Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la historia sí.

Capítulo 2

"Dejando atrás"

Todo se detuvo, el pálpito potente era lo único para mí en los segundos cruciales de mi existencia…

Algo me impulsó a subir al coche con una fluidez imposible para mí, aunque eso poco me importaba. Ahora había aceptado una de mis posibilidades, pero igualmente estaba condenada.

Antes que cerrara bien la puerta, el Ferrari emprendió marcha con estrepito. El otro auto frenó a escasos centímetros de caer al abismo, sin embargo en cuanto consiguió algo de estabilidad comenzaron con una de balazos tremenda. Me cubrí la cabeza sin siquiera fijarme en el que sería mi acompañante…o mi verdugo.

Cuando lo vi mis ojos, a pesar de lo que ordenaba, estaban llenos de gruesas lágrimas que me impedían ver bien el rostro serio y extrañamente dulce del muchacho que no pasaría los veinte y tantos.

Me miró y sonrió, pero no me encontraba en mis cabales mentales como para ser cordial, ahora mismo me sentía como cualquier basura, una desterrada, aunque mi familia me preocupaba demasiado. Sabía que quizá hoy fue mi último día, mi último beso a la mejilla de mi madre, la última conversación...

— Esto...te llamas Isabella, ¿verdad? — La voz del chico junto a mí me sacó de la maraña que era mi mente.

— So-solo Bella—pronuncié con una voz que no identifiqué como mía propia, era demasiado enronquecida y sucia. Asintió mientras me concentraba en no entrar en estado de shock.

— Bueno, Bella ¿sabes por qué te perseguían? —Busqué respuestas en mi mente pero nada coherente acudió a mis labios, lo cierto era que no tenía ni la más remota idea. Negué suavemente con la cabeza y volvió a asentir con gesto pensante. Hasta ahora no había reparado en el detalle de que conocía mi nombre. ¿Qué tanto sabía él de mi propia vida? Sin embargo, sin duda lo que más me atormentaba era no saber de mi familia y el motivo de la anterior persecución—ellos son miembros activos en una fraternidad y se hacen llamar...

— Angels of Dead— interrumpí y ambos quedamos sorprendidos por mi veloz respuesta, yo no había dado la orden a mi lengua para hablar. Me dio una breve mirada de soslayo y pronto la volvió al frente. Prosiguió luego de una fruncida de ceño.

— Sí… así es como se llama. Son asesinos, los más buscados en el estado. Jamás se han encontrado pruebas que terminen de culparlos por múltiples asesinatos realizados desde hace varios años— sentía que no era solo una historia tenebrosa...algo de todo eso tenía relación conmigo, o quizás mucho más de lo que yo quisiera.

— ¿Y qué tengo que ver yo en todo esto? — Intenté callar la súbita vocecita en mi interior que me decía mentirosa o cínica. Me removí incómoda en el asiento de cuero suave.

Me observó de frente por primera vez y casi pierdo el aliento, a pesar de toda la situación crítica, mis hormonas funcionaban a la perfección. Sus rasgos endurecidos y rectos pero con un deje de niñez en la redondez de sus pómulos marcados y en la fina nariz. No obstante, lo que me deslumbró por completo fueron sus espectaculares ojos cafés chocolate, era una mirada limpia, aunque algo había tras su inexplicable ternura mezclada con cierto aire de misterio.

— Tú los descubriste, escribiste sobre ellos y ahora deben terminar con eso que les incomoda, que no los deja matar sin pensar que alguien puede hablar de su modo de operación y delatarlos y así ser capturados de una vez— me miró con algo que no supe descifrar y la verdad es que no quería hacerlo; mi corazón se aceleró al oír sus palabras ¿por qué cuando hablaba de ese conjunto de personas me sentía identificada? — Y esa persona eres tú, Bella a ti es a quien deben eliminar— sentí que caía en un vacío y no había nada para sujetarme antes del impacto final. No quería saber, deseaba mi vida de vuelta, no esta pesadilla ¡yo no sabía nada por el amor de Dios!

