuevamente.
"S-si" apenas tenía voz para contestarle.
"Entonces, ¿qué es lo que vas a hacer?"
"No lo sé." Raye se dejó caer en la pequeña cama de su camerino. ¿Por qué ahora que quería olvidarlo todo se presentaba nuevamente Mina? "¿Estás segura que es ella?"
"Pues, no completamente. Sin embargo en los papeles de esta alumna aparece una Minako Aino como su madre adoptiva… ¿Mucha coincidencia, no? Además, dudo que exista otra persona con el mismo nombre. ¿O acaso tú sí lo crees?"
"No juegues quieres, no estoy de humor" Raye estaba nerviosa y dolida.
"Raye, y eso no es todo."
"¿Ahora qué?" le preocupó el tonito serio de su hermana.
¿Se lo decía? Sora se encontraba observando el patio central del colegio, disfrutando del movimiento estudiantil causado por su recreo. "Raye… Leí todo el expediente de Amy Aino y encontré que, aún siendo hija adoptada, no es hija única."
"Habla en español, Sora"
"…Tiene un hermano… no son de sangre y él es menor, tiene 4 años" comentó la mayor de ellas pasando algunos segundos de silencio. "Supongo que es hijo natural de Mina"
Se sentía morir. Dejó caer el teléfono en el momento en que escuchó esas últimas palabras. Un hermano menor de cuatro años… ¡Cuatro años! Colocó sus manos en su rostro y lloró como nunca lo había hecho. Se sentía el peor de todos los seres humanos. ¿Por qué ganó el odio y rencor hacia los Kou ante la gran amistad de Mina? Dentro de su dolor, recordó la última llamada que recibió de la rubia antes de que Yaten terminara su relación e irse con ella…
"Raye… ¡Tengo que contarte algo importante!...No puedo decírtelo hasta que él lo sepa… si, es algo que hará a Yaten tan feliz como lo soy yo ahora… ¿podemos vernos después de que le dé la noticia a mi amado novio?"
Era un monstruo, no, era peor que eso. Ni siquiera su asistente pudo llamar su atención y sacarla de ese llanto que no paró hasta que, cansada y harta de todo, se rindió a Morfeo…
. . . .
"¡Amy adorada!" Tanto Mina como Kato corrieron, siendo el ganador el más pequeño, hacia la peliazul. La chica tenía una gran sonrisa y por segunda vez en el día, se sintió la joven más afortunada del mundo.
"Mami, peke" Les abrazó fuertemente cuando los tuvo enfrente. "Ni se imaginan qué hermosa es esta escuela"
"Me da tanto gusto escuchar eso mi cielo." Mina se separó completamente y antes de que sus hijos se separaran, sacó rápidamente su cámara y guardó para el recuerdo el primer día de clases de su segunda hija, agregando que, por primera vez en su vida, su hijo aceptó ponerse la bufanda que ella misma había tejido.
"Tengo hambre mami." Kato se acercó a su mamá y sonriendo como él sabía hacer. "¿Podemos comer una hamburguesa?"
"Hmmmm… déjenme pensarlo." Mina cruzó los brazos analizando la reacción de sus amados hijos. Por una parte Kato tenía una cara pícara por intentar convencerla y Amy se mordía el labio inferior, expresión única que daba a entender que esa idea no le desagradaba para nada. "Sólo si me dan un besote"
"¡SI!" Ambos corrieron y abrazaron a su madre, para llenarla inmediatamente de besos. Como ganaron, fueron directamente al establecimiento que era el mejor para hamburguesas a la parrilla.
Ahí, Amy les comentó lo grandioso que era estar en esa preparatoria, lo agradable que eran sus compañeros y lo loca y simpática que era su tutora. También Kato explicó lo molesto que era un nuevo compañerito de clases, sin embargo su mejor amigo Seiya estaba con él y entre los dos, molestaron al 'raro' sin ser regañados por su miss.
"Mami." Kato estaba jugando con el juguete que le habían regalado con su hamburguesa.
"Dime mi vida" Mina sonrió al ver esos ojos verdes tan hermosos, recuerdo de ese gran amor.
"Seiya quiere invitarme a su casa el viernes, ¿puedo ir?"
"Primero, déjame acabarme mi hamburguesa… después hablaré con su mamá para ver qué es lo maléficamente planeado por ustedes" Mina sonrió al ver cómo su Kato sonreía abiertamente. ¿Cómo decirle que no a ese maravilloso ser? "Recuerda, más vale dar buen paso que mala prisa"
"No mami" comentó Kato intentando corregir a su mami. "Es, a la mala prisa buen paso"
"Los dos están mal, como siempre" Amy rió ante las ocurrencias entre esos dos "Es: Al mal paso darle prisa"
"¿Ahora me entiendes Kato?" Mina se ruborizó por enésima vez en el día. "No sé qué haríamos sin tu hermana Amy"
"Cierto. Te amo mucho Amy" el chiquillo se levantó de su asiento para abrazar a Amy, la cual no pudo contenerse más y comenzó a llorar.