— Y...y tú también… ¿quieres matarme? — Era la respuesta afirmativa lo que más temía aunque no es que quisiera seguir adelante. Solo me aguardaba vagar y ser solo algo nulo, inexistente.

Rió suavemente y me sorprendí al darme cuenta que ese simple gesto me hacía sentir una inusual seguridad.

— Claro que no, yo soy Edward y estaré encargado de que estés fuera de peligro — no alcancé a analizar el contenido de sus palabras, ya que un fuerte chirrido que por poco me deja sorda indicó que no veníamos solos y digamos que la compañía era en absoluto agradable. Edward murmuró algo entre dientes que no conseguí entender mientras manipulaba los mandos con destreza— abróchate el cinturón. — Su gesto fue sombrío e inescrutable.

Hice lo que me dijo y me atreví a mirar por el vidrio polarizado.

Dos coches negros idénticos nos mantenían cercados, cada uno por un costado. Tuve que obligarme a relajar mi cuerpo, y permanecer serena a pesar de lo que mis latidos indicaban. Lo que menos quería era un ataque de nervios.

Edward movía el coche intentando salirse del centro, pero era una tarea complicada. Aunque se veía tranquilo. Respiré profundo hasta que oí un ruido estridente en el vidrio. Un disparo.

Y descubrí otra cosa, el coche era blindado. ¿En qué clase de retorcida pesadilla me encontraba?

— Tranquila, solo afírmate bien, tendré que ser algo brusco. Y…te recomiendo que no veas por la ventana— asentí, pero dado el nivel de curiosidad que tenía no pude evitarlo. Otros ruidos similares resonaron con estrépito contra el carro.

De pronto, aceleró de golpe produciendo que mi cabeza se pegara al asiento con aspereza. Luego de que rebasó a ambos coches que nos flanqueaban. Se detuvo y giró con brusquedad, quedando frente a frente con los perseguidores. La noche era cerrada, pero el fulgor de los focos me permitió admirar mejor el símbolo sobre el capó de los vehículos negros.

Antes de lo que dura una respiración me encontré mirando la puerta de uno de los enemigos desde el lado contrario. Íbamos en la dirección opuesta, pero ni así cesaron los disparos en nuestra contra. Edward seguía con el acelerador a fondo y el motor apenas producía un tenue ronroneo. Me dispuse a asimilar lo que acababa de suceder, ordenando los hechos. Casi había rozado con las yemas de los dedos la muerte por segunda vez en el día y nuevamente él había sido mi salvador.

Estaba casi entrando en un estado de shock e hiperventilando cuando se metió por un camino extraño y que casi no se veía.

Me sentí perdida a un nivel mucho más profundo que el hecho de no tener ni una sola idea de donde estaba.

Detuvo el coche antes de lo que creí y me apuró a salir de él. Me confundí. ¿Ahora me va a dejar aquí o qué? Cerré el auto con fuerza y entonces me habló.

— Debes quitarte esa ropa— murmuró mientras buscaba algo en el maletero del carro. Asimilé y posteriormente me ruboricé.

— ¿Q-qué? — Pregunté sin poder creérmelo, se detuvo en la tarea con unas prendas en la mano. Ahora que tenía las mangas recogidas podía notar sus músculos y venas. Sonrió a medias y yo miré sin comprender el chiste privado.

— Me refiero a que ya te vieron vestida así, desde ahora tendrás que usar accesorios cada vez que estés en un lugar más o menos transcurrido— explicó mientras me daba ropa diferente a mi uniforme. Mi escuela ya no lo era más, luego ya no sería...yo.

Asentí súbitamente melancólica.

Entré al habitáculo del coche y comencé a desprenderme de mi ropa, realmente no quería hacerlo porque sentía que era casi lo único que aún me recordaba a lo que fue mi vida.

Acabé por ponerme unos jeans que me quedaban justo a la medida, una camiseta con la cara de Madonna estampada y una polerón como de dos tallas más que la mía. Las mangas cubrían mis manos y un gorro mi cabello. Esto ya no era yo.

Unos golpecitos en el vidrio me hicieron dar un brinco de miedo. Pensé que me iban a apuntar con una pistola entre ceja y ceja pero no, era el chico que por cierto se cambió de ropa.

No me importaba, medité; jamás había experimentado esta sensación de vacío tan intensa, me sentía como nadie y la verdad, creo que era algo cierto.

Me indicó que dejara el Ferrari y siguiera sus pasos. Estaba muy helado el ambiente y recordé que hoy cuando volviera a casa iba a estar calentita tanto física como mentalmente. Sentía en el pecho una opresión y frío, demasiado frío. Avanzamos un poco más y llegamos a una especie de mampara negra que casi no notabas a no ser que te acercaras. Dentro tenía lugar una camioneta RAM y para nada llamativa en comparación al anterior. Era de color gris, fue lo único en lo que alcancé a fijarme antes de que me apurara a subir, cuando tenía la mitad del cuerpo dentro miré a ambos lados.

Bien. Ya oficialmente mi vida estaba fuera de este lugar.

— Hay una cosa más— dijo al abandonar la desviación del camino. Miré sin ver— debes darme tu teléfono celular— abrí los ojos como platos. No, eso no...

— ¿Mi...mi celular? — Era lo único mío que no dejaba atrás. No me lo podía quitar, no…

— Es para que no te rastreen— explicó, pero eso no alivio el vacío y sensación de vértigo que me daba entregar mi móvil, sabía que solo era un celular pero cuando te enteras de que quieren matarte, de que debes huir y negarte a ti mismo, te apegas a lo que te identifique y lo defiendes con uñas y dientes y yo no podía hacer ni eso.

— Pero ¿y mi familia? ¿Cómo podré saber de ellos? — La pregunta quedó flotando y apreté la mandíbula cuando comprendí la frase de "los silencios otorgan". No volvería a saber nada de ellos. Saqué el móvil y se lo entregué— ¿estarán bien? — Supongo que eso sí tendría respuesta.

— Estarán bien mientras

—… mientras me mantenga lejos— completé su frase y quise pensar que era lo correcto. Mi vida por la de ellos. Me acurruqué para pensar en todo lo que me había sucedido en estas agotadoras horas.

No lograba hilar las ideas para que tuviesen coherencia ¿cómo fue que llegué a esto? No lograba comprenderlo. ¿Cómo solo por escribir eso llegaría todo tan lejos? No me detuve a pensar en nada más, me encerré todo lo que pude dentro de mi mente, intentando buscar respuestas que jamás llegarían.

Me encontraba huyendo de mi hogar, de mi familia…de todo, ¡de lo que yo era! Estaba aterrada, pero no podía permitir que por mi causa mi familiar sufriera o simplemente muriera.

Renuncié a todo porque era lo mejor, aunque ahora no me parecía eso, me sentía como en una especie de laberinto que no tenía salida.

-o-

La noche estaba dando pasó a las primeras luces de la madrugada y no había pegado el ojo, pues solo había meditado y callado.

— Tranquila, están bien— la voz de mi acompañante no logró tranquilizarme, me sentía al borde de la histeria.

Cerré más fuerte mis ojos, mientras con brío estrechaba entre mis dedos fríos el asiento. Me sentía desvanecer de miedo o quizá de cansancio, pero no era capaz de conciliar el sueño, mi mente giraba, se devolvía a algún recuerdo, para más tarde volver al presente, a mi pesadilla.

La mañana cayó pero nada mejoró en lo absoluto y nosotros seguíamos por el mismo sendero, sin ver nada más que carretera y el firmamento dividiendo el cielo de la tierra. Quisiera estar ahí, en el cielo, en paz y sin temor, sin tener que ocultarme.

— Si quieres duerme, te despertaré cuando lleguemos. Aún falta— me miró un breve segundo.