"Oh Amy, no llores. Lamento si dijimos algo que…" Mina también se acercó y preocupada abrazó a sus hijos, acariciando la espalda de ella.
"No… no se preocupen" Amy se limpió sus lágrimas, después de que Kato le quitara una. "Lloro de felicidad, ya que no pude tener una mejor familia que ustedes. Gracias por hacerme parte de su familia y regalarme tanto amor"
"¡Yo soy mejor hermanito para Amy porque ella es mi hemana mayor!" Kato gritó fuertemente. "Y Amy es la mejor… ¿verdad mami?"
"Así es mi cielo." Mina sonrió enternecida por ver tanta convicción en esas esmeraldas. "Amy es el mejor regalo que nos pudo pasar… ¡Somos una familia feliz! Y nada de 'gracias'. Amy preciosa, eres parte de esta familia desde que te vi y recuerda que nos tendrás por el resto de tu vida, así que prepárate ya que seguirás dándonos consejos de dichos y demás cosas que Kato y yo desconocemos."
"Si." Kato regresó a su lugar. "Aunque… ¿qué es eso de ajedras? No te entendí nada cuando lo comentaste."
"Jajaja." La segunda Aino se sentía tan feliz. La vida había cambiado enormemente desde que su mamá Mina le brindó el amor que ella rogaba tener. ¿Por qué ella no era su verdadera madre? "Es ajedrez, peke y es fácil de jugar."
"Ah." No estaba convencido el más chiquito. Su hermana tardaba horas intentando mover un juguete de esos dentro de ese tablero y, aunque siempre le ganaba a su mami y a Armand, ella le daba un toque difícil a ese juego.
"Prometo que te enseñaré a jugar llegando a casa"
"¡Perfecto!"
Y mientras ellos dos hacían planes para jugar en lo que restaba en la tarde, Mina simplemente disfrutaba de la felicidad que esos dos le regalaban. Era cierto que sufrió mucho por su familia y por Yaten, pero lo que tenía enfrente de ella le dio la fuerza suficiente para salir adelante y aferrarse a la vida. Era cierto que extrañaba a su hermano Haruka y a sus padres, no obstante Amy y Kato eran más importantes que ellos y que su vida misma.
. . . .
Habían pasado ya dos meses desde que Raye se había ido de su vida definitivamente. Y lo agradecía de verdad. ¿Cómo fue posible que, después de escuchar la terrible confesión de sus actos, simplemente tomara sus cosas y las lanzara fuera de su hogar? La calidez y pasión que alguna vez sintió por esa mujer, ahora era odio y una profunda decepción, pero no hacia ella… esos sentimientos, los percibía en él mismo.
Cambió el amor y dulzura de una mujer tan hermosa por un estúpido momento de calentura.
Yaten se encontraba en la oficina central de la corporación Kou sentado en su gran asiento de piel negro, presenciando toda la ciudad gracias al gran ventanal localizado en la esquina derecha del recinto. "Soy un reverendo idiota." Se dijo al tomar con dulzura una de las pocas fotografías que aún conservaba de Mina.
¿Cómo estará? ¿Aún seguiría en Tokio? La curiosidad de verla nuevamente le comía cada uno de sus huesos.
"Disculpe, Señor Kou, han llegado los inversionistas y le esperan en 5 minutos." Su secretaria rompió sus pensamientos. "Y el señor Kevin le espera en la sala, ¿le hago pasar?"
"Por favor" Yaten sonrió. Se levantó para tomar su saco y corbata, se las puso y cuando su secretaria tocó nuevamente, dejó entrar a su visita. Le invitó a sentarse y estando los dos solos. "¿Cuándo tendrás la información que te he solicitado?"
"Le tengo bunas noticias señor Kou…" comentó el recién llegado sacando un sobre color amarillo de su maletín. "Se encuentra en Reino Lunar." Y le dio lo obtenido.
Con una gran sonrisa, sacó todo el contenido del sobre y encontró lo que tanto había buscado: en sus manos se encontraba la foto de la mujer que aún conservaba en su corazón.
"Mina…" analizó las facciones femeninas de esa gran mujer y se sorprendió por los grandes cambios que ella presentaba. No solo su cuerpo se había desarrollado más, sino que esa mirada y sonrisa habían madurado. ¡Era tan hermosa!
"Espero que esto sea lo que ha buscado, señor." El investigador se levantó. "¿Contento?"
"Más que eso. Su cheque lo tiene mi secretaria. Gracias por todo"
"No tiene que agradecérmelo señor, es mi trabajo. Estoy a su disposición cuando lo necesite. Me retiro" y sin más salió, dejando que la secretaria entrara al despacho de su jefe algunos minutos después.
"¿Qué es lo que harás Yaten?"
"Prepara mi jet privado." La miró y sonriendo. "Saldré a Reino Lunar inmediatamente"