— No quiero dormir— me abracé el cuerpo con más fuerza ¡solo tenía diecisiete años! Puede que haya sido fuerte, que jamás haya llorado pero…demonios, tenía miedo. Me sentía paralizada, no sabía qué hacer ni qué pensar.

— Debes descansar. Tienes los ojos hinchados y te hará bien dormir— susurró interrumpiendo mis pensamientos.

Dejé mi cabeza reposar en el asiento mullido y mi cuerpo agradeció el haber cambiado mi postura, llevaba demasiado tiempo en posición fetal. Cerré los ojos, pero solo podía darle vueltas a lo mismo.

Al por qué estaba aquí, con este chico rumbo a la nada y perseguida por gente que ni siquiera conocía.

No dormí, sino que solo cerré los ojos, descansándolos de haber estado llorando en silencio y mirar atenta a cualquier indicio de un posible ataque.

Los abrí cuando el coche se detuvo en una pequeña casa, no sabría decir a cuanto de la carretera estábamos, pero a simple vista se encontraba en medio de la absoluta nada. Perfecto, pensé, con esto me sentía identificada.

No me bajé por órdenes que me dio Edward, en cambio sacó cosas de los asientos traseros y me entregó unos lentes y un bolso de mano. Le miré sin entender aunque recibí lo que me facilitó.

— En este bolso hay algunas prendas de ropa y todo lo que puedas necesitar. Los lentes— los tomó entre sus manos— serán tus acompañantes cada vez que salgas de casa— ¿anteojos? Odiaba los anteojos, pero no me serviría de nada reclamar. Así que simplemente asentí fatigada.

Luego que me coloqué los famosos accesorios, incluyendo el gorro del polerón, emprendimos marcha a la casa. El venía tras de mí, atento a los movimientos circundantes.

La edificación era simple, de madera, tejas en el techo y un porche de igual material, no habían plantas, ni sillas ni nada que representara vida. Algunas ventanas con visillos era lo único que permitía la visión y entrada de luz. No sé qué hora sería, pero el sol estaba casi en todo su esplendor, oculto por las nubes, claro.

Dentro se encontraba frío, y era mucho más amplio de lo que imaginé. Al final había un gran ventanal y de verdad que eso no lo esperé. Tal parece que las apariencias engañan, como la fachada de esta casa. Los colores eran claros y había una cocina, dos puertas y un sofá enfrente de un televisor. Me guió hasta la primera puerta mientras explicaba que sería mi habitación, pero era provisoría, estábamos de paso en la vivienda, siempre sería así.

Después de darme las explicaciones pertinentes respecto al lugar me dejó sola en la habitación. Tenía una ventana pero no ganas de observar el paraje de árboles, no tenía ganas de nada en realidad.

Así transcurrieron algunos días, Edward preparaba comida pero no probaba bocado, tampoco salía de la habitación y jamás encendía las luces.

Sin embargo, hoy me obligó a salir y por lo menos trasladar mi humanidad a otro lugar.

— No quiero nada— seguía empeñada en mirar por la ventana, lo cierto era que no veía ninguna cosa… solo mi vida acabada.

— Si no te alimentas como es debido tendré que dejarte en un hospital, si no consumes algo no podremos seguir con el viaje. No has ingerido nada desde hace tres días— me dijo con voz dura y firme.

No me gustaba este lugar, por esa simple y llana razón quería seguir e ir a otro.

No sé qué comida era, pero acabé el plato.

Mi mente no funcionaba, solo para las estúpidas pesadillas que eran las acompañantes perpetuas de mis noches y lo que más me atemorizaba, era el hecho de que se me hacían vagamente familiares, casi como recuerdos.

Pero yo no maté gente ¿verdad? No, no lo hice, otros sí. Esas personas eran asesinos no cabía duda, asesinos a sangre fría. Mataban y mataban, los cadáveres en aquel cuartucho se acumulaban por montones, el hedor era irrespirable… y la sangre, ese líquido carmesí en todos lados…

Sujeté con fuerza mi cabeza, quería sacar esos pensamientos o lo que fueran de mi mente de una vez, me atormentaban…los gritos…

— ¿Estás bien? — Siempre estaba al pendiente de mí, en eso me sentía mal. En las noches no le dejaba dormir por mis gritos. Sí, me estoy volviendo una completa loca.

Alcé el rostro de la bolita en la que me había convertido.

— Sí, gracias— no hice más nada solo me dediqué a contemplar. Me escrutó unos instantes con esa mirada que me traspasaba hasta lo más hondo del alma. Eran tan silenciosas sus palabras, pero tan claras sus emociones, no sé si sería el efecto del color café de sus ojos, la pupila anormalmente más amplia, pero era muy expresiva.

Me distraje de mi análisis cuando escuché un ruido extraño, era como si algo se hubiese caído. Callamos de inmediato y aguzamos el oído.

No se repitió sonido alguno pero algo dentro de mí anunciaba un suceso…esperaba el ataque. Edward puso un dedo en sus labios para silenciar la pregunta que quería hacerle.

Aguardamos por otra señal de movimiento, pero no ocurrió nada. Me tomó de un brazo y obligó a seguirlo hasta una puerta que yo no había visto. Algo andaba mal.

Entramos y cerró sin hacer ni el más mínimo ruido. No tenía tanto miedo como la primera vez y había adrenalina. Aún así mantuve quieto mi cuerpo y las respiraciones tranquilas.

Luego de unos instantes en ese rincón oscuro, oímos pasos en la madera que rechinó indicándonos que no estábamos solos. Edward se removió y vi entre sus manos una pistola... Dios…

— Silencio, sígueme— entró por una muralla o bueno, por el recoveco de ésta y me apresuré en seguirle, cuidando mis pasos y sonidos. Tomó mi mano con una suya y pegué la espalda a la muralla.

Pasábamos justo por detrás de un hombre. Las rendijas de la madera me permitían ver a medias la estatura elevada y la ropa oscura, también un arma.

— Ssh— murmuró él, cuidando de no dar un paso en falso que nos delatara.

Cuando por fin iba a salir de ese lugar que me ponía de los nervios pisé un leño que produjo un crujido que resonó en el sepulcral silencio. Mordí mi labio inferior mientras los otros dos intrusos acallaban para localizarnos…

— Mierda, ¡corre! — Ordenó Edward y segundos más tarde estallaron los disparos…

Hola hola!

Bella ya ha tomado la decisión y parece que ha tenido un poco de acción para escapar... ¿qué sucederá? ¿Qué piensan?

Lobebyinspired:si fuiste primero en leer y ojalá te haya gustado este cap, si no me lo dices y arreglamos :D muchas gracias, un abrazo!Alice V Greene Masen Cullen: jaja, si Bella en esta historia sera muy desgraciada y gracias, si la continuare, un abrazo!Isabella Marie Swan Dwyer: el auto lo encontré muy lindo también parece que compartimos opiniones, graciias por el apoyo en mis historias, un abrazo!Sandri:gracias por tomarte un minuto, espero que te siga pareciendo buena, muuchas gracias, un abrazo!k-ta:jaja si puede ser, intentare poner algo de ti xd, muchaas gracias, espero sigas leyendo, un abrazo!

De corazón muchas gracias por el apoyo con esta nueva historia, la verdad estaba indecisa entre si subirla o no pero sus hermosos review me animan a continuarla, ojalá les vaya gustando y si no me lo hacen saber y veremos que hacer, su opinión para mí es muy importante. de momento actualizaré los miércoles o intentaré hacerlo, estoy en las pruebas finales y la verdad el año se me ha complicado un montón. bueno nos leemos el miércoles.

de nuevo gracias por el apoyo!

pd: desde el otro capi pongo adelantos, estoy corrigiendo los que tengo así es que no hay nada claro aún.

¿ya vieron el trailer de amanecer parte 2 completo? a mí en lo personal me fascinó! no espero para ver la película! *0*